Recuerdos

Yo digo que el exilio es una decisión que otros tomaron por uno; en cambio, el desexilio, que después de todo es una palabra que yo inventé y tengo derecho a usar, es una decisión individual. Una decisión que uno toma.

Mario Benedetti

Tengo la fábrica de nostalgia a pleno rendimiento. Después de un ERE y refinanciar la deuda, eso sí. Mateo es el break even, su nacimiento ha sido el punto en el que la fábrica ha empezado a dar beneficios.

Recuerdo, más en gris que en sepia, el trasiego Bilbao-Gijón de mis primeros años. La lluvia, el color del hierro incandescente de los pequeños calefactores de los ochenta. Recuerdo el camino del Cantábrico, antes de la autopista, cuando las rectas eran especies en peligro de extinción. Recuerdo ver a mi padre volver el viernes con un camión de juguete, un cuento, o un paraguas de chocolate.

Vivir en tantas ciudades es dejar jirones, descomponer recuerdos. Fabular es el único pegamento. Buscar coherencia con el tiempo, aportar un cierto sentido para clasificar en la memoria. ¿Qué habrá de cierto en mis recuerdos? La vida te construye un camino hacia el final. Como si estuviera escrito. La fiesta racional acaba apagando las luces, no encendiéndolas. La racionalidad no vale nada. ¿Será, por tanto, cierto el camino de vuelta?, ¿Será cierto el desexilio?

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Ya

Desde hace casi dos semanas la vida se me ha empezado a dividir en fracciones de tres horas. Es el tiempo que separa las tomas de Mateo. Un bebé es un circo ambulante de la supervivencia. Se agarra a la teta como si le fuera la vida en ello, y es que le va la vida en ello. Duerme, recupera, cría legañas, muda su piel, pudre un cordón, y surca la casa entre virus y bacterias. Succiona su comida hasta el agotamiento, y grita cada vez que tiene hambre, frío o se siente incómodo. Él no sabe qué hace aquí ni por cuánto tiempo estará en este extraño lugar. Bienvenido al mundo.

En sólo un segundo ha pasado de vivir dentro a hacerlo fuera. De alimentarse por un tubo, a comer por la boca. Estrenando todos los sistemas posibles a la vez. Y funcionando, oiga. Los instintos son el manual de uso que vaya usted a saber quién escribió -nunca nos preguntamos por los autores del resto de libros de instrucciones-, y que nos permiten adaptarnos a un entorno completamente distinto, mientras estamos amenazados por todo.

Mateo nació en una madrugada de victoria de los Knicks en Atlanta, en una madrugada de negociación en plena huelga, en una madrugada en la que pasaban cosas antiguas, en cualquier caso. Entonces amigos y familiares ya habían puesto la máquina de parecidos y otros tópicos a pleno rendimiento, y éstos se repartían en furgones de esos que huelen a tinta y surcan las ciudades antes que que pongan las calles. Y luego tal y cual tío con flores y bombones. Y médicos, pediatras, cirujanos y matronas que se cambian de cara y se mezclan con el cansancio para sentenciar galimatías que ya leerás con calma.

Y luego te vas a casa y se cierra la puerta, y donde estabais tres, ahora hay cuatro, y Nico te mira desde el suelo pidiendo explicaciones. Nadie me ha preguntado qué se siente al tener un hijo, porque ya todo se presupone. Si alguien me lo preguntara tampoco sabría qué contestar. Sólo que me compré el periódico del día siguiente y todavía no lo he tocado.

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He estado a punto de pasarme por lo del PSOE

He estado a punto de pasarme por lo del PSOE, porque van a debatir nuevas ideas para abrirse a un mundo que está cambiando. No tiene nada que ver con las encuestas de intención de voto, es pura filantropía. Seguro que los primeros días han debatido sobre tecnología, los SMS, lo avanzado que está todo, los correos electrónicos, los contestadores automáticos… ¡Qué vértigo! Igual hasta se han recreado en aquella revolucionaria medida para consumir menos combustible: bajar la velocidad en autopistas y autovías a 110. Revolución a nivel ¿Te gusta conducir?

