Como si no supiéramos que al final todos morimos

Al final todos morimos. El no asimilarlo tiene un punto de tragedia considerable. España se plantó en Sao Paulo ante sí misma, que es una cosa que sólo pueden hacer aquellos privilegiados que han aburrido al mundo de tanto ganar. Frente a la selección, y en contra de lo que este teatro que se llama FIFA quiere plantear, no estaba Holanda, estaba la propia España. Estaban la estirada de Casillas, y el robo de Busquets, estaban el gol de Fernando y la varita de Andrés, estaba aquel mapa que dibujaron Marcos Senna y Luis Aragonés en un junio fresco de hace seis años.

Siempre me llamó la atención la afición que sólo existe en la victoria. Esa que cuando huele el laurel asoma emociones y cánticos, y que cuando toca arena desaparece para animar al próximo ganador. Era evidente que al primer golpe caerían mil, haciendo brillar sus navajas en la caída, pinchando aquí y allá, invisibles entre esa gran masa que conforma el ventajismo. Antes de que Van Persie hiciera el empate, ya estaba repasando los argumentos automáticos de la crítica:

  1. El relevo generacional: Robben y Sneijder, ambos de 30 años, fueron un quebradero de cabeza. No parecían excesivamente cansados pese a la edad. Sólo Xabi y Xavi les superan. Éstos dos, por cierto, indiscutibles en los dos mejores equipos del mundo.
  2. Los ausentes: todos los que no están en Brasil lo hubieran hecho mejor. Los mismos que defienden que la clave está en que no hay delanteros en forma, como Callejón (15 goles en el Nápoles), piden a Negredo (9 goles en la Premier). No se echa a muchos defensas en falta, y fue la línea que falló estrepitosamente en el debut mundialista.
  3. Los culpables: todos los jugadores. Ganan mucho dinero, son unos sinvergüenzas. Con la que está cayendo, y a ellos les pagan por pegar patadas a una pelota… Y el entrenador es un flojo que no ha sabido reaccionar. Con Navas, hubiéramos ganado el partido. El fútbol español, en general se viene abajo ¿Qué nos está pasando?
  4. Los míticos: desde las giras de verano, que cansan a los futbolistas, hasta el calor que afecta a la selección, concentrada en una zona más fresca del país. Las temporadas en Europa son muy largas, los jugadores se han cansado de ganar, el césped está muy seco.

Como si España hubiera ganado todos los mundiales disputados hasta la fecha, como si en el único que ha ganado no hubiera empezado perdiendo, y frente a Senderos y once amigos suizos de Bárcenas. Como si se abriera la veda ante un equipo que será incapaz de rizar lo que siempre rizó, como si los mitos no se apagaran nunca y éste apagón nos pillara por sorpresa. Como si no supiéramos que al final todos morimos.

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Voy al hacheyeme

El Fondo Monetario Internacional y las previsiones son como ese niño que persigue la pelota y que, cuando está a punto de cogerla con las manos, le pega un puntapié. Y así le van pasando al niño los metros y los años al FMI. Ahora es 2016 el año del milagro. Espero que a Mariano no le pille el milagro hablando con Renfe por el móvil, porque deberá estar muy atento a las recomendaciones de los organismos internacionales, en este caso bajar un 10% los sueldos. Es una gran medida para generar empleo. Auguro un 10% de aumento en el empleo, así, a ojo. O un 10% de aumento de ayudas a los bancos.

Otra opción sería eliminar los sueldos, de tal modo que la gente acudiera a sus trabajos sin la motivación de vil metal. Que el personal asalariado trabajara por lo que trabajamos todos: por el sentimiento de pertenencia a un proyecto común. Sería un momento fantástico para comprobar la adicción a este, nuestro sistema.

Esta semana, contra todo pronóstico, los grandes dinosaurios empresariales españoles se han sacado la polla ante medios y accionistas, y resulta que a todos les ha crecido. Es que hasta al H&M en España se le multiplica el beneficio por tres. A ver si al final el que tiene la culpa de la crisis es el H&M y todo esto de empobrecernos lo han montado para que llevemos todos camisetas de algodón y poliester cosidas por un preadolescente chino.

Imagino a los grandes poderes fácticos de este país con sus camisetas con motivos ochenteros, sus cinturones flúor y sus mocasines de colores poniendo broche a unos jeans pitillo. Y el pelo de pasta. Esas melenas engominadas que se juntan con las gafas de pasta en las cabezas de gente con pasta, y que al final no sabes dónde acaba la gafa y empieza el pelo. El rollo ese que tenemos hablado Juan Andrés y yo.

