He estado a punto de pasarme por lo del PSOE

He estado a punto de pasarme por lo del PSOE, porque van a debatir nuevas ideas para abrirse a un mundo que está cambiando. No tiene nada que ver con las encuestas de intención de voto, es pura filantropía. Seguro que los primeros días han debatido sobre tecnología, los SMS, lo avanzado que está todo, los correos electrónicos, los contestadores automáticos… ¡Qué vértigo! Igual hasta se han recreado en aquella revolucionaria medida para consumir menos combustible: bajar la velocidad en autopistas y autovías a 110. Revolución a nivel ¿Te gusta conducir?

Por ahí anda la gran esperanza blanca, que es la presidenta andaluza. A la presidenta andaluza nadie la ha votado, amaneció ocupando el puesto que ganó en las elecciones Manuel María Chaves José Griñán*. Como éste tuvo que dimitir porque ha tenido algún problemilla de management en su gobierno regional, ha puesto a quien ha querido, y esa señora es ahora la gran esperanza del pesoe. También anda Rubalcaba, diciendo que la gente está harta de la casta política. Rubalcaba lidera ya una casta política que vive de decir que la gente está harta de la casta política. Y que algo hay que hacer, faltaría más. Y que si lo hacen ellos y nadie más que ellos, pues mejor aún.

Y Felipe. Mientras unos presentan memorias, otros ya lo hicieron y están intentando ocultarlas para volver otra vez. Felipe siempre podrá volver. Mejor con un lifting del rey, y mejor aún con una resurrección de Franco. Aprovechando que lo quieren mover del nicho, que le devuelvan a la vida. Se podría metamorfosear con José María Aznar, y volver a una batalla final, de las que durarían cien capítulos en Bola de Dragón Z. Y Zapatero que sigue de promo de otro libro, o un concierto, o una línea de medias de ejecutivo. He estado a punto de pasarme por lo del PSOE.

 

*Gracias, Cuevas.

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Leo vuelve a casa

Leo BassiLeo Bassi se hizo provocador en la plaza del Duomo, en Milán, a los seis años de edad. Lo cuenta en su espectáculo “Best of” que arrancó el viernes en el Teatro Alfil (calle Pez) el hogar que encuentra siempre que pasa por Madrid. En los últimos quince años sus espectáculos denunciaron la pasividad, la cultura del pelotazo, el crecimiento de las desigualdades, la dictadura del ladrillo, la influencia religiosa y el etnocentrismo.

Los bufones, los indignos, siempre han hecho chirriar la narración, manteniendo con ella esa relación mortal de dependencia. Ahora que planea la indignación, más de palabra que de acto, Leo tiene que reconsiderar su postura. Ha quedado al margen del discurso y se presenta desnudo ante su público de toda la vida. Sólo le queda descubrir sus trucos y reivindicar que sí, que él nos lo dijo. Con la semblanza de quien toca retirada, hace sonar las últimas notas de su carrera ahorrando arte y centrando el espectáculo en el discurso.

La imagen pertenece al número final de la noche, recopilatoria de sus espectáculos. Ya lo vi en un festival de teatro, en mi época de periodista en Guadalajara. Leo derrama un litro de miel sobre sí mismo, y se cubre de plumas, abandonando el teatro para, en la calle, comulgar con el público en un grito primitivo. La primera vez que presencié ese número, desayuné al día siguiente con una nota de prensa del Partido Popular (entonces en la oposición en el Ayuntamiento), titulada “Leo Bassi llena de porquería el Teatro Buero Vallejo”. El personal de limpieza había tardado cinco minutos en fregar aquel reguero de miel.

Llamé al firmante de la nota, Jaime Carnicero. Le pregunté quién había estado en el teatro. Titubeó, se hizo caca, y me puso con Jesús Orea, político experimentado y relaciones públicas para asuntos complicados. No me pudo decir un nombre que hubiera presenciado el acto. Regateó las preguntas directas y yo no hice de otro tipo. Colgué. Habían mentido solo porque eran incapaces de asumir la crítica. Habían mentido porque la mierda queda, y varios diarios titularon con aquella patraña. Leo era un rojo, un provocador, para eso no está el dinero público. El dinero público está para Lina Morgan y para Raphael. El dinero público está para entretener y adormecer, está para el caviar del Carrefour.

Un par de años después, la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha, en manos del Partido Socialista, vetaba su actuación tras la queja del arzobispo de Toledo. El presidente Barreda, hijo de la heredera del Marquesado de Treviño y Gotor y nieto del Conde de la Cañada, cedía a la tradición izquierdo-derechosa de su predecesor Bono. Una obra con trasfondo laicista tampoco. También en Valladolid. Tuvo problemas en todas partes. Unos años después, las cosas han cambiado.

Leo vuelve al Alfil, Jesús Orea dejó la política y el Partido Popular, Jaime Carnicero sigue sin saber hacer la o con un canuto, y como esa habilidad siempre tuvo premio, es concejal en el Ayuntamiento de Guadalajara, viviendo del dinero público, y yo he cambiado. Más que cambiar, es que no tengo nada que ver con lo quien entonces pensaba que sería.

