10 consejos para parecer más listo en los Juegos Olímpicos

La verdadera magia de unos Juegos Olímpicos, es que pueden ayudar a reducir un poco la información insulsa sobre los rumores de fichajes del Real Madrid, Barcelona, y los otros dieciocho secundarios que forman la Primera División. Los interminables reportajes de voz en off sobre fondo de aburridos entrenamientos con las ausencias de los internacionales, dan paso a información sobre deportes interesantes, que no son otros que aquellos en los que España opta a medalla. Algunos ni sabíamos que existían. Para afrontar con seguridad la cita olímpica, es importante decir una serie de frases que nos situarán como auténticos expertos en el mundo del deporte. Anoten:

1) Los españoles vivimos la edad de oro del deporte. Nadal, Gasol, Fernando Alonso (¿?), Alberto Contador, las chicas de la “sincro”, la selección española de fútbol… es el momento de reivindicar el nexo entre estos grandes campeonísimos, que es su españolidad, compitan donde compitan, y tributen donde tributen. Desde los Juegos de Barcelona el deporte español ha entrado en una dinámica ganadora, muy diferente a la dinámica perdedora de antaño. Lástima que la prima de riesgo, el paro, o las caídas del PIB no sean deportes olímpicos, porque teníamos medalla segura.

2) Es una pena que durante el resto del año (rellenar con cualquier deporte que no sea fútbol) no tenga espacio en los medios de comunicación, es un deporte apasionante. Es una reflexión que suelen hacer los medios, un poco presos del síndrome de Estocolmo, mientras señalan que tal futbolista, o tal jugador de la NBA están en el pabellón. Al acabar la entrega de medallas, se vuelven a olvidar de la frase y del deporte transmitido hasta dentro de cuatro años. Y si su país tiene opciones a medalla.

3) Introducir el concepto “modernos” tras hablar de los “Juegos Olímpicos”. Aporta control, sabiduría, señorío. Es importante que sepan que conocemos que hubo unos juegos antiguos antes de los que impulsó el barón de Cubertén -introducir este nombre siempre que podamos-, que supongo que en su momento también se llamarían modernos. O, si eran más humildes, contemporáneos.

4) Citar mucho el “espíritu olímpico”. Todos sabemos que lo importante no es participar, es ganar. Pero también sabemos que en la ceremonia inaugural se homenajeó a una activista en contra de la tala de árboles, y que los juegos están patrocinados por empresas que destruyen el Amazonas, y no nos rasgamos las vestiduras. Es una cuestión cosmética. Luego pasan cosas como la del negro aquel que no sabía ni nadar en Sidney, se te ablanda el corazón, y una marca de ropa se hace un spot muy chulo. También se puede abrasar al personal con los “ejemplos de superación“. El sudafricano Oscar Pistorius, por ejemplo, participará con sus dos prótesis en los cuatrocientos metros y en el cuatro por cuatrocientos. Magnífica historia de gas lacrimógeno.

5) Para este país, del que apenas conocemos nada, estar aquí ya es un premio. Si eres periodista, está permitido ser rematadamente parcial, favorable a tu país, como si el atleta en cuestión fuera tu primo el de Murcia. También puedes ser ignorante en el deporte que narras, e ignorante en cuanto a geografía, además de faltón y patriotero, pues te convertirá en cercano para el público. Si eres aficionado bastará con ser como siempre.

6) Dicen que cuando empieza el atletismo, empiezan los Juegos. Esta frase revela el pufo superlativo en el que se han convertido los propios Juegos. Decenas de deportes absurdos con importantes campeonatos internacionales, sobradamente profesionalizados, pero cuyo tirón mediático ayuda a que el COI haga una buena recaudación con su producto. Así es amigos, parece que el rugby-7 no es un deporte excesivamente susceptible de ser considerado un deporte serio, pero es olímpico. El proceso que ha de pasar un deporte para convertirse en olímpico, conlleva muchas comidas caras, vuelos en primera y opíparas estancias de los miembros del COI, además de sobornos y peloteos varios. Así se pueden ver disciplinas como el korfbol, el softbol, el surf o la moto náutica.

7) El boxeo es un deporte precioso, para nada violento, que tiene poco que ver con la imagen que tenemos de él. Qué duda cabe, el boxeo es una de las disciplinas que mayor y mejor relación tienen, por ejemplo, con la literatura, por su belleza plástica, lo metafórico que resulta, y la épica que lo rodea, pero igual vale ya de venderlo cada vez que hay ocasión. Da la sensación que, en lugar de hostias, se reparten piruletas. Todos los deportistas creen que su deporte debería ser tratado durante todo el año como el fútbol: abrasando todo el puto día, ocupando páginas y llenando la Cibeles. Los boxeadores principalmente, se sienten maltratados por los medios, ayudémosles.

