Festivales

Como si nada hubiera pasado. La crisis afronta su última y más cruel vuelta de tuerca: la auto-negación. Aquí no ha pasado nada más allá de un bajón estructural en un ciclo económico, perfectamente autorregulado por un sistema resistente a temperaturas extremas. A correr. A invertir. A comprar.

Es temprano, pero no parece que la crisis haya dejado una marca sólida, aparte del más rentable de los sentimientos: el miedo. Señora, a lo primero que debe perder miedo es a la deuda privada, no se preocupe. La derecha española se ha apalancado en la nada, y la nada le ha servido para salir indemne de una constelación de casos de corrupción que afectan de manera directa al mismísimo presidente del gobierno. La no gestión ha resultado una brillante apuesta política, y ha puesto en entredicho la fuerza de la palabra. La izquierda del sistema sólo ha tenido un discurso descolorido, defendido por figuras de bajo copete, basado en la pereza por poner coto a la deuda. Los partidos antisistema siguen siendo el hazmereír de un país católico, apostólico y romano.

El país, de momento, no ha cambiado en nada sus hábitos. Ha bajado a segunda división, manteniendo entrenador, directiva y jugadores, a la espera que algún día vuelvan los goles por arte de magia, como en su día vinieron. Los jóvenes están tan extraordinariamente preparados que, en lugar de cuestionar la parafernalia de la Transición que les ha dibujado una realidad difusa, ansían vivir una. Como si de un festival de verano se tratase. Quieren ser protagonistas de su propia farsa. ¿Quién podría no entenderles?

 

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Los protagonistas

Si miramos a nuestro alrededor podremos encontrar cientos de casos de personas, o colectivos, que viven felices y vertebrados en torno al autoengaño. Quizá nosotros estemos inmersos en una de esas seducciones mentirosas, que defendemos a capa y espada, excepto en ese momento, esos minutos, ese instante, en el que estamos solos con nosotros mismos, solos de verdad, y decidimos abandonarnos a la honestidad. Hay quien vive sin alcanzar ese punto toda su puta vida, hay quien, tras años de ficción, se reúne consigo mismo tarde, y no asume las consecuencias de la realidad. La realidad existe, y es variable y tiene matices en la percepción, y no es una única cosa-aunque se podría discutir durante años-, pero convenciones hay, leyes naturales hay, consensos sobre actos y entidades hay, construcciones filosóficas, semánticas, etc. hay. Premisas que nos permiten pensar que hay una realidad que existe o, por lo menos, que quizá sea la convención general básica a la hora de pensar-nos.

Párense a observar sus cercanías. Denle una vuelta a las cosas. Piensen en todos esos conocidos suyos que son de acero, creyentes en el dogma de fe de sus decisiones, para ellos siempre acertadas, voluntarias y meditadamente alineadas con “el bien”. Puede ser la familia perfecta de la Moraleja, o la pareja liberal punki de Villaverde, siempre seguros y convencidos de lo que hacen, Piensen también en los menos reflexivos, que actúan por lo que consideran impulsos involuntarios que, con perspectiva son claramente identificables en patrones precocinados. No es que estemos programados, pero sí se emplean con nosotros todo tipo de técnicas psicológicas y sociológicas para condicionar nuestra felicidad y seguridad, casi siempre por la vía del consumo. Y vayamos más allá de lo crematístico del autoengaño.

Autoengañarnos, pensar que actuamos bien, basar las razones en que somos protagonistas de nuestra propia película y que, como protagonistas somos los buenos y al final ganaremos, es verdaderamente estúpido. El egoísmo y la autoindulgencia son un cáncer social. Todos somos Cristiano Ronaldo y nuestra mente es Marca. Todos nos creemos merecedores del balón de oro y, de no ser así, es por una extraña conspiración del mundo en nuestra contra. Buscamos cualquier tipo de distracción con tal de no mirarnos dentro. Tenemos la casa llena de espejos mentirosos, en los que nos vemos más altos y guapos. Nos han acribillado con el “si no me lo creo yo…“, y nos lo hemos creído hasta que hemos perdido el contacto con la realidad.