La noche del viernes me trajo chispazos, enganches, grietas, vida. Igual todavía no es tarde. Leo vuelve a casa, no se lo pierdan.

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El catecismo de la audiencia

Los demócratas han aprendido de las moscas: cuanto mayor sea el tamaño de la mierda tanto más grande es el consenso.

Tom Wolfe

El siete de noviembre de dos mil cinco, lo que todos conocíamos como Canal Plus, perteneciente al grupo de comunicación PRISA, con vinculaciones ideológicas evidentes alineadas con la socialdemocracia -parece ser que representada en España por el pesoe-, se convierte en un canal de emisión en abierto llamado Cuatro. Su mascarón de proa es Iñaki Gabilondo, un periodista fuera de toda duda, pero tocado por bajar a las trincheras tras el anuncio de participación de España en la Guerra de Irak. Si tenemos en cuenta que el noventa y siete por cien del país estaba en contra de nuestra intervención, tampoco es tan escandaloso el posicionamiento.

A Gabilondo podría exigírsele muy poco para ser un periodista modelo: compromiso social, ética, inteligencia, ganas, capacidad de comunicación, duro en las entrevistas y brillante en la editorial. El informativo de Cuatro arrancó con un claro liderazgo en clases altas (24,5%), en grandes urbes (23,7%) y en la Comunidad de Madrid, donde su cuota de pantalla alcanzó el 30,6% colocándose como segunda opción por detrás de Antena 3, aventajando a La 1 en algo más de 13 puntos. El primer mes aparece con formatos sorprendentes y arriesgados, parece otro concepto de televisión, y se lleva poco más de un cuatro por ciento del share.

El primer año cierra con una media del 4,6%, y los dos siguientes lo hace con 6,4% (2006) y 7,7% (2007). Precisamente en junio de 2008 marca su mejor dato histórico con una media del 14% (gracias a la Eurocopa conquistada por las selección nacional), y hace un movimiento en los despachos. La dirección de PRISA quiere audiencia a toda costa, y se trae de Telecinco al directivo Pedro Revaldería (como director de Plural Entertainment, productora de PRISA), creador de formatos como Aquí hay Tomate, TNT, el documental Miguel Ángel Blanco, el día que me mataron, o la aceleración de A tu lado hacia su vertiente más bestia, esto es, el artífice de la época dorada de la audiencia en Telecinco.

El primer cambio se nota en los magacines, a los que arrasa. Las mañanas de Cuatro pasan de ser el típico programa de la mañana con un punto culto pedante, a teñirse completamente de amarillo. Yo tenía un operador de cámara amigo en el programa, que me resumió el cambio en que “cada mañana es lo mismo: putas y yonkis“. Niños desaparecidos, cotilleos, juicios sumarios, asesinos en serie… El concepto Telecinco es más global y desde la cadena saben que los informativos tienen que cambiar.

En el canal de Fuencarral, Pedro Piqueras hace las delicias de los amantes de la casquería llenando sus speech de calificativos como “aterrador”, “espeluznante”, o “terrible”. Imágenes absurdas de atracos en gasolineras norteamericanas, grabaciones de atropellos con cámaras de seguridad, explosiones, desastres naturales, suicidios, o malos tratos contados de manera explícita pero con el “advertimos que las imágenes que verán a continuación son muy duras”… el catecismo de la audiencia.

Leonardo Baltanás es un directivo que hizo el camino inverso. De dirigir Cuatro, pasó a Telecinco, donde quiso crear un contenido más blanco y familiar con programas como El juego del Euromillón, Guinness World Récords, Guerra de sesos… Hostia de audiencia. Cuatro cierra los dos años de Revaldería con sus mejores datos de share: 8,6% (2008, con Euro de por medio) y 8,2% (2009), y éste recibe la llamada de Fuencarral. El chico de oro vuelve con alfombra roja a Telecinco para dirigir su productora filial: Mandarina. Cuatro ha tomado nota de las claves para mejorar sus datos de audiencia, proceso acelerado por la compra de la propia Telecinco.

En 2010 la cadena de Paolo Vasile compra Cuatro y el 22% de Digital+. El País justifica la venta diciendo que tienen que “hacer frente a los dos problemas más graves del mercado televisivo: la fragmentación de las audiencias y la profunda caída de la publicidad en pantalla“. “Se ha acabado la era de ingresos publicitarios y gastos (como los derivados de los derechos futbolísticos) crecientes. A partir de ahora será necesario un mayor control y una gestión diferente de las audiencias“. El compromiso es que Mediaset permite a PRISA proponer el director de informativos de Cuatro durante el primer año, pero la última palabra la tiene el grupo de Berlusconi. Iñaki Gabilondo es invitado gentilmente a abandonar la dirección de los informativos que van a dar un giro interesante.

