in política

¿Por qué no sale la gente a la calle con este nido de corruptos en el poder?

No es porque sí.

Han sido muchos años sembrando desafección política. Décadas recluyéndonos en torno a nosotros mismos. Eliminando la sensación de pertenencia al grupo, asegurando una felicidad individual, personalizada. Han sido años de duro trabajo de sustitución de los espacios públicos por los privados, de generación de ciudades falsas llamadas centros comerciales, y ciudades verdaderas llevadas al concepto “centro comercial abierto”. Se llevaron la calle. Le pusieron precinto y precio. Para el poder, el poder siempre está equilibrado. Haya dos partidos, o uno. El poder siempre se ve flaco y joven. El poder son señores que fuerzan actuaciones tan bien planteadas que parecen naturales. Pero son señores con nombre y apellidos habitualmente compuestos, como si fueran los créditos de una película llamada Casta.

Edward Bernays supo. Y como supo, protagonizó más de 150 noticias en el New York Times, inventó las relaciones públicas y aplicó los conocimientos de su tío Sigmund Freud para construir el self. Y lo puso a las órdenes del presidente Wilson primero, y toda empresa que así lo pagara después. El presidente Wilson negoció los catorce puntos que dieron paso a la Sociedad de Naciones, el lobby que luego se llamó la ONU. El presidente Wilson negoció la paz de la Primera Guerra Mundial estando como la pija de un mono, o lo que es lo mismo con una demencia de caballo, fruto de seis años de hipertensión y accidentes cardiovasculares. Las noches de las negociaciones de París fueron las noches de las amenas persecuciones entre el presidente Wilson, desnudo por las calles, y su escolta. Muy fan del Ku Kux Klan este Wilson, pero bueno, nadie es perfecto.

Edward Bernays aplicó al negocio las teorías que sobre el inconsciente desarrolló su tío. Y Wilson las empleó en el frente y en las políticas internas del país.  Bernays creó al prescriptor, hizo que las mujeres fumaran, que los señores vieran en el coche una prolongación de su pene, y las chicas en la ropa un apéndice de su personalidad. Fue quien plantó las raíces del mundo en el que hemos nacido. Hola Edward Bernays, encantado.

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  1. …Y adolescentes! Escuché a un tipo (en formato charla) que decía que el gran reto de la sociedad de consumo era prolongar la edad del pavo. Y convertir los momentos propios de esta cruel etapa en auténticos eventos de vida; así, los caprichos son necesidades, las necesidades requerimientos que no pueden aplazarse, y la prisa por conseguirlos, motivo de terapia