Como si no supiéramos que al final todos morimos

Al final todos morimos. El no asimilarlo tiene un punto de tragedia considerable. España se plantó en Sao Paulo ante sí misma, que es una cosa que sólo pueden hacer aquellos privilegiados que han aburrido al mundo de tanto ganar. Frente a la selección, y en contra de lo que este teatro que se llama FIFA quiere plantear, no estaba Holanda, estaba la propia España. Estaban la estirada de Casillas, y el robo de Busquets, estaban el gol de Fernando y la varita de Andrés, estaba aquel mapa que dibujaron Marcos Senna y Luis Aragonés en un junio fresco de hace seis años.

Siempre me llamó la atención la afición que sólo existe en la victoria. Esa que cuando huele el laurel asoma emociones y cánticos, y que cuando toca arena desaparece para animar al próximo ganador. Era evidente que al primer golpe caerían mil, haciendo brillar sus navajas en la caída, pinchando aquí y allá, invisibles entre esa gran masa que conforma el ventajismo. Antes de que Van Persie hiciera el empate, ya estaba repasando los argumentos automáticos de la crítica:

  1. El relevo generacional: Robben y Sneijder, ambos de 30 años, fueron un quebradero de cabeza. No parecían excesivamente cansados pese a la edad. Sólo Xabi y Xavi les superan. Éstos dos, por cierto, indiscutibles en los dos mejores equipos del mundo.
  2. Los ausentes: todos los que no están en Brasil lo hubieran hecho mejor. Los mismos que defienden que la clave está en que no hay delanteros en forma, como Callejón (15 goles en el Nápoles), piden a Negredo (9 goles en la Premier). No se echa a muchos defensas en falta, y fue la línea que falló estrepitosamente en el debut mundialista.
  3. Los culpables: todos los jugadores. Ganan mucho dinero, son unos sinvergüenzas. Con la que está cayendo, y a ellos les pagan por pegar patadas a una pelota… Y el entrenador es un flojo que no ha sabido reaccionar. Con Navas, hubiéramos ganado el partido. El fútbol español, en general se viene abajo ¿Qué nos está pasando?
  4. Los míticos: desde las giras de verano, que cansan a los futbolistas, hasta el calor que afecta a la selección, concentrada en una zona más fresca del país. Las temporadas en Europa son muy largas, los jugadores se han cansado de ganar, el césped está muy seco.

Como si España hubiera ganado todos los mundiales disputados hasta la fecha, como si en el único que ha ganado no hubiera empezado perdiendo, y frente a Senderos y once amigos suizos de Bárcenas. Como si se abriera la veda ante un equipo que será incapaz de rizar lo que siempre rizó, como si los mitos no se apagaran nunca y éste apagón nos pillara por sorpresa. Como si no supiéramos que al final todos morimos.

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El Decamerón

1. La selección ofreció su mejor versión en la final y, para eso, hay que llegar antes a la final. Ahí está el mérito. Ahora dará todo igual. Como en el Mundial, en el que tampoco fueron brillantes, con el tiempo las narraciones adornan, y nos quedará este sabor excelso, que se extenderá por todo el campeonato. Cien de cada cien aficionados al fútbol elegirían ganar así, con la sinfónica del juego perfecto tocando para ellos como si fuera su último gran concierto de la historia del fútbol. Lo de ayer fue algo inolvidable.

2. Conviene no olvidar que en la sombra de la foto estaba la Italia más afortunadamente desconocida de los últimos tiempos. Su propuesta recibió un castigo enorme. Desde lejos se oye el chirriar de su catenaccio, siempre pidiendo ser reivindicado, pero ni caso Prandelli. A lo tuyo. A cuidar la pelota, a ganar los espacios. Es una revolución contracultural. Y nadie dijo que fuera fácil.

3. La sinceridad trascendente es una especie en peligro de extinción, y Xavi la cultiva fuera del campo, como rinde culto al engaño dentro. No se sentía importante hasta ayer, y todo lo dijo. Sirvió dos goles, volvió a pinchar en medio y a abrir el compás. Desde 1999 ganando. Harto de ganar. Asociado con Casillas en la empresa de crear un palmarés demencial. Consiguiéndolo.

