La cascada de los cincuenta jumanjis

Un jumanji es una desviación del cani de la escuela clásica andaluza, mezclado con el poligonero de cualquier localidad de las afueras de una gran ciudad. Al jumanji los oros le pesan mucho menos, y se le ha borrado la actitud de vencedor y rey del mambo, que en los tiempos que corren, no viene a cuento. El jumanji se cierra en los sonidos del iPhone, recorre la electrónica de festival en festival, y conserva tatuajes y algún piercing. Pero lo jumanji, más que la definición de la enésima tribu urbana, es una actitud. Uno puede realizar acciones jumanjis, o tener momentos jumanjis, jumanjacos.

El cani, o el poligonero, sale el jueves, o el viernes, y sabe que hasta el domingo, de madrugada, no volverá a casa, remember tras remember. Es una obligación, una búsqueda de la diferenciación que le haga tener un hueco en el mundo, y granjearse respeto entre los suyos. El jumanji no. Es de los que se va de fiesta el mismo número de horas, pero nunca estaban en el plan. Las noches siempre se lían y aceleran, y se acaba en una rave con unas Ray-Ban blancas, esperando la llegada de los reporteros de Callejeros.

Los más atractivo de lo jumanji, es que todos podemos serlo, o que todos, en algún momento de nuestra vida, lo hemos sido. Todos hemos pisado el acelerador cerca de un precipicio, todos hemos burlado leyes más o menos escritas, más o menos coherentes, por darle cancha al hedonismo. Eso hace que los grupos jumanjis nos atraigan, ya que pueden estar formados por profesionales de la noche, o por una cálida heterogeneidad que nos dé cabida. Además, ni el jumanji es un animal nocturno, ni se mueve cómodo entre la miseria intelectual.

Igual que las tribus del Golf tuneado, nadan en la inmensidad de su ignorancia, chapoteando y lanzándose desde trampolines ante las féminas, demostrando ser los reyes de entre los monos, el jumanji tiene un punto de ironía. Conoce lo que hace, dónde está, y el significado que tiene todo ello en el universo-mundo. Y juega con el tópico y lo retuerce, y es precisamente este el juego el que le divierte, y no el otro.

El sábado llegamos -esposa, perra, y servidor- a una remota localidad de la sierra de Guadalajara. Aparcamos el coche y tuvimos que caminar durante media hora, con 40ºC y un sol abrasador, por la ladera de un monte seco, lleno de matorral, siguiendo la senda marcada por las piedras de pizarra, testimonio de lo que un día fue el cauce de un río.

Mientras planeaba la posibilidad de descuartizar y enterrar a mis acompañantes, los arbustos medían la dureza de nuestra piel, en un camino cada vez más estrecho. Cuando ya perdíamos la esperanza, una cascada se abrió ante nosotros como un oasis en el desierto. Una cascada y cincuenta jumanjis, claro. El mejor de ellos –Aarón– tenía en su espalda tatuado, en caracteres gigantes, su nombre, y su fecha de nacimiento.

Siempre me pregunté qué puede haber en la cabeza de un ser vivo, para grabar su nombre y la fecha de nacimiento en una medalla, con que lo del tatuaje se me escapaba demasiado. Mi mujer me pidió que les diera a los jumanjis una oportunidad. Lo único que pude hacer fue sumergir la cabeza en aquella poza helada.

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Notas de jueves

– Vuelven a pillar a la cúpula de ETA. Cada quince días los cuerposyfuerzasdeseguridaddelestado desmantelan a la banda terrorista. Está descabezada. Dentro de quince días la vuelven a desmantelar, y si no al tiempo.

– Creo que era Disimulando, quien decía que lo malo no es que bajen los sueldos a los funcionarios, sino que todos lo veamos como algo normal y justo. Si pensáis que los funcionarios se tocan los huevos, lo tenéis sencillo: sacad una oposición. Ahora se va a apretar, como es de ley, a las grande rentas, pero el presidente dice una cosa, y su gobierno otra. Su política de comunicación es lo más desatroso desde la comparecencia de Aznar en el rancho de Texas . Esperaré que le metan mano a los bancos y grandes empresas. Y esperaré…

-He visto al presidente portugués Sócrates en la tele. Ese pive mola, habla como si no estuviera cogido por las pelotas por su departamento de prensa, con personalidad, ¡Qué envidia! Ha dicho que la política está a merced de los especuladores, que hacen con el euro lo que quieren cuando quieren, y que los políticos van apagando fuegos. Con dos narices.

