Dinero Cash

El proceso Dinero Cash es:

-Tu partido sale elegido y te nombran ministro como reconocimiento por los servicios prestados. Empiezas a cobrar del dinero público, de todos los ciudadanos. Rato cobró unos 69.000 euros al año como ministro, más el sueldo del partido en “A”, unos 150.000 euros, que es un dinero que el Estado da a los partidos en función de su representatividad en las últimas elecciones. Obviamos lo que le entregara en mano Bárcenas. Todo dinero público, ocho años, hacen un total de 1.752.000 euros. Más casi 300.000 euros en dietas variadas.

-Desde el Ministerio engordas una colosal agenda de contactos, y juegas con tu preponderancia legislativa para ganarte alguna que otra simpatía, que luego te cobrarás de manera individual.

-Cuando el Presidente considera que lo haces mal, o los ciudadanos consideran que todo el gobierno lo hace mal, te echan. No te preocupes, Rodrigo, puedes seguir cobrando los 150.000 del partido que, insisto, pagamos entre todos, más unos 60.000 euros durante 2 años más, como indemnización por exministro.

-Es el momento de tirar de agenda. ¿Recuerdas cómo cuidabas a la gente del FMI cada vez que trataban con España? Optas por la parte internacional y te nombran presidente del FMI. Allí ganarás 391.440 dólares al año. Ese dinero sale de los estados, es decir, de todos.

-En el Fondo Monetario Internacional sigues engordando tu colosal agenda de contactos, y continúas jugando con tu preponderancia no legislativa, pero sí en cuanto a recomendación y lobby, para seguir ganándote alguna que otra simpatía, que luego te cobrarás de manera individual.

-Puede pasar que seas un zote, que que te obliguen a abandonar el FMI por la puerta de atrás, dejando al organismo en quiebra, y habiéndola deslegitimado por “análisis insuficiente y falta de métodos de supervisión”. No te preocupes, para entonces habrás tendido un puente hacia fuera, y te habrás garantizado una pensión vitalicia de casi 60.000 euros al año. Insisto, de dinero público.

-Tiras de contactos. Fichas por el Banco Lazard donde consideran que tus contactos internacionales pueden ser útiles, y te embolsas entre 2,5 y 3 millones de euros al año. También el Santander ve utilidad en tus contactos, y te nombra Consejero Asesor Internacional.

-¿Quieres estar más cerca del los tuyos? No te preocupes, Rodrigo, ahí están Bankia y su sueldo de 2,5 millones de euros al año. Además Iberia se presta a pagarte 120.000 como Consejero no ejecutivo. No es mala caída.

-La cosa se puede dar mal. Es posible que hundas Bankia, que te imputen por la pésima gestión, y que la entidad necesite 22.424 millones de euros que, con sus respectivos intereses, pagaremos todos los españoles. Pero siempre caes de pie, Rodrigo. Hacer bien las cosas cuando gestionas el dinero de todos, ayuda mucho a que Telefónica hoy te pague 100.000 euros por asistir a dos consejos, y el Santander 200.000 por otros dos.

Elegimos personas que se enriquecen a manos llenas cuando abandonan la política, porque la han empleado para beneficio propio, en contra del interés público. De hecho hay perfiles que, directamente saquean las arcas públicas para poner información y recursos en manos de empresas. Sin ningún reparo, 20 exministros y 2 expresidentes están a sueldo de grandes empresas españolas. Luego suprimimos médicos y profesores por la incontestable razón de que “no hay dinero”. ¿Tan difícil es aguantar la conversación y preguntar el por qué?, ¿En serio creen que la falta de recursos se produce porque las clases bajas veranearon o se compraron un Megane? De todo esto, sólo espero que se funde de una vez el Partido del Dinero Cash, y que nos dejemos de mandangas.

Share

Sólo Spiderman nos puede sacar de esta

Share

Derecho a celebrar

Son días en los que toca leer y escuchar cómo algunos están de celebraciones, y otros andan de enfados varios. Los unos salen a la calle, explotando de alegría con las caras pintadas ante el nuevo éxito de la selección. Los otros, refunfuñan ojipláticos, viendo las muestras de alegría en un escenario que da para todo, excepto para la felicidad o la reivindicación nacional. Entre ambos un problema de esfuerzo en comprenderse, que se salva con tópicos como “dejadnos que seamos felices, aunque sea noventa minutos“, o “cómo podéis celebrar nada, con la que está cayendo“.