Hay problemas que existen, se pueden localizar, señalar, rodear con cinta policial y actuar para intentar que se solucionen, pero todo eso es imposible porque pasamos al retiro a todo aquel que nos hable de problemas. Los problemas sólo lo son cuando tenemos la percepción de que nos afectan, mientras tanto son anécdotas, subtramas de nuestra película-vida. Que se jodan otros, que protesten otros, que piensen otros. Nos creemos seres autónomos, cortamos las cuerdas que me unen a los otros, y nos lo creemos. Entramos en nuestro dulce engaño. Somos los buenos, ojo.

Las clases políticas, nuestro equipo de fútbol, el cine español, nuestro colectivo profesional, nuestro departamento dentro de nuestra empresa… todos crean el relato autoindulgente de sus vidas. Echen un vistazo a un currículum, al suyo, por ejemplo. Naveguen por ese monumento online a la autoindulgencia que es LinkedIn. Autores de autobiografías borrachos de títulos y puestos de trabajo en inglés, buscando amortizar cualquier rasgo vital. Nadie pone en su currículum “tengo miedo al paro”. Tenemos coach que nos han dicho cómo hemos de actuar, qué se valora. La autoprogramación convencida.

Hemos renunciado a todos nuestros sueños. De hecho es probable que ni los sueños ya sean nuestros. ¿Cómo no vamos a defender la estructura? Al absurdo no se le puede mirar de frente, porque acabaríamos con una camisa encinchada a medida con las mangas ataditas a la espalda. Dejen que justifiquemos y defendamos los absurdos mientras nos sean sean rentables. La rentabilidad parece hoy la única norma filosófica comprensible, manipulable y universal.

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Seguridad

Desde que el personal empezó a estar hasta las narices, y se dedicó a protestar frente a la casa del pueblo, frente al lugar de la representación democrática, en la carrera de San Jerónimo, ante el Congreso de los Diputados, la policía ha tomado una serie de medidas especiales. Todos los días podrán ver ustedes unas vallas apostadas a la altura de la plaza de Neptuno, acompañadas por dos furgonetas de policía nacional, y más vallas en la parte superior de la calle, frente al Hotel Urban, con otra furgoneta. Si nos acercamos frente a la sede de la Comunidad de Madrid, en la Puerta del Sol, podemos ver sendos furgones aparcados a ambos lados de la entrada.

Cada furgón es ocupado por tres policías nacionales, que llevan vigilando esas zonas desde hace meses, con el objetivo de generar un efecto disuasor ante cualquier deseo de sentada, acampada o sublevación popular. Haciendo unas cuentas fáciles, me salen quince policías -tres por cada uno de los cinco furgones-, y tres turnos de vigilancia de ocho horas. Esto implica que el montante del operativo implica a 45 policías nacionales.

El sueldo de un policía recién jurado, sin ningún tipo de complemento, son catorce pagas de 1.506 euros. El de un oficial 1.674. Si prorrateamos sus dos pagas extra, se convierten en 1.757 euros y 1.953,95 euros respectivamente. Imaginando que todo el operativo sea coordinado por un sólo oficial, y que el resto son policías nacionales recién jurados, el monto mensual de la vigilancia asciende a 79.261,95 euros. no debemos olvidar que esa vigilancia también se realiza durante los fines de semana, para lo que se deben emplear a otros 45 hombres que, obviamente no van a cobrar  por dos días, lo mismo que por cinco, pero sí cobrarán algo más al tratarse de fines de semana. Pongamos que el coste de mantener la vigilancia sábado y domingo es la mitad que de lunes a viernes, así que serían 39.630,97 euros, para hacer un total mensual de 118.892,92 euros.

El despliegue para proteger a los congresistas españoles, a nuestros representantes, de posibles protestas, es de casi 120.000 euros al mes. Lleva funcionando desde mayo, así que el monto asciende a 480.000 euros, casi medio millón. En poco más de ocho meses habrá superado el millón, sin contar el amortizado, gasolina y mantenimiento de los vehículos, y el coste de oportunidad que implica tener una ciudad con 45 policías menos por semejante gilipollez.

Decía Galeano, que por cierto anda estos días hospitalizado, que cuanto más libres son los negocios, más cárceles son necesarias para quienes padecen los negocios. Pues eso. Dineros, repartos, distancias. Quién gana y quiénes perdemos.