8) En baloncesto los americanos cuentan con la ventaja de que no les pitan los pasos de salida. Que se note que controlamos, y que tenemos el culo pelado de ver basket. Es importante resaltar el enfado cuando los colegiados permitan más contacto de lo normal. Debemos señalar que, y aquí la frase ha de ser textual, “o jugamos con reglas FIBA, o con reglas NBA, pero esto es un cachondeo“. Luego tienen el mejor equipo de largo, pero eso no hace falta resaltarlo.

9) Es el reinado de palabras que se convierten en familiares durante quince días como: villa olímpica, pebetero, medallero, universalidad, el pez de Baltimore, salidas clavadas, abanderados, familia olímpica, calles y corcheras, plusmarcas personales, tiradores, penalti-corner, décimas y centésimas, siete metros, canoa monoplaza, cuatro por cuatrocientos, adelantar por la cuerda… conceptos que volveremos a manejar dentro de otros cuatro años, postrados en un sofá.

10) Al final, los Juegos han estado muy bien organizados, pero no llegan al nivel de los de Barcelona. El mito nacional es inalcanzable: fuimos los mejores, los más artistas, los más mediterráneos, los de la canción de los Manolos y Fermín Cacho, los de la plata de waterpolo que dio como resultado al Hermano Mayor, los de KIko, Alfonso y Cobi, la mascota más genial que vive junto al mar en Barcelona.

bonus track) Con el cierre de los Juegos Olímpicos de Londres, comienzan los paralímpicos, igual de importantes que los anteriores. Eso es lo que dicen aguantándose la risa. No sé, un par de comentarios sobre que ellos -los tulliditos– encarnan el verdadero espíritu del deporte, y a correr, que nos vamos de vacaciones y la doble moral y la corrección política tienen un límite.

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Estás rodeado

Del Bosque usa una 54, el equipo es una 58 que siempre le vino grande. Sólo consiguió aplacar esa sensación siendo campeón del Mundo, que ya es aplacar. Luis Aragonés, el ingeniero del milagro, el creador de la máquina, barrunta su dulce jubilación danzando por las televisiones, en las que intenta ser cortés con su compañero, y a veces le sale. La revolución de Luis fue más allá de echar siete llaves al sepulcro del siete, su originalidad residió en bajar la pelota al suelo so pena de cárcel. Para que se hagan una idea, es como si llegara un político que erradicara la corrupción, y la irresponsabilidad en la sociedad pública española. Bajar la pelota al suelo pertenecía al territorio estético de maricas y meadores de colonia, nunca hubiéramos pensado que el viejo del chándal y la dentadura postiza y bailona, fuera capaz de erradicar la testosterona. Sólo Luis supo que las estrellas se bordan mejor en seda.

Lo del domingo fue un ataque de nervios del hombre tranquilo. Convocar tres delanteros para que no juegue ninguno, es como convocar a seis laterales izquierdos. Un invento de la cocacola improvisado, un ataque de nervios en toda regla, que acabó agarrando a Fábregas en el calentamiento, para espetarle que imaginara que aquello era el Barcelona, y que las rayas azules se las había prestado al rival para que se cosiera toda la camiseta. Y con el pitido inicial, los debates que en España son más sesudos cuanto menos importantes. La mayoría habló del delantero, la minoría de la duplicidad de funciones de los mediocentros, y los menísimos, del señor flaco al que se había puesto de lateral derecho.

Aunque ya sólo Irlanda respeta salir del uno al once, aunque un defensa sueco lleve el nueve y no haya sido ajusticiado por la International Board, de toda la vida los equipos se empiezan a cantar por el portero, y el campo se comienza con el lateral derecho, así que esa demarcación marca el comienzo de todo. El lateral derecho es el primer nombre de una retahíla de apellidos unidos para meter miedo a rivales, hacer historia y ser cantados en los colegios. Álvaro Arbeloa, cuyo mayor mérito es que, según la prensa, “da buen rollo“, es un técnico informático, o un oficinista, un señor que se podría llamar Emilio Pérez, o José González, un tipo que se mantiene en forma, y queda a jugar con los de la selección. De los veinte equipos de Primera División, se me ocurren dieciocho laterales derechos mejores, capaces de aportar sentido y brío, capaces de no pegar en cada jugada.