Juan Pedro Valentín queda al mando de los servicios informativos, es la cara amable elegida para finiquitar CNN+, y largar a buena parte de la plantilla de Atlas, que servirá las mismas noticias para Cuatro y Telecinco. La forma de contar las cosas se telecinquiza, y la carnaza está a la orden del día. Casi una década antes, El País ya había abierto la veda con imágenes en portada a todo color de víctimas de la guerra de Irak reventadas segundos después de ataques norteamericanos. Ayer fueron un poquito más lejos, y es que era diario de referencia de este país, mantuvo durante toda la tarde una portada digna de Sálvame Deluxe, justo lo que quería la turba en la que se convirtió la audiencia que hace el juicio sumario público, ahora desde las redes. Los niños desaparecidos, las palabras “huesos”, “niños”, sus fotos. El País pertenece a PRISA, como la Cadena SER que, por cierto, también negocia su venta a Berlusconi.

Esta mañana se levanta uno con las portadas de ABC y La Razón y claro, El País parece el New York Times. La prensa de este país ha tomado el camino del medio, el de la audiencia a toda costa. El titular que genere más clicks, la portada más polémica y bestia, la información más amarilla. Pensar en conceptos como contrastar, investigar, o reflexionar sólo pueden hacer que nos descojonemos. La prensa está cultivando a la gran masa, está cavando su tumba. La gran masa no va a pagar por la prensa. Nunca. La gran masa busca opciones gratuitas. Las visitas de hoy son la muerte a medio y largo plazo. Ninguna persona con un mínimo criterio, volverá a respetar a la edición digital de El País, sabiendo que su director bien podría ser Jorge Javier Vázquez.

La muerte de la prensa tal y como la conocíamos, se cuece en los despachos, se ejecuta gracias a la falta de nivel de los periodistas, y se alimenta de la visita y el comentario fácil. En los despachos están los hijos de puta, los que juegan a ser el cuarto poder frente a desequilibrados y pobres, pero que se ponen los pantalones por las rodillas ante sus retos de verdad. El problema de la sociedad de la información es el criterio con el que filtramos lo que es importante. Cuando tenemos acceso a todo, es necesario saber dónde está el petróleo. De momento, lo que sabemos es donde no está y, desde ayer, El País, se enterró definitivamente en el la gran montaña de la ética podrida.

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El exconsejero Güemes, los neoliberales, y el malo.

Recuerdo a Güemes, su pelito, su rollito, su sonrisita, casi me toco. Recuerdo cómo se hacía el longuis cuando no podía ni acercarse por un hospital público, siendo Consejero de Sanidad. Recuerdo su airecito de cantante latino, su bachateo, sus trajes, su movimiento. Ai rimember llú, Güemes. Recuerdo cuando eras un servidor público, y me preguntó qué cojones hacías tú, paladín neoliberal, incrustado desde los veintidós años en sucesivos gobiernos, desempeñando la actividad pública. No sé qué pintabas desde 1991 hasta 2010, diecinueve años, chupando del bote. Creativo como pocos, desde tu moderno blog inventaste el idioma progresí, cito textualmente, “neolengua que el PSOE trata de imponer en el Reino de España para impedir que las personas puedan expresar críticas, opiniones y llamar a las cosas por su nombre“. Llamar a las cosas por su nombre. Te recuerdo Juanjo Güemes. Que a un político se le llame Juanjo en vez de Juan José, simboliza la necesidad de sentirse cercano, querido y chachi. Eras chachi, Juanjo, y yo lo recuerdo. Chachi.

También recuerdo el sapo que te tuviste que comer Güemes, con el doctor Luis Montes. Qué fintas, qué regates, cuando la Audiencia Provincial te dio en los morros en el caso de las sedaciones supuestamente irregulares. Qué habilidad, el Cristiano Ronaldo de la Comunidad, Juanjo. Mira, como el extremo portugués, también vives en la urbanización de lujo La Finca, rodeado de excepcionales medidas de seguridad. Hasta nueve veces dejabas las preguntas sin responder. Nueve veces. O diez, qué más da. Cómo recordabas tu educación en un colegio del Opus. Cómo defendías la vida y el dolor. Te debía joder bastante ver cómo tus idolatrados yankis te escupían los argumentos de House cada martes, Juanjo. Somos liberales para lo que queremos, ¿Eh?.

Recuerdo perfectamente, Juanjo, cómo desmantelaste la sanidad pública madrileña. Recuerdo aquel folleto con el subtítulo: Aproveche las oportunidades de negocio para su empresa, que promocionaba una jornada en el hotel Ritz para ciento cincuenta empresarios del sector sanitario, que habían pagado mil doscientos euros sólo por ir a escuchar tus planes en la sanidad pública 2007-2011. Recuerdo tu gran proyecto del área única y la libre elección porque, para esto, vuelves a ser liberal. Y ahora en el Instituto de Empresa, sentando cátedra, rodeado de inteligencia y polos Ralph Lauren, y tuiteando cosas como este vídeo:

En el período en que desempeñaste cargos públicos (diecinueve de tus veintiún años laborales) te diste cuenta de que el Estado es molesto para los negocios. Que sobra. Y eso es lo que enseñas. Eliminando el Estado, se elimina la corrupción. Porque en el sector privado no la hay. No se falsean cuentas, no se engaña a clientes y accionistas, no se da el clientelismo, ni la discriminación. El sector privado es perfecto, y el liberalismo el camino. Estoy tan absolutamente de acuerdo contigo, Juanjo, que te propongo un liberalismo radical: reparto absolutamente equitativo de la riqueza actual existente, y a empezar de cero otra vez. Todos con lo mismo. Vas a pasar de La Finca a Vallecas. Vas a pasar de Paul Smith a Dustin. Ya verás cómo si eres bueno, prosperas. Si no es así, como diría tu querida esposa: que te jodan.