-Mi clásico dilema: los principales diarios llevan más de un mes abriendo con la situación de Tailandia. Salid a preguntar por la calle, a ver qué se sabe del tema ¿Para quién se hace periodismo? Siguiendo con internacional, ¿Cómo va a sacar EE.UU. el culo del avispero? Van más de mil soldados yankis muertos ¿Qué ha cambiado con Obama?

-La doble moral da un nuevo salto mortal. Uribe dice que la liberalización del consumo de droga favorece a los narcos. En un reciente reportaje de Reporteros Cuatro (baby sicarios), los políticos colombianos reconocían que la seguridad de los países extranjeros hace que el consumo de la droga que producen deba ser interno, lo que les trae de cabeza, ergo, facilitarán la salida.

-Precisamente ese reportaje, dirigido por el reportero-custobarcelona, Jon Sistiaga, ha sido objeto de una polémica soterrada. Aquí se dice que es un montaje. La cadena, Cuatro, sale aquí a desmentirlo. Me dice, de buena tinta, un amigo cámara, que se hizo lo que denomina callejerada, es decir, como en el programa Callejeros, de vez en cuando un testimonio puede ser más jugoso a cambio de una pequeña cantidad de dinero. Dicho esto, todos los que hemos trabajado en medios, hemos engañado alguna vez, y es un gran programa. Pero buscad el reportaje en youtube. No lo encontraréis.

-Ayer el Atleti volvió a la realidad. Su realidad es la jugada de Perea en la primera parte: un lío estúpido creado por sí mismo. Hoy Del Bosque ha dado la lista de veintitrés definitivos para Suráfrica. La polémica en los medios es encarnizada por Valdés (mejor portero español del año, segundo zamora consecutivo, y salvador de su equipo en los partidos más importantes), el tercer portero, y porque el 35 por ciento de los periodistas es catalán y el 65 madrileño. Como dijo el propio seleccionador, “el que es gilipollas español, es gilipollas español“.

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Heroin

He sido un yonki toda mi vida y lo sigo siendo. Me he metido de todo. Aunque salga de crisis existenciales como la que he pasado, en la que buscaba un trabajo y he acabado encontrando un camino. Como el de Escrivá, pero de buen rollo. Todo empezó con los paraguas de chocolate. Esos pirulís de cacao, envueltos en un curioso y brillante papel de colores liso, como la falda de una consejera de cultura. Seguí mi historial delictivo pegando pequeños atracos a los tubos de leche condensada de la nevera de mi abuela. Empezó siendo uno cada mañana. Luego pasé a dos, o tres, hasta que se me fue de las manos.

La adicción más importante y prolongada en el tiempo, ha sido a las galletas Príncipe. Con leche fría o, preferentemente, caliente. Meterlas en la taza y dejar que se reblandezca la dorada galleta, para disfrutar de un bocado con mezcla de texturas: una dehaciéndose (la galleta) y otra todavía dura e igual de sabrosa (la crema de cacao). Cuatro es la medida que nos daba mamá. Cuando te independizas la cantidad se dispara. He tenido recaídas chungas en las que me comía medio kilo al día. Medio kilo.

Porque la gran adicción, como la gran amante, ofrece muchas posibilidades, el concepto galleta rellena de chocolate vivió una expansión con la llegada de las marcas blancas y fue Hacendado quien primero dió en la diana de los adictos: galletas menos sabrosas, ya que carecen de un baño que las dore, pero de enormes proporciones. De hecho el tamaño es el perfecto para que se encajen en la boca de la taza, y la galleta se vaya impregnando de leche mientras puedes hacer cualquier otra cosa.

Después de desintoxicarme de Risketos, galletas Digestive con Nesquik, miel de la Alcarria, o desengancharme de los Soletes,  he recaído en uno de mis grandes vicios: se llaman Golden y se apellidan Grahams. Podría comer cientos de miles de millones de unidades de esos pequeños hijosdeputa, picoteando de la caja. Así, a poquito, mientras escribo, mientras veo la tele, mientras diseño el nuevo coche de Fernando Alonso. Me voy a la puerta. Esperaré que lleguen los de Callejeros.