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Por comer

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Cuando llegué a Madrid jugaba al fútbol todas las tardes con los manteros. A principios de siglo la gente era muy de comprar en el Metro deuvedés y cedés piratas de Alejandro Sanz y de Scary Movie y cosas así. Las descargas todavía eran cosa de exquisitos con tiempo para pedirle cosas a la mula y esperar a que las barras de tiempo se fueran completando. Los manteros eran senegaleses en su gran mayoría, aunque había nigerianos, cameruneses, namibios y ghaneses. Jugaban bastante mal al fútbol y, al acabar, sentados en la grada junto a sus enormes mochilas llenas de veneno para la SGAE, hablaban de su día a día. El principal dilema era si tenía sentido gastarse el mínimo sueldo diario en maría, o en comida.

Con el paso de los meses todos fueron optando por lo segundo, y el “tercer tiempo” era una merienda comunitaria a base de barras de pan y latas de atún, o de sardinas, del Día. De aquella yo no nadaba en la abundancia, de hecho no tenía muebles y cenaba en el suelo de casa, pero deseaba que los partidos nunca acabaran, que nunca llegara el final de la pachanga, el momento en el que aquellos ojos, que un día se perdieron en la sabana del Sahel, se abrieran sobre un bocadillo.

El mayor impacto en aquella época, lo sufrí paseando una noche de marzo, a eso de las diez. En la plaza de Lavapiés, una veintena de mujeres, fundamentalmente de Europa del este, y también subsaharianas, recibieron el carro de la basura del Carrefour Express. Como si de una coreografía se tratara, tenían definidos sus puestos, desconozco el origen de la jerarquía, y desgranaban en silencio los productos caducados. A toda velocidad pero en absoluto silencio, como si el silencio fuera el último bastión de la dignidad. Había productos que pasaban rechazados de mano en mano. A los tres o cuatro minutos todo acababa hasta la noche siguiente.

Cada vez que veo imágenes de este tipo, siento una especie de bocado en el alma, con una traducción muy física. Como si mi cuerpo se apartara medio metro de mi alma y, aprovechando la separación, alguien se llevara un trozo de ésta. Siempre se arranca a la altura del estómago. De repente un shock me recorre la columna, siento que la temperatura del cuerpo se dispara súbitamente y noto el sudor frío. Es un instante, pero son bocados en el alma perfectamente perceptibles. No sé si el alma existe, pero sé que se puede perder.

Anoche sucedió por segunda vez. La segunda noche que, paseando a Nico, encuentro a una familia compuesta por un matrimonio de cuarenta largos, y la madre de uno de ellos, seleccionando cuidadosamente entre la basura de Hiper Usera, en la calle Labrador esquina Martín de Vargas. Son españoles absolutamente normales. Aparentemente no presentan condicionantes que les haga parecer apestados sociales o, como eran hasta hace un par de años los inmigrantes, seres inferiores. Me pillaron con el alma muy comida ya.

Una de cada cinco personas en España vive bajo el umbral de la pobreza (INE). El 12,7% de los hogares españoles no llega a fin de mes, los ingresos medios anuales cayeron un 2% en 2012, la tasa de pobreza aumenta 3 puntos entre la población en edad de trabajar, y llega al 21%. Uno de cada 4 menores de 16 años es pobre en España. Y un dato muy importante en pleno vuelo rampante del neoliberalismo, en pleno corifeo del “apáñatelas como puedas”: el 40% de los hogares españoles no puede permitirse gastos imprevistos. El 40%.

Mientras, desde los parqués se sigue robando a manos llenas. A manos llenas. Los adalides de la privatización de empresas rentables, piden ahora nacionalizar empresas ruinosas para salvar las inversiones equivocadas. Sin ningún rubor, a cara destapada, con traje y corbata, desde las portadas. No ha bastado con destruir y borrar del mapa a una clase media que siempre ha sido una quimera en España, ahora vamos expoliar a la clase baja. Vamos a hundirla en la miseria. Que se sientan culpables, que no se muevan, que se coman entre ellos.

Oigan, no quiero ver imágenes como las que veo cada noche, necesito que mi alma dure unos cuantos años mas, pero me estoy quedando sin ella, y sé que a sus señorías, los de los gintonics subvencionados, se la suda.