Por ahí anda la gran esperanza blanca, que es la presidenta andaluza. A la presidenta andaluza nadie la ha votado, amaneció ocupando el puesto que ganó en las elecciones Manuel María Chaves José Griñán*. Como éste tuvo que dimitir porque ha tenido algún problemilla de management en su gobierno regional, ha puesto a quien ha querido, y esa señora es ahora la gran esperanza del pesoe. También anda Rubalcaba, diciendo que la gente está harta de la casta política. Rubalcaba lidera ya una casta política que vive de decir que la gente está harta de la casta política. Y que algo hay que hacer, faltaría más. Y que si lo hacen ellos y nadie más que ellos, pues mejor aún.

Y Felipe. Mientras unos presentan memorias, otros ya lo hicieron y están intentando ocultarlas para volver otra vez. Felipe siempre podrá volver. Mejor con un lifting del rey, y mejor aún con una resurrección de Franco. Aprovechando que lo quieren mover del nicho, que le devuelvan a la vida. Se podría metamorfosear con José María Aznar, y volver a una batalla final, de las que durarían cien capítulos en Bola de Dragón Z. Y Zapatero que sigue de promo de otro libro, o un concierto, o una línea de medias de ejecutivo. He estado a punto de pasarme por lo del PSOE.

 

*Gracias, Cuevas.

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Cava valenciano

Quienes vivimos en Madrid tenemos la suerte de tener una alcaldesa que jamás se ha postulado para el cargo en unos comicios, y a un presidente de comunidad autónoma que tampoco. Ese presidente de cutis complejo, Ignacio González, aseguraba ayer, preguntado por Telemadrid, que sólo sobreviviría si no era deficitaria. Imagino que esa idea de servicio público y rentable, se aplicará al resto y que, por tanto, el Ayuntamiento que dirige Ana Botella echará el cierre de inmediato, enterrado por los los 6.204 millones que debe.

Ayer los empleados de Canal 9, desatados sin el yugo de su dirección, comenzaron a decir que habían invertido el dinero de todos los valencianos en contar mentiras, y se quedaron tan frescos. Que no podían decir esto, que les obligaron a contar lo otro. Como si hubieran nacido predestinados para trabajar en la radio televisión pública, y hubiera un vestidor en el que se tuvieran que dejar la dignidad. Como si hubieran tenido que trabajar a punta de pistola, como si marcharse les hubiera resultado imposible. Luego nuestros políticos son unos infames que jamás dimiten.

Ayer esa banda de dóciles dejó de serlo y repetían una y otra vez que no se cierra. Pues miren, sí se cierra. Ni los números salen, ni el sector audiovisual público ha sabido dotarse de valor para la sociedad española. Igual es inútil sacar delanteros en el tiempo de descuento. Igual son actores irrelevantes para contar el relato de una sociedad. Ya sólo quedan restos del naufragio y violinistas del Titanic que se esfuerzan en sonar estupendo para su último concierto. Así La Razón sigue paladeando la resaca de su descomunal fiesta de aniversario, en la que sólo faltó Froilán pasando tickets con descuento, mientras El País pone barra libre -y a David Delfín- para festejar la salida de un nuevo muerto en forma de revista.

Las direcciones periodísticas de este país han cavado la tumba de su industria al mismo ritmo que dilataban el tamaño de sus estómagos. Pero las migajas están ricas. Cuando un accidente de metro con 43 muertos y 47 heridos no abre un informativo dice tanto de la dirección como del último maquillador. Mientras en UK, The Guardian intenta generar nuevos formatos de relación con los nuevos lectores, siguiendo la senda que ya marcara el NYT, aquí las cosas se solucionan cerrando una sala de fiestas y tirando de cava. Valenciano, por supuesto.

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A Juan

En mi adolescencia no era carne de recreativo, pero para estar en un recreativo no hacía falta ser carne de nada. Cuando se me acababan las cuatro monedas de veinticinco pesetas, todavía echaba una partida más. Si continuaba aferrado a los mandos de la máquina, y esperaba a que comenzara la simulación del juego que finalizaba en “insert coin“, me generaba la ficción de que yo estaba manejando aquella simulación. En todas las partes del mundo existieron recreativos repletos de chavales que soñaban con que las máquinas se confundieran y les regalaran una partida más.

