King harvest

Llevo diez años blogeando y todavía no he sabido definir un producto. Creo que es la mejor y más nítida conclusión desde entonces. Y después de eso, les dejo a The band. Me compré la reedición del disco marrón en Paradiso, en el último viaje a Xixón, y me hace especial tilín esta canción.

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Disparos

Escribir un post es pegarle un tiro al día. El post publicado es la bala que impacta y se hunde en la carne y unas veces sale y deja herida limpia -que nunca lo es del todo-, y otras veces se queda alojada en el cuerpo y la cosa se complica, porque los cuerpos empiezan a conspirar contra la nueva inquilina, y se buscan las formas de echarla, aunque sea llevándose por delante a la persona. Para los cuerpos la persona que vive dentro es un incordio, como para los blogs son un incordio los buenos post. Los buenos post son aquellos que no se escriben.

Que tenga cuatro, o cinco párrafos, no poniéndonos muy líricos, con su fotito, sus enlaces. Elegir un tema, intentar darle la vuelta, intentar sorprender. Acortador de uerreeles, pegar en féisbuk, pegar en tuiter, y ver cómo las visitas llegan a trescientas. Y siempre lo mismo, y siempre acortando y pegando y esperando. Y nosquequién te retuitea, y fulanito lo comparte en su muro porque están muy de acuerdo en lo que cuentas, y les hace gracia cómo lo cuentas. No saben que el post bueno se ha vuelto a morir en la recámara y, sin querer, se forma en tu cabeza una legión de fans del blog bueno, del que componen los post que no escribes.

Conoces a bastante gente. Tienes una familia, unos amigos, unos compañeros de trabajo. Gente que se pasa de vez en cuando y lee. Lo hacen por curiosidad, por ver si sigues vivo, por leer si se te escapa algo, si dejas escrita una frase de un post no escrito, y no se dan cuenta que es por ellos por lo que no se puede, porque escribir es un compromiso, y la literatura sólo es real si sirve como pasaporte a la soledad, o no es. Es el pastiche que leen ustedes cada mañana, el bigmac de la literatura, la sensación de que cualquiera puede hacer cualquier cosa sin arriesgar nada, por el mero hecho de tener la posibilidades técnicas de hacerlo.

Son muchas las veces que me he preguntado por el sentido de todo esto. A veces lo veo como una especie de bloc de notas para la novela que jamás voy a escribir, otras veces como parte de la terapia para sanar mi egomanía, en cualquier caso hay veces que los post buenos, los interesantes, aprietan tanto que hacer chirriar los márgenes, los raíles del buen hacer. Porque este blog, no nos engañemos, es un tratado sobre el buen hacer, que es un concepto que se pega de hostias con el de literatura. Al menos les tengo a todos ustedes, bueno tengo su versión mala, la falsa, la que que busca y logra no quedarse sola. Así la vida es la pausa para el café en un congreso de malas versiones, esperando que llegue alguien a pegarles un tiro.

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El exconsejero Güemes, los neoliberales, y el malo.

Recuerdo a Güemes, su pelito, su rollito, su sonrisita, casi me toco. Recuerdo cómo se hacía el longuis cuando no podía ni acercarse por un hospital público, siendo Consejero de Sanidad. Recuerdo su airecito de cantante latino, su bachateo, sus trajes, su movimiento. Ai rimember llú, Güemes. Recuerdo cuando eras un servidor público, y me preguntó qué cojones hacías tú, paladín neoliberal, incrustado desde los veintidós años en sucesivos gobiernos, desempeñando la actividad pública. No sé qué pintabas desde 1991 hasta 2010, diecinueve años, chupando del bote. Creativo como pocos, desde tu moderno blog inventaste el idioma progresí, cito textualmente, “neolengua que el PSOE trata de imponer en el Reino de España para impedir que las personas puedan expresar críticas, opiniones y llamar a las cosas por su nombre“. Llamar a las cosas por su nombre. Te recuerdo Juanjo Güemes. Que a un político se le llame Juanjo en vez de Juan José, simboliza la necesidad de sentirse cercano, querido y chachi. Eras chachi, Juanjo, y yo lo recuerdo. Chachi.