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Domingo por la tarde

Cuenta Jorge Verstrynge que un amigo muy de derechas y probablemente colaborador en España de la CIA le dijo ““Mira Jorge, no te engañes, la única izquierda del siglo XXI van a ser los populistas”. Es posible que en un mundo en el que nos han ametrallado con basura para perder la perspectiva histórica, con una clase obrera desarmada de orgullo, la izquierda efectivamente deba rebajar el discurso para “llegar más”, para ser más “accesible” al “gran público”, para que lo entiendan los gilipollas, vaya. La entrevista que concede en Jotdown no tiene desperdicio, y su pillada ayer en el escrache en casa de Sáenz de Santamaría tampoco lo tiene.

Anoche en la Sexta Noche (La Sexta) el expresidente cántabro Miguel Ángel Revilla lanzó sobre la pizarra un estado de las cosas tan simplificado como claro. Revilla, que siempre ha destacado por la campechanía de sus gestos y la cercanía de su discurso, se permitía elevar el mismo para hablar de esos poderes por encima de la política, que son un monstruo al que cada vez se nombra más (ya lo hicieron los jueces en Salvados, llamándolo quinto poder) y al que sólo falta poner cara, nombres y apellidos. Cuando eso suceda veremos lo que se hace. Me apetece conocer la reacción popular al saber que el Gobierno de un país hace lo que quiere Fulanito de Tal. Con un poco de suerte iremos a su casa, les pondremos pegatinas y Federico nos llamará nazis.

Sentémonos a esperar.

Y escuchemos.

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Aquello que vendimos

El verdadero drama de la crisis, la verdadera desazón, el bocado que todos llevamos dentro y con el que nos movemos como zombis por las calles, es que nosotros fuimos unos hijos de puta. El drama está en el empleado de banca, en el periodista, en el aparejador, en el fontanero y en el concejal. Ahí está el drama. No fuimos esos valientes que se enfrentaran al malo de la película, fuimos sus lacayos. Fuimos el secuaz que hacía el trabajo sucio y que cuando molesta recibe un tiro por la espalda. El drama real es que nos vestimos de clase de media y nos quedamos en primero de primaria.

Cuando el empleado de banca traicionaba a cada uno de sus clientes, lo hacía porque creía que si era un hijo de puta, le iría bien en su carrera, por ello, en su vida. Él sabía que estaba vendiendo basura o concediendo hipotecas con unos niveles de riesgo elevados, pero lo hizo. Lo hizo porque entendió, o porque le dijeron que si era un hijo de puta le iría bien. De manera más refinada a base de comisiones e incentivos, o de manera más directa amenazado por el despido. Ese empleado de banca despachaba mierda para ganar dinero y para que no le echaran, no fuera a ser que al siguiente mes se quedara sin puesto de repartidor de mierda.

¿Cuál puede ser la excusa para despachar mierda durante años? Puede ser alimentar a tus hijos. Porque partes de la base de que tus hijos serán felices con su colección de cromos pagada con las comisiones de la mierda que reparte su padre. Crecerán orgullosos. La excusa puede ser pagar el viaje al Caribe, o la hipoteca para una casa que no te puedes pagar. Puede ser un nuevo coche, o cualquier soplapollez de las que se venden en cantidades industriales. El periodista vivió feliz en la ignorancia del culo en la silla y el cortapega de teletipos, al aparejador le iba bien, al fontanero ni les digo y el concejal hizo su agosto. Todos vimos el negocio, todos nos convertimos en una banda de hijos de puta, porque nos dijeron que nos iría bien. Que el mundo es así, hijo de puta y que está hecho para hijos de puta, y que fuera de eso no había nada.

Ahora, los cuatro íntegros que en su día fueron calificados de soñadores o gilipollas, pagan las consecuencias igual que nosotros, los hijos de puta. Lo pasan mal, ven cómo se recortan sus derechos, cómo se les roba a mano armada, cómo pierden su dinero. Pero igual que pasaba hace unos años, no perderán su dignidad. La dignidad es aquella gilipollez que vendimos por cuatro duros, su ausencia es el verdadero drama de la crisis, la verdadera desazón, el bocado que todos llevamos dentro y con el que nos movemos como zombis por las calles.

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Cuando se habla tan claro que no se te ocurre mejor argumento

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La Navidad (y de repente la comida se convirtió en manjar)

El sorteo de la Lotería Nacional suele dar el pistoletazo de salida real a las fiestas navideñas. El premio siempre está repartido, más que nunca, cae en barrios humildes, donde hace mucha falta, y es madrugador caiga a la hora que caiga. El de este año a las 10:07, una hora después de empezar el sorteo. Brutal madrugón las diez de la mañana. Considerar “madrugador” a algo que sucede a las diez y siete de la mañana dice mucho del colectivo periodista. Luego gente brindando en vaso de plástico con sidra El Gaitero, sandeces balbuceadas a cámara, y una pequeña fortuna que se dilapidará en menos que tarden los compañeros periodistas en recogerse, tal vez en un viaje a putas a Benalmádena.

