Cava valenciano

Quienes vivimos en Madrid tenemos la suerte de tener una alcaldesa que jamás se ha postulado para el cargo en unos comicios, y a un presidente de comunidad autónoma que tampoco. Ese presidente de cutis complejo, Ignacio González, aseguraba ayer, preguntado por Telemadrid, que sólo sobreviviría si no era deficitaria. Imagino que esa idea de servicio público y rentable, se aplicará al resto y que, por tanto, el Ayuntamiento que dirige Ana Botella echará el cierre de inmediato, enterrado por los los 6.204 millones que debe.

Ayer los empleados de Canal 9, desatados sin el yugo de su dirección, comenzaron a decir que habían invertido el dinero de todos los valencianos en contar mentiras, y se quedaron tan frescos. Que no podían decir esto, que les obligaron a contar lo otro. Como si hubieran nacido predestinados para trabajar en la radio televisión pública, y hubiera un vestidor en el que se tuvieran que dejar la dignidad. Como si hubieran tenido que trabajar a punta de pistola, como si marcharse les hubiera resultado imposible. Luego nuestros políticos son unos infames que jamás dimiten.

Ayer esa banda de dóciles dejó de serlo y repetían una y otra vez que no se cierra. Pues miren, sí se cierra. Ni los números salen, ni el sector audiovisual público ha sabido dotarse de valor para la sociedad española. Igual es inútil sacar delanteros en el tiempo de descuento. Igual son actores irrelevantes para contar el relato de una sociedad. Ya sólo quedan restos del naufragio y violinistas del Titanic que se esfuerzan en sonar estupendo para su último concierto. Así La Razón sigue paladeando la resaca de su descomunal fiesta de aniversario, en la que sólo faltó Froilán pasando tickets con descuento, mientras El País pone barra libre -y a David Delfín- para festejar la salida de un nuevo muerto en forma de revista.

Las direcciones periodísticas de este país han cavado la tumba de su industria al mismo ritmo que dilataban el tamaño de sus estómagos. Pero las migajas están ricas. Cuando un accidente de metro con 43 muertos y 47 heridos no abre un informativo dice tanto de la dirección como del último maquillador. Mientras en UK, The Guardian intenta generar nuevos formatos de relación con los nuevos lectores, siguiendo la senda que ya marcara el NYT, aquí las cosas se solucionan cerrando una sala de fiestas y tirando de cava. Valenciano, por supuesto.

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Publicidad engañosa

Ayer no disfruté de mi ración diaria de basura en el informativo de Pedro Piqueras. Y eso que Piqueras es como comer en el McDonald´s: puedes tener un amigo cuyo tío tenga una granja de lombrices en Argentina, con las que se hace polvo de carne para proveer a la cadena de comida rápida, que sigues comiendo allí. Piqueras siempre puede meter miedo, siempre encuentra el vídeo escandaloso y genial, siempre tiene la frase adecuada. Quien me conoce sabe que Pedro es una de mis debilidades y que para mí, está a la altura de Jeffrey Dahmer, o Josef Fritzl.

Ayer preferí ver uno de los últimos Telediarios de TVE antes de que la gente de Dreamworks, o quienes quiera que trabajen como portadistas de La Razón, tomen el poder. Emitieron un pequeño reportaje sobre los zapatos de suelas milagrosas que te ponen las nalgas como una piedra de afilar, y de otros que enderezan espaldas, mejoran circulaciones, e incluso zapatillas que logran tranquilizar a los mercados. Por lo visto no funcionan, son mentira, un engaño, una estafa, un pufo. Se les puede denunciar. En Estados Unidos lo han hecho y se han llevado una pasta. En Estados Unidos medio mundo denuncia al otro medio y se lleva una pasta. Eso es así.

Dicen los del OCU que es publicidad engañosa. En un mundo en que los ciudadanos somos consumidores, y en un tren a Gante te encuentras a un puñado de chavales jugando a adivinar marcas viendo sus logotipos, la OCU son los nuevos sindicatos. A los de la OCU se les reconoce porque salen por la tele diciendo cosas obvias en momentos de relleno de los telediarios, y siempre en despachos muy cutres con escritorios de melamina, que es un compuesto orgánico que responde a la fórmula química C3H6N6, y cuyo nombre IUPAC es 2,4,6-triamino-1,3,5-triazina. Pero que se ve muy cutre por la tele. Todos hemos tenido una adolescencia de melamina, porque partía la pana y para nuestros padres era un salto cualitativo importante. No quería hablar de la melamina, pero mira.