También recuerdo el sapo que te tuviste que comer Güemes, con el doctor Luis Montes. Qué fintas, qué regates, cuando la Audiencia Provincial te dio en los morros en el caso de las sedaciones supuestamente irregulares. Qué habilidad, el Cristiano Ronaldo de la Comunidad, Juanjo. Mira, como el extremo portugués, también vives en la urbanización de lujo La Finca, rodeado de excepcionales medidas de seguridad. Hasta nueve veces dejabas las preguntas sin responder. Nueve veces. O diez, qué más da. Cómo recordabas tu educación en un colegio del Opus. Cómo defendías la vida y el dolor. Te debía joder bastante ver cómo tus idolatrados yankis te escupían los argumentos de House cada martes, Juanjo. Somos liberales para lo que queremos, ¿Eh?.

Recuerdo perfectamente, Juanjo, cómo desmantelaste la sanidad pública madrileña. Recuerdo aquel folleto con el subtítulo: Aproveche las oportunidades de negocio para su empresa, que promocionaba una jornada en el hotel Ritz para ciento cincuenta empresarios del sector sanitario, que habían pagado mil doscientos euros sólo por ir a escuchar tus planes en la sanidad pública 2007-2011. Recuerdo tu gran proyecto del área única y la libre elección porque, para esto, vuelves a ser liberal. Y ahora en el Instituto de Empresa, sentando cátedra, rodeado de inteligencia y polos Ralph Lauren, y tuiteando cosas como este vídeo:

En el período en que desempeñaste cargos públicos (diecinueve de tus veintiún años laborales) te diste cuenta de que el Estado es molesto para los negocios. Que sobra. Y eso es lo que enseñas. Eliminando el Estado, se elimina la corrupción. Porque en el sector privado no la hay. No se falsean cuentas, no se engaña a clientes y accionistas, no se da el clientelismo, ni la discriminación. El sector privado es perfecto, y el liberalismo el camino. Estoy tan absolutamente de acuerdo contigo, Juanjo, que te propongo un liberalismo radical: reparto absolutamente equitativo de la riqueza actual existente, y a empezar de cero otra vez. Todos con lo mismo. Vas a pasar de La Finca a Vallecas. Vas a pasar de Paul Smith a Dustin. Ya verás cómo si eres bueno, prosperas. Si no es así, como diría tu querida esposa: que te jodan.

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Ficciones

Dirán que hace tiempo que no asomo el hocico por el blog y dirán bien, porque hace tiempo que no asomo el hocico por el blog. Eso que es tan sencillo, admitir una realidad, es algo que parece de la mayor complejidad hoy día. Me gusta meter en mis post expresiones como hoy día, porque aportan una garantía, son clasicismo, y dotan al post de un cierto cuerpo. Es como muy de la calle, como muy legitimador y, si no todos ustedes, sí alguno de ustedes sabe que si no fuera por ese tipo de expresiones que me anclan a la tierra, este blog volaría por derroteros más psicodélicos, rozando las tres o cuatro visitas al mes.

Hay quien no escribe por falta de ideas, por bloqueo mental, por lo que se llama el síndrome de la hoja en blanco. A mi me pasa lo contrario. A lo largo del día tengo tanta basura que sacar, que no sé ni por donde empezar, y ahí ando. Miren, ya ni separo con visos de reciclar, todo al mismo cubo que es, queridos, este blog. Total, separas, y luego te mezclan todas las ideas y no las reciclan. Y es que en pleno colapso de temas, con las pulsaciones a mil, empiezan las privatizaciones, los tarifazos, los silencios, las torpezas, y creo que es lo que quiere.

Sí amigos, es lo que quiere Mariano. Mariano quiere acelerarme, que me indigne, que me hierva la sangre y me siente ante el portátil día y noche a cantar sus desvergüenzas. Sí, eso es lo que quiere, y por eso escala en su no-discurso. Por eso las declaraciones de unos y otros, los recortes, las subidas, los indultos… y yo me muerdo la legua y me ato las manos a la silla, e intento tomar el camino de la frialdad, heredada del padre. Y cuando creo que no puedo aguatar, aparece el rey y desarrolla una trama de guionista de Los Serrano.