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Involución informativa

Creo que ya les he contado en alguna ocasión, que cuando me quitaron de la antena de la Cadena SER, el director me entregó una lista en excel, a modo de justificación, con no menos de veinte numerajos, acompañados de otros tantos textos. Los números eran fechas, y los textos temas. Los días y las razones por las que diferentes miembros de la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha había llamado al director para pedirle mi cabeza. Me dijo que ya no podía más. Con esto no quiero dotar a mi biografía de un halo de heroicidad, sino indicarles que el PSOE también manipula medios. Esto no quiere decir que todos sean iguales, sólo lo que he dicho.

Hasta ayer, Fran Llorente, que entró en el ente público en 1990, era el director de Informativos de TVE. No voy a dar mi opinión, me conformo con pegar, directamente desde Wikipedia, la lista de premios que ha recibido su trabajo al frente del equipo: “más de 200 premios, entre ellos varios galardones concedidos por la Academia de la Televisión, diversos premios Ondas y TP Oro en sus diferentes modalidades. En 2009 el Telediario Segunda Edición obtuvo el premio internacional de mejor informativo en los TV News Awards, y en 2010 el Global Peace Award, por la cobertura de los conflictos internacionales. En 2011 los Servicios Informativos de TVE en su conjunto fueron reconocidos con el Premio Ondas y con el Premio Nacional de Televisión. En 2012, Fran Llorente fue distinguido con el premio Javier Bueno, concedido por la Asociación de la Prensa de Madrid por su trabajo al frente de los Servicios Informativos de TVE, y el premio Vázquez Montalbán, otorgado por el Colegio de Periodistas de Catalunya “como referente de calidad, independencia y profesionalidad en el ámbito de los informativos televisivos”.

Desde ayer, el nuevo director de Informativos de TVE es Julio Somoano. La ristra de premios que ha obtenido dirigiendo los Informativos de Telemadrid, llega a la friolera de cero. Probablemente sean -esto es opinión- los informativos más tóxicos e indecentes de cuantos hay en la televisión nacional. Se preguntarán cómo puede llegar Somoano a sustituir a Llorente, ¿Porque imparte másters en universidades del Opus Dei? No, ni mucho menos. Porque está muy bien aleccionado. En 2008, Julio Somoano realiza un trabajo para un Máster en Gestión de la Comunicación Política y Electoral, para la Universidad Autónoma de Barcelona, llamado “Estrategia de comunicación para el triunfo del Partido Popular en las próximas elecciones generales“. No es coña, y extraigo parte de los textos:

Si la economía va mal cuando se convoquen elecciones, éste será uno de los caballos de batalla. Si va bien, pero tenemos datos de que va a empezar a torcerse, los populares deben advertir del riesgo de estar gobernados por unos advenedizos en las finanzas que, como le dijo el ahora ministro de Administraciones Públicas, Jordi Sevilla, a Rodríguez Zapatero, han aprendido en dos tardes. Si la economía va bien y va a seguir bien, el PP tendrá que alabar públicamente el hecho de que el PSOE no haya variado ni un ápice el rumbo que ya diseñó Rodrigo Rato cuando era vicepresidente económico”.

“Los terroristas nos han demostrado que son una mafia sin intención de dejar de matar. En estos momentos, lo único que se puede negociar con ellos es el color de los barrotes de su jaula. Segundo golpe de timón: el PP no se niega a hablar. Pero sí exige el alto el fuego y unos meses sin atentados para que se produzcan esas conversaciones. Entonces el Gobierno podrá hablar, dejando siempre claro que se puede negociar el acercamiento de presos, pero poco más. Evidentemente unos terroristas no pueden condicionar la estructura de España.”

“Igual reflexión debemos hacer sobre el recurso que ha presentado el PP contra la ley del Gobierno que permite los matrimonios homosexuales. Una cosa es que una plataforma de católicos presente ese recurso, con una ayuda jurídica encubierta de ese partido, y otra es que sea la propia formación la que presente ese recurso. Un partido que se autoproclama de centro no debe desgastarse en esas guerras de las que no puede sacar nada, salvo una imagen de conservador.”

Conociendo a los medios de comunicación, y sin ignorar que son presos de los poderes económicos y políticos, el PP debería hacer todo el esfuerzo que esté en sus manos para lograr la mejor relación posible con cada medio, por pequeño que sea. Desayunos de trabajo con los periodistas que cubren al PP, comidas con los directores de los medios, invitaciones a actos del partido… Se trata de crear situaciones en las que los dirigentes de la formación puedan explicar a los periodistas claves sobre la situación que vivimos e informaciones  off the record sobre los movimientos del partido.”

