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Publicidad engañosa

Ayer no disfruté de mi ración diaria de basura en el informativo de Pedro Piqueras. Y eso que Piqueras es como comer en el McDonald´s: puedes tener un amigo cuyo tío tenga una granja de lombrices en Argentina, con las que se hace polvo de carne para proveer a la cadena de comida rápida, que sigues comiendo allí. Piqueras siempre puede meter miedo, siempre encuentra el vídeo escandaloso y genial, siempre tiene la frase adecuada. Quien me conoce sabe que Pedro es una de mis debilidades y que para mí, está a la altura de Jeffrey Dahmer, o Josef Fritzl.

Ayer preferí ver uno de los últimos Telediarios de TVE antes de que la gente de Dreamworks, o quienes quiera que trabajen como portadistas de La Razón, tomen el poder. Emitieron un pequeño reportaje sobre los zapatos de suelas milagrosas que te ponen las nalgas como una piedra de afilar, y de otros que enderezan espaldas, mejoran circulaciones, e incluso zapatillas que logran tranquilizar a los mercados. Por lo visto no funcionan, son mentira, un engaño, una estafa, un pufo. Se les puede denunciar. En Estados Unidos lo han hecho y se han llevado una pasta. En Estados Unidos medio mundo denuncia al otro medio y se lleva una pasta. Eso es así.

Dicen los del OCU que es publicidad engañosa. En un mundo en que los ciudadanos somos consumidores, y en un tren a Gante te encuentras a un puñado de chavales jugando a adivinar marcas viendo sus logotipos, la OCU son los nuevos sindicatos. A los de la OCU se les reconoce porque salen por la tele diciendo cosas obvias en momentos de relleno de los telediarios, y siempre en despachos muy cutres con escritorios de melamina, que es un compuesto orgánico que responde a la fórmula química C3H6N6, y cuyo nombre IUPAC es 2,4,6-triamino-1,3,5-triazina. Pero que se ve muy cutre por la tele. Todos hemos tenido una adolescencia de melamina, porque partía la pana y para nuestros padres era un salto cualitativo importante. No quería hablar de la melamina, pero mira.

De entre las cosas que más difíciles me parecen en este mundo, como pedir perdón, acabar de leer Ulyses, o eyacular para adentro, probablemente la más complicada sea discernir entre publicidad engañosa y de la otra. Deberíamos hacer un ejercicio de sinceridad, y hablar claramente de publicidad, o de información. Hablo por parte de las marcas, porque por el lado de los medios, pueden seguir mezclando, que les está dando muy buenos resultados. Es decir, tu informas de tu producto, pero si le atribuyes valores, si lo introduces en una historia, si pretendes que forme parte de la vida de la gente, de manera un poco forzada… eso es un poco engaño, no?

Esto es, que si veo a Michael Jordan volando con unas zapatillas… un poco me estás diciendo que esas zapatillas le dotan de una especie de poderes que permiten que su portador atraviese los cielos en busca de un objetivo, no? Osea que lo sugieres, señor Nike, pero no lo dices. Entonces no es engañosa. Esto es como si alguien ve revistas eróticas de animales, con perros, hipopótamos, ñus, y tal, en posturas sugerentes. Sin mostrar nada de manera explícita, pero sugiriendo. Perfectamente normal. Los que nos dedicamos a la publicidad deberíamos abogar por claims cercanos, por campañas hiperrealistas. “Cocacola, fresca mejor que caliente”, “Cereales Smacks, bah, no están mal”, “Viajes Iberia. Vas y vuelves”.

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