in mis cosas

Rueda de noticias de mierda

El pitbull. ¿Qué sería de los jóvenes poligoneros si ese nombre bordado en los cuellos de las camisas que lucen en Fabrik?, ¿Qué sería de las redacciones de informativos y, sobretodo de magacines putrefactos, sin esas noticias relacionadas con las RAZAS PELIGROSAS? Las palabras RAZAS PELIGROSAS irán siempre en mayúsculas, por emplear alguno de los ganchos de esos programas. Se trata de un círculo cerrado de noticas que aparecen cada poco y que rellenan.

Entre las clásicas tenemos el frío. Cuando llega el invierno, hasta que entramos en la era de la comunicación, lo normal era que bajaran las temperaturas, helara por la noche y, si proceden precipitaciones, fueran en forma de nieve. Ahora no. Todo es extraordinario: el frío es viento polar, las nevadas ya sólo son históricas, y se habla de cerrar puertos de montaña, como si se tratase de un fenómeno único y jamás sospechado.

El verano trae lo contrario. Cada verano es el más cálido de los últimos treinta años. Ilustran el terrible suceso con imágenes de unos niños en Sevilla, resfrescándose en una fuente, con un reloj municipal intercambiando las 15:23 y cuarentaicinco grados. Es terrorífico, hay que hidratarse bien y, si no llevas una gorra de Titanlux, puedes engrosar la lista de MUERTOS POR OLA DE CALOR. Acompañan subgéneros veraniegos como algún reportaje sobre ingleses chuzos en Ibiza, y un par de invasiones de medusas.

Y el entretiempo es el rey de los dilemas morales que van desde clásicos como aborto, o eutanasia, así como cualquier tipo de derecho fundamental aplicado a los homosexuales, hasta la inseguridad ciudadana o el ataque de las RAZAS PELIGROSAS. Por las tardes, cuando el día a día futbolístico y político se relaja, se pasa a temas sociales, como dorar la píldora al último estreno protagonizado por estrellas de series españolas, o hablar de enfermedades desconocidas de las que, por más que se hable en programas ligeros, no pasan a conocerse mucho más.

Pero lo de las RAZAS PELIGROSAS me gusta, porque toca dos temas cuasimíticos en nuestra sociedad, con unos componentes inquietantes. Antes de que el perro fuera nuestro mejor amigo, era un animal, y punto. Antes de que un iluminado descubriera que coser un traje de seda para un can es un negocio rentable, los perros cumplían funciones, y oír frases como “le quiero más que a ningún humano“, espantaba. Ahora se ensalza al perro, el vez de llevar al humano a la reflexión. Por otro lado tenemos al niño, en este mundo donde hay que dar “lo mejor para nuestros hijos“. La perversión está en definir “lo mejor“. Ahí los tenemos un vez más, los mitos enfrentados y, de nuevo, la noticia vuelve a ser que el perro muerde al niño.

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  1. “si oímos malas noticias es porque somos mala gente…” Esto lo cantaban los Ilegales y yo estoy bastante de acuerdo. De otra parte con esto de los perros César Millán ya ha demostrado que solo hay que temer al propio miedo. En fin… esperemos al mes de agosto y al cocodrilo que se aparece en el pantano de San Juán cada año por esas fechas.

  2. “El entretiempo es el rey de los dilemas morales”. Nene, qué gran frase.

    ( qué ganas de que venga el verano, el más cálido de los últimos 30 años, que se vayan todos de vacaciones, que se callen de una vez)

  3. ¡Eso mismo nos ha pasado en los rodajes, y empiezo a creer en las noticias! De hecho, grabando en febrero me quemé de frío… ¡Ostias! Y el próximo pinta en agosto…