Bilardo vs Menotti

Los medios de comunicación siempre han vivido un eterno pulso entre lo artístico y la supervivencia. El poder de la seducción y el del dinero, la calidad o la rentabilidad. La historia se encarga de juzgar si los productos son buenos o no. Por ejemplo Crónicas Marcianas se vio como el adalid del mal gusto y la esencia de la telebasura, pero cada formato que ha perfilado desde entonces su cadena, parece dejarlo en mejor lugar. A algunos, hasta se la cuela Sardá cuando dice que hacía tele de calidad.

CNN+, sin embargo y pese al ruido dospuntocero a su favor, demostró ser una cadena de una calidad periodística enorme, pero sin rentabilidad, en unos tiempos en los que el espectador, educado en los mejores estercoleros, no valora en absoluto la calidad periodística. El espectador quiere que le cuenten cosas, que le distraigan, que le hagan hablar, sin importarle el cómo, ni siquiera la veracidad de las mismas. Por tanto, con el tiempo, CNN+ será un proyecto muerto más.

En Internet esa tensión parecía decrecer, con la dictadura de lo tecnológico, que imponía diseño. Con el paso del tiempo, hemos visto blogs que viven muy bien del tráfico -visitas- y que representan una derrota para la estética, una hostia a los ojos (este post lo es, un poco). Y luego está Google.

Entre una página con un diseño fenomenal, comida por los gusanos, y otra con un éxito brutal, parecida al maillot de un ciclista, aparecen las redes sociales como una vía de escape. Pierde el diseño, y la creatividad sale a presión contra el socialmedia. Facebook, Twitter, Tuenti y compañía reciben ideas que no cuajan -no en el sentido estricto de un departamento de marketing, dispuesto a exigir números de medios tradicionales-, y pasamos a entrar en los espacios privados a spamear.

Bajo la licencia de un discurso hippy de comunicación horizontal, los anunciantes pelean por bases de datos a la velocidad que les exigen informes semestrales con dibujos de líneas que deben tener un trazo ascendente. Sin tiempo para que las redes sociales demuestren un gran resultado, o la creatividad se amolde a las nuevas formas, llega la rentabilidad a corto plazo con todas las de la ley, y de su mano concursos y compras de aficionados, fans, seguidores, o lo que queramos, para nada interesados por algo más allá del cacharrito, viaje, o cuenta premium de turno.

Los puristas andan perdidos, y los creativos un tanto amordazados por la amenaza de las mediciones implacables. La rentabilidad siempre aporta su plan, y parece que es el momento de que la estética y lo artístico hagan lo propio, en lugar de buscar un nuevo lugar de exilio en el que practicarse felaciones gremiales.

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Noticias tecnológicas

-Acaban de sacar un trendy de mierda que se actualiza en tiempo real. A su cerebro llegan consejos del mundo de las tendencias, en frases de 140 caracteres. Lo ha parido una señora de Iowa, ayudada por el equipo de fucktrender.com, la nueva red social de trendys de mierda. Debes enviarles tus datos, fotos, vídeos y recuerdos. Todavía no saben qué hacer con ellos, pero algo inventarán.

-El que ya ha inventado, es el creador de los regalos de Facebook, las tartas de cumpleaños, ramos de flores, y todo eso, que acaba de inventar el salario en red social, el pago en especies virtuales. Lo ha descubierto inventando su propia vida virtual. La gurú Gaby Castellanoleoneses está escribiendo un post que va a poner patas arriba las charlas de oficina de mañana.

-A un muñeco absurdo de los que se utilizan para ilustrar noticias sobre redes sociales, se le ha diagnosticado autismo. El resto de muñecos cerrarán el corro de la patata que están haciendo siempre, sin contar con él.

-El banco ING a los tribunales. La OCU considera publicidad subliminal su incorporación en palabras como streaming, blogging, o pissing. Un comunicado de los abogados de la entidad financiera asegura que sólo están detrás de esa última palabra.

-Muere un señor de Calahorra por una confusión en el hospital. En lugar de practicarle un TAC, le pusieron un tag, de tal manera que el paciente falleció, pero se le encuentra de puta madre en google.

-El trendy de mierda que se actualiza en tiempo real todavía no ha comparecido ante la prensa, porque, cada segundo, cambia de parecer con respecto a los complementos que lucirá. Los políticos, que le esperan para hacerse la foto, empiezan a impacientarse en el evento blogs&huevosfritosconchorizoparacenar. Sus asesores de imagen no saben si enfadarse o aprender del nuevo experimento.

-Los directores de El País, El Mundo, y ABC han salido a la calle y han contrado a gente moderna así, a voleo. Una vez estén en las redacciones, van a pensar cuales serán sus funciones reales. Al hilo de esta noticia, el diario Público, en su versión digital, ya trabaja en una red social para redes sociales, donde los entes propios como Twitter, Tuenti, Flickr, o Fotolog, podrán interactuar y aportar contenido.