En todas las partes del mundo existe también la teoría de que hay personas que se dedican a la venta ambulante, o incluso a la mendicidad, por pura locura, porque en realidad son millonarios cuya excentricidad les lleva a vender cachivaches, o a pedir, escondidos tras un puñado de palabras escritas en un cartón. He vivido en varias ciudades y en todas hay personas a las que se ve satisfechas mientras transmiten esa leyenda urbana. Resulta muy atractivo pensar que en un mundo en el que sólo nos movemos por dinero, hay personas que lo tienen y aún así no encuentran la paz.

La realidad es que si vendes estampitas, rosarios y figuras de santos, puedes sacar cincuenta céntimos en siete horas a las puertas de la iglesia de San Cayetano. Eso nos lo dijo Juan, uno de esos relaciones públicas que se gasta Lavapiés, y que se forjan a base de calle y vida. Juan es extremeño y vive en la calle del Oso, frente a la que era nuestra casa, así que cuando vivíamos allí nos cruzábamos todos los días: nosotros haciendo las cosas que hace la gente de bien e integrada, y él vendiendo chismes, acompañado por su mujer Marga y su perra Cuqui. A Juan y a Marga les faltaban suficientes kilos y dientes como para no pensar en un pasado complejo. Rechazado por su familia al casarse con una yonki descastada, Juan siempre ha tenido una mirada cálida detrás sus gafas, unas de esas que curan trillones de dioptrías.

Hace casi un año que nos fuimos de Lavapiés. Ayer volvimos a pasear por allí y vimos a Juan y a Cuqui. Marga no superó el verano, y nadie quiso saber nada de ella en los últimos días de su vida. A él le ha surgido la oportunidad de cambiar de aires, de ser propietario de un coqueto apartamento de quince metros cuadrados, pasada la M-30, y de huir de los recuerdos y de los rácanos fieles de Embajadores. Le apetece marchar en busca de aventuras y negocio en San Judas, o Medinaceli. En la bajada desde Tirso a Labrador, como si la ciudad quisiera acompañar el tono de la narración, Juan nos contó su realidad amarga y terrible con una entereza que me pareció increíble.

Siempre he tenido debilidad por las personas con actitud y Juan es el ejemplo más brutal que haya tenido cerca. Larguirucho, con perilla y con una perra ridículamente pequeña, atraviesa con fuerza un mundo en el que no hay culpas ni culpables, pero que se empeña en expulsarle. Es inevitable pensar en que somos productos de nuestras decisiones, y que la vida de Juan no está muy lejos de lo que podría haber sido la mía si hubiera hecho esto, o decidido lo otro. Lo único que sé es que en su situación, viudo y en un cubículo a las afueras de la ciudad, me quedaría esperando que las máquinas se confundieran y me regalaran una partida más. Él no espera, la juega, y aparece para darnos una lección. Yo sólo le puedo dar un post. No tengo más, Juan.

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Causas y consecuencias.

Como si Benzemá hubiera apretado el botón rojo que tiñó de muerte Hiroshima, ayer sucedió lo que todo el mundo ya sabía. Y la frase se conjuga así: en el momento en el que algo pasa, todos lo sabíamos ya. Pues claro, porque somos grandes visionarios a posteriori. Es que los millones no lo son todo. Es que lo importante es la cantera. Es que la gran estrella es un paquete sobrevalorado, y cualquier niño del equipo alevín podría aportar más.

Son argumentos que se repiten de manera cíclica. Como la discusión sobre la política de extranjeros del Athletic cada vez que coquetea con el descenso. Luego ganan, y todo se vuelve tradición y sentimiento. En el caso de los equipos millonarios, la artillería empieza sospechando que las pretemporadas intergalácticas son nocivas para el deporte, y acaba con los favoritismos de presidentes y entrenadores maleables. Por medio tenemos el argumento de que los equipos se deben “nacionalizar”, porque si no no se sienten los colores. Como si una pretemporada fuera más deportiva que otra en esas marcas de fabricar dinero, como si uno de Lyon sintiera menos al Real Madrid que uno de Málaga, blanquiazul de toda la vida.