Pues no señor, voy a aguantar sin escribir. Permaneceré en la sombra sin opinar, inerte, como un joven modelado por años de masters, como un niño que mira de reojo a su madre para ver si puede coger una pasta en casa de los abuelos. Porque esto que están leyendo no es un post, es sólo producto de su imaginación. Igual que un presupuesto menor no está recortado, sino ajustado, igual que con menos se hace más, igual que pagando más se paga lo mismo, igual que todo eso, sepan que lo que acaban de hacer no es leer porque este post no existe.

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El introblog

Llevo dos días sin escribir. Y no por falta de argumentos, que los hay, sino porque tengo unos post muy claros en la cabeza, pero no los puedo escribir. Con lo lenguaraz que ha sido siempre usted, dirán. Ya, es una cuestión de ética. Y es complicado, porque cuando tienes un post en la cabeza, baja a la punta de los dedos, y atrae cada dedo a una combinación de teclas que dan como resultado el texto que tienes en la cabeza, y no otro.

Por eso llegan temas de los que te apetece hablar, y comienzas a ponerles pegas: demasiada implicación emocional, argumentos muy endebles, populismo, parcialidad… y descartas. y te sientas ante el “Añadir nueva entrada” de wordpress, y no eres capaz a desvirgar el cuadro de texto, y cierras la página. Así hasta que lo asimilas y creas ese post en tu cabeza, lo guardas en borrador, y lo publicas en tu interior.

Este blog es personal, anticomercial, y humilde por la necesidad de huir de la sensación de fracaso. Tiene una media de ciento cincuenta visitas únicas al día. Tiene a ciento cincuenta señoras y señores pendientes de lo que se publica, y no hay por qué pensar que el blog interno, el que se compone de los post que nunca sacas al exterior, tendría menos interés. Por tanto, en mi interior hay otros ciento cincuenta seres que leen, desde el interior, los post interiores del blog interior.

Hígado, intestinos, pulmones o deltóides, permanecen pendientes de todo ese contenido que no puede ver la luz, y comparten en sus redes sociales principales, venas y arterias, que distribuyen el contenido y lo ofrecen a los posibles nuevos suscriptores. De entre los más asiduos lectores, destacan cerebro y corazón, que compiten cada día por influir en los textos. El primero casi siempre lo consigue en el blog oficial, el que están leyendo ustedes, pero el segundo se sabe ganador de lo que denominaré introblog, y por eso late con chulería.

Revelar el secreto de los post que no publico es sólo la verbalización que puede permitir que mañana, vuelva a publicar esos textos que, desde hace unos días, tengo en cola.

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Estamos salvados

Creo que, al contrario de lo que pueda parecer, son buenos momentos para el periodismo. La crisis económica, y la de credibilidad, están dando la puntilla a los generadores de contenidos que siempre conocíamos. Esas grandes empresas, que critican los sueldos de los banqueros, pero donde suele haber una elite de megaestrellas con cuantiosas fichas (en algunos casos por calidad, otros por ser quienes son, otras por estar macizos) que viven de la explotación de las pequeñas hormiguitas, a quienes tienen cogidos por la congoja de la vocación y el paro. Ese maravilloso mundo repleto de favores políticos, disciplina de pluma (la de voto se conoce y aprueba), donde la miseria de las jornadas dobladas es lo habitual, la hora extra un imposible, y donde, como en casi todos lados, pensar penaliza. Una pena.

Toca arriesgar. Se abren tiempos para que los periodistas de raza aparezcan, se vertebren, y entiendan que las cosas han cambiado, y que entender ese cambio forma parte de su profesión, como antes lo hacían la ética o el compromiso, aunque lo olvidaran. La verdad es asquerosa y nadie, en realidad, quiere conocerla, así que sólo se puede acceder a ella desde la miseria y la cohabitación con un señor negro y grande llamado Miedo a Perder. Por eso se abren nuevos caminos. Por eso uno de los periodistas más talentosos de la televisión, Carlos de Vega -ex corresponsal de Cuatro y CNN+ en USA, actual dircom de PRISA TV– pone en su biografía de TwitterVuelta a las trincheras“, y lo hace con su blog.

