pase-en-profundidad

in mis cosas

Será raro

pase-en-profundidad

El viernes el Habbeke Walda disputará el Torneo 24 horas del fútbol 7. Será el primero en el que yo no esté inscrito con el dorsal siete en el equipo después de diez años vestido de azul. Sugerí el nombre a raíz de una paja mental de Louis Van Gaal y ahora mira, toda la ciudad que tiene algo que ver con el fútbol nos conoce.

Pablo es el portero. Siempre hemos tenido problemas en ese puesto: Gerardo, Kike, Mora… tantos han pasado y se han ido. Dicen que los porteros y los extremos izquierdos está un poco locos. Bueno Pablo (que físicamente parece el hijo de Oliver Kahn) es un portero-extremo. Absolutamente loco, pero muy bueno, muy ágil. A veces si se concentrara algo, sería la ostia.

La defensa es segura cuando lo es. En realidad no hay mucha diferencia entre Paco, Joaquín, Rubén o Fuertes. Defienden por cantidad, dependen mucho de su nivel de confianza y, por lo demás, uno va mejor por arriba, otro es más explosivo… pero son muy competentes. Personalmente a Paco le tengo más cariño -si no fuera tan vago y hubiera perdido tantas cosas por el camino- porque es fuerte y eso es muy importante en un equipo. Aunque a veces no circule el oxígeno por el cerebro, aunque equivoque el pase o el sentido, si ve que bajas a por la batuta te la da, y te aporta su energía.

En el medio Sampe me suple. O yo a él, según se mire. De hecho en su primera temporada su buen rendimiento me desplazó a mí a la banda. A Sampe no le quema el balón en los pies. A veces la aguanta y desahoga mucho al equipo. Corre raro, con las patas un poco abiertas, como los jugadores buenos, por eso nos inspira confianza, que es como si nos la diera a efectos reales. Si la jode estamos perdidos, pero sabe lo que hace, tiene experiencia, finje, marrullea. Las pocas veces que hemos coincidido en el terreno, hacemos buenas migas. Siento que me respeta mucho y yo a él y eso es lo que da vida a un equipo.

En las bandas anda David. Muy explosivo, muy impulsivo, muy visceral. Tiene muchos problemas para controlar la pelota, el pobre. Se ve que es de estas personas con tanta ansiedad que antes de querer andar ya quería correr. Y defensivamente te obliga a estar muy pendiente a balón parado, porque él no lo va a estar. Sin embargo tiene momentos de robar balones en la presión que, para los que jugamos de mediocentros, nos da la vida. César es pura clase, pero equivoca su juego. La banda podría ser suya si se diera cuenta de que la banda también está cuando el balón no pasa por ella. Pero tiene facilidad para estimular un botoncito que hace que juegue por encima de sus posibilidades, y le convierte en demoledor. Es de los que siempre se suma a las fiestas.

Morales es un suplente de banda, un tío que me da miedo cuando juega. Es muy nervioso y se lía sólo con la pelota, pero ha marcado algunos de los goles más importantes de la historia de éste equipo. Llorando, despacito, de medio lado, pero los ha metido. Es un espantapájaros genial, un karateka que huele cuando la jugada viene dulce para el gol. Regy es otro que juega muy por encima de lo que debe. Se sube en el ego y te puede hacer lo imposible. Se duerme defendiendo. En cada uno de sus goles, la mitad eran míos. La mitad que él dejaba de correr y tenía que correr yo, claro. El caso es saber cuándo hay que tapar su zona, para eso estamos.

Arriba tenemos a Dani, que vive en un islote, desconectado del mundo y que, de vez en cuando, tiene a bien darte el pase. Muchas piernas tiene que ver delante para que lo dé, pero lo da. Y también es de goles increíbles, alámbricos, raros. Y Miguel, que tiene un Miró en la cabeza y una galleta Tostarica en el pie. Se dejó medio cuerpo en el intento por mejorar, pero le faltó algo de ambición. Si relajara la exigencia que cree tener alrededor, dejaría ver ese talento que deja asomar muy de vez en cuando. Y Adri.