De entre las cosas que más difíciles me parecen en este mundo, como pedir perdón, acabar de leer Ulyses, o eyacular para adentro, probablemente la más complicada sea discernir entre publicidad engañosa y de la otra. Deberíamos hacer un ejercicio de sinceridad, y hablar claramente de publicidad, o de información. Hablo por parte de las marcas, porque por el lado de los medios, pueden seguir mezclando, que les está dando muy buenos resultados. Es decir, tu informas de tu producto, pero si le atribuyes valores, si lo introduces en una historia, si pretendes que forme parte de la vida de la gente, de manera un poco forzada… eso es un poco engaño, no?

Esto es, que si veo a Michael Jordan volando con unas zapatillas… un poco me estás diciendo que esas zapatillas le dotan de una especie de poderes que permiten que su portador atraviese los cielos en busca de un objetivo, no? Osea que lo sugieres, señor Nike, pero no lo dices. Entonces no es engañosa. Esto es como si alguien ve revistas eróticas de animales, con perros, hipopótamos, ñus, y tal, en posturas sugerentes. Sin mostrar nada de manera explícita, pero sugiriendo. Perfectamente normal. Los que nos dedicamos a la publicidad deberíamos abogar por claims cercanos, por campañas hiperrealistas. “Cocacola, fresca mejor que caliente”, “Cereales Smacks, bah, no están mal”, “Viajes Iberia. Vas y vuelves”.

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Esta es mi verdad

El tertuliano digiere la información para que al pueblo le llegue mascada. El tertuliano es el médico, y el cura y el veterinario de un país acostumbrado a que se lo den todo hecho. Y los tertulianos son del PSOE y del PP. Te cuentan sus milongas, e interpretan una misma cosa de una y otra manera. Siempre de dos maneras, por supuesto. Manteniendo la coherencia del sistema por quien todo fue hecho: machacando a base de tópicos no sólo para hacernos ver que este es el mejor de los mundos posibles, sino acrecentando el miedo a alterar orden alguno. Es un bipartidismo mental y psicológico, propio del país del Madrid-Barcelona, y del centralismo y la periferia, de la república y la monarquía, propio del país que no hizo justicia pasados cuarenta años de basura, sino que puso parches, como si el tiempo, de verdad, curara algo. Y no.

Ayer, abandonando mi relectura de Sartre, y mis clases de lapón, estuve viendo Gran Hermano. Para mi, la telebasura es el nuevo Galdós, y nadie me va a bajar de la burra. En la gala se trató un problema -un caso de infidelidad-, y se hizo desde dos puntos de vista: quien estaba a favor del chico -traicionado-, y quien lo estaba de la chica -traidora-. Ante un mismo acto, visto en directo por todo el país, se admitían y jaleaban dos tesis muy diferentes, en función de si la simpatía iba más hacia uno u otro. En diversas ocasiones los participantes en el duelo dialéctico se parapetaban tras la frase culmen del relativismo: “esa es mi verdad“.

Si quieren reírse un rato, y siguiendo con la ración de buena televisión a la que estoy acostumbrado, nos podemos pasar por el “Gran Debate, donde pusieron en contacto a la subdirectora del fanzine La Razón, y a dos de los “líderes sindicales estudiantiles” que protagonizaron una de las portadas más fascistas que se recuerden en la prensa de nuestra querida España. Véanla porque no tiene desperdicio. Si no tienen tiempo les resumo, que la subdirectora se defiende como gato panza arriba basándose en dos pilares: el primero que a su periódico le pueden gustar o no las cosas, y esa es la explicación última del “enfoque” de sus portadas, por lo que debemos sobreentender que venden opinión y exigen trato de medio de información. El segundo, que aunque los “líderes sindicales estudiantiles” afectados aseguran que han mentido en su información, y aportan pruebas de que es así, para la subdirectora esa es “su verdad“. Como si existieran varias interpretaciones acerca de la posesión o no de un título universitario.

Cuando las cosas van mal existen dos opciones: inflarse a anís Castellana, o recurrir a Manuel Cruz. Hace unos días el filósofo recibía el premio Jovellanos de ensayo por su obra “Adiós Historia, adiós, una bomba contra el relativismo dictatorial y obsesivo, un rayo de luz y esperanza sobre el olvido hacia la Historia, la sensación de que cualquier cosa hecha antes es un pueril fruto de personas incapaces de aportarnos nada con su experiencia. Por ejemplo, por volver a nuestros días de tempestades en el ÍBEX: fijarnos en el New Deal es una gilipollez, el keynesianismo ya no vale, es algo antiguo.