Porque Arbeloa siempre pega. Fíjense en las jugadas, en las repeticiones, búsquenlo en la imagen, aunque esté muy alejado del balón: pega. Si se inicia una contra en la otra punta del campo, verán cómo el delantero que pasa junto a Arbeloa, cae misteriosamente al suelo. Aprovechen las cámaras superlentas para ver sus hostias en alta definición. Si el cuero se acerca al área de influencia del jugador a quien marca, verán que se pueden dar tres opciones: que se la quite Arbeloa, previa patada, que no se la quite pero le pegue, y que ni le llegue la pelota, pero reciba el recado. La otra parte del partido se la pasa hablándole al jugador marcado, por detrás, todo el rato. Aparte de esos comportamientos rutinarios, el domingo, en concreto, fue la parte más vulnerable de la zaga española, una defensa en la que parece que han prejubilado a Piqué. Con condiciones muy ventajosas, eso sí: cobra el cien por cien de su sueldo, y tiene que ir a currar los días de partido. Igual no, pero es la sensación que da. En realidad existe quien se sacia de títulos, quien pierde la ilusión por esto del fútbol. Igual no, pero es la sensación que da.

En medio Xabi y Busquets sellaban las mismas cartas con los mismos destinatarios, enviaban los mismos paquetes con idéntico contenido, y pese a la menor experiencia, fue el catalán el que ancló mejor en medio, y el vasco el que se marchó, buscando la intervención desde la órbita, que es un arte inventado por Xavi. Alonso acabó disfrazado de mediapunta, gesticulando y sintiéndose visiblemente molesto por el campo, lanzando mensajes visuales a Del Bosque. El propio Vicente, siempre con la radio puesta, atendió a los tertulianos con sus cambios, y abrió el campo con Navas, y corrigió el debate con Torres, que tiene galopada de Champions y definición de regional preferente. Todos contentos, don Vicente.

Y es que el seleccionador no adquirió fama por jugar bien, lo hizo por gestionar egos. En un mundo en el que los vestuarios se han convertido en millonarias tiendas multimarca, gestionar la tensión con amabilidad es una azaña que te puede llevar a la cumbre. El mundo en que los jugadores son propiedades a porcentajes, en los que los fondos de inversión marcan los traspasos, y en el que los intermediarios son, desde hace años, “mediarios”, la gestión de mano blanda de Del Bosque es un bálsamo para esta España siempre dividida. Del Bosque es Cultura de la Transición. Y en mitad de todos los análisis, y de media docena de defensas rivales, está Iniesta, que es otra cosa. Para ser campeones, has de tener otras cosas, e Iniesta es todas esas otras cosas juntas. Inventa, la mantiene, ignoras si es su primer o último minuto, se atreve con los enjambres. A Iniesta le salen cosas con los pies que a los demás no les sale ni pensarlas.

Andrés es el último jugador antiguo. El chico que se divierte en la calle, la antítesis de la venta. Ver a Iniesta en un anuncio de Nike es como ver a nuestro primo, o a nuestro vecino. El slogan que le perseguirá siempre es el cutre “Iniesta de mi vida“, que le puso un señor que anunciaba Polaris World. Viene Silva, de moda, y se incorporan grandes promesas y eternos jugones, y nadie le iguala. Iniesta es el Brasil en La Mancha, es lo difícil hecho fácil, vuelto a hacer difícil, y devuelto de tacón. Iniesta es la sonrisa de Xavi. Iniesta son las jugadas que no importa cómo acaben. Iniesta, estás rodeado.

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Becarios y cabrones

Ayer en Sol se acercó una chica que, muy amablemente, nos preguntó si nos podía hacer unas preguntas “para la radio“. No pasaba de veintidós años, micrófono sin identificar, presentación con un genérico “para la radio” lo que significa que eres de COPE, o Intereconomía. Empezó preguntando qué hacíamos allí y, torpemente aceleró buscando sangre con las cargas policiales. Que si sabía que a las 22:00 horas había cargas policiales. No las hubo. Ni a las 00:00. Se ha desalojado tranquilamente a las cinco de la mañana. Aún con esas, hay dieciocho detenidos. A la joven becaria le interesaba más otra realidad. La siguiente pregunta era que si se producían cargas, yo seguiría protestando. Querida becaria, para la próxima ahórrate los rodeos y pregúntame si soy un ácrata antisistema, violento comeniños revienta-lunas y acabamos antes. Al marcharse ufana con una entrevista de la que no podría sacar carnaza para sus jefes, le pregunto que de qué radio es. Me contesta, alejándose: “Radio Inter“. La web de Radio Inter define a sus oyentes como “hombres y mujeres de 30 años en adelante, amantes incondicionales de las tertulias“. Fenómeno.

Cuando trabajaba como periodista también buscaba sangre mediante preguntas capciosas, también me gustaba llevar al entrevistado donde me interesaba, pero intentaba hacerlo con políticos, empresarios intocables, y cualquier teórico ejemplo para la sociedad, nunca con la gente de la calle. La gente de la calle no suele tener herramientas para defenderse, los otros sí, de hecho la mayoría viven de la imagen que tú, como medio, les creas. No era por ir de Robin Hood, sólo lo hacía por divertirme. Entre cabrones existían unos códigos que nos separaban de los hijosdeputa. Esa frontera se ha diluido y el hijoputismo campa a sus anchas por las redacciones, amparado en la desaparición de la clase media de periodistas de raza que han pasado a mejor vida. Ya sólo quedan ejércitos de becarios, y los hijosdeputa que les piden carnaza (llámese La Gaceta, o Público, las estructuras son parecidas por dentro). Y así tenemos a las niñas de Radio Inter buscando torpemente hacer sangre, participando en montajes, dejándose llevar por estúpidas órdenes de producción, premiadas por no pensar.