Adri es un tipo excepcional. Como es natural, un bloque que lleva diez años jugando junto, tiene una relación que va mucho más allá del terreno de juego. Con Adri también pasa, lo que sucede es que nunca me he comunicado con él ni la mitad de bien que con el balón en los pies. Es muy listo y tiene esa suerte de los cracks. Es magnífico alzar las cejas y que sepa que quieres que tire el desmarque, o ver cómo baja el balón y que mientras los rivales intentan atacar su zona, sólo tú y él sabéis que te pide una pared. Es una sensación genial que llevo experimentando desde que jugábamos en el patio del cole. Y que no se cambia por nada.

Y yo por ahí en medio, con un trabajo gris que sólo luce cuando aprietan las emergencias, cuando el partido está de ida y vuelta y exíge desplegar todo el arsenal físico. Buscando el chutazo, la verticalidad, el tikitaca.

Hasta el viernes. El viernes toda esa sabiduría la cojo y la meto en la mochila o la dejo por algún blog, porque ya no seré de la partida y, todo eso que sé del organismo vivo que es un conjunto que busca burlar la geometría, lo tendrá que aprender otro que venga y se vista de azul.

En la foto llevo la segunda casaca del Habbeke, la blanca. Llevo en sempiterno siete a la espalda. El de la imprenta se equivocó y le falta una “b” a “Robbie”. En Guadalajara mucha gente me llama Rob, porque era mi alias en la radio pirata y pinchando. Estoy dando un pase entre líneas a César, que me tiró el desmarque. Ganamos, era pretemporada, hace un año. Ha cambiado todo.

El viernes el Habbeke Walda disputará el Torneo 24 horas del fútbol 7. Será el primero en el que no esté inscrito con el dorsal siete en el equipo después de diez años vestido de azul. Sugerí el nombre a raíz de una paja mental de Louis Van Gaal y ahora mira, toda la ciudad que tiene algo que ver con el fútbol nos conoce.

Share

Leave a Reply

  1. Los chavales te van a echar mucho de menos, quedarán como testimonio mis últimas fotos de ese partidazo…arriba ese tobillo:)!

  2. Pues yo, en mi más humilde opinión, pienso que es una brabuconada, porque perfectamente si el tobillo no le deja jugar puede ser el nuevo y flamante técnico del banquillo azulon. Pero pesan más los huevos de venirse hasta nuestra pequeña ciudad, o vete tu a saber que ocupaciones y alternancias le separan de esto. Aun asi si tiene pensado su señoria jugar el año que viene en otra liga, que menos que despues de un año fuera del grupo, intentarlo una vez más, como en los viejos tiempo, ¿no luchamos por tener un equipo? luchemos una última vez todos juntos por hacer el sueño de ascender realidad y sino rozarlo más que nunca.

    Si el problema es la lesion, mi lesión de tobillo de grado 3 con los ligamentos en un hilo por la cual me estuve un mes escayolado y dos con muletas, hace ya 4 meses, fue de mucha más gravedad que la suya, aunque a usted no le salio de las narices curarla bien, y en 2 meses estaba corriendo, no sin resentirme, alli estare mañana por la noche, para jugar hombro con hombro con mi compañeros, para echarme una risas entre partidos con ellos también, que eso es lo que más ganas me da de ir, y sobre todo para compartir la experiencia de un torneo 24 horas, yo le pido, venga, y dirijanos al menos, por los viejos tiempos.

    Si se va, ocupare su puesto, ya estuve apunto de hacerme con un sitio antes de mi lesión, volvere a dar guerra y se que usted volvera porque le une más a este equipo que le desune.

    Un amigo.

  3. No se yo si “un amigo” puede emplear términos como “bravuconada”, “pesar los huevos”, “su señoría” . O puede indicar que se prefiere curar mal algo. Pero bueno, teniendo en cuenta que se trata de su más humilde opinión, dejaremos pasar tal afrenta, en señal de magnánima condescendencia.