Dice Cruz, que para nosotros la Historia es “un pasado entendido como un parque temático. Como diciendo: anda, mira, cómo vivía esta gente. En realidad, nos hemos desentendido tanto del pasado como del futuro. Vivimos en un permanente presente y las nociones heredadas han saltado por los aires.” Y es un parque de atracciones en tanto hemos de hacer que absolutamente todo sea rentable para que sobreviva. Manuel Cruz acierta concluyendo que “en los debates televisivos se escucha a mucho petardo hablar con ligereza de «mi verdad». Pero ¿cómo que tu verdad? Si aspiramos a un horizonte de conocimiento, esto no es posible. Lo que sucedió, sucedió. Y punto.

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Becarios y cabrones

Ayer en Sol se acercó una chica que, muy amablemente, nos preguntó si nos podía hacer unas preguntas “para la radio“. No pasaba de veintidós años, micrófono sin identificar, presentación con un genérico “para la radio” lo que significa que eres de COPE, o Intereconomía. Empezó preguntando qué hacíamos allí y, torpemente aceleró buscando sangre con las cargas policiales. Que si sabía que a las 22:00 horas había cargas policiales. No las hubo. Ni a las 00:00. Se ha desalojado tranquilamente a las cinco de la mañana. Aún con esas, hay dieciocho detenidos. A la joven becaria le interesaba más otra realidad. La siguiente pregunta era que si se producían cargas, yo seguiría protestando. Querida becaria, para la próxima ahórrate los rodeos y pregúntame si soy un ácrata antisistema, violento comeniños revienta-lunas y acabamos antes. Al marcharse ufana con una entrevista de la que no podría sacar carnaza para sus jefes, le pregunto que de qué radio es. Me contesta, alejándose: “Radio Inter“. La web de Radio Inter define a sus oyentes como “hombres y mujeres de 30 años en adelante, amantes incondicionales de las tertulias“. Fenómeno.

Cuando trabajaba como periodista también buscaba sangre mediante preguntas capciosas, también me gustaba llevar al entrevistado donde me interesaba, pero intentaba hacerlo con políticos, empresarios intocables, y cualquier teórico ejemplo para la sociedad, nunca con la gente de la calle. La gente de la calle no suele tener herramientas para defenderse, los otros sí, de hecho la mayoría viven de la imagen que tú, como medio, les creas. No era por ir de Robin Hood, sólo lo hacía por divertirme. Entre cabrones existían unos códigos que nos separaban de los hijosdeputa. Esa frontera se ha diluido y el hijoputismo campa a sus anchas por las redacciones, amparado en la desaparición de la clase media de periodistas de raza que han pasado a mejor vida. Ya sólo quedan ejércitos de becarios, y los hijosdeputa que les piden carnaza (llámese La Gaceta, o Público, las estructuras son parecidas por dentro). Y así tenemos a las niñas de Radio Inter buscando torpemente hacer sangre, participando en montajes, dejándose llevar por estúpidas órdenes de producción, premiadas por no pensar.

Ayer, pasado el límite prudencial establecido por el Gobierno, en el que indicaba que protestar es un ejercicio democrático hasta que el carruaje se transforma en calabaza a las diez de la noche, Pedro Jota, ese personaje que seguirá hasta el fin de sus días mintiendo para pagar favores a José María Aznar, titulaba que “Los indignados desafían al Gobierno en Sol” por pasar del “toque de queda” dentro de la plaza. Nade tituló en Recoletos que el Gobierno desafía a sus ciudadanos recortando sus derechos, por ejemplo. Ni taparon la boca a Esperanza Aguirre cuando afirmó que no se podía privatizar el espacio público, precisamente ella, que ya privatizó la Sol Galaxy Note, y está en ello con educación, transportes, sanidad, agua, y subiendo. Callaron como putas. Se plegaron a su interés político.