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Recelo

Sí señores, lo reconozco, me gusta ir al médico. Me da buen rollo, lo paso bien. A veces intento concienciarme, pienso en que mi empresa se podría hundir por las bajas constantes que pido, echo cuentas de los días al año que paso en la consulta de mi doctor, y llego a la conclusión de que lo mío es patológico, lo que me parece una magnífica excusa para acudir a mi sala de espera favorita, y en ese bucle ando. Es normal que me quieran cobrar otra vez por ir, tal vez así me lo piense dos veces.

Sí señores, lo reconozco, me gusta comprar medicinas. Pocas mujeres han podido acercarse a darme el placer que me reporta ver cómo el colegiado extiende una nueva receta. Antes el bolígrafo lo convertía en un acto romántico, ahora la impresora escupe mi pasaporte hacia la gloria: paracetamol, ibuprofeno, Talquistina, Voltarén, medias de descanso, pañales para las pérdidas de orina, Romilar, Fruidasa, Sintrón, Loratadina… llegar a la farmacia y ver cómo el licenciado comienza el ritual buscando entre cajones, y llega al punto álgido: el corte del código de barras. Al llegar a casa revendo las medicinas. O las tiro. En eso gasto los días, y es normal que me quieran cobrar otra vez por ellas, tal vez así me lo piense dos veces.

Sí señores, lo reconozco, me encanta viajar en Metro. No me lleven al Caribe, ni me quieran dar la vuelta al mundo, porque el Metro de Madrid es mi salvación. En invierno respiro la humedad a la que tan adicto soy, en verano el aroma a trabajo diario reconcentrado en axilas de poliester. Paso días enteros recorriendo líneas sin parar, apreciando cómo el usuario ha dejado de valorar el transporte público más barato de Europa. Vivo veloz en el suburbano, que me lleva de ambulatorio en ambulatorio, de farmacia en farmacia, buscando otros barrios donde todavía no me conozcan. En eso gasto los días, y es normal que me quieran cobrar cada vez más por usar el transporte público, tal vez así me lo piense dos veces.

Sí señores lo reconozco, adoro las autovías. Las quiero de amor loco, y estaría dispuesto a todo por seguir pasando esos maravillosos instantes de conducción. Curvas a izquierda y derecha, incorporaciones, cambios de rasante… tan poco valoradas por los estúpidos conductores, tan acostumbrados al todo gratis. El pasado mes de junio, sin ir más lejos, lo pasé realizando los treinta kilómetros de nacional dos entre Madrid y Alcalá de Henares. Una y otra vez, parando sólo a llenar el depósito. Del depósito hablamos luego, ahora hablemos de mi vida en las autovías, que en eso gasto los días, y es normal que me quieran cobrar otra vez por ellas, tal vez así me lo piense dos veces.

Tengo a un equipo de Mariano Rajoy pegado a mi culo. Esperan que les diga qué otras cosas me gustan. Me están metiendo prisa porque mañana hay rueda de prensa. Les digo que hablen con Esperanza, ella siempre encuentra partidas de las que recortar. Dicen que no, que prefieren que salga de mí, que lo mejor es menear el árbol y que caigan maduros los frutos de años de modelación sociológica. Lo reconozco, llevo años viviendo muy por encima de mis posibilidades, llevo muchos años siendo un ciudadano. Una mierda de ciudadano.

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La generación M

Dejasteis morir al dictador en la cama. Redactasteis una constitución en la que no se condenaba el régimen anterior. Como si no hubiera pasado nada. Paseamos por calles y avenidas en honor a capitanes de dudosa calaña moral. Con el paso de los años generasteis un discurso, inventasteis una historia que era mentira. De haber sido verdad que todos los que lo decís corristeis delante de los grises, las manifestaciones hubieran parecido la maratón de Río de Janeiro. Tampoco se llenaba la Plaza de Oriente más que por la imaginación inflada con la propaganda del sistema. Y en mayo del 69 os convertisteis en especialistas en mirar hacia otro lado. Sois una generación de mierda.