Verán ustedes, es evidente que vivimos de pie sobre un vertedero, atracados por políticos corruptos, mafiosos de las finanzas, instituciones vacías de legitimidad, y rodeados de ciudadanos ignorantes y egoístas, que parece aceptan sin límites cualquier tipo de imposición, incrustada con fuerza por las herramientas más básicas de control social. Y también es cierto que cualquier aficionado al fútbol reconoce que ni ha visto ni verá un espectáculo semejante al que nos ofrece la selección de Vicente del Bosque. La pregunta es si este país de mierda, bochornoso, ignorante y cainita, tiene derecho o no a celebrar algo. Si es positivo o no, festejar el circo cuando falta el pan.

Hay teorías que incluso justifican el exceso en la fiesta, basándose en que el sufrimiento que la sociedad viene acumulando desde el comienzo de la crisis, ha de salir por algún lado, y los triunfos de la selección parecen la perfecta vía de escape. Estas teorías carecen de sentido si imaginamos las celebraciones cada vez que un club gana la Champions. O la Liga. O la Copa. O la Supercopa. O permanece en Primera. O asciente de categoría, o está a punto de descender administrativamente, o cambian de estadio, o se va una de sus estrellas, o… Las movilizaciones masivas por acontecimientos deportivos, principalmente el fútbol, son un clásico de nuestro tiempo, que se da cualquier país del mundo con cualquier deporte popular. Aunque no hubiera crisis, la gente saldría igual. ¿Por qué para algunos, entonces, resulta molesto?

Supongo que debe dar rabia abrir los periódicos y que las calles no estén tomadas cada tarde. Zapatero, Rajoy, Rato, Cospedal, Aguirre, Chaves, Dívar, Bankia, Caixa Nova, Gürtel, Malaya, espionajes, indultos, elefantes, convertibles, recortes, copago, privatizaciones, subidas de luz, gas, agua, monopolios privados, exministros consejeros, impuestos, recapitalizaciones, corrupción, falta de representación, descrédito, desahucios… Es cierto, a la izquierda le saca de quicio que un gol de Silva, o un pase de Xavi, tengan mayor capacidad de movilización que un recorte en la educación, o la privatización del sistema sanitario. Y quienes reprochan a sus conciudadanos que no disfruten de las celebraciones, no pueden dejar de ver un punto de irresponsabilidad en la alegría. Da la sensación de que el fútbol supone un paréntesis de noventa minutos sobre nuestra miseria, pero es eso: una sensación. No es real. Y esto no significa nada, se puede ser feliz con cosas que no son reales, con ilusiones. La muestra más evidente es que la gente es feliz con su condición imaginaria de ciudadano libre, que tampoco existe en la realidad.

Ahora bien, preguntémonos por qué para reivindicar un derecho básico hay que pedir permiso a la Delegación del Gobierno, o atenernos a las consecuencias policiales, y para salir a berrear que somos españoles, no. No es casual. Preguntémonos por qué ayer no vimos a los cuerpos y fuerzas pidiendo documentaciones al personal. Preguntémonos también por qué los medios de comunicación andan a hostias para acordar una cifra de manifestantes, y en este tipo de concentraciones todo son acuerdos en cifras históricas. De repente los sistemas de recuento de personas en espacios públicos, disonantes durante las campañas mediáticas, concuerdan en género y número a una y otra acera. No es casual. De repente todos los poderes públicos se suman a la fiesta, todos los que nos saquean 364 días, se visten de “la roja” uno. Pertenecen al pueblo, nos representan. No es casual. De repente las portadas de los diarios se emborrachan de patria mientras los mercados siguen haciendo su trabajo, pacientes. Nada de eso es casual. Pero, ante todo, preguntémonos por qué te movilizas tú, que no lo haces para la defensa de un derecho básico. No me vean como un tipo aburrido -que por otro lado soy-, me encanta que la gente sea feliz y celebro cosas, no se crean. Me gusta ver al personal reivindicando las calles que son suyas, con el motivo que sea. Pero lo que no me gusta es que esta celebración no es casual.