Porque esta mañana lo de La Razón tiene explicaciones. Titulan15M, 15-mentiras, y es normal porque no entienden una puta mierda de todo lo que está pasando, y se retuercen en ese cementerio de actualidad que es el papel, sin comprender nada de lo que ven, escupiendo mierda contra todo aquello que no sea nacionalcatoliscismo (y ojo, que en el catoliscismo de base hay lazos con el 15M para aburrir). Lo que resulta acojonante es lo de La Vanguardia, que dedica una parte residual a lo que sucedió ayer también en Barcelona, y lo de ABC, para quienes ayer, en este país, no pasó absolutamente nada. Credibilidad nula, señores de ABC. Su puto panfleto morirá sepultado, le echarán la culpa al “todo gratis” de internet, y yo lanzaré un puñado de tierra sobre su tumba.

Los gurús también se suman a la estupidez. Ayer Jesús Encinar, que encarna como nadie el mito del emprendedor triunfante que siempre tiene en la lengua una frase para ilustrar un titular o un power point, protestaba en twitter contra los especialistas en protestar, a quienes decía, les debía resultar más fácil la protesta, que trabajar o estudiar. Sólo con esa frase, Encinar se iguala a una portada de La Razón, la de los “agitadores estudiantiles sin estudios“. Es de los de la teoría del “yo no hago huelga, porque estoy mejor trabajando para levantar el país“. Ahora, a este tipo de gente se les lee los fines de semana tuiteando desde restaurantes en los que los bogavantes cotizan a la Seguridad Social más que la media de sus trabajadores. Los fines de semana sí se puede parar. Y en fiestas. Ahí se puede no levantar el país. Les animo, ultraemprendedores de vidas ejemplares, a que prueben la cocaína, en caso de que no lo hayan hecho. El día puede dar mucho más de sí, y con algunos ajustes podrían estar trabajando y emprendiendo sin fin durante años. Mientras los borregos estúpidos, necios y vagos, vamos a parar, de vez en cuando, a pensar, a coger aire, a saber si pedalear a tope todos los días de nuestra vida nos lleva a un sitio mejor, o a un acantilado que han creado ustedes a golpe de becario. Y gracias por los consejos.

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Hijos de puta (la teleserie)

En capítulo del viernes de “Golpe de Estado”, pudimos ver a tres ministros contando recortes en las líneas rojas que dijeron que no superarían: sanidad y educación. Estuvo entretenido ver a Wert encarnando el papel más cómico con entereza y credibilidad, se notan las horas de vuelo en tertulias. Soraya, único vínculo actual con la generación JASP de los años 90, junto con las camisas de cuadros, pierde las formas cuando cree que la cámara no enfoca: su gesto mientras hablaba Mato era, cuanto menos, curioso. Y la propia Ana Mato, en el papel de mala fue quizás lo más flojo del capítulo.

Así, a grandes rasgos, el episodio iba de que para mantener el actual Estado de Bienestar, es imprescindible desmontar el Estado de Bienestar. También que para eludir el copago sanitario, sería una buena idea comenzar el copago sanitario. No se olvidaron de indicar que el PSOE había puesto en peligro la sanidad pública, universal y gratuita. Pérmítaseme aquí apuntar la importancia del “gratuita“. Como bien sabemos, ni el personal sanitario cobra, ni los hospitales pagan luz, o agua, se les regala el material… O bien lo paga un señor muy rico de Cuenca porque, se hartan de decirnos que es gratuita.

Entiendo que con todo esto existe un problema en el que también inciden: al tener las cosas “gratis”, no las valoramos. Parece un argumento lógico, y propongo una solución: en vez de pasar por caja otra vez, que hagan como con las “facturas informativas” impuestas en los centros sanitarios, pero al revés. Esto es, que en la declaración de la renta, nos envíen una factura sabiendo a qué se destina cada céntimo de nuestros impuestos. Que en cada cartón de tabaco, botella de alcohol, repostaje de gasolina, abono del IVA, alta de actividad empresaria, impuesto de beneficios, pago por servicio público, o caja de compresas (que saben tienen impuesto de producto de lujo) aparezca señalado dónde va esa pasta: tantos céntimos a pagar a su médico, tantos al profesor de su hijo, tantos a farlopa para el Director de Trabajo de su comunidad autónoma, tanto para el palco del Teatro Real, y tanto para evadir a Suiza.

El capítulo del viernes estuvo trufado de referencias a la “racionalización“. Una de las bases del pensamiento único, cultivado desde hace años, es que existe una razón, única en indivisible, que curiosamente está en poder del sistema político imperante, el capitalismo. Por ello, cada vez que oigan a un político o ideólogo del sistema hablar de “racionalización”, se están refiriendo a extremar las medidas ultraliberales. De hecho se puede sostener, sin sonrojo, un discurso idéntico apelando a lo racional en el gasto, y que no cuestione, por ejemplo, la racionalidad del jefe de Estado (recuerden, un monarca designado por Franco y, como todo monarca, elegido por dios).