“Por encima de los ministros en la sombra están el número dos del partido, cuya misión es hacer críticas despiadadas al Gobierno, y el líder, que  —como presidenciable que es— sólo hablará de grandes temas de Estado, criticará la situación general o alguna muy especial, y, lo más importante, ofrecerá la ilusión de un futuro mejor.”

Tienen todo el documento aquí. Léanlo. Disfrútenlo. Desde ayer, en sus pantallas cada día. Y esta es la puta mierda que nos vamos a comer con cuchillo y tenedor. Enhorabuena a los premiados.

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Misión cumplida

“Misión cumplida para los mineros de León y Asturias que querían llevar su conflicto y sus reivindicaciones al Congreso de los Diputados, aunque les costara la expulsión inmediata por parte de la policía.”

Es el comienzo de la crónica de hoy de Anabel Díaz para El País, y la comprensión del texto, una punzada. Fin. Caretas fuera. Hemos incumplido lo firmado para con la minería, dejamos al sector en paro y a miles de trabajadores en la calle, sí. Vale, venís, nos lo contáis porque estáis enfadados, nosequé de vuestros hijos, tal, genial, ¿Algo más? Muy bien, pues fuera. Esto es. Mientras tanto mirad. Mirad a los hipócritas del PSOE cómo se levantan y aplauden. Seguro que también Cebrián aplaudiría de haber estado allí. Cebrián aplaudiría porque tiene un hueco entre la sangría de despidos en El País, y la nueva en la SER. Pero aplauso y ánimo a seguir en la pelea. Claro que sí. ¿Qué sería de la juventud sin ese puntito de rebeldía? Ese puntito perfectamente domesticable con un futuro de adosado y Megane.

Los mineros están en un proceso de enfado, cada vez menor, por no aparecer en los medios tradicionales. Digo cada vez menor, porque las redes sociales rebajan la sensación de injusticia informativa. Hay actividad e información para quien quiera estar informado. Los usuarios destacan sus ganas, su ejemplo y sus “cojones”. En realidad creo que no hacen falta cojones, lo que fai falta ye fame. Son los periódicos, radios y, principalmente las teles, las que marcan las tendencias de interés para el gran público. El gran público luego hurga en redes, como ahora, que busca a la desesperada saber qué significan los términos que firmó en la hipoteca. El enfado de los mineros será mayor cuando les hagan caso, porque llegará la etapa de la mentira, el descrédito y la criminalización. Eso les tiene que llevar al extremo, o a la vuelta a casa, a mendigar comida entre familiares.

Espero que opten por lo primero. Espero que sigan con su idea: “Queremos acabar con todo”, porque hacía décadas que en este país no se verbalizaba una idea política tan fresca y tan buena.

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Esta es mi verdad

El tertuliano digiere la información para que al pueblo le llegue mascada. El tertuliano es el médico, y el cura y el veterinario de un país acostumbrado a que se lo den todo hecho. Y los tertulianos son del PSOE y del PP. Te cuentan sus milongas, e interpretan una misma cosa de una y otra manera. Siempre de dos maneras, por supuesto. Manteniendo la coherencia del sistema por quien todo fue hecho: machacando a base de tópicos no sólo para hacernos ver que este es el mejor de los mundos posibles, sino acrecentando el miedo a alterar orden alguno. Es un bipartidismo mental y psicológico, propio del país del Madrid-Barcelona, y del centralismo y la periferia, de la república y la monarquía, propio del país que no hizo justicia pasados cuarenta años de basura, sino que puso parches, como si el tiempo, de verdad, curara algo. Y no.

Ayer, abandonando mi relectura de Sartre, y mis clases de lapón, estuve viendo Gran Hermano. Para mi, la telebasura es el nuevo Galdós, y nadie me va a bajar de la burra. En la gala se trató un problema -un caso de infidelidad-, y se hizo desde dos puntos de vista: quien estaba a favor del chico -traicionado-, y quien lo estaba de la chica -traidora-. Ante un mismo acto, visto en directo por todo el país, se admitían y jaleaban dos tesis muy diferentes, en función de si la simpatía iba más hacia uno u otro. En diversas ocasiones los participantes en el duelo dialéctico se parapetaban tras la frase culmen del relativismo: “esa es mi verdad“.

Si quieren reírse un rato, y siguiendo con la ración de buena televisión a la que estoy acostumbrado, nos podemos pasar por el “Gran Debate, donde pusieron en contacto a la subdirectora del fanzine La Razón, y a dos de los “líderes sindicales estudiantiles” que protagonizaron una de las portadas más fascistas que se recuerden en la prensa de nuestra querida España. Véanla porque no tiene desperdicio. Si no tienen tiempo les resumo, que la subdirectora se defiende como gato panza arriba basándose en dos pilares: el primero que a su periódico le pueden gustar o no las cosas, y esa es la explicación última del “enfoque” de sus portadas, por lo que debemos sobreentender que venden opinión y exigen trato de medio de información. El segundo, que aunque los “líderes sindicales estudiantiles” afectados aseguran que han mentido en su información, y aportan pruebas de que es así, para la subdirectora esa es “su verdad“. Como si existieran varias interpretaciones acerca de la posesión o no de un título universitario.