Anoche algunos locutores ignorantes técnicos, que no hicieron un comentario táctico en todo el partido, aseguraban que el cholo le había dado un “baño táctico” a Ancelotti. Sin más argumento que ese. Escuchando a los especialistas, por lo visto, el culpable de todo fue Benzemá, que el año pasado era una deidad, pero que esta es un tuercebotas que sería suplente en la Cultural Leonesa, pero que como es el favorito del presidente y, el entrenador no tiene personalidad, sale de titular, haciendo que una estrella rutilante de la cantera no tenga posibilidad de jugar.

Luego quitó a Isco, que es un español muy bueno, no como los fichajes millonarios extranjeros, que son un desastre. Isco costó 30 millones de euros, pecatta minuta. Lo que vienen a decir los especialistas es que si jugaran todos los de la cantera -colista de Segunda División-, el Real Madrid sería bastante mejor. O que cambiarían a toda su plantilla por la del Atlético, con los ojos cerrados. Los especialistas que veían nocivo al bocazas Mourinho, ven pazguato al introvertido Ancelotti, los que piden culebrones glamurosos en agosto, se lamentan en septiembre del dispendio en fichas.

Se han juntado la velocidad y el culto por lo nuevo. Sin condiciones, esto es, no busquemos reflexión, destruyamos la hemeroteca, relativicemos consecuencias a las causas. Causas y consecuencias. Es lo que hay, no hay vuelta atrás. La narración ya es y será así. Si se pretende una reflexión, será necesario condensarla y adaptarla a los nuevos formatos de consumo, ligeros, atractivos. Habrá que jugar en esa liga. Es el momento.

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Dinero Cash

El proceso Dinero Cash es:

-Tu partido sale elegido y te nombran ministro como reconocimiento por los servicios prestados. Empiezas a cobrar del dinero público, de todos los ciudadanos. Rato cobró unos 69.000 euros al año como ministro, más el sueldo del partido en “A”, unos 150.000 euros, que es un dinero que el Estado da a los partidos en función de su representatividad en las últimas elecciones. Obviamos lo que le entregara en mano Bárcenas. Todo dinero público, ocho años, hacen un total de 1.752.000 euros. Más casi 300.000 euros en dietas variadas.

-Desde el Ministerio engordas una colosal agenda de contactos, y juegas con tu preponderancia legislativa para ganarte alguna que otra simpatía, que luego te cobrarás de manera individual.

-Cuando el Presidente considera que lo haces mal, o los ciudadanos consideran que todo el gobierno lo hace mal, te echan. No te preocupes, Rodrigo, puedes seguir cobrando los 150.000 del partido que, insisto, pagamos entre todos, más unos 60.000 euros durante 2 años más, como indemnización por exministro.

-Es el momento de tirar de agenda. ¿Recuerdas cómo cuidabas a la gente del FMI cada vez que trataban con España? Optas por la parte internacional y te nombran presidente del FMI. Allí ganarás 391.440 dólares al año. Ese dinero sale de los estados, es decir, de todos.

-En el Fondo Monetario Internacional sigues engordando tu colosal agenda de contactos, y continúas jugando con tu preponderancia no legislativa, pero sí en cuanto a recomendación y lobby, para seguir ganándote alguna que otra simpatía, que luego te cobrarás de manera individual.

-Puede pasar que seas un zote, que que te obliguen a abandonar el FMI por la puerta de atrás, dejando al organismo en quiebra, y habiéndola deslegitimado por “análisis insuficiente y falta de métodos de supervisión”. No te preocupes, para entonces habrás tendido un puente hacia fuera, y te habrás garantizado una pensión vitalicia de casi 60.000 euros al año. Insisto, de dinero público.

-Tiras de contactos. Fichas por el Banco Lazard donde consideran que tus contactos internacionales pueden ser útiles, y te embolsas entre 2,5 y 3 millones de euros al año. También el Santander ve utilidad en tus contactos, y te nombra Consejero Asesor Internacional.