Os movisteis en la necedad porque era más cómodo. Estalló el tiempo de la compra, el reinado de la palabra confort, y lo confortable justificó todo. Pasasteis de las cartillas de racionamiento a comprarnos juguetes por aprobar Lengua en tercero de EGB, eso nos enseñasteis. A nosotros, a vuestros hijos, nos comprasteis, porque os resultaba más cómodo y barato, porque la mujer se incorporó al mercado laboral en condiciones deplorables, porque no luchar tiene esas cosas. Os creísteis el cuento de la individualidad porque era atractivo y para qué pensar otra cosa. Para qué pensar.

Nos empujasteis a la Universidad porque suponía la confirmación de vuestro cumplimiento generacional. En realidad el título es vuestro, enhorabuena, lo habéis hecho estupendo y hay un señor que lo dice y un ministro que lo firma. Y nos habláis de vuestro puto vacío de mierda como si hubiera algún trasfondo más allá de los atajos que era lo primero que buscabais en los mapas. Transición, democracia, responsabilidad, libertad… palabras que manejabais sólo porque pesaban poco, porque las habíais vaciado de contenido. Sois una generación de mierda.

La generación que confundió acumular y lo llamó crecer, la que se carga el planeta, la del consumo estúpido, la del new age, la del Abb Flex, el plumero Buster, y las tapas del Chef Toni, la que se legitimó inventando la historia, la generación acomplejada por la anterior que se había legitimado vía Guerras Mundiales, la generación que vio, con la caída del muro, cómo el mundo dejaba de ser algo complicado y se convertía en algo más fácil, ergo mejor. Esa mierda de generación sois, y no me gustaría que os fuerais yendo para el otro barrio, sin que la generación actual, comprada, estúpida, frustrada, atrofiada, inútil, perdida, quiera ajustar cuentas.

Cada viernes, a la hora de la comida, espero con alborozo la comparecencia de Soraya. El viernes pasado, con un invitado especial: Montoro, el ministro Ratatoui. Se trata de un curso a distancia de Ciencia de la Nada, con el que podemos aprender muchísimo. En este caso tuvimos la lección Los Recortes II, en su versión más entretenida y graciosa, repleta de risotadas y chascarrillos por parte de los profesores. Un solar intelectual, un ejercicio de humillación pública en pista cubierta.

“No es un recorte, es un esfuerzo de consideración”

Parece incompatible cuando se presentan unos presupuestos un 17% menores que el año anterior -recorte 2 puntos más fuerte de lo que había comentado el Presidente-, pero las palabras tienen dueños, y se esforzarán en que lo sucedido se llame “ajuste”, o “esfuerzo”, presumiblemente por “salvar España”, una de las principales justificaciones de la generación M. Los dueños de los significados, qué fácil lo tienen.

“Ya me gustaría a mí, presentar unos presupuestos mejores”

“Hay que cumplir sí, o sí”

Coinciden en que las políticas activas de empleo son el principal sacrificio. Justo lo contrario de lo que vende la derecha, recortando en gasto social como si no supiéramos que nos deprimimos y quedamos ratiquíticos. Como si no lo estuviéramos viendo. Como si nos hubiera enseñado bien la generación de mierda. Y a tragar.

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Feliz daño nuevo

-Parece que con la llegada de los nuevos que lo iban a solucionar todo la cosa ha cambiado a peor. Casi todas las medidas han ido en contra de las rentas del trabajo. Nadie podía esperar otra cosa de un equipo que ha apostado por mejorar la competitividad por el camino fácil: bajar los salarios y buscar gente fuera que compre nuestros productos, ya que nosotros lo nos podemos comprar. El problema es que nuestra estructura empresarial tiene una base gigantesca de PYMES (casi el 85% del empleo), y esa estrategia no sirve, entre otras cosas porque es imposible competir en precio con chinos o vietnamitas. No sorprende a nadie, así que se comprueba la teoría de que el cambio de gobierno se produjo por el mero hecho de creer que sólo por cambiar se mejora.

-Hay políticos que esto, y que lo otro, y que si meten la mano en la caja, y que plis y que plas. Teniendo en cuenta que los políticos nos sirven como excusa para todo: no reflexionar, no movilizarnos, no crear, no avanzar… creo que nos salen muy, pero que muy baratos.