Defender las celebraciones -de cuyos costes, por cierto, no se habla- significa, en este caso, defender la anestesia, y habrá quien lo haga. Es un pedo de tequila colectivo, es un gritar para olvidar que nos hundimos, es la esperanza en la ficción. Y todo el mundo está en su derecho de pillarse un pedo de tequila, gritar para olvidar, o tenerle fe a las ficciones, claro que sí. Ahora recuerden sus BUP y COU, y díganme si estudiaron ustedes en Historia de España del Siglo XX a la selección de DiStéfano, Suárez, Gento… ¿Qué creen que pondrá de relieve el paso del tiempo sobre nuestra contemporaneidad?, ¿Creen que se estudiará al equipo de Casillas o al fin del Estado del Bienestar? Dirán ustedes, como siempre, que ante las vicisitudes políticas no se sienten partícipes porque “no podemos hacer nada“… ¿Es que “hemos hecho algo” para conquistar la Eurocopa?, ¿Ha cortado usted un balón, ha parado su vecina un penalti?

Ahora mírese en el espejo. Mírese un buen rato. Sin hacerse muecas ni observar cómo le queda la camiseta de Zara. Mírese a lo ojos. Un rato. ¿No es cierto que usted se mueve por su propio interés?, ¿No es cierto que construye argumentos tramposos para autojustificar sus actos?, ¿No es cierto que sus actos, en este caso, van encaminados a no “complicarse la vida”?, ¿No es cierto que no quiere pensar en su responsabilidad histórica, y que prefiere vivir cómodamente instalado en el “no se puede hacer nada“?, ¿No es cierto que se crió usted en la educación del “hijo mío, no te marques”?, ¿No es cierto que las respuestas son insoportables, y que invitan a la anestesia? Responda, pero no en alto. Hágalo con sinceridad. Hágalo para usted. Y la próxima vez que nos veamos, no me diga que si no tiene derecho a celebrar. Pues claro que sí. Tiene usted todo el derecho del mundo.

PD: Ahora que son días de vino y rosas, momentos de hitos míticos, me gustaría recordar aquella polémica de 2007, un año antes de que todos estos fueran héroes. Eran Xavi y Puyol. La polémica es que eran catalanes, y que ocultaban la bandera nacional de sus medias. Aquí lo cuenta Marca. Aquí lo hace Libertad Digital. La COPE había empezado la campaña. Hoy Xavi y Puyol, otrora antipatriotas, son dioses, héroes de la patria balompédica. La pregunta es si este país de mierda, bochornoso, ignorante y cainita, tiene derecho o no a celebrar algo.

Share

El significado de las palabras

Planteaba Juan José Millás en su última columna, el problema del pan-pan y el vino-vino, aterrizado en dos preguntas fundamentales: ¿Por qué todavía no sabemos si Rato dimitió, o lo echaron?, y ¿Por qué dicen que una entidad como Bankia funciona fenomenal se cambia su dirección, se baja su nota, y de precipita en bolsa? Más tarde, en La Ventana de la SER, ahondaba en su preocupación sobre la distancia gigantesta entre significados y significantes: ¿Qué piensa la gente cuando ve una cosa y le dicen la contraria?, ¿Qué efecto tendrá en la población?

La preocupación comienza a cundir, y no es una paranoia más mía, es que el artículo de Millás fue compartido por más de 47.000 usuarios, cuando, según fuentes de elpais.com, la media en sus textos ronda entre 12.000 y 15.000. La prensa “oficial” la que hasta ahora tenía la hegemonía de la “verdad”, y ponía marco a la “realidad”, le ha dedicado al tema unos cientos de palabras en ese artículo, y un pequeño espacio en un programa de radio de tres horas. Efectivamente, a día de hoy, en plena Era de la Información, todavía no tenemos ni idea de por qué Rodrigo Rato ha salido de Bankia. Pero precisamente Rato, nos puede servir para ilustrar el problema de la separación entre la realidad, y lo que se cuenta de ella.

Rodrigo Rato se pone todas las medallas del mundo en la expansión vivida durante el Gobierno de José María Aznar. La salida de una crisis sistémica, las todavía generosas subvenciones europeas, y el petardazo de la Ley del suelo, propiciaron una creación de empleo poco cualificado, vinculado a la construcción, que tiró de la demanda, y reactivó la economía. Evidentemente, pan para hoy, y que arreen mañana, pero Rato se fue de rositas como un gran gestor. Nadie analizó la gestión de Rato como Ministro de Economía porque no hizo falta. Para la esos chavales que abandonaron bachiller para que el andamio les pagara la XBox y el Ibiza tuneado, Rato era un tío fenomenal, para la gran masa, aplastada por el poder mediático gubernamental (el ejecutivo Aznar controlaba El Mundo, ABC, Onda Cero, Cope, Rne, Tve, Telecinco, y Antena Tres, o bien de manera directa, o indirecta), se vendió a Rato como un mago de las finanzas. Anoten el verbo anterior, porque por ahí va la cosa: vender.

