El caballero del chándal

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Creo que no era por meter a equipos de segunda en Champions. Supongo que lo adoraba por su flema. Esta noche ha muerto una figura épica del fútbol, y un líder atípico. Esta noche han muerto Luis Aragonés, tres cuartos de las vitrinas de la selección española, y medio escudo del Atlético de Madrid. Esta noche el odio eterno al fútbol moderno ha perdido a uno de sus emblemas.

En Mourinho el chándal resulta estrafalario, demagógico y pobre. Nadie se imagina a Mou cenando así en un lujoso restaurante londinense. En Luis el chándal era un traje. Como si se hubiera decidido quedar en los años setenta en un Madrid con veraneo en Marbella, con mucho de cigarro y mucho de bingo, con reloj de oro y pelo en pecho. Como si su impopular cabezonería hubiera desconectado la batería del tiempo, y se resistiera a ser algo más que el muchacho que un día se acostó jugador, y a la mañana siguiente se levantó entrenador.

Luis fabricó pequeños engranajes en el Calderón, el Tartiere, el Benito Villamarín, o el Luis Casanova. Diseñó a Mendieta o a Mijatovic, y recuperó tantas veces a Torres como hizo falta. Abrió el campo a Etoó, y desconectó a Romario o a Raúl sin que le temblara el pulso. Como si lo hubiera planificado, reunió toda esa sabiduría para dejarnos una obra maestra en forma de equipo que levantara una Eurocopa imposible. Porque el último tercio de la semifinal frente a Rusia fue una de las actuaciones más perfectas que jamás hayamos visto los amantes de fútbol. Y el gol de Fernando en la final fue el epílogo más brillante a una carrera intensa, colosal, e imperfecta.

Nada, ni nadie va a poder cubrir ese hueco. Descanse en paz, míster.

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Odio eterno al deporte moderno

En este país tenemos un problema considerable con la prensa deportiva y eso es así, y eso es tan así como una casa muy grande. Como aquella casa de Boyer y Preysler que tenía nosecuantos cuartos de baño. Se da una cosa que se llama patriotismo, se agita con una ignorancia supina, sueldos de mierda, y falta de reflexión, y tenemos cualquier portada del As, Marca, Sport o Mundo Deportivo. Se meten imágenes que pasen a gran velocidad, con música animada, se mezcla con marujeo del bueno, y tenemos el informativo de los Manolos riéndose de un mendigo por Europa, a Silvia Barba preguntando “Bueno, dos a cero, ¿No?“, o a Camacho y sus rodales camiseros, gritando en medio de una cena familiar. De entre toda esa mierda sobreviven el Informe Robinson, Gonzalo Vázquez, Paco Grande, Proyecto Panenka, Santiago Segurola, José Sámano, Iñako Díaz Guerra, Juanma Trueba, y un corto etcétera que sale a flote, cuando puede, de aquella manera, o por tal o cual carambola. Porque ser bueno y económicamente sostenible, es una carambola.

Para que nos entendamos, a la prensa deportiva de masas, a la que se dirige a un público enorme, heterogéneo, para el que hay que comunicar de manera muy básica, para esa prensa catch all, es más rentable tirar el gancho seguro, el que impacta en el mayor número de púgiles posible: el fichaje de Florentino de turno, la polémica entre capital y periferia, o la nueva novia de Alonso. Cada vez más fotos -y Sport Ilustrated sólo hay uno-, cada vez el deporte tocado de manera más tangencial. Secciones deportivas engordando en los informativos con reportajes basados en lecturas de labios de banquillos, presentación de equipaciones… Llegar al gran público por el amarillismo. Impactar al aficionado al deporte, y entretener al que no lo es, persiguiendo grandes objetivos de audiencias, que permitan llevarse un buen pellizco publicitario, acaba convirtiendo a las secciones deportivas, en creativos que se encargan de entretener entre clásico y clásico.