4. Del Bosque. A mi nadie me va a convencer para ser magnánimo con sus errores, o para olvidar que es más difícil crear la máquina más perfecta, que mantenerla. Pero ayer pudo contestar a la prensa con mayúsculas, Y NO LO HIZO. Cuando perteneces a la nobleza puedes hacerlo por cuna, o porque los nobles te admiten entre ellos y, para eso, tienes que saber perder pero, sobretodo, tienes que saber ganar. Anoche Vicente podía haber sido tan oportunista como sus fieles seguidores y no lo fue. Fue un señor. Otra vez.

5. La selección, interpretando su papel de #mitoenvida, se plantó ayer en la final de una Eurocopa, que es una cosa muy seria, y se puso a hacerle rondos al mejor equipo del campeonato. Eso no debería olvidarse nunca.

6. Tenemos la suerte de haber visto a Iniesta bajar de su planeta con cierta asiduidad. El centro del campo de España es un lugar tan precioso que hace que Andrés haya querido bajar a jugar. ¿Está Andrés? Sí, baja. Y aterriza, mete su platillo volante en un parking, saca el billete, y se introduce en el vestuario con normalidad. Destroza a la defensa de la peor calaña, le sustituyen, se sienta en el suelo, mira al horizonte, bebe agua, se pone el chaleco de la UEFA. Como si estuviera en su planeta. Perfectamente adaptado a las condiciones atmosféricas terrícolas. Ganando.

7. Criticar no es malo. La victoria no arrasa con todo. El campeonato no ha tenido un nivel gigante, ni la selección ha sido reconocible hasta #lafinal. Todos lo sabemos. No es una cuestión de resultado, ayer podrían haber ganado sólo por un gol, pero ayer si encontraron el veneno en los últimos pases. Había. No lo habían retirado de la lista de la Seguridad Social, todavía. Esa mala fe en el fin de las jugadas es lo que se echaba de menos. Que no nos hagan comulgar con el mito, que no confundan realidad con deseo.

8. La entrevista.

9. La realización televisiva ha sido tercermundista. El colofón final fue el la desdichada borrachera de planos indignos en la recepción de la copa. Un buen trabajo de final de curso del módulo de imagen y sonido del Instituto de Kiev. Un seis, sacarían los chavales. Una Euro de repeticiones a destiempo, finales de partidos abortados por los compromisos publicitarios. En España nos quedaremos con las carboneradas, sin caer en que el problema está en el cisma del periodismo, iceberg del que ella es sólo punta. También olvidaremos pronto el eslogan asqueroso, y el experimento infausto de los dos narradores, o los relamidos comentarios de Morientes, que se ha leído a Paulo Coelho, y nos quiere meter, en cada retransmisión, las palabras nuevas que ha aprendido.

10. La gente en la calle. Los ojitos de Sara a Mariano. La lisonja al príncipe. La apología de la anestesia. Avergüenza un poco el pueblo, siempre dispuesto para lo intrascendente. Con el “hijo, no te marques“, siempre hasta el tuétano. La gente espera tener motivos oficiales y políticamente correctos para salir. Motivos que celebren la falta de contenido y de compromiso. Motivos consensuados, con los que se quede bien saliendo a la calle. Mientras tanto el atraco sigue, con una sociedad anestesiada, desactivada, irreflexiva, en casa. No estaba mal salir anoche, está mal no haber salido todas las anteriores. La náusea.

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Todo esto pasa cada día

“With our loyal investor base, our management teams and our talented people across the CVC network, we are optimistic that we can continue to find investment opportunities that will deliver value for our investors, whilst at the same time, positioning those companies for future growth and success beyond our investors’ ownership.”

Texto extraído del site de CVC Capital Partners

Es posible que en los últimos tiempos se haya polemizado con la Sanidad Pública. Si conviene privatizarla o no, si es cara o barata, si es una partida en la que parece necesario reducir costes, y una larga ristra de dudas que antes no existían, pero que se han ido forjando a base de un discurso neoliberal, que considera todo lo público como ineficiente, todo lo privado como competitivo, y a todos los funcionarios como chupópteros inútiles que nos cuestan mucho dinero “a todos”. Suelen ser neoliberales que no tributan del todo bien, o que hunden empresas y se reflotan con dinero que no es suyo, u otras lindezas, pero ese no es el tema.