El Gordo llega tras dos o tres meses de bombardeo preventivo. Desde octubre podemos comprar dulces típicos en las grandes superficies comerciales, y la televisión nos abrasa con spots de temática navideña, plagados de emoción barata, con divertidos papás noeles y reyes que son tan magos que no cazan en Botswana. Son momentos críticos en los que el pensamiento único defiende la fortaleza de la verdad, el bien y la belleza, en este caso pasar estas fechas con “los tuyos”. Este año hemos encontrado una especial tendencia por parte de las marcas y las agencias, a sacar tajada emocional a la crisis, como si los bancos fueran unos hijos de mil madres, y el consumismo irracional se fuera de rositas en todo esto.

Mi favoritos son  los spots de colonias, que luego se llamaron perfumes para más tarde ser fragancias. Siempre frase final en francés, que si no parece una paletada, siempre imágenes locas, siempre mensajes soterrados, siempre modelos haciendo gestos raros, como si fuera una perfomance de final de curso en Bellas Artes. Perfecto para impactar en el mismo target que hace un rato, en ese mismo canal, veía Gandía Shore. Los perfumes, como los feos en los garitos a las cinco de la mañana, venden por atolondramiento. ¡Imágenes, sensaciones, pasión, caballo, señor con perilla, chica mordiendo manzana…!, ¡¡Compro!! Es posible que no sea necesario pagarle el anuncio a un fan del costo. Los perfumes son regalos de compromiso, se ponga uno lo lírico que se ponga.

Y llega el turno de la comida y las nomenclaturas. De repente todo se convierte en ibérico. Hasta el corte de mangas que se le hace a la crisis es ibérico  Este año, dado que todo es ibérico y por tanto la etiqueta no vale como diferencial, se introduce el concepto “ibérico puro“, que es algo como muy del PNV. Se entiende que al cerdo se le examina antes de los dolores para comprobar lo a gala que lleva eso de ser íbero. Creo que con el lomo embuchado deberían entregar el certificado de nacimiento, árbol genealógico y escudo heráldico del animal. Cada vez que ustedes se consideren seres inteligentes, recuerden que en los 90, en las superficies comerciales, había unos señores que imprimían sus presuntos escudos heráldicos en un folio que simulaba ser un pergamino, se lo enmarcaban, ustedes le daban diez mil pesetas a cambio, y se iban a casa tan contentos.

Hoy no hay caja de mazapanes que no se convierta en una “cuidada selección de figuritas artesanales de mazapán”, nombre que da a entender que en el templo del siglo XIII en el que unas monjas puras han realizado el mazapán con una ancestral receta también del siglo XIII, una de ellas selecciona los mejores para ti, y los introduce en una caja industrial, tirando el resto de mazapanes que no son perfectos a la basura. En navidad todo es artesanal -excepto el packaging-, todo es selecto, todo es de primera calidad, todo es “extra” o, si me apuran, “supremo”. Por cierto que en el convento, en el siglo XIII, se apareció una monja del futuro que les dijo que no se preocuparan, que se descubriría América y de allí traerían fécula de patata para sustituir a la almendra en su ancestral receta, y así se abarataría el coste de la producción.

Un paquete de dátiles ya no es un puto paquete de dátiles, es un “viaje a un mundo del sabor más exótico con la cuidada selección de dátiles que sólo Sekitos puede ofrecerte”. Y aquí los amigos de Sekitos SL introducen un sabio e inolvidable consejo: “Ideales para tomar solos, o para combinarlos como prefieras”. Flipa con el mundo de posibilidades que una caja de dátiles abre ante nosotros. De repente a los turrones, peladillas, polvorones, mazapanes…, se unen desde hace años los dátiles, pasas o frutas escarchadas, perfectamente encontrables en cualquier establecimiento el resto del año, pero que en Navidad se venden como producto típico. Las galletas de barquillo se convierten en “delicias de turrón”, y te lo cuentan con letra Kunstler Script cursiva, como las tarjetas de los abogados en los años ochenta.