Ayer, pasado el límite prudencial establecido por el Gobierno, en el que indicaba que protestar es un ejercicio democrático hasta que el carruaje se transforma en calabaza a las diez de la noche, Pedro Jota, ese personaje que seguirá hasta el fin de sus días mintiendo para pagar favores a José María Aznar, titulaba que “Los indignados desafían al Gobierno en Sol” por pasar del “toque de queda” dentro de la plaza. Nade tituló en Recoletos que el Gobierno desafía a sus ciudadanos recortando sus derechos, por ejemplo. Ni taparon la boca a Esperanza Aguirre cuando afirmó que no se podía privatizar el espacio público, precisamente ella, que ya privatizó la Sol Galaxy Note, y está en ello con educación, transportes, sanidad, agua, y subiendo. Callaron como putas. Se plegaron a su interés político.

Porque esta mañana lo de La Razón tiene explicaciones. Titulan15M, 15-mentiras, y es normal porque no entienden una puta mierda de todo lo que está pasando, y se retuercen en ese cementerio de actualidad que es el papel, sin comprender nada de lo que ven, escupiendo mierda contra todo aquello que no sea nacionalcatoliscismo (y ojo, que en el catoliscismo de base hay lazos con el 15M para aburrir). Lo que resulta acojonante es lo de La Vanguardia, que dedica una parte residual a lo que sucedió ayer también en Barcelona, y lo de ABC, para quienes ayer, en este país, no pasó absolutamente nada. Credibilidad nula, señores de ABC. Su puto panfleto morirá sepultado, le echarán la culpa al “todo gratis” de internet, y yo lanzaré un puñado de tierra sobre su tumba.

Los gurús también se suman a la estupidez. Ayer Jesús Encinar, que encarna como nadie el mito del emprendedor triunfante que siempre tiene en la lengua una frase para ilustrar un titular o un power point, protestaba en twitter contra los especialistas en protestar, a quienes decía, les debía resultar más fácil la protesta, que trabajar o estudiar. Sólo con esa frase, Encinar se iguala a una portada de La Razón, la de los “agitadores estudiantiles sin estudios“. Es de los de la teoría del “yo no hago huelga, porque estoy mejor trabajando para levantar el país“. Ahora, a este tipo de gente se les lee los fines de semana tuiteando desde restaurantes en los que los bogavantes cotizan a la Seguridad Social más que la media de sus trabajadores. Los fines de semana sí se puede parar. Y en fiestas. Ahí se puede no levantar el país. Les animo, ultraemprendedores de vidas ejemplares, a que prueben la cocaína, en caso de que no lo hayan hecho. El día puede dar mucho más de sí, y con algunos ajustes podrían estar trabajando y emprendiendo sin fin durante años. Mientras los borregos estúpidos, necios y vagos, vamos a parar, de vez en cuando, a pensar, a coger aire, a saber si pedalear a tope todos los días de nuestra vida nos lleva a un sitio mejor, o a un acantilado que han creado ustedes a golpe de becario. Y gracias por los consejos.

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Gracias

Es posible que se trate del fin de un ciclo, o es posible que no. Si el mejor jugador del mundo hubiera marcado el gol más fácil del mundo, y la uña del dedo del portero checo no hubiera desviado a un palo que se hizo gigante, su enésimo gol, habríamos hablado de otra goleada más, liderada por la pulga. Pero no fue así, y la casi cincuentena de disparos en la eliminatoria quedarán ocultos tras la caricatura del análisis fresco y ligero de la mañana. Se les vio cansados, enredados en su posesión, como yo me he enredado en la apertura de este post.

Todo el mundo juega para ganar. Eso lo decían los dibujos animados y se sabe con antelación, pero hay quien ve necesario ganar desde la trascendencia, y a quien no le importa hacerlo en un callejón oscuro. A mi tampoco me ha importado nunca, excepto si me intentan convencer de que el callejón es, en realidad, un extraordinario bulevar. No les negaré que, si me dan a elegir -y hay presupuestos que permiten elegir-, voto por la trascendencia y la búsqueda de lo sublime. Será porque soy ateo, y no espero tener una vida mejor después de esta. Igual porque soy pobre y lo único que puedo dejar en herencia son las cosas algo mejor de lo que estaban cuando me las encontré.