El tema es que lo mejor para salir de dudas es utilizar los datos comparados de la OCDE con respecto a gasto público en Sanidad. Aquí les enlazo el post de Reflexión Sanitaria, que lo cuenta mucho mejor de lo que yo podría hacerlo. La conclusión recomienda la no privatización, muestra que el gasto de España prácticamente clava la media de la OCDE (9,5% el PIB), y es uno de los más bajos de la Unión Europea. También vemos que EEUU, teniendo un modelo sanitario que es privado en un 53,3% de los servicios (y todos incluyendo repago), es el país que más porcentaje del PIB gasta en Sanidad (¡el 17,4%!), por lo que no existe relación entre privatización y ahorro, pero entonces ¿Por qué seguimos con la cantinela?

Verán, el Grupo Capio está pescando en ese pozo inmundo que es Brasil. La economía local, de ágil crecimiento, vive inflada por el Mundial de fútbol, y las Olimpiadas, repuntando a golpe de ladrillo,y dando empleo a una población no excesivamente cualificada. Nos trae ciertos recuerdos, ¿No?. Cuando el mercado en España se encuentra deprimido por el desempleo y la reducción de consumo tira la demanda, hay que huír en busca de otros mundos, y por ahí tenemos a los intrépidos viajeros, a los espadachines del Rey, representantes de Renfe, Metro de Madrid, OHL, Sener, Cobra, BAPP, Indra y Grupo Capio, entre otras. Sedientos de dinero-cash, tratando de olvidar la huella con la que asolaron su tierra y que, como la del caballo de Atila, parece arrasar sus bailes de cal viva. A todo esto, igual no saben qué es el Grupo Capio. Pues sepan que son ustedes sus clientes.

Capio Sanidad es un grupo controlado por el fondo de capital riesgo CVC Capital Partners (británico pero afincado en Luxemburgo, ese bonito paraíso fiscal). Son los del texto de arriba. Tienen negocios tan transparentes y relacionados con la salud como la Fórmula Uno, Suministros de Leslie Piscina -el mayor minorista de EE.UU. de suministros de la piscina-, o Cortefiel. Cambiemos de tema, y obviemos quién está detrás del Grupo. Pongámosle cara, dejemos de hablar de Capio con esa impersonalidad. Por ejemplo, el exconsejero de Sanidad de Madrid, Manuel Lamela formó parte del Consejo Directivo de Bankia y del Grupo Capio.

Si se preguntan por la relación entre Capio y Bankia, sepan que Bankia y la CAM participan de una sociedad llamada Ribera Salud, que cuenta con parte de la gestión de la Sanidad valenciana, junto con Grupo Capio. Sepan que Grupo Carpio quiere comprar Ribera Salud para ser monopolio en Valencia. Como saben, hasta hace bien poco teníamos a  Rodrigo Rato en Bankia -interesados en vender Ribera, de su propiedad-, y a Lamela en Bankia y Capio -interesado en vender y comprar Ribera-. Lamela es un hombre de la máxima confianza de Rato, exjefe de su Gabinete y desde que abandonó la política en 2008 ha pasado de ser un gestor de la sanidad pública a  empresario privado del mismo sector.

En una búsqueda muy por encima, googleando como podría hacer un niño de seis años, encontramos un dossier chulísimo y “muy elaborado” de la implantación en redes sociales del Grupo Capio. Para ser honestos, desde Capio podrían argumentar que este documento tiene la misma validez que tendría uno que creara y subiera a Slideshare un chimpancé, pero no deja de llamar la atención que pulule por la web la oferta de un posible proveedor. Digamos que no me parece demasiado serio. En Valencia, la secretaria autonómica de Sanidad, Manuela García ya comentó el pasado jueves la opción de privatizar la gestión de los ambulatorios. No sólo Capio, Doughty Hanson, es el nombre de una firma de capital privado que anunció hace un par de meses la compra de USP Hospitales Barclays y Royal Bank of Scotland por 355 millones de euros. USP está presente en nueve autonomías, cuenta con 12 hospitales, una clínica especializada y 22 auxiliares.

Como vemos aquí, en Valencia, Capio pugna por monopolizar la atención sanitaria al millón de valencianos, logro que consagraría a Víctor Madera, CEO de Capio, el hombre que creó un imperio en siete años. Víctor Madera es el crack de Capio, y también es de los que se dedica a dar consejos como “Llorar menos y rendir más”. Para dejar de llorar, vayamos a Extremadura: según denuncia la Clínica Extremeña de Salud, ante el Servicio de Procedimientos del Jurado de la Defensa de la Competencia de Extremadura, el Grupo Capio aprovechó el cierre de la única clínica privada de la competencia, para firmar con las aseguradoras documentos entre los que se incluye la prohibición de abrir un hospital en Badajoz durante 12 años, protegiéndose con una indemnización de 2 millones de euros. No parece mal negocio este en el que uno siempre gana. Así también se puede llorar menos y rendir más, ¿No?.