Después de varios años de idas y venidas, mirando a los yankis, y sin tener muy claro si la fórmula para salvar el negocio de crear contenido está en la suscripción, van apareciendo iniciativas que, mediante la suscripción lo que salvan es… ¡El papel! Sí, papel y tinta dando forma a colecciones de artículos de calidad, que ofrecen respuestas a necesidades. Por ejemplo la de un periodismo deportivo que se alejara de la prensa tradicional realmadridbarcelonista. Hace tiempo que no me pierdo un número de la revista mensual Panenka, que equivale a lo que sería Informe Robinson para la televisión: un espacio de calidad. Te la hacen llegar a casa por suscripción y con lámina de regalo (¡45 pavos al año!). Y mañana nace otro dedicado a la canasta: Cuadernos de Basket.

Y sigue en pie la recomendación de Jot Down sacando brillo a la actualidad cultural y defendiendo una agenda alternativa a la que marcan las promociones en los grandes medios, y no olvidamos jenesaispop, que lleva ya un puñado de años viviendo al límite y regalando las joyas que se pierden en el túnel del vértigo. Decía el Heraldo de Aragón, de Panenka, que “es el fútbol que se queda en el tintero“. Certero. Se queda tanto en el tintero… y cada vez es más interesante lo que se queda, que lo que sale publicado.

Estamos salvados.

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Siempre la puta seducción

Imaginen que hoy entran aquí y hablo del frío. Del frío que hace. Y que les digo que he hablado con tres, o cuatro personas de la calle que refutan mi teoría sobre lo bajas que están las temperaturas, que hay que empezar a abrigarse, y que ya está aquí el invierno con todas las de la ley. Imaginen que se lo cuento hoy, y mañana, y así hasta que pueda ocupar el 70% de los post hablando de la llegada del asfixiante calor. Ahora imaginen que en vez de un blog me pongo en un plató ante millones de espectadores cada noche. Pues eso se llama “informativo”. Luego preguntarán por el descrédito de los medios tradicionales.

La idea del desarrollo inusitado de la información meteorológica, es que a la gente le interesa el tiempo. Es un tema de conversación recurrente sobre un fenómeno que se percibe de manera literal. No hay un sistema representativo, como sucede con la política. Cuando estaba en la radio había ostias por patrocinar el tiempo. Eso mismo pasa en todas las cadenas de tele. Es el pastelito publicitario, el producto estrella, seguido de los deportes. Haces un boletín de noticias y el personal se queda con el tiempo, porque si hace frío se les congela la nariz, si hace calor sudan, y si llueve se mojan como los demás.

Para que la política interesara, sería necesario que el espectador/ciudadano, padeciera o disfrutara de las decisiones políticas, sintiera que le afectan. Pero en este mundo en regresión non stop hacia la adolescencia, ni siquiera la declaración de la renta le une a lo público (que me la haga el gestor, o el programa PADRE, o confirmo el borrador). Debería tener una incidencia directa. Por ejemplo, si cada operación del lobby especulativo que nos tiene cogida la deuda por las pelotas, fuera un delincuente -por ejemplo- que nos roba cada día 50 euros en el portal, el personal estaría interesado en saber todo del delincuente. Todo. ¿Por qué nos interesa poco conocer la milonga económica?: que nos lo den hecho, me representan, el enemigo no tiene cara ni cuerpo, creo que no me afecta.

Estamos viviendo una realidad peliaguda que todo el mundo comenta: da la sensación de que si los negocios van bien las grandes fortunas disfrutan de los beneficios, y que si los negocios van mal, pagamos todos de manera directa. Hace ya tiempo el consumo comenzó su lucha por la calle. De una lícita idea de buscar el máximo beneficio, los popes del marketing desviaron los paseos a los grandes centros comerciales. Son muchas las familias que dedican el fin de semana a pasear por centros comerciales. Tan es así que algunas zonas de importantes ciudades se han visto obligadas a convertirse en “centros comerciales abiertos” para resulta atractivos. Convertir al ciudadano en cliente, en consumidor.