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La mujer esponja

PTDC0015Hace muchos años, cuando estaba en octavo de E.G.B., un profe de esos que va en enrollao, que lleva allstar, que va de “si sois buenos y estudiáis, acabaréis siendo unos tíos con una vida tan chachi como la mía“, nos dijo que las personas somos capaces de reconocer, por el olor, a otras personas. Contaba que cuando te despiertas cada mañana al lado de la mujer perfecta, acabas valorando su aroma. A todos nos flipó la idea, y fuimos muchos los que salimos de clase para apuntarnos a una Bolsa de Mujeres Perfectas.

La mujer perfecta es la ideal, la fetén, la que mola sin cortapisas. Nada de que eso no existe, que si los fallos y que si nosequé, o creemos en la magia, o nos tiramos al río (por putas). Y te vienen los de los fallitos, y el desencanto y toda esa mierda. Que ya, que vale, que te pires, que creo que están poniendo Callejeros y seguro que te va a gustar. Atormentado de mierda. Total que los adscritos a la dichosa Bolsa de Mujeres Perfectas, esperamos pacientes durante muchos años. Nos desecharon por acné, por estar gordos, por vestir pésimamente, por no mentir…, la de dios, hasta que, por fin cumplimos todos los requisitos y empezaron a llamarnos.

Al principio es como cuando dices que eres guionista, y los de INEM te requieren para hacer un curso de soldador. Que vale, que puede ser una salida tan válida como cualquier otra, pero no es la tuya. Increíblemente, y aquí la metáfora hace un guiño con la literalidad, no vale cualquier salida. Llega un punto que te da por buscar al profe enrollado en la menos enrollada guía telefónica para ajustar cuentas. Y lo consigues. Y quedas para tomar un café y decirle a la cara que fue un falaz hijoputa, y que si te la coló con esa, con el principio de Arquímedes pudo hacerte la del trilero.

Me he despertado tres días con el último envío de la Bolsa. Lo cierto es que no esperaba ninguna llamada de tan insigne organismo público, pero me han sorprendido. Son despertares felices, tras los que embalo en plástico con burbujitas el recelo y la desconfianza, como si fuera imbécil, como si no supiera el final de las cosas, como si fuera la primera vez, como si me creyera inteligente y capaz de burlar al mercado. Es decir, como me gusta ser. Estoy intentando quedar con el profe para que me deje las allstar, pero me ha dicho que esta tarde no puede, que tiene cita con los abogados, que los trámites de separación son un rollo. A ver si mañana.

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Hundir la flota

No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo.

La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos.

La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura.

huchaEs en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar ‘superado’.

Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones.

La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia.

El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y soluciones.

Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es una rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos.

Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin crisis todo viento es caricia.

Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo.

En vez de esto trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.

ALBERT EINSTEIN

Agonizando. Ésto acaba, no tiene muy buena pinta. Teníamos un plazo, hicimos las cosas bien, el tiempo pasa inexorable y, parece que los factores que nos brindarían la salvación, pasan también. Por fín tendré mi oportunidad en la tele. Debutar en nacional en un informativo, en la cola del INEM, es una pasada. O en el callejeros de Cuatro. Y estoy hasta la polla, hasta ésta pollita mía, hasta ésta pollita nuestra, de tanto multimillonario que me dice por la tele que nos preparemos, que la cosa va a ir mal. En realidad a los que no tenemos nada que perder, nos debería dar igual. Nunca he tenido Reebok the Pump, ni Ipod, ni en casa había Canal+, ni tuve nunca camisas caras.

Tendré que ser teleoperador, camarero, repartidor, reponedor… o cualquiera de esos trabajos de los que no se piden los niños. No se me caerán los anillos (los he perdido). Igual si hubiéramos empezado en un garaje… Qué listo eres ¿eh, Einstein? Aquí te quería ver, jodido alemán. Cabrón, empollón. Pero bueno, sé que si empiezo en un curro así, me motivaré para encontrar algo que me guste. Y viviré sin hacer nada.

Mi padre siempre odió a Pablo Carbonell. Decía “Esti cabrón dijo que iba a vivir sin facer nada, y míralu“. Y yo pensaba “Carbonell, tú sí que sabes“. Joder, me he autocortado el pelo, y cada vez veo más a mi padre en el espejo. Es una mierda, se lo juro. Como si no pudieras esquivar un destino escrito ya. ¡Pero no estoy mal! No se me vayan a preocupar los lectores… estoy bien. Además, mi viejo es guay. Anulado pero guay.

Voy al equipo de música. Selecciono cedé. Pongo una canción que me mola.

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