Guardiola no es un remilgado frívolo obsesionado con la trascendencia. Por el contrario, opino que sólo sabe encontrar resultados desde la belleza. Sabe que sólo puede sobrevivir manteniendo distancias y luciendo máscaras, como su equipo sólo lo puede hacer desde la posesión y el toque. Ha visto cómo el Camp Nou devoraba entrenadores, y su salida como jugador fue una muestra del maltrato con los ídolos. Conoce, sabe, reflexiona y actúa. Y lo hace por pura necesidad.

Su concepto del fútbol es eterno, reconocible, emocionante. Durante cuatro años ha mantenido a un equipo jugando como nadie lo había hecho, y ganando. Y ganar no es fácil. Pero es más difícil jugar bien.  Como el partido que perdió ayer, había ganado unos cuantos. Supongo que cuando pasen los años todo el mundo recordará a este equipo fantástico, como quien recuerda a Sócrates, Elder, Jairzinho, Falcao, o el resto de jugadores que no ganaron el Mundial de España, pero que dejaron una huella imborrable. Supongo que olvidaremos a otros que hayan ganado tanto como los hermanos Neville, Irwin, o Roy Keane, que acumulan miles de millones de Premier Leagues.

El convencimiento que desde el buen juego llegan resultados, sólo se ve mermado por entrenadores y jugadores mediocres, incapaces de crear belleza, empecinados en defender su falta de talento construyendo todo un mundo de justificaciones, amparados por el fútbol. Porque al final esto es fútbol, un deporte abrasado por factores casi nunca controlables, un deporte en el que los que juegan mal también ganan. Y por eso es bonito. Pero que no nos hagan de la minoría  estadística una ley, por favor. En estos años hemos llegado oír a los que vibran con la selección, armada desde el Barcelona, que en sus estadios se silbaría el buen juego.

Como en la música, el cine, la pintura, o cualquier otro arte, la belleza y el mérito no está en el ruido, la velocidad, el número de brochazos o la sensación de vértigo. El mérito está en conectar con el corazón de la gente, en interpretar deseos, en anticipar pases como quien anticipa conclusiones, antes de que el espectador lo espere. Y luego en hacer cosas inesperadas por difícilmente imaginables,que es a lo que nos acostumbró Messi. Por eso ya no pasa nada, porque ya generaron suficientes recuerdos para que los tengamos siempre prendidos al corazón, que es el órgano con el que se ve el fútbol.

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Aunque los necios no lo vean

Enorme JJ Santos calificando a los de Barcelona como “los mejores Juegos Olímpicos de la Historia“. A pesar de insistir en que los de Pekín habían superado las expectativas y cualquier precedente, JJ tiene su particular vara de medir, la que ve honor nacional en, por ejemplo, un caso de dopaje. Lo malo de los juicios paralelos, es que se suelen contrarrestar con otros juicios con sentencia contraria, pero igual de insostenibles y paralelos. Escarvar no le interesa a nadie.

Marca calificaba la actuación de Marc Gasol en el fin de semana de las estrellas de la NBA, de “película“. Entro el la crónica, y refrendo la magnífica actuación: cuatro puntos y tres rebotes. Para que le pongan un gorrito, le bañen en bronce y le pongan en la plaza mayor de Sant Boi. Al redactor de Marca, digo. Creo que no vendría nada mal leer un librito, que es casi infantil, y que se llama “Los papalagi”, en el que Erich Scheurmann narra la historia de una tribu africana en Estados Unidos. Antropología cultural se llama. Ya sé que hay que leer, pero igual, vista la creatividad de Hollywood, sacan la peli.

Oigo en Hora 25 a un representante de la administración pública, hablando de las finanzas del fútbol. Si se pusieran serios, deberían descender 12 equipos de primera división. Lo triste es que no habría otros 12 saneados en segunda para poder ascender. Hablan con el administrador del Betis, que suelta la gran verdad: “nuestro negocio vende ilusión, y la ilusión está implícita, haya el presupuesto que haya”. Lo que hemos visto hasta ahora era pura inflación económica y pelotazo de intermediarios golfos y golfistas.

El mundo del fútbol ha resultado una metáfora perfecta del resto de la industria: políticos corruptos, estrellas a las que no se podía pagar, presupuestos contando sólo con el mejor de los escenarios, administración pública pagando los platos rotos, poderosos con enormes deudas para con la administración pública, dirigentes nefastos y premiados, prensa gremial, comprada y protectora, una apología del crecimiento absurdo, insostenible, y donde unos pocos se han llevado mucho dinero en operaciones millonarias con jugadores más o menos mediocres.

La emoción es igual en la final de la Champions o en un campo perdido de la liga de Carabanchel. Eso convierte al deporte en un lenguaje indestructible, que aguarda latiendo en el lugar más recóndido, rodeado de la más absoluta de las miserias. Aunque los necios no lo vean.