Con la brasa que han dado los diarios fascistas (ABC, La Razón, La Gaceta) justificando el copago en base a que no había derecho que Emilio Botín no pagara por las medicinas, ahora resulta que don Emilio va a pagar 18 euros al mes. ¡Wow! Magnífico. Hablar del déficit de la sanidad es obsceno. Dividir un presupuesto, y parcializarlo para buscar partidas que gastan más de lo que ingresan de manera directa, es tan absurdo, como echar de los hogares a todo aquel miembro familiar que no fuera productivo: niños y abuelos, discapacitados, parados… todos a la puta calle -¡Pero si los miembros que trabajan lo sostienen!- Ya, y qué, pero ellos son deficitarios.

¿Qué pasa con empresas que daban un enorme superávit? Pues que se han puesto en manos de amigos (Telefónica), o que se quieren poner en manos de amigos (Canal de Isabel II). Ahora nos queda lo deficitario, así que sigamos desmantelando, claro que sí.

Entran en la educación a sangre y fuego. El ministro Wert dice que en los másters no se repite, porque duele el bolsillo. No sé si el ministro Wert habrá echado cuentas de si es más rentable pagar un año de universidad a un repetidor, o un año de paro a un magnífico licenciado que sale directamente al paro. Igual deberíamos aplicar ese sistema de incentivos con la clase alta, con las élites, con los elegidos. Si no hacen funcionar todo esto: tiro en la nuca. Creo que puede ser suficientemente motivante. Y bastante complicado, dirán. De momento.

Después de tomar el control político de RTVE sin tapujo alguno (echando a los sindicatos de la directiva), después de anunciar que un millonario pagará 18 euros por sus medicinas, y un pensionista que cobre 200 euros, pagará 8, después de anunciar que el sistema educativo será elitista o no será, después de todo esto, ¿Qué? Esa es la pregunta. ¿Qué ha pasado con los indignados?, ¿En qué está mutando la indignación?, ¿Seguimos creyendo que el movimiento será masivo, popular y racional? Sería la primera vez, hijos míos…

Ahora miren (vía frannixon):

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Nunca se disculpa

El problema es que en el mundo pasa todo a la vez y todo el rato, y los artículos que caben en un periódico, como los post que podría albergar internet en su inmensidad, son finitos. Imaginen todas las acciones que se desarrollan en el mundo en un sólo minuto. Las historias, interacciones, decisiones, movimientos, fenómenos que se podrían narrar, no acabarían nunca de ser redactados. Ni aunque viviéramos hasta el infinito. Por eso la actualidad se ciñe a unas personas que, por diferentes motivos, llamamos “protagonistas”. Digamos que los productos informativos se ciñen a una especie de “realidad representativa”. El cotarro está en cómo, cuándo, y quién decide sobre qué parte de la realidad vamos a poner el foco.

Odio que las personas que recuerdan mi nombre se dirijan a mi llamándome campeón. Qué pasa, campeón. Cómo te va, campeón. Sólo por eso odiaría que se abriera un caso en el que me investigaran, que se llamase “Campeón“. En esas está el ex ministro Pepe Blanco. No sé si saben que ayer El País publicó que todo se basa en una mentira, que la juez instructora ha extraído de la investigación y que, por tanto, no existe el cohecho por el que imputaban al entrañable Pepiño. Si leen ustedes El Mundo, La Razón, o ABC, no lo sabrán, porque para ellos, es culpable. Uno de esos periódicos, dirigido por un tipo de reconocido prestigio, sigue defendiendo que ETA estuvo tras la matanza del once de marzo. Dan igual las sentencias e investigaciones.

Tras los atentados de las Torres Gemelas -cuya autoría era palestina, según la narración en directo de Matías Prats (no busquen el vídeo en Youtube)-, se sucedieron una serie de políticas, restrictivas internas y ofensivas externas, difícilmente explicables, y para nada razonables. El New York Times, agobiado por la Secretaria de Estado, Condolezza Rice -que ya controlaba la información televisiva a través de CNN, ABC, CBS y NBC-, comenzó con una campaña de justificación de la venganza y la “tolerancia cero”, que pasaban por la invasión de Afganistán primero, e Irak después. El columnista del NY Times, Frank Rich, se quejó abiertamente de las “indicaciones” gubernamentales. la prensa europea, la española por supuesto, fue a rebufo del NY Times.