Y esa necesidad de ser catch all, identificada por parte de deportistas y directivos, arrastra demasiados problemas muy evidentes. Por ejemplo, las polemicas con el atuendo del deporte femenino que han obligado a que las jugadoras de bádminton lleven falda por obligación, que todo un presidente de la FIFA sugiera shorts ajustados para el fútbol femenino, o que la FIBA haya obligado a cambiar los atuendos de las chicas, definiéndolos de manera explícita: camisetas y calzones que sigan los contornos corporales, calzones con un máximo de 2 centímetros entre los mismos y la piel, y un espacio mínimo 10 centímetros por encima de la rodilla. Aseguran que se trata de una medida tomada para “proporcionar una identidad común a todo el baloncesto femenino, como acontece ya en otros deportes“. Se les olvida decir que también es para que caigan unas buenas pajas. El mensaje implícito es que el deporte femenino no puede vivir con sus aficionados, ha de resultar atractivo a los pajilleros, fanáticos del onanismo siempre necesitados de heroínas para sus fantasías sexuales, dispuestos, por qué no, a unirse al carro del deporte. Entonces sí, con un público objetivo de aficionados al deporte, y a la masturbación, las empresas, que es el meollo de todo esto, pondrán su dinero en el deporte. Bien.

Diana Taurasi

No les sonará el nombre de Diana Taurasi, algo más el de Antonia Misura, la jugadora de baloncesto croata calificada como “bellísima” o “escultural”, que está revolucionando a los medios en Londres. La primera, es una jugadora norteamericana del Galatasaray turco, que ya acumula más de medio millón de dólares en multas de la FIBA, por negarse a asumir las nuevas reglas de vestimenta. De Taurasi poca prensa, poco reportaje. Bien por la prensa, mejor por los pajilleros.

Intentando obviar que, mediante esa teoría, los pajilleros son el principal lobby mundial, tenemos a los deportistas que viven para y por las cámaras (el mito Beckham-Kournikova), o las variaciones en las reglas deportivas para hacer a las disciplinas “más interesantes”. Se ve natural, por ejemplo, encontrarse el siguiente texto en medios especializados: “la competición de Taekwondo ha estado evolucionando continuamente para llegar a convertirse en un deporte limpio, emocionante y vistoso para los medios de comunicación“. Modelos de competición como la NBA, la Premier League, o la Champions, resultan casos de éxito que buscan repetirse por múltiples vías. La búsqueda del patrocinador, del dinero fresco, cambia nombres a competiciones, a estadios, a equipos. Y la propia presencia del capital en el deporte empieza a trastocarlo todo.

Leíamos ayer que el jugador murciano Alberto Botía que, hasta la pasada campaña militó en el Sporting de Gijón, se marcha al Sevilla, cedido por el fondo de inversión propietario de sus derechos. El fondo se llama Doyen Group y, ahora mismo, es patrocinador de Sporting, Atlético de Madrid y Getafe, pero su idea es patrocinar, al menos, a nueve equipos más, esto es, al sesenta por ciento de la Primera División, o Liga BBVA. Además, el grupo se dedica a invertir el jóvenes jugadores, como el caso de Botía. Pueden imaginar ustedes el resto. Como refleja un reportaje de Faustino Sáez y José Marcos para El País, las operaciones pueden llegar a utilizar a los clubs como plataforma: “Son operaciones en las que el club de destino se beneficia durante un tiempo del jugador, no arriesga dinero -en ocasiones ni el salario- y se presta como escaparate para que el fondo luzca y revalorice su producto“. Si a esto sumamos que las próximas Supercopas de España (partido entre el campeón de Liga, y el campeón de Copa del Rey), se jugarán en China, podemos proclamar a los cuatro vientos el odio eterno al fútbol moderno.

La clave está en el punto de inflexión en el que la desnaturalización del deporte sea tan colosal, en el que la brecha emocional sea tan grande, que cuando la falta de raíces y contextos convierta la pasión en un escenario de realidad virtual, ningún aficionado al deporte lo seguirá siendo, y serán otros los que se acerquen y lo hagan más rentable. La industria mantiene su tensión por alejar al deporte de algo tan básico como su génesis: la lucha del hombre contra los límites. Pretende dotarlo de una sofisticación cuyo único objetivo es que un gordo de Kentucky se gaste ciento cincuenta dólares en unas zapatillas técnicas que va a usar para ir al supermercado.