Las pasas de Corinto son ahora selecciones supremas, y el Vicente del Bosque de los Frutos Secos, comparece en rueda de prensa en Corinto, ciudad griega del Peloponeso, para dar la lista de las uvas que formarán pare de la selección que llegará al armario de mi casa. Porque ahí tengo todo: en el armario. Estoy atenazado, me siento incapaz, soy gastronómicamente responsable de lo que pase con esos productos navideños. De vez en cuando abro el armario y me pregunto si soy merecedor de tener tal colección de manjares. Si de verdad soy digno de saborear un poco del más puramente ibérico de los chorizos. No sé quién me creo para pensar que merezco ensuciar con mis dientes un turrón duro con una receta de valor incalculable que ha transmitido secretamente durante años, de generación en generación. Vivo con hambre, preso del pánico, porque soy el único hombre de España que se cree lo que pone el envoltorio de las cosas. O se acaba esto y vuelven los productos industriales de mierda de los que sí soy digno, o me temo que me quedan pocos días de vida.

Felices fiestas y que tengan un día repleto de la mejor selección de horas supremas, con artesanales minutos, y extraordinarios e ibéricos segundos.

Vídeo: Los Cavernas

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Nos dijeron que éramos de Champions

Debe ser un puntazo ver cómo la policía nacional aparca frente a tu casa mientras tienes que decidir si utilizas tu último minuto para guardar dinero en lugares recónditos, o tirar documentos por el retrete. Díaz-Ferrán dejó un pufo de ochocientos millones de dólares en Aerolíneas Argentinas, ciento sesenta millones de euros en Air Comet, y seiscientos millones de euros en Viajes Marsans. Las deudas del expresidente de la CEOE superan con creces el dinero recaudado con la amnistía fiscal a los defraudadores -mil doscientos millones de euros- en la reciente campaña de perdón nacional a los estafadores.

Esta figura de la economía, este emprendedor, fue pieza clave en la negociación de la reforma laboral que ha dado carta blanca a los EREs que se multiplican a lo largo y ancho del territorio nacional. Este figura evadió casi cien millones de dólares en su época de Aerolíneas Argentinas, se llevó a su bolsillo otros cuatro millones en Marsans por unos viajes que dejaron a miles de clientes tirados en los aeropuertos, siendo objeto de condenas por un valor total de cincuenta millones de euros. Menos de la mitad del botín. De haber sacado los cincuenta y cuatro millones restantes, hoy los podría meter en España dejándose cinco coma cuatro en impuestos, y todos tan contentos.

Verán, el mundo de lo racional, el argumento de los valores económicos sobre los políticos, la reducción de todo argumento a que “lo que importa es el resultado”, ofrece varios problemas. El primero de ellos es que en el mundo también contamos con lo irracional, con decisiones políticas, y con personas que creen que el juego bello importa tanto o más que el resultado. El segundo, es que todos esos argumentos son tramposos y chapuceros. Casi siempre nos dicen que manda lo racional -regularizar dinero negro- una vez que se han realizado el acto irracional de obtener ese dinero negro. Siempre nos dicen que la economía prima sobre la política, como si la economía fuera un ente orgánico en el que la mayoría pobre tuviera, por naturaleza, que pagar los desmanes de la minoría rica.

Igual recuerdan el vídeo de un desalmado pegando puñetazos a una inmigrante en el vagón de un tren, ante la inmovilidad del resto de viajeros. Pues esto es una estafa, y nosotros somos sus espectadores. Vemos cada una de las partes que componen un cuadro de injusticia pero, como los viajeros de aquel vagón, consideramos que movernos puede traer problemas. Mientras abandonamos a los enfermos pobres a su suerte, observamos cómo se multiplican las historias de recolección de tapones, cómo aumenta la cifra de parados, cómo se amnistía a las grandes fortunas, cómo se disparan las ventas de productos de lujo, cómo familias enteras se quedan en la calle siendo culpabilizadas por ello, llamándolas vagas e irresponsables, como quien desprecia al viejo juguete con quien pasó grandes momentos. Hay que “trabajar más, y ganar menos” pensaba Díaz-Ferrán mientras escondía bajo una butaca un kilo de oro. Elegimos ser fachada, empezamos por el tejado. Nos dijeron que era lo mejor, que éramos de Champions.

PD: Me pasa Milleiro el vídeo

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El catecismo de la audiencia

Los demócratas han aprendido de las moscas: cuanto mayor sea el tamaño de la mierda tanto más grande es el consenso.

