Zapeando

Intereconomía está necesitada. Al igual que hace un tiempo, cuando Juan Manuel de Prada (la gran esperanza de las letras españolas, portada de El País Semanal, en su momento) aparecía pidiendo pasta, como si de un callTV se tratara, se ve que el millón de euros mensual que ingresan, no da para mantener el rigor periodístico del que hacen gala. Hace poco rompieron la explotación comercial que les hacía Publiseis (La Sexta, sí, La Sexta), por nosequé de una presunta irregularidad con respecto al concepto de competencia. Pues eso: acoquinen, hagan el favor.

-La sección Spain is different viene de la mano de Ortega Cano, que desde su accidente tiene una especie de palco de honor, por ejemplo, en elpais.com. El planeta entero está en vilo ante la evolución del matador de toros. Magnífico detalle de nuestro rotativo de referencia.

Telecinco aplica el concepto transmedia al contenido. Consigue que asociemos el día a día de las princesas de barrio, con analistas políticos que comparten plató, y media hora más tarde saltan a sus informativos hablando de impuestos, primarias, o política extranjera. Los estrenos de las series son noticias, sus concursantes serán futuros famosos, futura noticia. Un micromundo que ha fagocitado a Cuatro, y tiene en su poder el entretenimiento de cinco millones de compatriotas.

-Ayer pudimos ver el último programa de Gafapastas en La2, un formato entretenido, descarado y sin ambiciones. Algo diferente y fresco, y una lección de autoparodia. Todas las características anteriormente citadas, son motivo legal para ser suprimido de la parrilla. Los listos sólo ven la tele después de la comida. En cuanto acaba Jordi Hurtado, vuelven a Baudelaire. La2 es como ese libro que viste tanto, que tiene una pinta tan buena, que nunca tienes tiempo para leer.

-Mi gran sueño húmedo era ser redactor de Corazón Corazón. Ese tipo de prensa se está perdiendo. Frivolidad casposa y de guante blanco. Documentos word repletos de expresiones como “nuestro malagueño más internacional”, “…nos recibió en su casa de Puerto Banús“, o “La guapa modelo lucía, embarazadísima, un vestido premamá de…”. Lástima de vicisitudes laborales.

Share

El blog que no gusta

El otro día un tipo me dijo que mi blog nooo… Que nooo… Que no… me pillaba bien. Lo entendí. No es que sea de un nivel intelectual superior, o esté escrito en castellano antiguo, que para eso ya está Juan Manuel de Prada. Lo que me quería decir era que un día hablo de una cosa y otro de otra, y casi siempre con un criterio regulero.

Ya veo a los listos de los huevos: que si la especialización, que si el posicionamiento… Hay quien no se cree que no tenga pretensiones con el blog. Una cosa es que sea un pretencioso de mierda en mi vida, en mi día a día, en mis conversaciones y acciones, y otra es que afile todas y cada una de las cosas que hago, hacia ese objetivo. No me interesa tener muchas visitas.

El blog es personal, en él cuento lo que me viene en gana, más que nada porque soy incapaz de disciplinarlo, y porque me gusta hablar y compartir cosas que pienso sobre temas variopintos. Si me centro en un tema, contacto con gente de ese sector, establezco relaciones, enlaces, mejoro mi posicionamiento, me convierto en una referencia, Tatá, Mimí, Fofó, Tutú.

Ahora mismo tengo a unas 150 personas que me leen cada día. Ni 1, ni 15 millones. 150 seres vivos, 5 clases de un colegio, que se meten a ver en qué cojones ando. La cuestión es que me gusta tanto encontrarme a gente que le gusta el blog, como a gente a la que no le gusta. Me interesa no generar indiferencia. La única idea con la que posteo es la de no defraudar a aquella persona que pone en Googlesu perfecto caballero británico“, y se encuentra con esta colección de cosas inconexas.

Share

¿Sayonara?

Ayer estaba sumamente triste. Así se debe expresar Juan Manuel de Prada cuando esta tan puteado como yo ayer. Y los clásicos del Siglo de Oro y toda esa gente con papeles de magdalenas en el cuello. Ayer tuve un primer acceso de claudicación, de decir “vale, humanidad, no queréis concederme ni una, no os sale de los huevos que me vaya bien, ¿no?, va, me piro”.

Tampoco las últimas 24 horas han supuesto una mejora, pero por lo menos no me descalabro como el IBEX. Si me ostio me ostio, nada de un ocho y pico por ciento cada día. No me jodas. El caso es que preparo plan de huída.

Me siento un poco como los japos en el 45, hasta los huevos de que los americanos les quemen vivos en cuevas de islas del Pafífico, les lancen dos putas bombas atómicas, encima queden como dios, y se vean obligados a batirse en retirada. El plan de huída será doloroso, pero ha de ser lo más rápido posible para no ser el próximo rostro en el informativo que diga lo jodido que está todo.

Prefiero esperar al milagro alemán pagando un poco menos de alquiler, que ya está bien de ir de autosuficiente. Si no se puede, no se puede. Mi abuela siempre cuenta cuando llegó con mi abuelo a Gijón y tuvo que compartir casa con catorce matrimonios que les robaban les fabes que traían del pueblo. Pues mira, ¡ja!.

La única medicina que me vale, como siempre, sale de una caja negra que pone Phillips, y tiene forma de melodías de Nice man and the bad boys, el proyecto paralelo que lanzó el batera de los Teenagefanclub. En concreto la píldora elegida es el segundo elepé de la banda, The art of Handing Out. Mine, mine, mine; Forever Is A Long Time Without You, Tambourine… una cada ocho horas y reposo.

Mañana empiezo a rodar un corto que se llamará “Cada tema con su loco” y que coprotagonizo junto con una actriz de verdad. Ahí es nada… ¡y saldré en gallumbos y con batín de leopardo! Colgaré fotos.

Saludos, y que el finde os sea propicio. O, como nos obligó a poner aquella directora en aquel guión de aquella gala “espero que hayan pasado un rato muy agradable”. Ja.

Share