Cuando las cosas van mal existen dos opciones: inflarse a anís Castellana, o recurrir a Manuel Cruz. Hace unos días el filósofo recibía el premio Jovellanos de ensayo por su obra “Adiós Historia, adiós, una bomba contra el relativismo dictatorial y obsesivo, un rayo de luz y esperanza sobre el olvido hacia la Historia, la sensación de que cualquier cosa hecha antes es un pueril fruto de personas incapaces de aportarnos nada con su experiencia. Por ejemplo, por volver a nuestros días de tempestades en el ÍBEX: fijarnos en el New Deal es una gilipollez, el keynesianismo ya no vale, es algo antiguo.

Dice Cruz, que para nosotros la Historia es “un pasado entendido como un parque temático. Como diciendo: anda, mira, cómo vivía esta gente. En realidad, nos hemos desentendido tanto del pasado como del futuro. Vivimos en un permanente presente y las nociones heredadas han saltado por los aires.” Y es un parque de atracciones en tanto hemos de hacer que absolutamente todo sea rentable para que sobreviva. Manuel Cruz acierta concluyendo que “en los debates televisivos se escucha a mucho petardo hablar con ligereza de «mi verdad». Pero ¿cómo que tu verdad? Si aspiramos a un horizonte de conocimiento, esto no es posible. Lo que sucedió, sucedió. Y punto.

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Hijos de puta (la teleserie)

En capítulo del viernes de “Golpe de Estado”, pudimos ver a tres ministros contando recortes en las líneas rojas que dijeron que no superarían: sanidad y educación. Estuvo entretenido ver a Wert encarnando el papel más cómico con entereza y credibilidad, se notan las horas de vuelo en tertulias. Soraya, único vínculo actual con la generación JASP de los años 90, junto con las camisas de cuadros, pierde las formas cuando cree que la cámara no enfoca: su gesto mientras hablaba Mato era, cuanto menos, curioso. Y la propia Ana Mato, en el papel de mala fue quizás lo más flojo del capítulo.

Así, a grandes rasgos, el episodio iba de que para mantener el actual Estado de Bienestar, es imprescindible desmontar el Estado de Bienestar. También que para eludir el copago sanitario, sería una buena idea comenzar el copago sanitario. No se olvidaron de indicar que el PSOE había puesto en peligro la sanidad pública, universal y gratuita. Pérmítaseme aquí apuntar la importancia del “gratuita“. Como bien sabemos, ni el personal sanitario cobra, ni los hospitales pagan luz, o agua, se les regala el material… O bien lo paga un señor muy rico de Cuenca porque, se hartan de decirnos que es gratuita.

Entiendo que con todo esto existe un problema en el que también inciden: al tener las cosas “gratis”, no las valoramos. Parece un argumento lógico, y propongo una solución: en vez de pasar por caja otra vez, que hagan como con las “facturas informativas” impuestas en los centros sanitarios, pero al revés. Esto es, que en la declaración de la renta, nos envíen una factura sabiendo a qué se destina cada céntimo de nuestros impuestos. Que en cada cartón de tabaco, botella de alcohol, repostaje de gasolina, abono del IVA, alta de actividad empresaria, impuesto de beneficios, pago por servicio público, o caja de compresas (que saben tienen impuesto de producto de lujo) aparezca señalado dónde va esa pasta: tantos céntimos a pagar a su médico, tantos al profesor de su hijo, tantos a farlopa para el Director de Trabajo de su comunidad autónoma, tanto para el palco del Teatro Real, y tanto para evadir a Suiza.

El capítulo del viernes estuvo trufado de referencias a la “racionalización“. Una de las bases del pensamiento único, cultivado desde hace años, es que existe una razón, única en indivisible, que curiosamente está en poder del sistema político imperante, el capitalismo. Por ello, cada vez que oigan a un político o ideólogo del sistema hablar de “racionalización”, se están refiriendo a extremar las medidas ultraliberales. De hecho se puede sostener, sin sonrojo, un discurso idéntico apelando a lo racional en el gasto, y que no cuestione, por ejemplo, la racionalidad del jefe de Estado (recuerden, un monarca designado por Franco y, como todo monarca, elegido por dios).

Con la brasa que han dado los diarios fascistas (ABC, La Razón, La Gaceta) justificando el copago en base a que no había derecho que Emilio Botín no pagara por las medicinas, ahora resulta que don Emilio va a pagar 18 euros al mes. ¡Wow! Magnífico. Hablar del déficit de la sanidad es obsceno. Dividir un presupuesto, y parcializarlo para buscar partidas que gastan más de lo que ingresan de manera directa, es tan absurdo, como echar de los hogares a todo aquel miembro familiar que no fuera productivo: niños y abuelos, discapacitados, parados… todos a la puta calle -¡Pero si los miembros que trabajan lo sostienen!- Ya, y qué, pero ellos son deficitarios.

¿Qué pasa con empresas que daban un enorme superávit? Pues que se han puesto en manos de amigos (Telefónica), o que se quieren poner en manos de amigos (Canal de Isabel II). Ahora nos queda lo deficitario, así que sigamos desmantelando, claro que sí.