Para que esto sea así, para que a los aficionados les vaya entrando semejante aparato por el recto, es necesaria vaselina, y ese lubricante es una prensa descerebrada, que premia el entretenimiento sobre todas las cosas. Entretenimiento mientras el jugador, en mitad de un partido, se ata una bota, ganándose un buen primer plano de su zapatilla, generando así un pequeño spot al que la televisión se presta. Entretenimiento en el movimiento de las tetas de una tenista, o entretenimiento en la celebrity que acude al estadio, da igual. El deporte se ha convertido en una excusa para el product placement, en el que las rubias de bote con micrófono, y los ignorantes de barra de bar, se mueven como peces en el agua. No hay mayor felicidad para el cortito de mente, que saber que no necesita más para ganar un buen dinero, que la reflexión penaliza.

Así pues imagino a Calderón, Pau y compañía ayer. Sus reacciones de rabia, sus mantras repetidos “Creemos que merecemos más crédito“, “En cuanto hay algún problema surgen las dudas, como si no hubiéramos demostrado nada todavía“. Pues claro. Es la misma prensa que habla de ÑBA, los mismos para los que Pau es mejor que Kobe, los que creen que USA son unos paquetes, quienes consideran que McMillan cortó la carrera de Rudy y Sergio hacia el All Star. Son esa panda de ignorantes a la que alguna vez habéis reído las gracias. Os quejáis de esa panda de inútiles que os piden ganar todo siempre, creo que eso es darles crédito. Allá vosotros. En cualquier caso, quienes sabemos que no volveremos a ver algo así en la vida, lo tenemos claro: gracias.

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¿Por qué los equipos echan a los entrenadores cuando las cosas van mal?

El joven Javi Clemente

Los entrenadores, esos nómadas del deporte que van con su teatrillo a cuestas allá donde les lleven el destino y los resultados. Javier Irureta vivió siete años en la habitación de un hotel de A Coruña, sabedor de que las alegrías más gigantes se borran con cuatro malos resultados consecutivos. Su trabajo no es sencillo: ser el tirano que logre que un puñado de egos millonarios no salga a hostias en cada entrenamiento y, si pueden, enseñarles a realizar marcajes en los córners. Para los que se acercan al deporte con reservas, ahí van las posibilidades por las que el entrenador se puede ver en la cola del paro:

1. Porque hay veces que los entrenadores tienen la culpa del mal juego, o los malos resultados. No son capaces de sacar el máximo rendimiento a sus plantillas, no aciertan con el sistema, no dan muestras de trabajo táctico, no dejan su sello, no aportan personalidad ni hacen crecer al equipo. Casi nunca se les echa por eso y, casi siempre que esto sucede, aguantan mucho tiempo en el puesto. El ejemplo más claro es el de Javier Clemente como seleccionador nacional español, derrochando a una generación colosal.

2. Porque hay veces que los jugadores tienen la culpa del mal juego, o los malos resultados. Los jugadores salen de parranda, van a entrenar tarde, juegan de resaca, piensan en sus selecciones, en futuros traspasos, pasan de todo. La prensa suele utilizar el tópico de que “es más fácil echar a uno, que a veintidós“. Obviamente es falso. Obviamente es más fácil echar a uno, pero ese uno puede ser un jugador. El caso más evidente es el de Frank Rijkaard en el F.C. Barcelona. Si hubiera echado a Ronaldinho, Deco y Eto´o, hubiera solucionado su problema y el equipo hubiera seguido siendo dominante. Guardiola lo hizo en la siguiente temporada, y mira.

3. Porque hay veces que los directivos tienen la culpa del mal juego, o los malos resultados. Planificaciones demenciales, jugadas patéticas en los despachos, plantillas imposibles, fichajes de oscuras comisiones, ventas el último día del período de fichajes… El directivo jamás asume su culpa, siempre considera que les han dado una plantilla brutal con la que tienen que ser campeones de todas las competiciones. Es el caso de Mike D´Anthony, año y medio para crear un grupo en los Knicks de NY, que vió cómo destrozaban su equipo para traer a una superestrella (Carmelo Anthony) que anotó la friolera de un punto en un partido la semana pasada.