-Telefónica ha comprado Tuenti por 70 millones de euros. Ésta es de verdad. Lo digo porque luego publico el cortezas&tweets, y los gurús, en Twitter, me piden más información sobre el evento, no sea que se lo pierdan. Gilipollas.

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Florian (o el post prometido)

Parece que las palabras “mal despertar en un yate” no suelen ir unidas. Buscad en google y lo comprobaréis. Empiezo a desembarazarme del sueño y, mientras me sitúo en el mundo, con los ojos todavía sellados, paso por mi mente los mejores momentos de la noche. Ni tardé en convencerla, ni me cobró al final, por lo que supongo que triunfé. Follamos durante bastante tiempo, dado que me hizo una mamada de libro. Si follo con alguien durante más de diez minutos, tiene que haber un porqué. La presión de sus labios era perfecta, el ritmo parecía que salía de mi mente. Merecía que luego le diera todo lo que sé, con todas las partes del cuerpo que se me ocurrieron, por todos los lugares que pude. Y por la humedad que mi mano derecha nota en la sábana, puede que no tuviera una gran puntería. La humedad en la cama, y la duda entre si es semen u orín, es una crónica más de mis últimas grandes noches.

Desabroché un ojo, la resaca multiplicó el haz de luz que entraba por el ojo de buey, y la ví. Por lo menos a parte de ella, su barriga. Tenía barriga. Nota: ayer violé la norma en virtud de la cual no me acuesto con mujeres que tengan más barriga que yo. Le contaré a Flavio que me he tirado a una tía con barriga, me preguntará si con verruga, y le corregiré. Las borracheras de Flavio cada vez son más previsibles. Debería dejar de ir a sus fiestas.

La plancha de tejido adiposo de la muchacha en cuestión hace un doble movimiento. Como esas olas muy finas que, al morir en la orilla se chocan con otras que languidecen en otro sentido, su respiración lanza una pequeña onda del ombligo hacia los laterales, y el vaivén del barco crea otra que le cruza la panza de izquierda a derecha y de derecha a izquierda. Duerme ligeramente tapada de cintura para abajo, dejando al descubierto lo que anoche creí que eran pechos turgentes. Sí bebí, sí.

Atrapo la erección contra mi abdomen con la goma de los calzoncillos, dejando el prepucio al aire, todavía enrojecido, en lo que se denomina “maniobra periscopio“, y camino hasta la cocina americana sin sumar instrumentos a una sinfonía de crujidos, que lleva siendo hilo musical de mi vida en los últimos treinta años. Asomo por la puerta que da a babor, y en el umbral encuentro las dos botellas de leche fresca. Como si se tratara de una condena de película norteamericana, cada mañana aparecen dos botellas llenas de leche fresca. No sé cómo coño llega el lechero, porque estoy anclado a no menos de cuatro millas de la costa.

Cuando entro preparo café y, al acercarme a la cama, descubro que está gorda y muerta. No sin esfuerzo la echo por la borda. Salgo con la taza de café y me siento en popa. Miro al mar, intentando ver alguna burbuja, y empiezo a pensar que la he cagado. ¿Por qué la he tirado?, ¿Cómo explicar a la policía que me he deshecho de un cadáver?, ¿Qué sentido ha tenido esa acción, si yo no he tenido nada que ver en su muerte?. Creo que ese impulso, fruto de la resaca, me convierte en principal sospechoso. Me lo repito en la cabeza como siempre que la he cagado desde los cinco años: “Florian, la has cagado”.

Y la gorda flota. La gorda, que tendrá un nombre, y una familia y que tendría aspiraciones y demás, flota bocabajo en el agua como una boya. La hijaputa. Levo el ancla y se lo lanzo. Hago diana, suena un ruido, se hunde momentáneamente y vuelve a subir. Enhorabuena Florian, le acabas de partir la espalda para nada.

¿Sabéis ese tópico de que la policía nunca está cuando hace falta? Pues, como revelé en las novelas negras que me granjearon cierta popularidad, a veces no es cierto. Allí aparece la patrulla, que acepta mi café y mi charla de espaldas a la mujer flotante. Tras hablar de un par de temas prosaicos y otro profundo, saltan a su bote y marchan, llevándose enganchada por un brazo a la gorda con nombre, familia, y todo lo demás. Los veo perderse en el horizonte, con su inerte polizón a cuestas. Por esta vez te has librado, Florián. Puede que sólo el lechero conozca la aventura de mañana. Joder, es un buen argumento: un lechero visionario. Me voy a escribir. Tampoco estaba tan gorda.

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Es.

dsc00211La melancolía es. Se presenta en casa sin que nadie la invite, con los planos del apartamento en la mano, y decide hacerlo pequeño y jodido como una canción de Cat Power. Andas por el mundo, porque andar por la vida sólo sale de un verso, intentando fingir que no la ves, pero siempre acecha y te controla. Creo que te maneja como a un muñeco, y que cuando ríes, se estremece de placer pensando en la caída. La melancolía es un señor pesimista y con sombrero.

