in marketing

Subliminal, liminal y superliminal

Hace tiempo que la ética está apolillándose en el armario. Hace ya que Matías Prats aprovechó la credibilidad ganada por el marco en que desempeña su trabajo, para rentabilizar su imagen personal y, como si se tratara de un deportista, o cantante, empezó a pasar por la caja publicitaria, sin que el telespectador variara un ápice la percepción de su independencia profesional. Hace tiempo que la publicidad se mezcla con la realidad en los acontecimientos deportivos gracias a los juegos de postproducción. Hace tiempo que se patrocinan espacios informativos -se ha empezado con la información meteorológica y la deportiva-, sin siquiera variar el contexto, señalando solo con un minúsculo texto en la parte superior de la pantalla, en un color poco destacado, que indica “publicidad“.

Ayer el diario en ruina El País, en su edición digital, fue un paso más allá. elpais.com, desde hace un tiempo, cuenta con un recurso para llamar la atención del lector. Se trata de un distintivo que dota de relevancia a una noticia. Un texto que reza “urgente” sobre rojo intermitente y que, bajo mi punto de vista, ha perdido valor de tanto usarlo. Lo pueden ver en la imagen:

Ayer elpais.com fue un paso más allá con la integración de la publicidad en su portada. Curiosamente en el mismo lugar, con el mismo color. Miren la imagen de abajo. Es una forma como otra cualquiera de llamar la atención. Es una forma como otra cualquier de enterrar cualquier atisbo de credibilidad. Si es que le quedaba.

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  1. Sin ánimo de defender lo indefendible, pero en este caso el color es circunstancial y está ligado a la marca que promociona su depósito. Si fuera ING, por ejemplo, o Bankia, el color sería otro.
    Y aunque el espacio sea el mismo que siempre se ha dedicado a la información de última hora, dudo que nadie se confunda, ya que el aspecto de publicidad es más que evidente.
    Todo ello, insisto, no le resta verdad a tu mensaje de fondo :-)