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Grande

Cuando recuerdo el primer contacto con Paco Grande, ya tenía kilómetros a sus espaldas: nueve Juegos Olímpicos, cuatro Mundiales, cinco Europeos juveniles, un Giro, un Tour, dos Mundiales de ciclismo, cinco Mundiales de esquí, o tres Mundiales juveniles de fútbol. El de Nigeria, en 1999, fue el cuarto. El sonido telefónico le daba una capa de heroicidad a sus narraciones. Las dificultades técnicas hacían crecer el mito de aquel campeonato, y en sus comentarios Grande siempre encontraba hueco para calzar una pequeña crónica sociopolítica en píldoras. Me demostró ser un periodista capaz de girar el cuello, ver, y contar.

Aquella fue una Copa del Mundo que arrancó sin interés y se percibía lejísimos, pero que fue creciendo con los partidos, y acabó con la consagración en forma de campeones de los Casillas, Xavi, Marchena y compañía, con Seidu Keita como mejor jugador del torneo, y Pablo Couñago como máximo goleador. De trayectorias cuasi inversas, mientras el maliense acabó triunfando en Sevilla y Barcelona, el delantero gallego ha ido dando tumbos por equipos muy menores, y acabó sus días como futbolista en el Cristal Palace londinense. Ahora está en el paro.

En medio de reuniones extrañas de los miembros de la FIFA, regalos a directivos, hambre y miseria locales, falta de seguridad, de condiciones técnicas, de agua potable, presencia de ratas y cucarachas en el hotel… en mitad de todo eso, Paco Grande ejercía de periodista y contaba, y ponía en un contexto, informando sin caer en vivir de la anécdota, sin revelar la más mínima amistad con los jugadores, con una imparcialidad desconocida, sin exfutbolistas de estómagos agradecidos como comentaristas. Sólo con su audiencia.

Tras más de veinticinco años en TVE, Grande ha realizado prácticamente cualquier función, aunque recientemente ha sido relevado en sus tareas como editor del programa de la Champions League, ante lo que ha declarado que “He dejado de hacer la Champions porque el comentarista (Sauca) es malísimo. Está puesto ahí por estrategia empresarial”. “Me fui porque pese a ser el editor no pintaba nada. Los jefes no me respaldaban. Sauca se saltaba el guión y hacía lo que quería”. Parece una cuestión personal, que ha llevado a que Paco Grande ponga voz pública, a un puñado de ideas que el buen aficionado lleva años pensando. Aquí podéis leer una entrevista que le realizaban hace unos años. Aquí las declaraciones polémicas.

Le mete caña a Silvia Barba y Sauca, de TVE, y a toda la mierda que se mueve en torno a la prensa deportiva, que se ha llevado por delante la mínima ética, y que pone en cuarentena nuestras conexiones neuronales. Lo que dice Grande no es nada nuevo, muchas personas llevamos pidiendo una revolución hace tiempo, exigiendo responsabilidad a los Segurola, Trueba, Díaz Guerra, Iglesias y compañía, que den un paso al frente, que cuiden las palabras, que mimen la forma de contar cosas, que allí estaremos para dejar el periodismo de chismorreo y trazo grueso, las mafias de los grandes grupos y todo lo demás. Grande se ha quitado la careta, tras amenazar en otras entrevistas, con sentencias como “el periodismo deportivo no existe

En los últimos tiempos han aparecido pequeños proyectos, que sobreviven gracias a los nulos costes que conlleva la edición y promoción en la red. Quizás el mejor ejemplo haya sido Panenka.org, la revista que reúne firmas de primera, en una apuesta por la calidad. Luego es cuestión de bucear, y encontrar los blogs de turno, en los que el periodismo todavía es arte que genera interés, como el hiperespecializado este no es un blog del Atleti, o fútbol no es fútbol, que nos sirven como referencia de buen hacer en cuanto al periodismo deportivo en el más amplio sentido del término.

Creo que no es momento de entrar en la oportunidad de la denuncia de Paco Grande, o en la pesquisa sobre si se trata de una reacción fruto de fricciones internas o no. Es evidente que los desequilibrios, las palabras más altas que otras, siempre tienen un pequeño desencadenante puntual, pero lo valioso de las declaraciones, es el problema de fondo, y la puesta en cuestión de un sistema informativo que hace de la inoperancia un arte.

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Crisis para Rato

Imagino a ese ciudadano nigeriano que se conecte a Internet, caiga en la prensa española y lea titulares como “¿Es posible la vida sin Blackberry?“, o “Reclinar o no reclinar, el gran dilema de viajar en avión“. Lo sé, soy un demagogo de mierda, pero ¿A que os había enternecido?