4. Porque el entrenador está en el Atlético de Madrid. En realidad es juntar un poco todas las opciones anteriores.

En cualquier caso es el entrenador el que paga los platos rotos. Sirva este post de absoluto apoyo en los malos momentos al entrenador que mejor encarna los valores de su club, uno de esos que debería tener contrato vitalicio: Manolo Preciado. Para quien no recuerde quien es, se trata del primer tipo que le dijo a un canalla, que lo era:

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Poor Balance

Me parece llamativo que en el plazo de una semana Rajoy sea Presidente del Gobierno, y en Estados Unidos acaben de hundir a Power Balance. La fe en algo o alguien que nos salve, aunque racionalmente sepamos que es absurdo, es una especie de ciclo condenado a repetirse eternamente como un pincho de chorizo de Pamplona en una fiesta infantil de cumpleaños. El símil es una mierda, pero si hubiera sido Joaquín Sabina lo hubierais considerado “poesía urbana”.

Es como cuando nos comprábamos las Joma Donato soñando con que sólo por invertir esa mil doscientas pelas, ocuparíamos plaza en el centro del campo del Atlético de Madrid. O como cuando vamos de tienda en tienda esperando que cada golpe de banda magnética nos asegure estar más cerca de eso a lo que aspiramos. El efecto siempre pasa al salir de la tienda, porque este mundo de seducciones se ha convertido en un espejo del probador del Zara.

Sólo creería en la inteligencia del ser humano, si los responsables de PP y PSOE acordaran presentar animales u objetos como candidatos a las próximas elecciones. Podrían pasar dos cosas: o que un sacapuntas de Stabilo Boss -a la postre hermano aplicado de Hugo- fuera nuestro nuevo máximo mandatario, o que le diera un síncope a Rosa Díez, como nos daba a todos cuando el profe de mates quería amargarnos el día en que no llevábamos los deberes. Creo más en la primera opción, y en ver a la lideresa de UPyD pidiéndole a un cenicero de metal que elimine la Ley D´Hondt.

Voy a sentarme a esperar que me salven. Voy a disfrutar de cada segundo de la legislatura. Voy a ver cómo son capaces de asombrar a los, no menos de dos millones de votantes, que han considerado que “peor no se puede hacer”. Sí se puede hacer peor. Y espero que lo hagan con arte y tronío.

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¿Son "tós" unos corruptos?

-José María Fraile, alcalde de Parla, estuvo ayer en la SER. Cualquiera que escuchara la entrevista sabrá por qué su Ayuntamiento va a hacer un ERE que afectará a doscientos trabajadores. Olvidando que “afina” el lápiz, que está “incluso” en un proceso complejo, se ve que leyó algo de Paulo Coelho recientemente, ya que habló constantemente de “sus trabajadores inmersos en el mismo viaje“. Ha pedido anticipos de su sueldo por cuestiones “personales”. Dijo que si tiene que explicarlos se abre un blog y lo escribe. Encomiable la transparencia, lamentable la imagen. Nos queda por ver la decrepitud de un sistema por delante de nuestra ventana.

-El propio alcalde de Parla, localidad de 120.000 habitantes, gana 2.500 euros al mes. El director del Atlético de Madrid, Gil Marín, cobra 900.000 brutos al año, más primas por clasificaciones (más los otros negociados). Estaría bien darle una vueltecita al tema, recordar los años de recalificaciones de terrenos, las posiciones en las negociaciones, y si el problema está en lo corrupto o en el grado de necesidad a dejarse corromper.

-Esperanza Aguirre saca la nómina a paseo. Que levante la mano quien se crea una nómina. Curiosamente la defensora del abaratamiento del despido, y de la flexibilidad laboral, suma un buen puñado de trienios de “servicio” a los ciudadanos.

-La corrupción, como la verdad, están ahí fuera. Siempre fuera, siempre lo hacen ellos. ¿Es que no sabemos que nuestra sociedad vive en la bonanza porque la mayoría el planeta lo hace en la miseria? ¿No leemos en el reverso de la lengüeta de nuestra zapatilla el “made in Vietnam“?, ¿No vemos nuestra doble moral?, ¿No entendemos que somos corruptos sin darnos cuenta, sobre todo si no queremos darnos cuenta?, ¿No vemos que ELLOS, en realidad son NOSOTROS, y que si NOSOTROS accediéramos a ciertas cotas de poder, actuaríamos como ELLOS?

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Cinco notas de lunes bélico

-Nos vamos a la guerra. A Oriente. A salvar a un pueblo de su tirano. Es un país con petróleo. Antes era amigo. ¿Os suena la historia? Pues eso. Ahora mola ir. Tenemos la cobertura de la OTAN. La foto de las Azores ahora es la de Ban Ki Moon. Los papanatas flipados por aparecer en las portadas. A ver si Willy Toledo vuelve a comandar la revolución de los actores por la paz. A ver si vuelven las chapitas en la Facultad de Ciencias Políticas.