Tom Wolfe

El siete de noviembre de dos mil cinco, lo que todos conocíamos como Canal Plus, perteneciente al grupo de comunicación PRISA, con vinculaciones ideológicas evidentes alineadas con la socialdemocracia -parece ser que representada en España por el pesoe-, se convierte en un canal de emisión en abierto llamado Cuatro. Su mascarón de proa es Iñaki Gabilondo, un periodista fuera de toda duda, pero tocado por bajar a las trincheras tras el anuncio de participación de España en la Guerra de Irak. Si tenemos en cuenta que el noventa y siete por cien del país estaba en contra de nuestra intervención, tampoco es tan escandaloso el posicionamiento.

A Gabilondo podría exigírsele muy poco para ser un periodista modelo: compromiso social, ética, inteligencia, ganas, capacidad de comunicación, duro en las entrevistas y brillante en la editorial. El informativo de Cuatro arrancó con un claro liderazgo en clases altas (24,5%), en grandes urbes (23,7%) y en la Comunidad de Madrid, donde su cuota de pantalla alcanzó el 30,6% colocándose como segunda opción por detrás de Antena 3, aventajando a La 1 en algo más de 13 puntos. El primer mes aparece con formatos sorprendentes y arriesgados, parece otro concepto de televisión, y se lleva poco más de un cuatro por ciento del share.

El primer año cierra con una media del 4,6%, y los dos siguientes lo hace con 6,4% (2006) y 7,7% (2007). Precisamente en junio de 2008 marca su mejor dato histórico con una media del 14% (gracias a la Eurocopa conquistada por las selección nacional), y hace un movimiento en los despachos. La dirección de PRISA quiere audiencia a toda costa, y se trae de Telecinco al directivo Pedro Revaldería (como director de Plural Entertainment, productora de PRISA), creador de formatos como Aquí hay Tomate, TNT, el documental Miguel Ángel Blanco, el día que me mataron, o la aceleración de A tu lado hacia su vertiente más bestia, esto es, el artífice de la época dorada de la audiencia en Telecinco.

El primer cambio se nota en los magacines, a los que arrasa. Las mañanas de Cuatro pasan de ser el típico programa de la mañana con un punto culto pedante, a teñirse completamente de amarillo. Yo tenía un operador de cámara amigo en el programa, que me resumió el cambio en que “cada mañana es lo mismo: putas y yonkis“. Niños desaparecidos, cotilleos, juicios sumarios, asesinos en serie… El concepto Telecinco es más global y desde la cadena saben que los informativos tienen que cambiar.

En el canal de Fuencarral, Pedro Piqueras hace las delicias de los amantes de la casquería llenando sus speech de calificativos como “aterrador”, “espeluznante”, o “terrible”. Imágenes absurdas de atracos en gasolineras norteamericanas, grabaciones de atropellos con cámaras de seguridad, explosiones, desastres naturales, suicidios, o malos tratos contados de manera explícita pero con el “advertimos que las imágenes que verán a continuación son muy duras”… el catecismo de la audiencia.

Leonardo Baltanás es un directivo que hizo el camino inverso. De dirigir Cuatro, pasó a Telecinco, donde quiso crear un contenido más blanco y familiar con programas como El juego del Euromillón, Guinness World Récords, Guerra de sesos… Hostia de audiencia. Cuatro cierra los dos años de Revaldería con sus mejores datos de share: 8,6% (2008, con Euro de por medio) y 8,2% (2009), y éste recibe la llamada de Fuencarral. El chico de oro vuelve con alfombra roja a Telecinco para dirigir su productora filial: Mandarina. Cuatro ha tomado nota de las claves para mejorar sus datos de audiencia, proceso acelerado por la compra de la propia Telecinco.

En 2010 la cadena de Paolo Vasile compra Cuatro y el 22% de Digital+. El País justifica la venta diciendo que tienen que “hacer frente a los dos problemas más graves del mercado televisivo: la fragmentación de las audiencias y la profunda caída de la publicidad en pantalla“. “Se ha acabado la era de ingresos publicitarios y gastos (como los derivados de los derechos futbolísticos) crecientes. A partir de ahora será necesario un mayor control y una gestión diferente de las audiencias“. El compromiso es que Mediaset permite a PRISA proponer el director de informativos de Cuatro durante el primer año, pero la última palabra la tiene el grupo de Berlusconi. Iñaki Gabilondo es invitado gentilmente a abandonar la dirección de los informativos que van a dar un giro interesante.