-¿Quieres estar más cerca del los tuyos? No te preocupes, Rodrigo, ahí están Bankia y su sueldo de 2,5 millones de euros al año. Además Iberia se presta a pagarte 120.000 como Consejero no ejecutivo. No es mala caída.

-La cosa se puede dar mal. Es posible que hundas Bankia, que te imputen por la pésima gestión, y que la entidad necesite 22.424 millones de euros que, con sus respectivos intereses, pagaremos todos los españoles. Pero siempre caes de pie, Rodrigo. Hacer bien las cosas cuando gestionas el dinero de todos, ayuda mucho a que Telefónica hoy te pague 100.000 euros por asistir a dos consejos, y el Santander 200.000 por otros dos.

Elegimos personas que se enriquecen a manos llenas cuando abandonan la política, porque la han empleado para beneficio propio, en contra del interés público. De hecho hay perfiles que, directamente saquean las arcas públicas para poner información y recursos en manos de empresas. Sin ningún reparo, 20 exministros y 2 expresidentes están a sueldo de grandes empresas españolas. Luego suprimimos médicos y profesores por la incontestable razón de que “no hay dinero”. ¿Tan difícil es aguantar la conversación y preguntar el por qué?, ¿En serio creen que la falta de recursos se produce porque las clases bajas veranearon o se compraron un Megane? De todo esto, sólo espero que se funde de una vez el Partido del Dinero Cash, y que nos dejemos de mandangas.

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Confusión privada

Desde que el señor médico de cabecera, análisis de orina mediante, nos confirmó sin levantar la vista de la pantalla del ordenador que efectivamente Ruth estaba embarazada, hasta la astracanada de ayer, llamada “primera clase de preparación al parto”, han pasado siete meses, cinco centros, y una colección de facultativos del nuevo modelo de gestión eficiente de la Comunidad de Madrid.

Algunas pruebas en el ambulatorio de Martín de Vargas, la matrona en Pirámides, análisis en Pontones y ecografías en la Fundación Jiménez Díaz. Mi señora no le ha visto la cara dos veces a la misma persona, y gestiona un calendario que ríanse ustedes de la FIFA. Yo menos todavía, porque la conciliación entre vida laboral y familiar ya se empieza a antojar como un puzzle de complicada solución. En las películas esto del embarazo es otra cosa, te esperas que el doctor Bartolomé Beltrán te esté llamando todos los días, pero supongo que será una cuestión de expectativas y de haber visto demasiado Antena 3 en los noventa.

Ayer, por ejemplo, me dieron sabios consejos, como llevar frutos secos por si me entra hambre cuando Ruth se ponga de parto. Es un consejo que me guardaré toda la vida en la galería de momentos prescindibles, junto a aquel “hijo, no te pongas nervioso” que me espetó mi padre horas antes de la selectividad. También me dijeron que me lleve el cargador del móvil, y a Ruth le aconsejaron que en las contracciones se ponga como quiera, porque las contracciones cada una las gestiona a su manera. El personal preguntaba que cuánto es normal que pese la criatura, como si habláramos de langostas, e incluso había una señora que ya había parido, pero repetía, que debe ser como sacarse el carnet cada vez que coges el coche.

La gente tiene mucho más tiempo que neuronas. Empieza a ser inquietante la cantidad de personas con tiempo como para tirarse tres horas aguantando a una matrona exhippie que nos pregunta, con curiosidad marciana, cómo afrontamos el dolor. Y luego está el mal actor. Antes de la clase había una especie de terapia de grupo para padres, y uno de ellos nos contaba su experiencia con trillizas. Con los ojos como platos, ayudado por gestos de mal actor, nos explicaba que lo fundamental son el ejercicio, la alimentación y el cariño, y que la clave es ser el líder de la manada. Mientras, sus hijas, de dos años y medio, y descendientes directas de Hitler, Stalin y Benito Mussolini, ponían a prueba su paciencia con un movimiento tan continuado y a tal velocidad, que sólo temí que llegaran a una fusión nuclear.