La realidad, pues, es que Rato no hizo una gran gestión, de hecho, cualquier economista independiente sabrá que muchas de sus decisiones (privatizaciones de empresas públicas que daban grandes beneficios: Argentaria, Tabacalera, Telefónica, Endesa, y Repsol; la anteriormente citada Ley del suelo, no reinvertir las últimas subvenciones sustanciosas de la UE, planificaciones faraónicas de algunas políticas públicas…) fueron errores estratégicos que, en parte, explican la basura en la que nos movemos hoy.

En 2004, con el gobierno Aznar en plena descomposición, y con Pedro Jota quemando tinta a favor de la teoría de los “moros de la ETA“, el bueno de Rodrigo es llamado por el FMI para ser su director gerente hasta noviembre de 2007 años en que dimite, dice, para cuidar a sus hijos. En realidad, sale a hostia limpia: desde dentro del FMI es culpado de vivir en una burbuja desde la que no fue capaz de prever la crisis mundial. Sólo El País, y por intereses políticos favorables al PSOE, destacó el informe en el que el propio FMI ponía a Rato a caer de un burro. Si lo quieren consultar, aquí enlazo el informe. No conviene ser chauvinistas, es evidente que Rato no es la fuente de los males del FMI, pero también es cierto que heredó y asimiló errores sin ningún problema, y por tanto es responsable de ellos. Algún día estaría bien analizar el trabajo de los altos ejecutivos, sus cortas estancias en multinacionales, el tiempo de adaptación, el compromiso de la corporación ante su marcha y, en definitiva, si dan palo al agua. Pero eso para otra, que nos desviamos. Como digo muchos problemas ya existían en la era pre y post Rato, el crack de las finanzas. Pero la verdad es que no se marchó, le echaron. Y sin tener que llegar a los límites de su heredero Strauss-Kahn.

El 1 de noviembre de 2007 se va del FMI para ocuparse de sus hijos. Un mes. Se entiende que lo de los hijos debe ser una lata, porque a los treinta días anuncia su incorporación a la división internacional del Banco de Lazard, un banco de inversiones francoestadounidense establecido en Londres. Al poco es nombrado también “asesor internacional” del Santander. Y ustedes se preguntarán “Si le contratan en todos esos bancos…¿Será porque es un figura, no?”. Verán, ese tipo de trabajos van de lo siguiente: usted, que ha estado en un cargo político relacionado con finanzas y con relaciones internacionales, conoce a mucha gente capaz de hacer muchas cosas por todo el mundo, nosotros necesitamos a muchas gente que nos haga cosas por todo el mundo, le pago tanto y usted levanta teléfonos. Hasta que en 2010 Esperanza Aguirre, aprovechando esa vitola falsa del “gestor perfecto“, le pone en Caja Madrid. Y hasta nuestros días.

La biografía de Rato, desde su participación del gobierno de 2004, se parte muy claramente, entre la percepción que tiene ese concepto llamado “el español medio”, y la realidad. Se da la circunstancia de que la especialidad del tipo en cuestión, economía, es algo que escapa al español medio. La cultura financiera general es pésima según los expertos y eso, amén de resultar peligroso para con nuestros ahorros, facilita la veneración de figuras que “hacen cosas que nosotros no entendemos“. Por tanto nosotros, los espectadores/votantes/consumidores, nos hemos dejado engañar haciendo gala de nuestra ignorancia. Pero los medios, quienes trasladan la información cada día, tampoco han puesto de su parte.

Que los partidos políticos se convertirían en un producto ya lo decía Ray Bradbury en 1953 en su novela Farentheit 451, un mundo futurista en el que viviríamos presos de grandes pantallas de plasma, quemaríamos libros de papel, y votaríamos al candidato más guapo. Que los partidos necesitan ser comprados, esto es, ser votados, es la otra evidencia, por tanto, conviene fichar especialistas en marketing y comunicación, que sean capaces de afilar la ideología y convertirla en una serie de eslóganes fácilmente recordables. Desmontar las complicaciones, facilitando al máximo la vida al consumidor/votante, y finalmente, diciéndole lo que quiere oír. Muy mascadito y machacado con la frecuencia con que acribillan un disco en los 40 Principales hasta que llega a ser un hit.

