in mis cosas

Regalazo

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Anoche me acosté como a la una y media. Malhumorado y sin plan. A las 2:25 me suena el móvil. No sé por qué -no me lo pregunten- parece que soy un tipo muy optimista. Me explico. Cuando el teléfono sonó, -en general cuando lo hace en mitad de la noche- nunca me dió por pensar que es que ha pasado algo malo, que algún ser querido está herido o muerto, que una emergencia me va a hacer saltar de la cama, que parece lo más normal.

Por el contrario sabía que era una llamada bomba. Vi el nombre de la persona que me llamaba, Gugga, así que mientras deslizaba la tapa del móvil va me estaba enfundando los gallumbos. ¡Alberto, estamos en el Loui Loui, nos vamos para la Latina, te quiero allí en media hora!- me dijo, -Tengo a Barriadas calentito.- me espetó.

Cero dudas. Genial, también venía Pedri, que hace mogollón que no sé nada de él, así que me vestí, me aclaré la cara y salí de casa con una tranquilidad pasmosa, justo lo contrario que les pasó a los croatas en el partido de por la tarde. Criaturas. Turquía agotó mi capacidad de sorpresa. La noche acabó bien y, a las seis y media, Madrid me regaló un amanecer de los que hacen época. Pedri se había rajado antes, y dejé a Gugga en la Puerta de Toledo, que se pillara un taxi hasta Carabanchel. La bajada hasta Lavapiés fue como un recorrido triunfal hasta mi casa, con esa media luz tan bonita en la ciudad, con esa mezcla de gente que vuelve de parranda, con quienes salen a currar.

El amanecer es ese momento en el que todo es como nuevo, cualquier cosa será posible, se abren todas las oportunidades, y conviven dos formas de ver el mundo, el día y la noche. La ronda de Valencia se me abría cuesta abajo, me dejaba a un lado y al otro la biblioteca, la Glorieta de Embajadores, la tienda de cocina, la placita donde una hora después empezarían a llegar los del semirastro que se monta los sábados… y me entregó en mi barrio después de darme un suave masaje en forma de brisa veraniega. Gracias Madrid.

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13 Comments

  1. Qué bonito lo has escrito, me ha entrado un segundo de ganas de quererme ir a vivir a Madrid …
    ¿Ya estás de mejor humor?

    Me gusta que seas de los que se une a la fiesta en un pispas.

    Mua!!

  2. Jaja… estoy de buen humor. Lo de ayer fue un alegato que se me ocurrió paseando. ¡¡Pura ficción!!.