Entran en la educación a sangre y fuego. El ministro Wert dice que en los másters no se repite, porque duele el bolsillo. No sé si el ministro Wert habrá echado cuentas de si es más rentable pagar un año de universidad a un repetidor, o un año de paro a un magnífico licenciado que sale directamente al paro. Igual deberíamos aplicar ese sistema de incentivos con la clase alta, con las élites, con los elegidos. Si no hacen funcionar todo esto: tiro en la nuca. Creo que puede ser suficientemente motivante. Y bastante complicado, dirán. De momento.

Después de tomar el control político de RTVE sin tapujo alguno (echando a los sindicatos de la directiva), después de anunciar que un millonario pagará 18 euros por sus medicinas, y un pensionista que cobre 200 euros, pagará 8, después de anunciar que el sistema educativo será elitista o no será, después de todo esto, ¿Qué? Esa es la pregunta. ¿Qué ha pasado con los indignados?, ¿En qué está mutando la indignación?, ¿Seguimos creyendo que el movimiento será masivo, popular y racional? Sería la primera vez, hijos míos…

Ahora miren (vía frannixon):

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A cara perro

Al hilo de este impecable post de fondo sobre la corrupción, recuerdo mi convivencia durante bastante tiempo con ella. Conversaciones, eventos, sospechas. Ya les he dicho muchas veces que Guadalajara era un lugar sostenido principalmente por el ladrillo y por las empresas constructoras e inmobiliarias Rayet, Gestesa, Hercesa y Reyal-Urbis. Si sumamos a la Central Nuclear de Trillo, los organismos públicos (Ayuntamiento, Diputación y Junta de Comunidades), y entidades financieras (Ibercaja y Caja de Guadalajara) tenemos al núcleo económico exclusivo de la ciudad.

Yebes era un pequeño pueblo -unos doscientos habitantes- cercano a la capital, donde la familia del marido de Esperanza Aguirre poseía unos terrenos. El Ministerio de Fomento de Álvarez Cascos, la Junta de Castilla la Mancha, con Bono en la presidencia, y el Ayuntamiento de Yebes, en manos populares, logran que se construya la estación del AVE allí, para sorpresa de los vecinos de Guadalajara, que llevaban años clamando por solucionar sus problemas de comunicación con la creación de un tercer carril en la Nacional II. Veinte años clamando por un puto carril.

¿Cómo se vendió todo aquello? Pues verán, se dijo que sería un medio de comunicación fundamental entre Guadalajara y Madrid, que llevaría actividad económica, que irían a vivir madrileños, blabla, puestos de trabajo, blabla… riqueza, blabla… ¿Les suena? En realidad se untó de manera legal a los medios de comunicación, y a las fuerzas vivas de forma más o menos legal. Les adjunto los precios para comprar billete de AVE Guadalajara-Madrid esta misma tarde:

No sólo se nos va un poquito de precio -desde 25,50 hasta 64 euros ida y vuelta, frente al Cercanías que tarda el doble y cuesta 8,50 euros ida y vuelta-, si no que es complicado utilizarlo, ya que hemos de desplazarnos desde Guadalajara hasta Yebes. Adjunto el plano de google maps, mientras les recuerdo que la media de usuarios anuales son 75. Esto es un viajero cada cuatro días y medio:

En mitad de este absurdo, la familia de Esperanza Aguirre se forra con la recalificación de lo que era un terreno rústico. La recalificación para poder construir la dichosa estación, se tomó con el visto bueno del arquitecto municipal de Yebes, Jaime de Grandes, hermano del exportavoz parlamentario del PP, y actual europarlamentario, Luis de Grandes. ¿Por qué en PSOE no se opuso a la construcción? No nos engañemos, el Partido Socialista, y los medios de PRISA, principalmente la beligerante Cadena SER, suelen saltarse esta parte: porque la empresa encargada de la construcción de toda una ciudad alrededor de la estación -Ciudad Valdeluz- es Reyal-Urbis, propiedad de un íntimo amigo de Bono.

Para que se hagan una idea -porque Cien años de soledad resulta esquemático comparado con todo esto- Rafael Santamaría, dueño de Reyal-Urbis, aparece en otra empresa con el mafioso Gianni Montado, imputado en el caso Malaya (lean la información publicada en la Opinión de Málaga), y en otra con José Luis Sanz Arribas, abogado de Paco el Pocero -se va cerrando el interminable círculo- de forma que, si al que fuera alcalde de Seseña, le aparecieron un millón de euros en el banco… (rellenen ustedes los puntos suspensivos)

Hace un par de post les hablaba del comienzo de la privatización del Canal de Isabel II. En Guadalajara ya se privatizó. ¿Saben a quién le concedieron la gestión del agua de la ciudad? Sí, a una empresa participada por Rayet, la principal constructora e inmobiliaria, ahora en concurso de acreedores. Guadalagua es una empresa que, amén de tener un divertido e inolvidable juego de palabras a modo de nombre comercial, carece de experiencia en el servicio que presta, y parece que está teniendo algún trato de favor a la hora de pagar el canon por la concesión.