-La última: se entiende que a los diputados de fuera de Madrid se les pagan 1.800 euros de manutención para que dediquen a estancia y comida. Toni Cantó denuncia que hay muchos diputados que tienen casa en Madrid, como él, y a los que se les asigna esa ayuda por el hecho de ser elegidos fuera de Madrid. Dice que donará a una ONG los 1.000 euros que se le asignan para hoteles. De los 800 para comer no habla. Llamará siempre al chino y a Telepizza, porque creo que en el Carrefour se puede hacer una buena compra mensual con la mitad.

-Las ONG´s tienen un doble efecto perverso. Por un lado son un lavaconciencias magnífico que hace que se den muchas cosas por supuesto. Sucede como con la celebrity que ha pasado por una clínica de desintoxicación, expresión gracias a la que todos entendemos que ha cambiado una vida pendenciera por el yoga y la homeopatía, y pasa lo mismo con el concepto “ajuste de cuentas” que, metido en una noticia, explica un tiroteo, muertes, heridos… cualquier cosa vinculada con asuntos turbios, por lo que bien muerto/herido está.

-Por otro lado las ONG´s se dedican a salvarles el culo a los estados, a llegar donde éstos llegaban antes y ya no llegan, a maquillar un poco los sistemas liberales, a sustituir aquellos regalos de las clases altas por el miedo al comunismo. Un ONG clásica, con una gran estructura y enormes redes y proyectos, casi siempre tienen arriba del todo a las señoras con pieles que montan mesas para la Cruz roja, que establecen pactos con el poder, que cede caridad a cambio de control.

-La correción política de Cantó es tan absurda que le resultará imposible de mantener durante la legislatura, y nos dará grandes tardes de gloria. Sí le pediría que nos diga a qué ONG va a destinar sus 12.000 euros anuales, no le vaya a pasar como a otro políticamente correcto como Urdangarín, que empleaba una ONG de niños discapacitados (oooohhhhh) como tapadera para sacar pasta a paraísos fiscales.

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Ventajas de la crisis

1. Se acabó el concepto de oposición. Esos jóvenes -y no tan jóvenes- que se dedicaban a “opositar”, con sus libros, sus academias, su pesadumbre, sus nervios. Ciao, bambinos. Se acabaron las injusticias de jugártelo todo a un examen, y las convocatorias de seis mil candidatos para cinco plazas.

2. Adiós a los gurús, blogs y libros, en los que nos contaban cómo aumentar nuestros beneficios, eludiendo que la forma más efectiva es tener a menores de edad hacinados en sótanos trabajando 22 horas al día. Ahora el sector se reconvertirá a “Cómo minimizar nuestras pérdidas“, eludiendo que la forma más efectiva son los despidos, impagos y las refinanciaciones imposibles.

3. Bye bye inmigrantes, esos chupópteros que vinieron a España sólo por la pasta y que, al no encontrarla, se irán por donde han venido: a sus países de origen que en unos casos -Lationomérica- estaban mejor gestionados cuando nuestros compatriotas los descubrieron y administraron, y en otros -África- cuando los europeos bajamos, con escuadra y cartabón, a poner un poco de orden en aquel sindiós. Será el fin de los robos, las violaciones, los asesinatos, la droga, los calientamanos, el reaggetón, Dora Exploradora, y todo tipo de delincuencia bajo la etiqueta “inseguridad”,

4. Derogación de la ley de dependencia. Total, para lo que se ha cumplido… De ese modo las mujeres volverán a casa a cuidar de los seres vivos más improductivos, se reduce la oferta de mano de obra, y bajan las cifras del paro. Tías fuera del trabajo y viejos chochos atendidos: dos por uno.

5. Los gobiernos se van poblando de técnicos especializados en economía, que provienen de bancos y entidades financieras. Sólo ellos, que nos han metido aquí, sabrán cómo sacarnos, haciendo gala del espíritu filántropo que les caracteriza. Se acabaron los políticos ladrones de medio pelo. Que vengan los profesionales.