La meteórica carrera del ejemplar Víctor Madera comenzó en Castilla – La Mancha, abriendo centros en Talavera, Ciudad Real, Alcázar, Albacete, y concertando el Tres Culturas, en Toledo. ¿Cómo lo consiguió? A base de llorar menos, y rendir más. Bueno, también es cierto que el exconsejero de Sanidad y Asuntos Sociales de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, José Ignacio Echániz, es hermano de Teresa Echániz Salgado, subdirectora de investigación de Capio Sanidad. Con el cambio de color político, parece que la cosa tampoco mejora para la salud pública de los castellanomanchegos: se pretende licitar la gestión de cuatro hospitales públicos en funcionamiento (aunque alguno de ellos a medio gas) en Almansa, Villarrobledo, Tomelloso y Manzanares.

En Madrid las relaciones con Capio son evidentes. Medio millón de pacientes madrileños y más de 200 millones de euros anuales, todas las especialidades de distrito Centro, adjudicación de hospitales como el de Móstoles, apariciones como si de un consejero más se tratase… Afortunadamente la Comunidad de Madrid controla la calidad del servicio que se presta desde lo privado. Otra empresa privada, claro:  Gerens Hill Internacional ejerce para la Consejería de Sanidad de Madrid tareas de “control” de calidad de la prestación. Gerens Hills se vió implicada en la denominada trama manchega de la Operación Malaya, en su relación con la extinta CCM, presidida por el dirigente del PSOE Juan Pedro Hernández Moltó, a su vez ex-Consejero de Economía de Castilla – La Mancha y mano derecha de José Bono. Mola ¿Eh? Pues no se pierdan este artículo con los tejimanejes en los repartos la tarta sanitaria.

Todo esto pasa cada día. Toda esta basura alrededor. Y a nosotros no nos afecta en nada. Excepto en que, de continuar con el proceso de privatizaciones, sólo habrá salud para quien se pueda pagar un seguro de trescientos euros al mes. Y empezarán a dejarse morir a pacientes de tratamiento costoso, como pasa en EEUU y denunció Michael Moore en su documental Sicko. No pasa nada excepto que nos dicen que será más eficiente la gestión por parte de unos señores para los que la sanidad es un negocio, que la que puedan hacer las administraciones, para las que la salud es un problema a resolver rápido. Por lo demás vivan tranquilos y, como dijo Mariano, transparente como un niño, a ver si la selección nos hace olvidar todas estas cosas.

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micro y macro

Va, rápido que tengo lío:

MACRO

-Manejamos con fluidez el concepto de “países emergentes“. Qué coño es un país emergente y por qué emerge. Se dice que España es un país de camareros y obreros, y que así no se puede. La falta de cualificación en Brasil o India, es increíble. También hablamos de pauperización de la clase media. Clase inexistente en Rusia. Brasil, India o China son rentables para las inversiones, ya que producen a un precio escandaloso, libertad fiscal… Además Brasil cuenta con las inyecciones de Juegos Olímpicos y Mundial de fútbol. En definitiva llamamos países emergentes a los que atraen inversión. No emergen hacia ningún lado, no hay plan.

-Alemania, esa nación, ese motor, ese ejemplo para la economía mundial. Bien, el 51% de su PIB depende de lo que exporte. Exporta casi todo a Europa. Buen panorama sí. Ahora piden ayuda a Rusia y a China. Ojo: Rusia y China bien, Afganistán y Libia mal. Antes no, ahora sí. Da igual de dónde venga la pasta: magantes borrachos, petrodólares, venta de armas, exclavitud laboral, nos la suda. Que nos ayuden, y que lo hagan ya.

-Los bancos españoles comparecen anunciando una reducción considerable del beneficio previsto (mínimo un -14%). Ayer la UE les pega un palo, les pide 15.600 millones de capital extra, y les señala ante los mercados mundiales. Hoy lo petan en bolsa. Mola, ¿Eh?