Recuerdo aquel tiempo de oscuridad medieval en el que los más ancianos del lugar sospechaban que tras las modas (aceite de oliva malo, aceite de oliva fundamental, mantequilla caca, mantequilla gloria, dar el pecho es una aberración, dar el pecho es una filosofía de vida) se escondían intereses comerciales. Ahora la información que te facilita la Comunidad de Madrid viene patrocinada por una marca de yogures. En la tabla de calcio, por ejemplo, ese yogur es el campeón del calcio. Y así con todo.

En la visita a la Fundación Jiménez Díaz, donde esa estirpe de gente con tiempo libre preguntaba una y otra vez si las habitaciones eran individuales -debe ser que perder el tiempo en compañía es poco glamouroso-, ya nos regalaron una caja repleta de merchandising tan útil para el nuevo miembro familiar como una botella de agua mineral de treinta y tres centilitros. Wow. Todo patrocinado por la correspondiente multinacional farmacéutica o marca de detergente de turno. Es decir que la información de salud, el valor que tiene todo esto, nos lo aporta gentilmente una marca de yogures, con la legitimidad que le quieran dar ustedes.

Espero que tarden poco en patrocinar a los médicos, que entremos en nuestro ambulatorio cantando el claim del sponsor, que las consultas nos salgan gratis a cambio de tuitear el hashtag de la campaña del momento, que los prescriptores nos pasen consultas premium, rollo Bertín Osborne urólogo, o David Villa traumatólogo, y mientras sigamos pagando más y sintiéndonos igual de especiales. Gracias por tu regeneración, gracias por tu confusión privada, Esperanza.

 

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Brotes negros, hilillos verdes

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Hoy en día el crecimiento económico se caracteriza como un indicador que está perdiendo en pertinencia, sobre todo para medir el bienestar de un país ya sea a nivel de su bienestar económico o a nivel de su bienestar social.

Clement Joel Morisot, economista.

No deja de tener su gracia ver cómo los políticos se suman a la fiesta de la moda. Hoy la moda no es la Fashion Week, es hablar de recuperación económica, o de una economía que, nos dicen con orgullo, ha tocado fondo. Dicen que no es cosa suya, que no son percepciones, que son los datos. El dato estrella es la mejora de la balanza de pagos, ese número en el que pesan importaciones y exportaciones, y que hoy nos dice que exportamos más de lo que importamos.

Se supone que una victoria de las exportaciones significa que producimos barato, y esto es una ventaja a la hora generar empleo. En una economía como la española, sin capacidad para devaluar su moneda, una mejora en la balanza de pagos en un corto espacio de tiempo es una cuestión de fuerza muscular contra los derechos laborales y el poder adquisitivo de la clase trabajadora. Es decir, es rentable producir en España. Con ese dato macro, resulta complicado saber si resulta más barato coser balones, o investigar contra el cáncer, pero la sensibilidad social huele a lo primero.

Puestos a coser balones, la balanza comercial con Vietnam, por ejemplo, uno de nuestros países favoritos en las etiquetas de nuestras prendas más amadas, resulta negativa. En el último semestre les hemos vendido 21 millones de euros, y ellos nos han colado casi 180 millones. Aún nos queda camino. En nuestro país los niños todavía no trabajan, igual hay que pulir el dato de la balanza por ahí. Soy irónico para mostrar las gigantescas vetas que le quedan a la política en el medio de las decisiones económicas.

Luego, pensando en la balanza, está la fuga de capitales, esa desbandada del dinero de los patriotas que se dan golpes en el pecho de tal o cual bandera, mientras ponen a resguardo su dinero. El pasado años, las zonas de Banca Privada de nuestras grandes entidades parecían una central de emergencias en una emergencia. Uno de los servicios que suelen ofrecer los bancos a sus clientes premium, es sacar grandes cantidades de dinero gratis. El destino preferido era Alemania. En esas operaciones no hay comisiones de servicio. Para una empresa, o para un estado, siempre hay una clase de pagadores y otra de no pagadores: clientes potenciales a los que seducir, y grandes clientes a los que no compensa perder. La sangría de dinero se ha detenido. El resto de la zona Euro parece tan endeble como España y el pánico farlopero, ese miedo por contagio en el que vive la especulación, se ha reducido.  En el primer semestre de 2012 se marcharon 225.123 millones de euros. En junio de este año habían vuelto 39.803 millones.