Cuenta en su libro Enric González cómo desde la redacción en Madrid de El País se le exigía que replicara las informaciones del NY Times, con textos plagados de “según el New York Times…”, “cuenta el NY Times”, “informaciones del NY Times aseguran que…”. Es decir, que hiciera de vocero del periódico con el que la cabecera española tiene suscrito un acuerdo estratégico de colaboración. Este tipo de acuerdos, que marcan la línea editorial de los periódicos, no son nuevos. El ex presidente Aznar, por ejemplo, es consejero del Wall Street Journal o el Times, en definitiva, del grupo de Rupert Murdock, “trabajo” por el que se embolsa unos 200.000 euros anuales.

En aquella época el corresponsal el EE UU para Antena Tres era Ricardo Ortega. Sus informaciones, más allá de la superficie dictada por la prensa norteamericana, amordazada como se mostró, eran incómodas para su canal, Antena Tres Televisión. El accionariado de Antena Tres estaba participado mayoritariamente por Telefónica, empresa privatizada por Aznar, cuya dirección entregó a su compañero de pupitre Juan Villalonga. Aznar presionó para que echaran a Ricardo Ortega. Hace días José María García reconoció en Aznar a un censor capaz de hacer y deshacer en Antena Tres. Ricardo Ortega, con la soga al cuello, harto de las presiones e infravalorado, decidió marcharse -poniendo el dinero de su bolsillo- a cubrir las revueltas de Haití en 2004, con el objetivo de demostrar su valía como corresponsal, y poder así permanecer con su corresponsalía en Nueva York. En Haití, Ricardo encontró la bala que le mató.

Años después, demostrada la barbarie invasiva norteamericana, hartos de recibir cadáveres de jóvenes patriotas, y agotados por la ausencia de pruebas destructivas masivas, el New York Times se disculpó ante sus lectores por la posición tomada tras los atentados del Word Trade Center. Supongo que sirve de poco, pero es algo. La prensa española no lo hizo. La prensa española nunca se disculpa. Dispara y, si acierta bien, y si no el tiempo lo curará todo. La política del “no remover las cosas” que hace que las barbaridades salgan tan baratas.

Tras los atentados de Madrid, Aznar llamó a los directores de los medios. Tenían que publicar que había sido ETA, hablar de terrorismo islámico le ponía en el punto de mira justo antes de unas cómodas elecciones. Todos publicaron la apuesta por los independentistas vascos, excepto la SER. En realidad fue Iñaki Gabilondo quien dijo no. Con tiempo, otra vez el tiempo, El Mundo continúa en sus trece, y el resto dejaron que sus primeras argumentaciones, basadas en la llamada del que era presidente, se fueran desdibujando solas. Hoy Ricardo Ortega está muerto -la investigación sobre su muerte cerrada, con sospechas de autoría por parte del ejército americano, como la de Julio Anguita, o José Couso– e Iñaki Gabilondo, que le reconoce a Jordi Évole nostalgia por la redacción, tiene un videoblog. El problema es que en el mundo pasa todo a la vez y todo el rato. El otro problema es que la prensa española nunca se disculpa.

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Pintas

-Sorpresa generalizada por el uso del Photoshop en La Razón para eliminar cabezas de manifestantes. Vengo diciendo hace tiempo que los medios se han convertido en productos que cuentan lo que los clientes quieren oír, ver, o leer. El medio ahora está en la red. Y de aquella manera. Las cabezas que faltan en la manifestación de ayer, se guardan en un disco duro para añadirlas en las calles cuando nos visite el Papa. Y al defensa del fuera de juego del As, también deberían ponerlo. ¿Dónde van las cosas que se eliminan por Photoshop?

-Harina de otro costal es el titular. Veintidós millones de votantes, ciento veinticinco mil manifestantes. También podría haber sido veintidós millones de votantes, veinticuatro millones de no votantes. O ciento veinticinco mil manifestantes a favor de la regeneración democrática, cero en contra.

-La misma falta de presión sobre la política, que ha permitido que corruptos y ladrones sean reelegidos por mayoría absoluta, es la que se nota frente a los medios. La mentira no sólo sale barata, es que es rentable. Hasta que el ciudadano no se sienta como tal, hasta que no deje de autoconsiderarse consumidor, y sólo consumidor, no existirá presión. Porque desde luego el concepto de la ética está más pasado que las hombreras.