Y los medios entran y han entrado hasta el final. Tengo los dedos pelados de contar cómo lo hacen, y ustedes los ojos secos de leerlo, quien llegue hoy por vez primera, que tire atrás. Los directivos de los medios han vivido muy cómodos viendo a sus redactores sin hacer preguntas, eliminando las molestas clases medias, premiando a quien no piensa, con el culo en la redacción esperando la nota de prensa para cortar, pegar, y firmar como “agencia”. Los medios han vivido muy cómodos recibiendo imágenes ya editadas de los partidos, ilusionados con la promesa de subvenciones, concesiones de emisión, o directamente contrataciones. Así han vivido los medios, así han cuidado la palabra los medios: UNA-PUTA-MIERDA.

Millás acierta con las preguntas, pero equivoca el resto: el tratamiento que tiene en los grandes medios la muerte de los grandes medios, sólo significa que no entienden nada, que no lo asumen. En este caso concreto se trataba de uno de los clásicos tics de izquierdas dentro del sistema, un maquillaje que nunca pasa de la dermis del oyente. Millás ejerce de literato de izquierdas, como Sabina de poeta oficial, o Ana Belén de roja, o Gemma Nierga de libertaria dama de las ondas: posturas inventadas de un Belén viviente que es lo que se denomina cultura de la Transición, CT. La transición acabó siendo un colegio internado dividido en dos tipos de alumnos: los que se hacían la raya a la derecha y los que se la hacía a la izquierda, y la defensa de ese colegio ha llegado al paroxismo. Ahí fuera habitan millones de peligros siempre acechando, y jamás hemos de salir. Puedes ser rebelde, pero siempre dentro del colegio. Rebelde, pero controlado. Transgresor, pero que me sirva para hacer merchandising.

Cuando la ley está marcada a fuego, todo se construye para que encaje, pero la mentira tiene las patas muy cortas y ha pasado suficiente tiempo, y se han acelerado demasiado los acontecimientos, como para que resista su última carrera. Hay piezas que jamás encajaron, hay preguntas tan grandes debajo de la cama, que ya no se puede dormir en ella. No, todo esto último es un poco broma porque no ha sido así, no ha llegado una generación fuerte, inteligente, arebatadora y combativa, lo que está pasando, creo, ha sido mera coincidencia. Entender lo sucedido el 15 de mayo de 2011 -más allá de lo que pueda surgir o no, sólo lo sucedido en ese momento-, sin entender el malestar por la ley Sinde y la comunicación multiplataforma establecida por miles de usuarios más o menos influyentes ante ese enemigo común, es absurdo. También lo es que la nueva generación pasa de la cultura de la Transición, es decir, que no la consume, que no le ve el punto ni a la prensa, ni a los cantautores, ni a la cultura que se aferra al mito de la Transición. Se la trae floja. Vive en otro mundo, lee, consume y escucha otras cosas no por rebeldía, porque les apetece y se ha dado así, sin más. También porque la generación anterior ha vivido muy cómoda aferrada al mito, y se ha dormido.

Digamos que la cultura de la Transición nos cuenta la historia de Rodrigo Rato que luego queda registrada en las encuestas oficiales: es un gestor estupendo. Pasa a unirse a los tópicos de la comunicación como “En cuanto a valoración suspenden todos los miembros del Gobierno, excepto del Ministro del Interior el sr/sra (…)”. Es muy temprano para aventurar nada, para hablar de una cultura post-Transición. Sería idiota pensar que el establishment no tendrá tiempo de aposentarse en los nuevos centros de poder y dominar, pero desde luego las dudas ya están sobre la mesa. Dudas sobre los significados y los significantes, dudas entre lo que sucede, lo que nos cuentan que sucede, y lo que queremos creer que sucede. Dudas.

Share

Razones

Esta mañana Nico, esa perra que ayer comió mierda de otro perro, me preguntó qué hacían todos esos furgones policiales en el barrio, y le contesté que esa pregunta me la podía hacer la niña de Rajoy, pero que ella no. Estuvimos de acuerdo en dejarnos de hablar, porque a Nico tampoco le gusta mucho la humanización, y a mi me parecía un recurso cutre para abrir fuego en el blog.

No menos de quince furgonetas, popularmente conocidas como “lecheras”, con tampoco menos de ocho antidisturbios por vehículo desplegándose desde la plaza de Cascorro hasta la calle Fray Ceferino, tanto por Ribera de Curtidores, como por Embajadores. El motivo de semejante operativo era proteger el desahucio de unos vecinos, cuyo destino fatal fue prorrogado en anteriores ocasiones por la mediación del apoyo vecinal. El cálculo del coste, a ojo de un servidor, no anda por menos de 9.000 euros. Operación Cacemos a Bin Laden MODO ON.