Juan Pedro Valentín queda al mando de los servicios informativos, es la cara amable elegida para finiquitar CNN+, y largar a buena parte de la plantilla de Atlas, que servirá las mismas noticias para Cuatro y Telecinco. La forma de contar las cosas se telecinquiza, y la carnaza está a la orden del día. Casi una década antes, El País ya había abierto la veda con imágenes en portada a todo color de víctimas de la guerra de Irak reventadas segundos después de ataques norteamericanos. Ayer fueron un poquito más lejos, y es que era diario de referencia de este país, mantuvo durante toda la tarde una portada digna de Sálvame Deluxe, justo lo que quería la turba en la que se convirtió la audiencia que hace el juicio sumario público, ahora desde las redes. Los niños desaparecidos, las palabras “huesos”, “niños”, sus fotos. El País pertenece a PRISA, como la Cadena SER que, por cierto, también negocia su venta a Berlusconi.

Esta mañana se levanta uno con las portadas de ABC y La Razón y claro, El País parece el New York Times. La prensa de este país ha tomado el camino del medio, el de la audiencia a toda costa. El titular que genere más clicks, la portada más polémica y bestia, la información más amarilla. Pensar en conceptos como contrastar, investigar, o reflexionar sólo pueden hacer que nos descojonemos. La prensa está cultivando a la gran masa, está cavando su tumba. La gran masa no va a pagar por la prensa. Nunca. La gran masa busca opciones gratuitas. Las visitas de hoy son la muerte a medio y largo plazo. Ninguna persona con un mínimo criterio, volverá a respetar a la edición digital de El País, sabiendo que su director bien podría ser Jorge Javier Vázquez.

La muerte de la prensa tal y como la conocíamos, se cuece en los despachos, se ejecuta gracias a la falta de nivel de los periodistas, y se alimenta de la visita y el comentario fácil. En los despachos están los hijos de puta, los que juegan a ser el cuarto poder frente a desequilibrados y pobres, pero que se ponen los pantalones por las rodillas ante sus retos de verdad. El problema de la sociedad de la información es el criterio con el que filtramos lo que es importante. Cuando tenemos acceso a todo, es necesario saber dónde está el petróleo. De momento, lo que sabemos es donde no está y, desde ayer, El País, se enterró definitivamente en el la gran montaña de la ética podrida.

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Carta a Paloma Cervilla

Estimada Paloma Cervilla:

No sé qué habrá hecho tu culito blanco para llegar a trabajar como periodista en el ABC y tertuliana en la Ventana de la Cadena SER, pero supongo que no te volverás a ver en otra igual. Ayer dijiste en tu espacio radiofónico, al que confundes a menudo con la barra de un bar, que había “aviones de mujeres que venían a parir a España”. Tal cual, como suena (escúchenlo aquí donde pone La Tertulia, con Nacho Escolar y Paloma Cervilla). Por supuesto, no aportaste ni un sólo dato sobre el número de embarazadas internacionales que desparraman placentas y cordones umbilicales en nuestro suelo patrio. Cuando te pregunté por los famosos aviones en Twitter, me dijiste que me fuera a freír espárragos.

No recuerdo haber oído a médicos que se quejen ante la llegada de vuelos con embarazadas, sidosos, personas con cáncer, y algún que otro con pequeñas magulladuras, o constipados, que vengan de Swazilandia, Nepal o Austin-Texas, atraídos por los cantos de sirena de las gasas y el betadine gratis. Seguro que los hay, y por ello, Paloma, deberíamos decirles que se acabó, que tururú, que dejamos de ser las putitas sanitarias del mundo. Ya está bien. Tampoco resultará barato repatriarlos, así que lo mejor será prohibir el vuelo de embarazadas, realizando un test de embarazo a cada pasajera. Mejor dicho, ya que lo de los test nos puede salir un poco caro, lo ideal sería que las mujeres no volaran.

Por si acaso, he buscado precio para los vuelos entre España y Santo Domingo. El más barato posible para los próximos días, cuesta 2.143,54 euros. La media está en 2.700 euros (rumbo.es). El precio de parir en una clínica privada en Santo Domingo, es de 40.000 pesos dominicanos si hay cesárea, y 20.000 si es un parto normal. Al cambio son 814 y 407 euros respectivamente.  Si a esto sumamos unas ocho consultas a lo largo del embarazo, a un precio de 9.000 pesos dominicanos -183,13 euros-, tenemos un gasto total que ronda los 1.000 euros. La idea que me transmites es que la sociedad dominicana es tan gilipollas, que por perder casi 2.000 euros, meten a embarazadas en aviones para atravesar los casi 7.000 kilómetros que les separa de España. Los precios son de 2008, así que igual ha subido la cosa. Mucho.