-Mientras este tipo de escándalos salpican nuestro timeline, generamos un ingente número de visitas y, las visitas en la red son dinero. El dinero no mira de dónde viene, ni por qué salen esas visitas. El dinero no tiene carnet ni ideas más que la propia. Y a todos nos encanta el dinero. Seguimos con la máquina de destruirnos modo ON.

-La guerra está en las palabras. En los significados, en los slogans. La guerra está en pasar de “simpático circo” a “kale borroka“. El presidente de la Generalidad, ni más ni menos. Aquí La Razón justifica la famosa imagen, aprovechando además, para hacer promoción de su edición en Orbyt. Decía Wyoming que le llamaba la atención cómo la derecha se cebó con las pintas de los manifestantes. Comentaba que igual había que hablar de Rajoy como “ese pijo de mierda, con su polo de Lacoste“. No duden que si nos centramos en los detalles, y no en el fondo, la derecha saldrá ganando.

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Principio de acuerdo

PP, PSOE y UPyD, en adelante LOS BUENOS, reunidos con Bildu, en adelante LOS MALOS, en San Sebastián, Guipúzcoa, a 25 de mayo de 2011, y en presencia de El País, El Mundo, ABC, La Razón, La Gaceta, SER, Cope, Punto Radio, Onda Cero, TVE, FORTA, Antena 3, Tele 5, Cuatro, La Sexta…, en adelante LOS CONDUCTORES, acuerdan:

1) Que las elecciones municipales del pasado 22 de mayo en Euskadi, son un poquito de aquella manera, ya que el Tribunal Constitucional, en contra de lo que dicta la lógica racional, permitió que LOS MALOS se presentaran a las elecciones, contra lo que pedía LOS BUENOS, cuyos mensajes repitieron LOS CONDUCTORES hasta el hastío.

2) Que los 267.142 electores han sido engañados por la coalición, ya que, pese a la Sentencia del Constitucional, LOS BUENOS afirman que existen contactos entre los terroristas y LOS MALOS. En concreto Alfredo Pérez Rubalcaba, vicepresidente primero del Gobierno y Ministro del Interior. Cualquier ciudadano presupone que un Ministro del Interior, posee acceso a los servicios de inteligencia de una nación, por lo que su opinión, pese a que lo parezca, no es de barra de bar, sino de alguien que cuenta con información privilegiada.

3) Que LOS CONDUCTORES se encargarán de dinamitar la normalidad democrática mediante cualquier tipo de dato que, cual gota malaya, se clave en los cerebros de los ciudadanos. Ayer sorprendían con el dato del 80% de los empresarios guipuzcoanos, que se negaban a entregar sus datos fiscales a la Administración, en caso de que LOS MALOS accedan a la Diputación. Muchos de ellos, afirmaban, incluso cambiarían su residencia fiscal. Dos días son suficientes para realizar un trabajo de campo que permite establecer tal hipótesis. A LOS CONDUCTORES no les hace falta testimonio alguno que apoye la contrastada información.

4) Que LOS MALOS ya han declarado que, pese a ser la fuerza más votada en el Ayuntamiento de San Sebastián, si todos LOS BUENOS crean un pacto para no dejarles gobernar, lo único que pueden hacer es informar de este hecho a los ciudadanos, y punto. Seguro que LOS CONDUCTORES encuentran en esas brutales declaraciones, material para el incendio.

5) Que para nada importa a LOS BUENOS que LOS MALOS les hayan quitado casi trescientos mil votos. Se trata de la defensa de la Democracia. O lo que consideramos Democracia obviando las peticiones de los ciudadanos, antisistema también, que acampan en la Puerta del Sol de Madrid. Democracia es lo que LOS BUENOS dicen que es, y lo que LOS CONDUCTORES se encargan de enseñar.

6) Que entre LOS CONDUCTORES mismos podemos observar diferencias. Por ejemplo aquí ABC dice que los empresarios vascos tiemblan ante LOS MALOS. Y aquí El Correo de Bilbao dice casi lo contrario. Depende de si estamos en Euskadi o fuera, percibiremos dos realidades. La de fuera, la de LOS BUENOS, por supuesto es la más precisa, la oficial, porque conoce más profundamente el problema que los de dentro.