Parece que los espacios privados han sustituido a los públicos. Esa desafección provocada por el culto a la propiedad privada, entendiéndola como única forma de propiedad, ha generado la idea de que la calle o no es de nadie, o es del Ayuntamiento de turno, por lo que ni se cuida ni se aprovecha. No voy a caer en el tópico demagógico de que los niños ya no juegan en la calle, porque es patético, pero entiendan que por ahí va la cosa. En ese momento lo público, el sistema democrático, perdió una gran batalla, absolutamente tangible, pero que siempre se ha disfrazado para que no lo parezca. La gente rompe farolas en la calle, no en el Factory las Rozas.

-Está próximo el día en que la palabra “ciudadano” nos suene tan cascuda como hoy nos lo parece la palabra “proletario” . Hemos pisado el acelerador.

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Blogpolar

Me decía mi mujer que el viejo blog no tiene nada que ver con el nuevo blog. Y es cierto. Me decía que antes -hace un par de años- era ultrapersonal, y que ahora es pura opinión, y entiendo perfectamente lo que dice. No es que los post sean más aburridos, es que ha perdido el gancho con el que comencé a escribir en blogs hace tiempo. Antes era jodidamente sincero y ahora escribo cuidando la pose.

Creo que cuando te gusta escribir la vida te ofrece dos opciones: o ser escritor, o no vivir en la más absoluta soledad. El escritor sólo puede serlo desde la angustia y la soledad, porque el escritor sólo puede serlo desde la verdad, y la verdad no le gusta a nadie. Luego, en función del talento de la pluma, las historias pueden ser muy refinadas, complejas, de apariencia inocua y lejana. Pero es indiscutible que el buen escritor tiene llegar al fondo, tiene que arriesgar, tiene que rasgar y dejar recuerdo.

No voy a entrar en el debate sobre el malditismo en el arte, sobre si los miles de casos de artistas atormentados lo son por su acentuada sensibilidad, o por la destrucción que merodea el castillo de la verdad. Y no creo que todos tengamos claro lo que es la verdad, pero sí que sabemos lo que no lo es, y de eso no se encuentra nada en la buena literatura. La literatura es, por tanto, una especie de fortaleza de sinceridad, cuyo interior desconocemos. Por eso nos atrae y nos gusta. Por eso nos divierten y enriquecen la música de cadáveres precoces, los libros de cirróticos, las películas de auténticos perdidos…

En definitiva, aquel blog no soportaba conocer a mi mujer. Ni tener una nómina. Ni ir por la M40 a una oficina cada mañana. Aquel blog era en el fondo cobarde, porque no se exponía a perder casi nada y, por tanto, igual no hablaba de verdad, ni la buscaba. Era más morboso, inquietante, personal, cruel… pero no mejor. No creo, por tanto, que fuera mejor el viejo blog, eso sí, igual había post mejores que éste. Y, desde luego, mejores finales.

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Un consejo para ser feliz con tu blog.

1- Deja de poner plugins en tu blog para que la gente comparta. Te leen los que te leen, y si son pocos, es porque no interesas. Asúmelo, cojones.

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10 Consejos para aumentar el número de lectores de tu blog

Hola, querido lector que basas tu autoestima en el número de visitas de tu blog. Estabas esperando este momento como agua de mayo: el post en que todo un gurú del socialmedia, un pope de la blogosfera, repartiera, a modo de píldoras, una serie de trucos para que vuestros pobres, grises, y aburridos blogs, tengan un puto lector más que vosotros mismos. Estáis de suerte, apuntad o, como siempre, guardad en favoritos:

1) Postea mucho. Abrasa al personal actualizando con asiduidad. Si crees que no hay contenido te equivocas, como siempre. El espacio para la ciberporquería es infinito, y  tenemos que competir contra esos frikis grasientos, que no tienen más vida que su blog, y están permanentemente contando sus lamentables quehaceres. ¿Se van a comprar un disco de Manu Tenorio al Corte Inglés de Chiclana? Lo postean. ¿Se levantan con la necesidad de pedir el fin de ETA, como si Josu Ternera estuviera suscrito a su basura cibernética mediante RSS? Lo postean.

