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No estaba de vacaciones. Un gentil señor que, sin saberlo, me deja acceder a su conexión, sí. Afortunadamente ha vuelto. Debe ser un pobre asalariado, mileurista diría por su corto período vacacional. Esto hace que, de momento, y salvo puente u otro menester del susodicho buen hombre, vuelva a la rutina para con el blog. Odio los párrafos en los que los bloggers dan explicaciones sobre por qué escriben o dejan de escribir, pero supongo que seré más asqueroso de lo que pensaba.

Hay algunas cositas que me inquietan en los últimos días. Por un lado la famosa edad de oro del deporte español. Los mismos tertulianos -que ejercen o no- que califican al fútbol como “veintidos tíos en calzoncillos detrás de una pelota“, lo consideran un “opio del pueblo“, o gilipolleces por el estilo, se pintaron la cara y se dejaron setenta pavos en la camiseta de Adidas. Todo es una mierda hasta que se gana o, por utilizar el lenguaje periodístico, hasta que “ganamos”.

Es la era de Alberto Contador, de Xavi, de Rafael Nadal, o de Pau Gasol, no del deporte español, porque el deporte español es una cosa que no existe. Para poner el colofón, y cerrar un argumento perfectamente repetible hasta la saciedad, se dice que “son fruto de Barcelona 92“. Juanma López, Superlópez, que fue medalla de oro en aquellos juegos, debe ser el representante del auténtico orígen de los éxitos. Cuando Pau estaba jodido en los vestuarios de Memphis en su primera temporada, abucheado por su público y llamado blandengue por el Heraldo de Menfis, creo que se acercó Samaranch a ponerle músculos y orden táctico con un microchip. Que en los momentos de postmodernidad en que vivimos, en que los relatos han muerto (leer a Lipovetski, o a Lyothard), los medios se empeñen en seguir contruyéndolos, y cada vez con argumentos más infantiles, empieza a revelar el porqué lo hacen. Y que cada uno lo piense. Si la edad de oro del deporte deja tanto poso como la de la música -presuntamente fueron los ochenta- vamos listos.

Veo la noticia de que de 3.000 pulseras anti-maltrato, los jueces han dictaminado el uso de poco más de 300. El periodista pone el acento en el machismo de los jueces. Yo me fijo en otra cosa. La empresa que controla las pulseras es privada: Prosegur. Desde que entrara el gobierno del PP el número de policías se ha reducido sustancialmente. De entre las empresas privadas beneficiadas, encontramos a Prosegur. El entonces ministro de defensa, Federico Trillo, fue luego consejero de esa empresa. El juego sigue, los medios otorgan.

Para que se hagan una idea, cuando trabajaba en una radio local, el día 1 de enero se firmaban contratos millonarios con Ayuntamiento, Comunidad Autónoma, Central Nuclear y dos Cajas. Suponían un buen porcentaje del presupuesto del ejercício. Sigo sin decir más.

Ahora que Raúl está en Alemania, me haré raulista. De hecho, me voy ahora mismo a comprarme la camiseta del Schalke. Agur.

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  1. Bienvenido! Resumiendo, que no estabas muerto, estabas de parranda :D
    Me meo con eso de “debo ser más asqueroso de lo que pensaba” jajaja
    Y me encantaba ese you know my name, con Billy Preston cantando GRANDE

  2. Y los mismos que se jactaban del compañero de Gasol por entonces, peleón de zonas, duro, y con una tienda de alitas de pollo, llamado Lorenzen Wright, ha aparecido con un tiro en la cabeza en medio de un bosque.