-El CNI da pistas. Si se produjera una ataque terrorista contra una Central Nuclear, las consecuencias serían terribles. Fenomenal. Aunque algo sospechábamos cuando media docena de activistas de Greenpeace se colaron en algunas instalaciones con peligrosos alicates, terroríficos mosquetones y malévolas cuerdas. Todo esto si las facturas de la luz no se consideran un ataque terrorista.

-Los aficionados a los Knicks debemos tener cara de pardillos. El gran fichaje invernal, Carmelo Anthony, ha logrado que su ex equipo, Dever Nuggets, consiga encontrar su mejor versión, y que NY siga por los mismo derroteros de números mediocres, y juego lento y apagado. Los optimistas dicen que en 2012 podríamos optar al anillo, que es cuestión de paciencia. Los que llevamos sin ver brillo desde Ewing, empezamos a pensar que nuestro equipo es la versión en basket del Atlético de Madrid.

-El Estado tiene que pagar a Otegui por enchironarle sin venir a cuento. Tendrá que dar marcha atrás porque, parece, SORTU presenta unos estatutos impecables. Fe de erratas nacional (ista), fe de etarras para los diarios de la ultraderecha.

-Hoy publican nuevas fotos de las fiestas del tío Silvio (como la que ilustra el post). Conociendo lo fans de la carnaza que son en la redacción de Pedro Piqueras, espero ávido la información amarilla que darán esta noche de su presidente.

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Cinco notas de martes

- Alguien tiene que decir ya en España, que Javier Marías y Pedro Piqueras se parecen un huevo. Alguien lo tiene que decir y afrontar, y tendrá que haber sus tertulias y sus cosas, porque si no estas cosas se hacen bola y es peor.

- Enrique “deque” Cerezo comenta en una gala de productores (gente que lleva mucho tiempo ganando mucha pasta) “deque” la lucha contra el todo gratis es imposible. Las nuevas formas de explotación del contenido audiovisual están en pañales y en medio de debates demasiado complicados, como para que “dequeCerezo, lance ese tipo de titulares, a los que tan acostumbrados nos tiene en sus magníficas reflexiones futbolísticas en el Calderón.

- La gente de recursos humanos de ETA debe estar de los pelos. Venga desarticular y ellos venga contratar. Habría que echar cuentas, porque el volumen de tipos desarticulados en los últimos tres años, debe rondar los once mil millones de terroristas. A ver si @currofile empieza a lanzar ofertas “Banda Terrorista busca juniors para articular comando Donosti“.

- Comienza FITUR. Grandes empresarios, celebrities venidas a menos y putas de lujo por el recinto de la Feria de Madrid. Desde hace un par de años el evento va de capa caída, arrastrado por la crisis, y los negocios escasean, pero siempre mola pasarse y ver a unos cuantos consejeros de turismo luchando por un corte de jamón, y con los ojos como platos ante los encantos brasileños y filipinos. Humanidad en estado puro.

- Ha pasado un año desde el desastre de Haití y hay quien se echa las manos a la cabeza por un par de temas. El primero que la ayuda no llega, cosa que saben todas las marujas del mundo a las que asaltan las huchas del Domund. La segunda que a la gente ya le da igual lo que pase un año después. Los 2009 años anteriores también les dió lo mismo la suerte de los haitianos, así que…

Foto: mundoanuncio.com

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Cosas de curro

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Su plan

Teníamos asumida la condición de perdedores sin glamour. Es la peor de las condenas, acostumbrase a morder el polvo y no ser capaz de mentirte, de revestir el fracaso en esa heroicidad que empezó con el I am a looser de Lennon, y no encontró mejor apóstol que el Atlético de Madrid. Ver a la selección era sentarse en un sofá cama chungo, con estampado de cuadros verdes, pasar calor, y ver a tu padre sufriendo, callado, sin quitar ojo a la tele, reviviendo un partido que ha sido el mismo siempre, con idénticos resultados, por supuesto desfavorables.