2) En caso de que tu vida sea triste y monótona, y tu cerebro adolezca de la capacidad de generar reflexión alguna, al ser un joven alocado e inconsciente, te recomiendo que cortes y pegues textos de otros blogs, o webs. No cites fuentes, y parecerá que es cosa tuya.

3) Links. Los enlaces son muy importantes y google lo valora mucho a la hora de hacer las búsquedas, es decir, que mejora el posicionamiento en buscadores. Si tu blog es loprimeroquehaceunamariquitacuandoseponeentumanoesecharteunpis.blogspot.com, por ejemplo, y enlazas bien bien, a sitios de calidad, como la NASA, Burberry´s, o tube8, la gente pone “blog” en google, y sale el tuyo el primero.

4) El título. Si quieres visitas a montones, lo suyo es que vertebres tus post en forma de listas, y de ese modo el título es más atractivo. Por ejemplo, no es lo mismo entrar en un post que se llame “Carta de San Pablo a los Corintios“, que en uno titulado: “diez consejos para cazar liebres“, “cinco momentos antes del sexto“, o “Quince consejos para mendigar fans“. No hay color.

5) Elige bien los tags. Los tags, o etiquetas, son palabras clave por los que quieres que los usuarios te encuentren. Por ejemplo, si tu post va de ciencia, los tags deberían ser palabras como: “ciencia”, “naturaleza”, “investigación”, “tetas”, “divulgar”, “sexogratis”, “experimento”, “follando”, “teen”, “ebony”, “doublenal”… De tal manera que los lectores que busquen las palabras relacionadas con tu campo, te encuentren. Y el 99´9% restante también te encuentre.

6) Que tus post no sean extensos. Ten en cuenta que el ser humano contemporáneo, amén de la escasa capacidad de reflexión que le queda, vive en un exceso de información (Sálvame Deluxe, lo último de Alejandro Sanz, el catálogo del Ikea, el programa PADRE…) de tal manera que no tiene mucho tiempo para perderlo leyéndote, así que no escribas un chorrazo de texto, sin fotos y sin , porque, directamente, se van a ver porno. Seamos un agradable paso previo.

7) Comparte. ¡Claro que sí, hombre!, ¡¡Abrasa a tus amistades en las redes sociales!! Autotuitéate, autorecomiéndate, que siempre hay algún colega pringado que también lo hace. De vez en cuando, tú has de hacer lo mismo con sus blogs, o contenidos. Un “me gusta” no cuesta nada, si luego nos pueden traer unas cuantas visitas que hagan crecer nuestro ego, y seguir siendo las personas más influyentes de entre los vecinos de nuestro portal.

8) Empapela tu barrio con carteles para que te sigan, habla del blog en cada ocasión, llama a radios y televisiones locales para que te hagan un reportaje, incluyendo datos de Analytics. Que vean que eres un tipo relevante que recibe entre 0 y 12 visitas al día, y eso ya es más que muchos diarios locales, que se ponen en PDF, y se llaman online.

9) Acude a eventos. Los hay por doquier, de todo tipo, pelaje y condición. Beers&blogs, fútbol&blogs, felaciones&blogs… Tu misión allí es hablar de lo importante que es el dospuntocero, y la clave es el contenido. Lleva un PPT, por si acaso, y coméntales a los comensales lo grandísimo seguidor suyo que eres, lo injusto que resulta que las marcas sigan metiendo pasta en periódicos, y no en el mundo online, o lo lamentables que son los gurús que no estén presentes en el sarao. Importante colar las palabras “Instagram“, e “infografía”.

10) Fantasea. Los blogs fueron fundamentales en la resistencia al nazismo, en la Revolución Francesa, o en la Guerra de la Independencia española. Sin ellos, el mundo sería mucho peor, no sabríamos a qué restaurante japo-peruano ir el sábado por la noche, o no se habría producido el movimiento 15M, cuya consecuencia ha sido el cambio de la Constitución a espaldas del pueblo que, de alguna manera, era la idea.

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