in mis cosas

Salto generacional

Una cosa es que cuando crecemos nos vamos dando cuenta de algunas trampas, y otra muy diferente que asumimos ciertos argumentos como válidos. Cada vez me afeito veo frente al espejo la cara de mi padre, y eso es algo que va más allá de la paranoia por el cambio de dígito en mi DNI, es algo que me pasa desde los 26. Incluso antes, nos sorprendemos diciendo frases que nos han sido dadas por los progenitores, y que jamás hubiéramos imaginado decir.

Dicen La Buena Vida que “con el lento paso del tiempo todo encaja y se comprende, y uno aprende”. No es que sea una cita incunable, pero escuchándolos esta mañana me acordé del concepto padres como “personas que creen que saben lo que es mejor para ti, mejor que tú”. Es evidente que la experiencia aporta conocimiento, conclusiones, pero también lo es que la experiencia hay que crearla y que de otro modo no habríamos salido de las cavernas. Y es ahí donde la retórica de los padres se confunde: el silogismo “si, desde mi madurez y experiencia, sé cuando te equivocas en una cosa, entonces sé siempre cuando te equivocas en todas las cosas”.

Mis padres difícilmente entiendan que su hijo viva de alquiler, por ejemplo. Dan igual los argumentos. Que comprar una casa es más caro, que pagar cuarenta años una hipoteca es igual que pagar un alquiler, que dar diez años de letras al banco es una tontería, o que el concepto de tener un Ferrari equivale, a efectos reales, a conducir un Ferrari. Que además ahorras impuestos, te puedes beneficiar de ayudas, ganas en movilidad en un mundo móvil. Son diatribas estructurales entre una generación que se jubiló en la empresa en la que entró como aprendiz y la nuestra, que firma contratos por horas. Un grupo de edad que entiende poco la volatilidad de las relaciones -laborales, personales, contractuales-, y que viven angustiados el desarraigo del corto plazo y la falta de proyecto en la que nosotros nos hemos acostumbrado a estar.

Sea como fuere, siempre llega el momento en que sabes más que tus padres. Se llama hacerse viejo.

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  1. ” siempre llega el momento en que sabes más que tus padres”. A mi me pasa desde los 13 años, más o menos. Créeme, es jodido.