Dos hielos flotan panza arriba, haciéndose los muertos, mientras cuatro “oes” de humo atraviesan la habitación cual cosmonautas.  Los números pares son estúpidos. Completos, redondos, comerciales, que se dejan dividir por dos. Yo jamás me dejaré dividir por dos. La perfección y yo. Una forma de reconocer los cadáveres es la que se hace por las marcas de la dentadura. Ni eso escapa a mi imperfección. ¿Qué se puede esperar de alguien que no muerde bien? El señor del sombrero lo sabe y por eso pasa, directamente, a la segunda fase. La primera es ésa en la que no sabes en qué has fallado. La otra, en la que lo sabes a la perfección. Conocer perfectamente tus imperfecciones debería valer. En mi mundo valdría.

Porque confío en que alguna vez haré el mundo. Creo que todos tenemos ese derecho. Estoy seguro de que cada mañana un tipo diferente lo diseña, por eso pasan cosas tan raras. Pero deberíamos conocerle, que pusieran su foto en la calle, como la del empleado del mes de una hamburguesería, o en la cabecera del google. Todo por hacer, en el principio la oscuridad, y tienes siete días, chaval. Si te lo curras, el domingo libras. Yo el martes lo tendría acabado. Me tocaría los cojones cinco días. Sería una chapuza con muy buenas ideas pero, al fin y al cabo, el mundo que estrenamos cada día no es muy diferente.

Mire -le digo- creo que debería coger su sombrero y largarse por donde ha venido. Lágrimas tengo, pero es que me duele la garganta, la tengo inflamada, y la perfomance del lloro no me sale bien así. Me conformo con soliviantar mi mal poniéndo el paladar en Barceló, provincia de añejo. Usted no tiene contrato éste año. No le voy a denunciar, porque me cae bien, porque le necesito y porque estamos hechos de lo mismo, pero haga el favor de no agobiar. No ésta noche.- y creo que lo entendió.

Hasta otra melancolía. No me falle.

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Notas de sábado

Andan los medios revolucionados con Google. Por lo visto, el buscador podría utilizar la información de las búsquedas para fines más inquietantes que la mera estadística. Lo han vestido de gripe. Es decir, que los señores de Google, saben dos semanas antes que las autoridades sanitarias en qué zonas hay focos infecciosos, ya que los internautas realizan búsquedas relacionadas con el tema. ¿Qué les parece?. Como coletilla, los locutores señalan el peligro de que controlen nuestras búsquedas no sólo para fines tan benéficos como el de controlar infecciones. Pero qué malpensados… En fin, por si les quedan dudas, sepan que cuando algo así salta a los medios de comunicación significa que ya no hay que ponerse en lo peor, porque hace años que todo eso se realiza (Un mundo feliz, Farentheit 451…)

Ayer Adri y Mariola estuvieron en casa. Él me llamó para adelantar la cita, porque creía que mi barrio era inseguro por la noche. Al acabar los acompañé hasta Sol y en el trayecto nos violaron en repetidas ocasiones, fuimos víctimas de dos atracos, nos obligaron a firmar unos papeles raros de la inmobiliaria Gilmar, y nos forzaron a probar todo tipo de drogas, además de establecer contacto con un socio para montar un futuro negocio de trata de blancas.

Esta mañana paseo por Serrano, veo tiendas, ya saben. Voy a mi hora favorita. Ir por Serrano es cruzarte con superpivas, pero pasear entre las 9:30 y las 10:00 implica coincidir con todas las dependientas… hay veces que creo que tengo mentalidad de obrero, otras que mi cerebro lleva una gabardina y nada debajo y, las más, que sufro por sufrir. Todas miraban amorosamente… a Nico. Puta.

Y esta mañana me da vueltas un disco de The Feeling, y se repite machacona “Sewn“, y pienso en lo que dijo Juanjo de la producción actual, y creo que se equivoca. Osea, entiendo que a un melómano le de por culo que en un estudio las máquinas sean capaces de hacer de todo (el mítico protools) y que valoramos el talento y el chispazo del artista y tal. Pero igual que cuando apareció la figura del productor parecía un intruso y lo asumimos, ahora pasará lo mismo. Osea, y esto creo que lo dice Juan Carlos Ortega, cuando Mozart apareció tocando el piano, los aficionados, acostumbrados al clavicordio, decían que el sonido del piano era maquinal y que despersonalizaba la melodía, y hoy lo vemos como todo lo contrario, pues eso. Pero a mí también me cuesta plegarme ante las maquinitas.

En fin, estudiar políticas es aprender a meterte en las cabezas de otras personas, con otros valores, otros tabús, otras perspectivas… y aquí habrá que aplicarlo. Por ejemplo, parecería desastroso que el Fürer hubiera triunfado, porque celebraría el día del III Reich con pompa y boato. Es incomprensible, ¿Verdad?. Por eso celebramos el incalculable genocidio indio todos los años y le llamamos “día de la Hispanidad”. Ale, os dejo con la presidenta de mi gobierno. Con ésta sí que me iba de G-20:

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