Lo malo de que las mujeres no vuelen, es que si vienen hombres de fuera, podrían dejar a nuestras mujeres embarazadas, y tener que asumir nosotros el coste del parto, en vez de hacerlo como es de ley con un copago entre el país de origen del padre, y nosotros. Deberíamos prohibir el tráfico aéreo de personas. Aún a costa de reducir mucho el tráfico y tener que plantearnos cerrar el aeropuerto de Castellón, por ejemplo. Y que no entren por mar, ni por tierra. Habrá que poner a funcionar al ejército, apostarlo en nuestras fronteras, y así reactivaremos la economía, generaremos confianza y crearemos empleo. Ya lo tengo.

Rompiendo un poco el tono de tus argumentaciones, Paloma, te daré datos contrastados. En 2009 se constituyó un Tribunal de Cuentas en cuyo manifiesto final se aseguraba que se podían haber recaudado 970 millones, sólo de los países de la UE y la EFTA (Noruega, Islandia, Suiza), con los que existen acuerdos mediante los cuales podemos reclamar el dinero del gasto sanitario a los respectivos países. No lo hacemos porque no está establecido un sistema de gestión eficaz que permita que esa factura se emita, se envíe y se cobre. Esta cifra ha sido utilizada  por Sanidad, para mezclar esta deficiencia en nuestra gestión, con el supuesto abuso de los inmigrantes en situación irregular, que ocasionan un gasto muy inferior, como acreditan todos los estudios. Aunque ya sé que a ti, los estudios te la sudan.

La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria ya ha manifestado que “ante la disyuntiva a la que se somete al Médico de Familia, que atendemos ante todo a personas, entendemos que la lealtad al paciente es la que debe prevalecer“. En una carta dirigida a la Ministra de Sanidad, la misma Sociedad, señala que “Entendemos que deban tomarse medidas para corregir abusos que  se hubieran propiciado en el pasado, como el turismo sanitario o el uso de nuestra red asistencial por personas no residentes en nuestro país. Pero nuestra experiencia asistencial nos muestra que esta no es la situación mayoritaria de este colectivo, y que más bien es un colectivo con una fuerte condición de exclusión social y, por tanto, de riesgo para la Salud Pública y de posible morbimortalidad“.

Tengamos en cuenta que su periódico, el imaginativo diario ABC, publicó el 13 de abril un artículo en el que relata cómo en Reino Unido se alecciona al personal a explotar nuestro sistema sanitario. En un delirante texto, interpretan un folleto de la embajada, que pretende ser de utilidad en caso de necesitar acudir al médico -como supongo tendrán todas las embajadas-, como si fuera un robo más, después del peñón de Gibraltar. ¡Les invitan a empadronarse! No dicen nada de la pasta que se dejan los ciudadanos británicos comprando segundas residencias y viviendo medio año en nuestro país. Esa patética información fue contestada por la embajada británica, como es natural, señalando que sus ciudadanos aportan 10.000 millones de euros al año, esto es, el 1% del PIB español.

Por si todo esta sarta de sandeces no fuera poco, estimada Paloma Cervilla, auténtica #periodigna de ABC, he de felicitarte por el ejercicio periodístico que implica contar que “Si yo quiero llevar a mi hijo a un colegio solo para chicos, ¿Por qué no me lo puede subvencionar el Estado?“. En serio, esto de las mezclas nos está volviendo muy locos y, Paloma, llevas mucha razón, pero claro, es impopular. Decir las cosas demostrando que no tienes una puta neurona es muy complicado, y muy valiente y, desde este humilde blog aplaudo tu ignorante y pública opinión que, como muy bien me contaste en Twitter, basas en tu experiencia, que es más importante que cualquier estudio.

Pues nada, señora, creo que hablo en nombre de todos los fans de la frivolidad cuando te doy la enhorabuena por hablar ante 744.000 oyentes, según la última oleada del EGM, sin aportar nada más que una opinión peregrina basada en tu experiencia personal, que es precisamente por lo que se contrata a un periodista, por contar sus experiencias personales, y mucho más si lo hace con tu pericia y tu soltura. Las fuentes y los datos son cosas del pasado. Espero que sigas viviendo así de bien.

Siempre tuyo.

SPCB

PD: aquí te dejo el enlace a un trabajo espectacular de hemeroteca. Prácticamente todo lo que se publicó en 2000 en prensa sobre los sucesos de El Ejido, que están más relacionados con tu teoría de los aviones dominicanos, de lo que crees.

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