Es curioso observar cómo se pueden defender en paralelo dos tesis cuanto menos contradictorias: que nos empezamos a recuperar porque la economía va sola, porque esto es cuestión de ciclos y, después de ir mal, a hora irá bien, y que en política sobran políticos y faltan gestores, especialistas en economía. Una misma persona suele decir que es importante poner a un experto en sentarse a ver cómo la economía sube y baja sola.

Lo que resulta evidente, es que en los últimos tiempos se han tomado medidas económicas destinadas a atacar las variables que determinan los grandes números económicos, creyendo algo que es falso: que si la economía va bien, todo irá bien. El presidente Rajoy pivotó sobre esa idea durante todas su campaña y hoy, en cualquier bar español se puede compartir la crítica al presidente de plasma, con la repetición de esa peregrina teoría cual mantra nacional. Hace tiempo que los negocios disociaron su interés del interés general, y ahí deviene la crisis institucional y democrática. La democracia liberal es un concepto cada vez es más insostenible desde la teoría.

En el siguiente gráfico se muestra que los “años buenos” estuvieron caracterizados por un aumento del empleo en paralelo al déficit exterior:

6a00d8341c760153ef019aff2133ac970d-800wiEs una manera de contradecir todo lo anterior. ¿Qué datos emplea la prensa para calibrar el estado de la economía? Los datos que hace públicos el Estado, los que el Gobierno trata y cocina. Hace tiempo, el que fuera cargo de un ministerio, me contaba cómo medían el estado de la economía española, y no era con estos datos macro, era con los kilogramos de basura por habitante, y con los litros de Coca-Cola consumida por habitante, los auténticos brotes negros.

 

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La generación que pasea perros

La historia se suele dar del siguiente modo: niño o niños que tienen el capricho de un perro, un cohete, o un viaje a Eurodisney, padre, o padres, que se lo conceden pensando que es mas factible que un cohete, o un viaje a Eurodisney, niño, o niños que pasan de cualquier tipo de responsabilidad y cosifican al animal, padre que asume las responsabilidades que acarrea tener un perro.

Cuando le preguntas a un niño si está dispuesto a asumir las responsabilidades que acarrea tener un perro, como cuando le preguntas sobre economía a cualquier miembro del gobierno de España, te expones a la mentira más grande del mundo.

Si son ustedes madrugadores podrán ver cada día en cualquier barrio de cualquier ciudad de nuestro país -en Europa hasta los niños son más civilizados y nacen con carrera- a una tribu urbana callada, apocada, con escasa visibilidad y nula reivindicación: son los padres que pasean perros. Tienen entre cincuenta y setenta años, visten chándals, forros polares y chaquetas guateadas. Algunos fuman, otros escapan furtivamente a por el primer café y la portada del Marca. Los hay motivados que pasan de la clásica vuelta a la manzana y se adentran en la vegetación de cualquier parque. Todos ellos sucumbieron a las miradas ilusionadas de los monstruos de la casa y ahora padecen las consecuencias de semejante desliz.

La victima suele ser el padre. Como si el hecho de que la madre lleve toda su vida haciendo todo en casa fuera un eximente, la condena del animal recae sobre el varón, y perro y padre se miran cada mañana y cada noche, sabiendo que protagonizan una actividad de segundones, una tarea de serie B. Mientras, los hipócritas y bastardos monstruos disfrutan con su videoconsolas y ordenadores, fresquitos en verano y calentitos en invierno. Para mi abuela la máxima aspiración laboral para su nieto es que trabaje en un sitio en el que esté fresquito en verano y calentito en invierno. Ya fuera teniente coronel de las SS.

Padre y perro establecen una suerte complicidad que sólo se da entre los descastados. Como la amistad inquebrantable entre dos prófugos de la justicia. Como los Amedo y Domínguez en versión de barrio, los que pasaron a un segundo plano por los años, o los juguetes nuevos.

Después de las vacaciones Nico me ha despertado a las 05:25. Me voy a comprar un forro polar.

Howling for Rigodon from yeltser on Vimeo.

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