Resulta que Youtube ha montado un despliegue sin precedentes con el objeto de cubrir las próximas elecciones generales, y que van aflorando herramientas para seguir la actividad online de nuestro políticos, como la muy meritoria politweets, que nos permite seguir las andanzas de los mandamases por el mundo dospuntocero. Cada vez tenemos más posibilidades estar al tanto de la más absoluta nada. Cada vez se refina más nuestro gusto por el entretenimiento. Las barras de bar son, ahora, kilométricas.

Los temas importantes siempre quedan al margen de las campañas. Aena, por ejemplo, que todavía no se vende, pero se está en ello. Entre todos pagamos la T4, y luego la vendemos, nuevecita. Ofertas por Madrid y Barcelona, claro, las decenas de aeropuertos deficitarios y absurdos, nos los seguimos comiendo con patatas. Así lo público es ineficiente, no como los bancos. Otra “recapitalización” en ciernes. Y cada vez pienso más en esa pareja de arquitectos que conocí en el grupo de discusión de un estudio sociológico, que sólo pensaban “en lo que vamos a cenar al llegar a casa”.

He escuchado tanto la cantinela de la ruina, que me da un cierto morbo. ¿Qué pasa si nos arruinamos? Si nos vamos a pique de la mano de Grecia, Italia, Irlanda, Portugal, detrás vienen Francia y Alemania, no me imagino a Ucrania, Bielorrusia, Estonia, o Bélgica tirando del carro… y así todos… ¿Qué pasaría, cuál sería el fatal destino? Cuando en plena bonanza te has hecho el colacao con agua, hay cosas que lo único que te pueden dar ya es morbo.

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Notas sobre el viaje a Asturias

1. El Guggenheim es único. Y eso que hay dos. Me refiero a que pocas instalaciones han tenido un impacto transversal tan enorme en su entorno como el museo de Bilbao. El Guggenheim Bilbao es una idea que no ha tenido más remedio que revestirse de una carcasa en forma de construcción, dotarse de una programación… Para entendernos es una olimpiada para Barcelona. Encaja, proyecta, cambia y positiviza. Eso no se encuentra en el Niemeyer de Avilés. No se percibe efecto en la ciudad. Estéticamente no encaja. Es un giro forzado hacia un proyecto a corto plazo. Esos proyectos nacen muertos. Leyendo la prensa local, andan a hostias por la custodia de la criatura. Veremos.

2. Me sorprende la vitalidad de la calle. Acostumbrado a no ver seis meses seguidos la misma tienda en el mismo local, o el mismo chigre abierto. Bares llenos, comercios abiertos, gente, charlas, paseos, cafés. Lo único bueno que tienen los lugares en crisis constante (mis padres pertenecen a una diáspora brutal en los ochenta), es que la crisis global se nota mucho menos. Ni la Lisboa en coma, ni la Barcelona, que me cuentan, muerta. La vida allí sigue igual y es para bien.

3. Antes viajaba mucho a Asturias, cada tres o cuatro meses. De una vez para otra -tal cual- Gijón se convirtió en una viñeta de Jordi Labanda. Niños-cuentamé, pijas larguísimas, señoras con pedigrí, modernos de cuello vuelto, señores hiperestirados, perros de alto copete… eso sigue. Siguen las borlas y la pata de gallo, y las gasas y los taconazos y los perfumes que provocan subidas de azúcar. A medio camino entre el aldeanu que reniega, y el moderno que no alcanza.

4. Hace tiempo, en una entrevista con Chuky Piqueras, el presidente del gobierno contestaba con un lacónico “efectivamente, es un problema“, a la pregunta del periodista sobre la ineptitud del servicio estatal de empleo. Que el INEM es una mierda pinchada en un palo es una verdad absoluta, reconocida por los cargos públicos, y asumida por todo ciudadano. En Asturias es de coña: 110 ofertas de empleo para 80.000 parados. Debe ser una especie de estigma, un servicio estandarte, un símbolo, porque si no no me explico por qué seguir manteniendo la inutilidad. De traca.

5. La idea de mandarlo todo al carajo, y volver a una casita en mitad de un pueblín crece. Y crece.

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Replay

En el periódico, una agencia de calificación de riesgos, se quita la máscara, y nos comenta que “tendrán en cuenta” el pacto del déficit que populares y socialistas han acordado con nocturnidad y alevosía. Lo tendrán en cuenta. Suena a mafia. Los sindicatos anuncian “movilizaciones”, supongo que el 15M montará circo, la policía repartirá palos, y los tertulianos dirán que, ahora sí, los políticos han tomado nota. Y sigue rodando la noria. Esta historia ya nos suena.

El Real Madrid (500 millones de euros de presupuesto frente a los, por ejemplo, 24 del Sporting de Gijón) avasalla a un equipo que huele a segunda, y hoy debuta el Barcelona. Ganará, tendrá la pelota, covencerá, y toda la liga será un paréntesis entre un clásico y otro, espera repleta de goleadas grises frente a los otros dieciocho equipos que huelen a segunda. Y sigue rodando la noria. Esta historia ya nos suena.