MICRO

-Amaya Arzuaga cierra su factoría en Burgos, y se larga a producir a China porque, según dice, con los costes de aquí no se puede competir. La realidad es que no ha sido capaz de aportar el suficiente valor a sus productos como para salvar los costes de producción. Pero autocrítica cero. Crecimiento y sostenibilidad son dos conceptos que pocas veces han ido de la mano en los planes de los empresarios. Relativizar el origen de los beneficios sólo lleva a la autocomplacencia, cuyo final es la autodestrucción. Y en esas andamos.

-De vez en cuando me caen perlas que vienen del pasado para completar mi joyero particular. Lo bueno que tiene que tu cadáver salga el primero de una región, es que después van llegando todos. Hoy me entero de que el cojoproyecto de Don Quijote en Ciudad Real -enésimo absurdo al calor de cuarto centenario de la obra, evento del que pilló pasta todo dios excepto un servidor- entra en concurso de acreedores. Me quedan pocos por ver pasar.

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Au revoire

El mundo está en su contra. Desde hace unos meses vive rodeado del ambiente cainita en el que se tuvo que encerrar, después de que todo un país quisiera ver su cabeza rodando por cualquier carretera comarcal. La gente no le entiende. Él sabe que su genialidad le confina a las almenas donde sólo viven los elegidos. A veces se cuestiona cómo ha llegado a tener un determinado reconocimiento profesional, se pregunta cómo el sistema no ha detectado su revolucionario peligro antes, y le puso en cuarentena a tiempo. Ahora sabe que se trata de una amarga venganza, que han esperado a verle en la cúspide, para provocar el odio, el frío aislamiento.

Sus hombres están en su contra. Aquellos que le ayudaron a ocupar un gran lugar, los que le reían las gracias, los que le hacían sentir parte de algo, ahora son figuras rencorosas, esperando tras cualquier esquina para asestaler la puñalada final. Las habladurías y rumores son tantos y tan cruzados, que, si se trazaran líneas relacionales con tizas de colores, su figura tendría un radio de seis kilómetros multicromados. La soledad sería un alivio.

La habitación está en su contra. El miedo es un flash blanco que bloquea su mente cuando intenta pensar en algo, en una salida. El miedo es un crujido incompatible con la moqueta. El miedo son los seis segundos que pasan en la pantalla de la tele, desde que se apaga, hasta que se conjunta completamente con la oscuridad. Las cañerías le dicen nombres y lugares. El desagüe cambia el sentido del remolino cada día, como si el servicio de limpieza pudiera regularlo, y contribuir a su locura.

É está en su contra. Merece todo. Él lo merece todo, pero todo es poco, y lo que no es poco no está inventado, y eso no lo soporta. Por eso recopila información sobre el autor del texto y, pese a lindar la metaliteratura, se cerciora de que no es un primer relato, así que no considera tópico suicidarse.

PD: para que veáis que la publi no ha cambiado tanto

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Hoy empieza

mi selección favorita

Ahora mismo estamos en el descanso del partido inagural de la Copa del Mundo de fútbol. México se mide al anfitrión en un partido desigual sobre el papel, pero que sirve para que Paco González debute en Telecinco. Afortunadamente JJ Santos tiene menos tiempo para decir subnormalidades, cosa que se agradece, pero veo el partido con una cierta incomodidad. Quienes se hayan informado -un poco- sobre el acontecimiento, sólo han tenido que ver el apartahotel de carretera en el que está la selección española, el número de atracos por periodista cuadrado, o que la mitad de los estadios acabaron de construirse anteayer.

¿Bajo qué criterio se le ha concedido la organización del Mundial? Me da igual, tampoco os devanéis los sesos porque me trae al pairo. Lo único, que me llama la atención ver al mundo de dioses hiperprofesionalizados allí. Y un poco de grima que las multinacionales patrocinadoras utilicen a los niños africanos -con una esperanza de vida de 35 años- con un elemento más de la iconografía de sus campañas. Con dos pelotas. Por cierto, conozco a mucha gente que se habrá desilusionado al ver que África no es un país, es un continente.

Nada más, sed felices con vuestro tiempo libre, y disfrutad, como yo, del típico jugador que se saldrá en el Mundial, y que luego, con gran contrato de por medio, será un pufo.

PD: El buenrrollismo de las redes sociales me está empezando a empalagar.

PD2: Sudáfrica acaba de marcar. Un golazo. Me alegro. A ver si hay otro partido como este, uno de mis favoritos en un Mundial:

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