Y precisamente ha sido nuestro padre el que ha sido capaz de generar vida donde no la había. Nuestro padre era Luis Aragonés, nuestro padre es Vicente del Bosque, representantes generacionales, ejemplos del anti-nini, de lo que no mola, del trabajo sucio, del lado oscuro llevado con naturalidad, de la condescendencia socarrona con lo políticamente correcto. Ídolos del anonimato, expertos de las sombras, humanos. Los antihéroes de verdad han puesto toda su sabiduría en un grupo con un talento superlativo -no mucho más del que tuvo Clemente en el 94, o Camacho en 2002- para cortar siempre el cable amarillo.

Han sido capaces de caminar sobre las aguas que revolvía la siempre cruel e ignorante prensa deportiva, han capeado bajos estados de forma, lesiones, contratiempos, y no se han equivocado. Sólo quien asume los errores con naturalidad, entra en el estado perpétuo de gracia, de no equivocación. Lo de anoche fue una obra maestra, que apeló a todos los sentidos que remueve cualquier gran película, cuadro, o canción, pero con un regusto diferente. El regusto de venganza de la generación de nuestros padres, y todos estaban en un banquillo de Sudáfrica.

Anoche el entrenador del abrigo estandar de El Corte Inglés repleta de pegatinas de patrocinadores, estrechaba la mano del elegante seleccionador alemán, imagen de la bohemia y la intelectualidad muniquesa, transmitiéndole la calma de la superioridad perfecta. Anoche cumplió la fecha de caducidad del VHS de Malta. Anoche Puyol incrustó el gol de Cardeñosa y el de Salinas, el codazo de Tassotti, el penalti de Raúl, el silvato Al Gandour, el poste de Hierro y la mano de Zubi, en lo más profundo de nuestro recuerdo, en lo más hondo de nuestro olvido.

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tiro con defecto

Nos movemos en un ramillete de tópicos que nos permiten reducir la actividad neuronal a la mínima expresión. Uno de ellos, de los más graciosos, responde a la pregunta de si te consideras católico. Los cánones del español medio mandan decir “sí, pero no creo en la Iglesia“. Viene a significar lo mismo que decir que te gusta la zoología si no fuera por los animales. Este Mundial nos pone a huevo comentar que nos gusta el fútbol, pero no la FIFA.

El balón del mundial, recoge la tendencia que inició Nike reduciendo el peso, y coloca a Adidas en la línea que separa lo comercial con la incidencia en el juego. El balón ha demostrado que corrompe tiros y pases, que ignora cualquier tipo de  estabilidad y que ha desnaturalizando las trayectorias. Ninguna selección vestida por la marca alemana se ha atrevido a criticarlo, públicamente, excepto Maradona que, cómo no, va a su bola.

Los medios han sacado la polémica lo suficiente para que todo el mundo sepa el nombre comercial del modelo de balón (venderlo: que hablen de mí, aunque sea bien), pero nadie ha salido a decir la verdad de la pelota: es un balón de playa indigno para una competición. Adidas pone mucha pasta en publicidad. Todos callados.

Nike, probablemente siguiendo los dictados de los fans del hokey de sus oficinas de Oregón, ha hecho que el Atlético de Madrid varíe el tamaño de las rayas de la camiseta, o la parta en dos mitades, roja y blanca. Lo mismo ha sucedido con el Barcelona, que este año vestirá con pantalones rojos ¿?, o el Valencia, que ha pasado de sus medias negras, a las blancas. La selección tampoco ha escapado a los cambios sangrantes que se pasan la tradición al segundo plano, al cambiar las medias de negras a rojas.

El mayor escaparate del mundo lo es para lo bueno y para lo malo y, en el caso del famoso Jabulani, ha quedado retratado ante millones de espectadores como una mierda pinchada en un palo. Los responsables miran hacia otro lado, como hacen los árbitros que ven sus flagrantes errores repetidos en las pantallas gigantes de los estadios. Cuando la sociología se acerca a los orígenes de los conflictos bélicos, casi siempre se intenta intelectualizar todo un sistema que, en realidad, muchas veces se reduce a eso: la incapacidad del ser humano de reconocer sus propios errores.

PD1: ¡Cómo está Llorente! ¡Gora!

PD2: La huelga de metro es la demostración de que pase lo que que pase, la gente jamás se movilizará ante ningún tipo de injusticia. Banqueros, tenéis carrete.

PD3: Talento en la red

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