La Liga sigue siendo una casa de putas, que ha saltado sobre la huelga con el estilo que las gobiernos lo hacen sobre los sindicatos. Patrocinada por un banco, las polémicas con los derechos de radio quedarán olvidadas tras un jugoso pacto, mientras el patrocinador seguirá sin facilitar crédito al 85% del tejido empresarial de este país, que son las PYMES. Las autoridades (bancos, y administración) seguirán percutiendo sobre lo importante que es la internacionalización (que las PYMES no pueden asumir), o los planes de ayuda, como el Avanza (del que Telefónica se lleva la mitad). Y sigue rodando la noria. Esta historia ya nos suena.

Los agricultores están de uñas por la caída de los precios. Con la creación de la Unión Europea, se blindó la agricultura autóctona -siendo nuestro país el más favorecido- ante la emergente agricultura africana. Es decir, que imponemos libre mercado para los productos que nos interesan, los que producimos nosotros, y subvencionamos los que no son competitivos, los que vienen de fuera. Es decir: ahogamos las posibilidades de las economías pobres, cuya mano de obra subía a Europa, apestada, señalada, humillada. Y sigue rodando la noria. Esta historia ya nos suena.

El Corte Inglés deja de ganar pasta. La prensa nos cuenta que, además, abre centros y genera empleo. Bien vendido. El Corte Inglés pierde pasta en muchos de sus centros, que no cierra por prestigio y por ahorrar el aldabonazo psicológico para la sociedad española, y su correspondiente descenso en el consumo. Lanza agresivas promociones (límite 48 horas), se precipita en promoción online (campaña en Facebook Places, que ya es historia),  se abre a los outlets y alquila sus espacios en las tiendas.

El mundo parece que siempre hace lo mismo, que siempre se mueve en el mismo sentido. Como si mi paseo con Nico por las mañanas, donde siempre veo a la misma gente, a la misma altura, haciendo lo mismo, fuera una pequeña demo del mundo. Esta historia ya nos suena.

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Pases, golpes, y pereza

La sobredosis de clásicos a los que estuvimos expuestos la pasada temporada hace que la pereza presida los terrenos de juego en que se disputa la Supercopa. De hecho, si fuera Guardiola, la entregaría, así como los seis puntos de la Liga. Dos incomparecencias, dos partidos perdidos por tres goles a cero, y a correr. Me daría pereza saltar al campo para jugar frente a los gladiadores de Mou.

El gol de Messi fue un reflejo de lo que son estos partidos. El argentino aprovecha un error y, entre un galimatías de piernas verdaderamente enemigas, logra el gol. Y no lo hubiera conseguido sin un último empujón. Observando la repetición, se puede ver cómo Leo no hubiera llegado, de no ser porque el último empujón cambia su trayectoria, y lo alinea con el balón.

Veréis amigos, soy aficionado del Athletic de Bilbao desde pequeño, así que de la parafernalia de la épica me queda poco por ver. Luis Fernández nos metió en Champions con un gol en el que el timorato Julen Guerrero estaba pisando al portero del Zaragoza. Hemos aplaudido a rabiar la tibia rota de Maradona, o a personajes de la talla de Gurpegui, o Carlos García, nos hemos identificado con un fútbol indigesto, que hemos dado en llamar “directo”, o “eléctrico”. Hemos glorificado la testosterona, y escribimos el manual de “Cómo un estadio puede influir en el resultado final“, así que nada en este Madrid me sorprende.

Pero sí hay cositas que me rechinan. Un tipo aguerrido, que eleva el nivel de agresividad (la patada de Kedhira que hace olvidar su reiteración en la falta, la reconversión de Alonso en leñero, o la actuación de Pepe, digna de gabinete psicológico), que se presenta ante los medios con altanería, y despierta devoción, no debe llorar en las ruedas de prensa, ni hacer shows a pie de campo, chirría el amaneramiento.

Con Valdano en un dulce destierro, con prensa y afición adictas a lo que se ha denominado “otra forma de jugar al fútbol“, Mou campa a sus anchas, envía a su segundo a ruedas de prensa, o desprestigia competiciones desde la impunidad millonaria, impulsado por el silencio de su presidente, y el rugido de la afición.

Creo que la parroquia de San Mamés se adaptó a unas posibilidades. Ni criamos finos estilistas en la cantera, ni los que salen cuajan (Yeste, Tiko y otras eternas promesas), ni tenemos dinero para traernos a lo mejor dentro de nuestra política de club (Bakero, Mendieta, Xabi Alonso…). Pero si pudiéramos fichar a los mejores de entre los mejores, creo que la afición de La Catedral exigiría algo más de lo que el Bernabéu hace con el equipo de la banca rota.

Si fuera Guardiola me daría mucha pereza.

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