6. La sociedad asume determinadas palabras en su día a día, como “prima de riesgo”, “core capital”, “deuda pública”, “tecnócrata”, cuyo significado desconoce. Continúa sin tener ni pajolera idea de lo que implican estos vocablos, como sucedía con cualquier otro tema, ni manifiestan mayor interés por conocerlo, pero por lo menos aumenta su léxico.

7. En estas situaciones parece bastante claro que lo más valorado a nivel económico es la liquidez. Véase como una forma de rendir pleitesía en vida a toda una dama de la interpretación como es mi Conchita Velasco, cuya figura se erige como símbolo de liquidez incontenida.

8. Las cadenas de hamburguesas, pizzas, y comida rápida en general, comenzarán a estar tan bien vistas, que menear la mandíbula en sus salas se convertirá en un acto aspiracional, al que sólo pueden acceder los elegidos. Ferrán Adriá podrá volver a reinventarse partiendo cero. Además, el precio de la farlopa bajará, lo que le puede venir fenomenal.

9. La prima de riesgo sube tanto, que los intereses que tendremos que pagar con la deuda ya pasan del 7%, por lo que a partir de ahí nos empieza a salir más rentable huir de los inversores especuladores, y pedir pasta a Cofidis, Crediagil o cualquiera de los prestamistas que salen por la tele en horario de marujas.

10. Conoceremos el final Paco el Pocero y su ciudad proyectada en Seseña, con Alfredo Urdaci como director de comunicación, y todas las marcianas cosas que ha venido haciendo y protagonizando en los últimos años. Y el final de Paco el Pocero es que es un sueño de Antonio Resines.

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Notas del 15M

-Finalmente parece que el Sindicato Unificado de la Policía es el que pone algo de coherencia en este caos absurdo en el que se ha convertido el centro de Madrid. Huele a primer paso para que algunos de los policías se pasen al lado “indignado”, con frases como “Si las ideas que defienden, merecedoras de respeto y apoyo que traerían el cumplimiento de la Constitución hoy vulnerada y un respeto a la dignidad de las personas hoy ausente, al cambiar algunas pautas corruptas del sistema imperante“, o “Los indignados tienen razón en todo lo que dicen y piden“. El resto del documento no es portada de diarios, está aquí.

-El movimiento 15M ha publicado hoy mismo una respuesta al comunicado. La respuesta pone en la balanza, justamente, creo, la actuación policial y la obediencia a los mandos políticos, como medidas que pesan mucho más que lo que los “indignados” aportan al conflicto.

-Echo de menos la nota de prensa de los comerciantes de Centro, con la cantidad de beneficios que se les habrán disparado con el desalojo de la acampada en Sol. Una acampada que no impedía en tránsito de peatones, como sí hace un despliegue inusitado, desproporcionado y absurdo de policía.

-Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, ABC le paga el sueldo a una redactora que firma una de las mayores aberraciones sobre el barrio en el que vivo, Lavapiés. Según ella, es lo más parecido a una zona de guerra. Una vez más cargan contra el barrio, con un texto plagado de mentiras, exageraciones, incongruencias y simplezas. Sólo lo negativo aparece. Amarillismo y mentira. Como muestra una conclusión a un exaustivo trabajo de investigación: “Lo que sí está claro, porque hay carteles y pasquines pegados en las paredes, es que el «15-M» desarrolla aquí muchas de sus reuniones y «actividades asamblearias»”. Habla de los “indignados” como si se tratara de un grupo terrorista. En definitiva, la señora María Isabel Serrano puja fuerte por el premio a la redactora más sucia y poco profesional del año.

-Mientras tanto España al borde del rescate, como Grecia, Irlanda y Portugal, sólo adelantada a toda velocidad por Italia. Las agencias de calificación ya ponen en el disparadero a Bélgica y Francia. Nadie habla de Malta, pero está a semanas de pedir el rescate, y en el motor económico, Alemania, donde el paro real es de un millón de personas más de las declaradas, uno de cada cuatro niños acuden al colegio sin desayunar.

-Y mientras dinero público a grandes capitales, disminuciones de derechos, la nueva directora del FMI salpicada por un escándalo de su época de ministra de economía de Sarkozy… vamos que, como nos dijeron, el capitalismo parece ser el mejor de los mundo posibles. Por lo menos para ellos.