Se trata de Uddin y Hafiz, y cito textualemente la descripción facilitada en Stop Desahucios:

Uddin y Hafiz compraron hace cinco años un piso de 40 m2 que el banco tasó en nada menos que 248.000 euros, y donde viven muy modestamente junto a sus familias. Hace unos meses, Hafiz perdió su empleo, y Uddin, al que tras bajarle el sueldo gana poco más de 1.000 euros por su trabajo como camarero en un restaurante, no pudo afrontar él solo el pago de las cuotas hipotecarias impuestas por el banco, que ascendían a 1.500 euros al mes.

El banco se quedó con la casa por 151.000 €, el 60% del precio que según sus tasadores valía, reclamándoles una deuda pendiente de 235.000 € entre el capital pendiente de la hipoteca, intereses, costas, etc, casi la misma cantidad que le concedió por la hipoteca. Un negocio redondo que convertirá a estas dos familias en sus esclavas de por vida.

La sensación de violencia que he sentido de un vistazo, es difícilmente descriptible. Por un lado la imagen de Ribera de Curtidores como si estuviéramos en plena operación Elefante Azul, y por otro el quiosco de San Millán, luciendo lindezas como por ejemplo la vil portada de La Razón, tapando con basura cobarde las vergüenzas del banco podrido al que todos vamos a sanear, incluidos Uddin y Hafiz. Demasiado descarado, demasiado bestia, demasiado todo. El desmontaje del Estado de Bienestar, el pillaje de las capas altas, sabedores de que la nave va a la deriva, es grotesco. Y la falta de reacción popular, que no por esperada deja de ser también ridícula.

Share

De resaca

-Escucho esta mañana a los analistas de tendencia, digamos, “liberal“, es decir, los que piden el voto al PP, y sostienen que con Mariano todo irá muy bien. Creen que Zapatero no adelanta elecciones, porque confía en una pequeña recuperación económica, y defienden que el presidente no puede estar seguro de que esa recuperación se producirá porque nadie sabe lo que puede pasar. Son los mismos que llevan años defendiendo que Zapatero ocultó una crisis que había previsto, para salir reelegido. Es decir, que para lo malo era adivino, y para lo bueno, no puede serlo.

-El nuevo candidato socialista aterriza en redes sociales, siguiendo el camino trazado por Obama, pero sin Soul. Como dije el otro día, lo importante de lo social está en dar la sensación de que tus seguidores ayudan a construirte, pero es complicado que así sea, si no te dejabas construir en el mundo 1.0. Será el clásico boom de campaña que desaparecerá. Puro interés y propaganda, como Pedro Jota tuiteando avances en la demostración de su teoría conspiranoica del 11M. La gente no quiere encontrarse en las redes lo mismo de lo que ha huido en el papel. O por lo menos, eso creo.

Rubalcaba sacude a los grandes capitales. Por lo menos en titulares. No creo que nadie sea tan gilipollas como para creer que los grandes capitales no saben las vías para ser menos grandes a ojos de la administración. La gente con pasta sabe cómo camuflarla. Y la cera a los bancos… hubiera estado bien tener muy claro bajo qué condiciones se dotó de liquidez a las entidades bancarias con dinero público. Qué compromisos tuvieron que adquirir los bancos.

-La extinta Cajamadrid, ahora Bankia, ha lanzado una campaña sangrante. Su claim, viene a decir poco menos que “si eres un tío chachi (dueño de tu negocio, ingeniero, médico, el puto amo, vamos), cómo no vas a invertir en Bankia“. El trasfondo es la necesidad de inversión a toda costa. Las cáscara es que por mil euros tú puedes entrar en ese estatus que tan buena prensa tiene hoy en día: banquero. O mejor dicho: bankero. Muy aspiracional. Todo un acierto, sí señor.

-Tengo amigos que me cuentan teorías sobre cómo los chinos, merced a la cantidad de pequeños establecimientos que han ido tomando por España, acabarán conquistando el mundo. Creo que también ayuda que China lleva meses comprando deuda norteamericana y europea. Puede hacer un poco más rápido lo de conquistar el mundo. Las conclusiones básicas son que los orientales marcarán las grandes líneas macroeconómicas, y que, además, estarán muy interesados en que a Occidente le vaya muy bien, si es que quieren recuperar su inversión. Por cierto, que el régimen chino nos parece fenomenal.

Share