En las fiestas patronales se podían ver en más ocasiones, y más grandes, los logotipos de estas empresas que el propio escudo del Ayuntamiento. Para que se hagan una idea, el gran evento de la navidad, es la pista de hielo que se pone en la Plaza Mayor. Un año tuve la fortuna de presentar la inauguración, con el alcalde a mi izquierda, y el presidente de la Caja a mi derecha. Al finalizar, un señor de Caja de Guadalajara me dio un sobre con treinta y cinco mil pesetas. Mientras se televisaba el evento, no se hablaba de Ciudad Valdeluz, ese proyecto de ciudad entorno a la estación del AVE, con capacidad para 30.000 habitantes, en el que, a día de hoy, viven poco más de 2.500 personas. Hoy sus pisos se venden a la mitad de lo que costaban en 2006. Es un poco el rollo de siempre: aquí todos pueden ser más o menos culpables, pero no todos de igual manera.

El otro día vi una foto con el presidente de la Asociación de la prensa de Guadalajara dándose la mano con el presidente de otra inmobiliaria, Gestesa, sellando otro acuerdo absurdo: que les financien el anuario de la prensa. Sólo espero que se vendan por algo más que treinta y cinto mil pesetas. No jodamos. Y salgamos a la calle. A cara perro.

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Una sitcom lamentable

Una sitcom es un formato de teleserie cómica de entre veinte y veinticinco minutos de duración, grabado con público en directo, y nacido en Inglaterra, aunque popularizado en Estados Unidos. Las radios emiten, de manera machacona, una cuña de autopromoción, apoyando su causa contra la Liga para poder entrar en los estadios de fútbol, y retransmitir los partidos en directo, como siempre hicieron. En ese anuncio, entre otros testimonios, aparece el presidente Rajoy. Dice que no le parece bien la prohibición, porque a él le “gusta mucho el fútbol“. Me parece una declaración muy sesuda, lo que se dice de interés, a cargo de un tipo comprometido, si llegaba al poder, a “mediar” para que las radios puedan retransmitir su deporte favorito. Vital importancia.

Anteayer desde Marsella, en directo en el 24 Horas de TVE, el propio Mariano se esforzaba en torpedear a los periodistas con el machacón “tengo que” hacer tal o cual cosa, tomar esta o la otra medida (tienen abajo el vídeo con grandes momentos como el m06 s57). Como si se hubiera encontrado con un ser supremo que le hubiera dictado unas normas poco comprensibles por los humanos. Ya lo sabía antes de ser elegido, y todos lo sabíamos, lo que no quita que la campaña fuera una -cara- pantomima de esta cosa tan representativa que parece teatro, que es la democracia. Preguntado por la convocatoria anticipada de elecciones por parte de Álvarez Cascos, admitía no tener datos para pronunciarse.

Esto es: vengo a contar una cosa, preguntar lo que queráis, que yo no contesto, porque no sé qué tengo que contestar. Daba grima verle pasar hojas del guión. Literal. El caso es que, a las doce de la noche, el presidente del Gobierno no tenía datos de una decisión que Cascos había anunciado a las ocho de la tarde. Entre una hora y la otra, más de dos mil tweets, dos términos diferentes relacionados con la noticia como trending topic en Twitter España, más de quince mil entradas en Google, y reflejo en todos los medios online, donde ya era la noticia más leída. Pero él no tenía datos.

Me contaba un amigo, que los diputados nacionales del PSOE en una provincia, no hablaban con la prensa hasta que no llegaba al mail del departamento de comunicación, el documento word desde Ferraz, que les dictaba lo que tenían que decir. Aguantan el chaparrón, en caso de que la prensa zalamera tenga algún tema peliagudo, y lanzan su propaganda. Todos juntitos. Son influencers, crean el discurso a base de la repetición. A más alto nivel ocurre lo mismo. Y si hay alguna persona inteligente viéndolo, que le den por culo.

Así que ya tenemos a un presidente que no dice nada -a la prensa, a otros dirigentes se ve que sí- y hace lo que sabe. Increíblemente el cambio no ha solucionado lo que le motivó -la crisis-, y sí están rápidos con aborto, educación, criminalización de la pobreza, invitación a realizar trabajos voluntarios de mantenimiento… Y tenemos a los otros mirándose el ombligo con toda la jeta del mundo. Se pueden caer las torres de Florentino, mientras se decidan las primarias. Me recuerdan esos niños de Dickens, peleando por las migajas de una comida a la que llegan tarde.

La puesta en escena es cutre, y no por falta de presupuesto, sino de gusto. La distribución ha cambiado, aunque parece que a los actores no les llegan los datos. El protagonista, que en cualquiera de los capítulos nos hablará de formación y reciclaje, puede no saber inglés, ya que en su época se estudiaba francés. Pero toda esta farsa tiene una duración limitada. Lo que tarde crítica y público en cansarse de ver a los actores sin saberse el guión.

PD para el ministro Wert: Dickens es un novelista inglés. La marca de ropa de skaters es Dickies.

PD2: Vean el vídeo. Entero, hagan el esfuerzo. Yo les espero en el baño.

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