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Cosas de comunicación

-El joven emprendedor Rupert Murdoch cierra News of the World por un escándalo de nada sobre escuchas a víctimas de terrorismo. Lo típico. La cuestión es que si no es por esa barrabasada, News of the World nos parecía un periódico fenomenal. La otra cuestión es que el día antes de que la moral cayera sobre la basura que publicaban, era el diario de habla inglesa más vendido en el mundo. Así va España.

-Rubalcaba es Rubalcaba. Prepara la candidatura con especialistas de comunicación política supermodernos, que le han dicho que utilice las redes sociales. Puede ser muy buena, porque la gente ama a Alfredo Pérez, y seguro que tiene una calurosa acogida en los Facebook, Twitter, Tuenti, y compañía. Hará como José María Barreda, expresidente de Castilla la Mancha, que resulta ser un tipo muy activo en el socialmedia: su último twitt es de antes de las elecciones autonómicas, y dice así (20 mayo): “Por eso os pido el voto, Necesito vuestra confianza para continuar trabajando en el fututo y garantizar nuestras políticas porque #nodaigual“.

-Los grandes medios han perdido gran parte de su talento a base de años en los que la frase más repetida en los despachos era “tengo a 300 como tú esperando en la calle”. Y no, gilipollas, no. Tienes a 300, pero así te luce el pelo. No es cuestión de que pagaran mejor, es cuestión de que quedaran con los ponen los precios, y los bajaran. Para ser buen profesional de la comunicación tienes que tomar café. Y mucho. Y, a ser posible, fumar.

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El cartel

Queridos activistas de izquierdas:

Paseaba el otro día por la calle, y me topé con uno de vuestros reivindicativos carteles -del tamaño de una octavilla-, en el que destacaba el brillante titular “No podrán pararnos“. No hay como buscar el autorefuerzo entre semejantes para aspirar a ser vulgares. Si me acercaba a un palmo de la pared en la que estaba fijado el pasquín, acertaba a leer la profunda, concreta y emocional frase “Lo queremos todo y mucho más“. Supongo que, de haber tenido un microscopio de la Agencia Nacional de Investigación Microbiológica, hubiera leído el resto del mensaje revolucionario.

Lo de la comunicación para con la izquierda ha pasado de error garrafal a autodestrucción pura y dura. Las grandes empresas detentoras del capital, también tienen peces gordos encargados de decidir qué es lo que quieren trasladar al gran público. Entonces se ponen en contacto con especialistas en comunicación, y les sueltan una amalgama de ideas, más o menos brillantes, más o menos lógicas, y menos que más coherentes entre sí. Es lo que se llama “briefing“. A raíz de esta reunión, los profesionales de la comunicación dotan de forma y valor a un mensaje que pretende ser lo más fiel posible a los dictados de los peces gordos.

Estos especialistas suelen tomar el pulso con asiduidad a la gente, y habitualmente manejan una serie de instrumentos y herramientas para que el mensaje sea lo más efectivo posible con el menor número de exposiciones. Es decir, economizan. Vosotros os presentáis en Sol pidiendo desde la supresión de la Ley D´Hont, hasta meter en la cárcel a los banqueros. Argumentáis que en esta sociedad 2.0 los cambios son muy rápidos, y los políticos muy lentos, y tardáis siete días en ofrecer un decálogo en el que expliquéis a la sociedad qué cojones hacéis con los sacos de dormir en el centro de Madrid.

Os quejáis de que la gente que no sabe hacer la “o” con un canuto os representa en el Congreso, y aparece en la televisión, ante millones de espectadores, cualquier chaval acampado que no sabe hacer la “o” con un canuto, para comunicar los objetivos de las movilizaciones. Desaprovecháis cargas policiales, no trasciende ningún tipo de acción efectista -al margen de las originales protestas, caceroladas, etc…- en los medios que, por otra parte os utilizan hasta el paroxismo. Supongo que estaréis en arduos debates sobre si lapidar o no, a un asambleario que haya dicho “compañeros y compañeras”, en vez de “compañeras y compañeros”. Y ahora me encuentro ese cartel. La Biblia en póster.

Chavales: o necesitáis un buen meneo en cuestión de comunicación política, y social, o es que vais con los malos.

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