Madrid. (Capital del reino de LOS BUENOS)

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Partamos de dos bases

Partamos de dos bases. La primera que Mala Rodríguez está para ponerle un piso en Las Pedroñeras. La segunda que el hip hop me aburre. Llamadme ignorante, popero talibán, o lo que os salga de las pelotas u ovarios. Partamos de una tercera base que es que, pese a las dos primeras bases, creo que no soy un misógino zaparrastroso. Hay veces que a los periodistas les pagan por no descojonarse. No me refiero a los cronistas parlamentarios, que sus esfuerzos harán.

Esta tarde Gemma Nierga y Javier Cansado reprimen las carcajadas y escuchan respetuosamente a la Mala, que entra en la entrevista como elefante en cacharrería: se va a producir un colapso del que saldrá una generación que volverá a apostar por los valores tradicionales. Le ha faltado decir que el mundo se destruirá por la maldad que lleva el hombre, y que están a punto de llegar trece millones de naves de Raticulín, de Ganímedes, de Constelación Orión, y que todo esto lo está preparando Antrachán.

Su exposición sobre la crisis económica posterior iguala la tesis del mono de Wisconsin sobre la metabolización de las grasas vegetales. Nos contaba Antonia San Juan, que dirigió a la rapera en un poco afamado largometraje, que el primer día de rodaje, le dijo a un tipo del equipo, que le acercaba un anorak, que ni la rozase, que su cuerpo era sagrado, y que sólo lo tocaba su marido. Ahí es ná.

Ha hecho promo de su disco. Atentos a la Razón, se barrunta nueva columnista.

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Gato

¿Araña?. No, gato. El advenimiento del humor.

¿Araña?. No, gato. El advenimiento del humor.

De mayor he querido ser, por riguroso orden cronológico, camionero, astronauta, veterinario, periodista y rico sin escrúpulos. Ahora quiero ser Oliver Stone. El director se está pegando un tour por Latinoamérica (que es a EE.UU. lo que yo a mi familia: una cosa incomprendida y manipulable) visitando países e integrándose en la cultura popular, es decir, entrevistándose con los presidentes de los estados. Señor presidente, que Tarantino dice que también quiere venir…, espera, que que a las doce y cuarto tengo que decirles a los de Repsol que se vayan a tomar por culo, y a la una tengo callista.

Miro al techo. Tengo una tela de araña. No la quito, porque si está la araña es para algo, de algo vivirá. Si me la cargo podría encontrarme a los bichos que se come, y eso sí que no. Me quedan 38 años para jubilarme. Joder. La araña me cambia el dial de la radio. Siempre la tengo en la SER, y ella me la mueve a Radio Marca, donde unos macarras ponen discos de los 70 y hablan del deporte que están viendo por la tele. Por lo menos no es Radiolé. 38 años. Muchos mundiales. Antes medía el tiempo por mundiales, por fases de años de 4 en 4. No se rían, si el niño Torres nos da el próximo campeonato, todos mediremos el tiempo por mundiales. A Torres le quedan, como mucho, 10 años para jubilarse. Joder. ¿Cómo serán las arañas de Liverpool?

El Jubilo Iwata es el equipo japonés en el que colgó las botas Salinas, creo. El cavernícola de la Sexta. Él bufa, aúlla y cosas así. Las arañas en casa de Julio Salinas deben sentir lo que yo cuando tenía jefes subnormales. ¿De qué cojones hablaría en Japón?. Mandamos dignos representantes allí: Salinas, Chiquito de la Calzada. ¿Qué se creerán que somos?

En 38 años todos muertos. Ya no me da tiempo a pedir una hipoteca a 40 años, por ejemplo. No celebraré unas bodas de oro. Bodas Civiles de Oro. Arrejuntamientos de Oro. Relaciones Sentimentales de Oro. Aunque en las portadas de los anuncios de la Razón, dicen que viviremos 100 años. Pero si les hacemos el mismo caso que con lo del 11M. ¿Se acuerdan de la portada de Aznar parando un penalti? Era un fotomontaje sobre el cuerpo de Casillas. Qué fuerte.  ¿Denunciaría Casillas? ¿Qué le queda a Casillas para jubilarse? Los porteros tardan más. Están más tiempo chupando de la piragua. Pero sólo hay uno. Claro, la ley de la oferta y la demanda.

¿Cuando se jubilará la araña? Hace días que no laveo. Espero que no… dios no lo quiera.

PD: ¿Es Oliver Stone, Joaquín Reyes maquillado? ¿Cuando se invita a una fiesta a Oliver y su mujer, parecerá más fiesta? (por aquello de que vienen los Stones).

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