in massmedia

Pelotas de goma

Como si se tratara de un juego en un parque de bolas. Como si los disparos formaran parte de una coreografía infantil. Piedras contra pelotas de goma. No dicen manos contra bazocas. Una bala de plata, tirada con la mano, no es lo mismo que una que sale de un revólver. Y no quiero entrar en física balística, sino en el leguaje, en la enésima prueba de construcción de la realidad por parte de los mercenarios de los textos. No dicen un escuadrón perfectamente protegido, armado e instruido, contra un puñado de trabajadores, no. Dicen piedras contra pelotas de goma. No dicen unos trabajadores que llevan cuarenta días andando y se encuentran vallas de tres metros, no. Los porrazos de propina. Esos no cuentan. Cada mañana asistimos al entierro de una prensa que nace muerta, y que bien merecido lo tiene. Por la red corre, en paralelo, otra forma de contar otras cosas que, probablemente tenga que madurar y generar criterios, pero que ya es tan legítima, movilizadora e influyente en nuestras percepciones como ese papel nauseabundo, y esos medios digitales gigantes, para los que no es noticia que unos trabajadores entren, en loor de multitudes en la noche de la capital de un país putrefacto, a reclamar que se respete lo firmado.

Y los skaters jodiendo la pava.

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  1. Por lo que veo en el vídeo, además de muy agresivos, son unos chapuzas trabajando.
    Con un poco de cojones por parte de la ciudadanía -conmigo no contéis que soy minusválido- es muy fácil darle lo suyo a estos esbirros posmodernos.
    ¿Por qué son unos chapuzas? Van en grupo de a 30 y porque unos niñatos descerebrados les llaman hijos de puta, 3 se salen de la formación poniéndose en grave riesgo de ser acorralados. Tienen suerte de que los descerebrados no son mineros que son niñatos. Lo dicho, unos chapuzas.