in política

Se buscan ideas (creo)

1. Si partimos de que el 15m se planteaba una lucha entre indignados y el mundo, en unos pocos días por acción, omisión, o alusión, han quedado esquematizados en jóvenes vs clase política. Los unos felices en sus papeles protagonistas de la revolución que han visto en las películas, autoreforzados y con poco que perder, los otros en su clásico discurso buscando el voto con algunos matices.

2. Los matices que he visto en los políticos, amén de las declaraciones más torpes de los Pepiño Aguirre y compañía, son curiosos. Unos y otros partidos (han comparecido en SER, RNE, Cope) han dedicado la tarde a tranquilizar al personal más tranquilo, pero en sus palabras han coincidido cosas como que el sistema es mejorable y necesita reformas, o que es lógico que se pida más participación. Esto difiere con el discurso clásico (Constitución intocable, perfecta democracia representativa…) y me inclino a pensar que se trata de maniobras gallardonianas populistas, basadas en los estudios sobre la comunicación de la imagen de políticos como Obama. Quieren mostrarse más cercanos.

3. Los jóvenes repiten que tienen ganas de hacer cosas. Hasta hoy no habían propuesto más que slogans como “que no nos representan“. En la efervescencia y emoción del momento, están siendo expoleados por los medios. La red propaga sus mensajes y, a tenor de la repercusión, pareciera un nuevo mayo del 68. En toda la portada de elpais.com, no hay una sola propuesta del supuesto movimiento. Con indignarse y ya, no vale. Y moverse no sólo significa manifestarse, significa aprovechar todos los resquicios para hacer cosas. No existe un discurso intelectual, ni una alternativa (parece) al sistema actual. Para plantearla hay que sentarse a estudiarla a fondo durante mucho tiempo, y tener los huevos muy grandes.

4. Ante la ausencia de reflexión que, ya hemos visto que poca falta hace para tener “repercusión”, o “movilizar”, asistimos al choque de titanes entre dos vacíos: el que protesta y el que defiende status quo. No sé si es casualidad que las protestas emerjan cuando miles de desempleados comienzan a quedarse sin subsidio, y cuando se dispara la pérdida de poder adquisitivo. Es decir, cuando tocan el bolsillo. Las revueltas funcionan cuando se implican quienes tienen que perder. Sin discurso no se va a conseguir.

5. La generación televisiva ya no es la televisada. La segunda ha visto cómo podía acceder a imágenes imposibles en otros tiempos, la primera está acostumbrada a protagonizar los programas, a que las marcas diseñen productos personalizados, y que el escritorio de su PC, o la funda de su móvil estén customizadas. Ahora reclama la voz. Ya la tiene. Todos los medios giran en derredor suyo y no sale nada más allá de pedir que los banqueros vayan a la cárcel. Siento decirlo, pero creo que así no funciona. Aunque seguro que los banqueros se lo pensarán.

6. Por más que lo intento, no imagino un escenario de cambio con unas propuestas tan imprecisas, complejas e imposibles. A no ser que lo que se pretenda sea un toque de atención en forma de street marketing. Nadie de los manifestantes actuaría de otro modo si tuviera poder, porque la clase política es como ellos: seres humanos formados en un sistema de incentivos, principalmente económicos, rodeados de todo tipo de seducciones en las que caemos. Plantear los cambios que precisa el sistema es tan radical, que descubriríamos que la primera revolución está en cada uno de nosotros.

7. No queremos afrontar esa revolución. La real. La interna. Huimos y utilizamos a los muñecos del pimpampum para sacudir la ira. Ellos son los culpables. NOSOTROS pagamos SU crisis. Nos declaramos inocentes de todo crimen y cargamos contra los personajillos que gastan mucho y viven muy bien. Ya no podemos hipotecarnos a 50 años, ni tener el último modelo de videoconsola, ni fundirnos diez mil pesetas en copas un sábado. No tenemos “perspectiva”, no podemos “prosperar”. Olvídate del chalecito en la urbanización, con la pick up a la puerta. O del loft en La Latina.

8. Para mí la realidad de la crisis es que la clase financiera quiere aprovechar la supremacía para que los más pobres paguen sus desmanes. Existe supremacía en tanto no existe alternativa física desde la caída del muro, se ha premiado el barbecho intelectual que procure alternativas, y la población es manejable. No sé si la solución está en llamarles hijos de puta o en analizar, verdaderamente, por qué nos tienen cogidos por las pelotas, y por qué nos hemos dejado coger, es decir qué culpa real tenemos en contribuir a que esto funcione así.

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  1. Pareces de la tercera edad, lo digo por eso de que más sabe el diablo por viejo que por diablo, tienes toda la puta razón Su Perfecto!! Los puntos 6, 7 y 8 son demoledores. “la primera revolución está en cada uno de nosotros” sentencia. Muchos no acamparían en sí mismos y mucho menos dejarían acampar a los demás en lo suyo. Quítate tú pa ponerme yo, es el mundo today.

    Viejo Belcebú, en mi humilde opinión protestar está bien, aunque solo sea eso y sea un poco vamos a jugar a los islandeses. Aun así.
    (¿como coño lo hacen los islandeses?)

  2. Dales tiempo!!!!…. Como bien dices, han pasado de jugar a las consolas, a ver como juegan con ellos en los medios de comunicación, esos que tenían como clásicos de tarde y palomitas.
    Ahora solo falta esperar………¿cual sera la siguiente vuelta de tuerca?……..
    Esperemos que sea pronto, que la tercera edad ya está poniendo el grito el cielo con sus pensiones y estoy cansándome de ver trocitos de pan por todos los parques.