Canciones para él: “Misirlou”

Pulp Fiction

Recuerdo a mis padres subiendo cada domingo una docena de churros y el Diario 16. Con el tiempo, y mucho antes de la desaparición en 1998 de su diario habitual, empezaron a subir El País, que enganchaba a la chavalada con el Pequeño País y las historias de Mott, Lupo Alberto, Calvin y Hobbes, Spirou, Leo Verdura y compañía. Aquellos periódicos que subían mis padres fueron la última vez que se conjugaron el verbo subir vinculado al sujeto periódicos, el resto han sido Pedro Jota y decadencia.

Recuerdo a mis padres que el sábado no me escuchaban, pero el domingo sí y, en la comida me decían que si dije esto, o lo otro, o que si sacar tal o cual cosa me traería problemas. Uno de los momentos más patéticos de aquella época eran los resultados del Estudio General de Medios que aparecían cada demasiado poco tiempo. El EGM lo componen treinta mil llamadas telefónicas a personas que dicen qué escuchan a qué hora. Para que la respuesta sea válida, tienen que acertar con el nombre del programa, el nombre de la emisora, y el nombre del presentador, o presentadora del programa. Así de científico todo. Sabíamos perfectamente en qué semana la Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación(AIMC)  realizaba el trabajo de campo, así que recibíamos instrucciones claras que nos dirigían a repetir nuestro nombre y el del programa de manera reiterativa, además de aumentar el número de cuñas de autopromoción.

Los resultados eran siempre geniales porque trabajar en la SER y que llegaran los datos del EGM, es como ser Nacho Vidal y mear en un urinario público. Eres el rey del mambo por decreto. La lectura de cualquier dato, llena de matices, se aplasta con el “liderazgo en todas las franjas horarias”, y todo el mundo gana siempre. Nosotros éramos los top, pero había quienes tenían la “mayor tasa de crecimiento interanual de 12:23 a 13:38”, el mayor “porcentaje agregado de oyentes deportivos fuera de temporada” y demás rimbombantes datos defensivos ante unas tarifas de publicidad en claro descenso. Estar en la SER el día después del EGM es como ser Nacho Vidal y mear en un urinario público apuntando para afuera, para que todo el mundo te la vea.

Periodistas de reputado prestigio, a quienes no consideraba zalameros para nada, eran arrasados esos días por un tsunami de euforia que se desparramaba por los locutorios y encontraba vía de escape por aquellos micrófonos Sennheiser. El EGM era el descorche, el champín. Cada veinte minutos se batía una marca, cada oleada era la mejor de todos los tiempos, y la progresión geométrica hacía creer que al final José Ramón de la Morena tendría más oyentes que ciudadanos había en España, que los inmigrantes cruzarían el Estrecho en patera para escuchar El Larguero y volverse, y que medio Ecuador había llegado a nuestro país para oír las sandeces de Gemma Nierga y, como no sabían que hacer por las mañanas, trabajaron en la construcción y provocaron el boom del ladrillo (apunta, Mariano).

Había presentadores tan rematadamente falsos, que pretendían hacer creer que sólo contaban los datos del EGM como forma de agradecimiento a los oyentes. Yo hacía radio para Tomasa. Tomasa era una señora desocupada que vivía por y para marcar el teléfono de la radio. Fuera el día que fuera, y abriera el teléfono con la excusa de lo abriera, Tomasa era la primera. Tan era así que para mí era un personaje más del programa y, cuando tenía dudas, abría el teléfono, porque era la excusa para que apareciera Tomasa y si algún día no llamaba me preocupaba, porque sería que tenía medico o que había ido a ver su prima de Chiloeches. Yo hacía radio para Tomasa. Creo que no se puede hacer radio si no piensas en una persona que te está escuchando. Ese era mi EGM.

Mis padres ya no suben periódicos por aquello de seguir las tendencias del mercado, pero supongo que ayer padecerían como yo la borrachera de datos sobre récords históricos emergiendo en minutos en los que la misión de los medios es contar cosas más allá de sus ombligos, como por ejemplo la brutal crisis económica que ha acabado con una industria de la que no quedan ni los cimientos. Sólo queda el saqueo, las payasadas del tuitero de Recoletos, y el jamón cinco jotas con el que desayuna Cebrián. Sólo queda Tomasa, que tenía sintonía, y es la canción que hemos escogido para ti hoy.

 

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Periodigno

Supongo que habrán echado de menos un posteo sobre Juan Luis Cebrián, presidente ejecutivo del Grupo Prisa, quintaesencia del hijoputismo ilustrado, y nuevo icono de la desgracia, de la crisis y, como podría titular cualquier reportaje chufla de El País Semanal, ese fantasma llamado paro. Cuando los periodista de El País ponen a Cebrián a caer de un burro, también olvidan que él creó el diario, ojo. En el periodo que va de 2008 a 2012 la cotización del Grupo Prisa ha pasado de unos diez euros por acción a unos cuarenta céntimos. Para que nos entendamos, el contexto económico es complicadete, y la empresa ha sentido las consecuencias de sus políticas mesiánicas en Latinoamérica.

A mi, ahora mismo, me da exactamente igual Cebrián, porque Cebrián somos casi todos. Rajaba esta semana Maruja Torres, muy de la cuerda Prisa, sobre el directivo que ha logrado que El País viva inmerso en un ERE eterno “Es rencoroso y pijo, pero un pijo sin conciencia“, como si abundara el pijo concienciado, o si las clases bajas tuvieran conciencia en su gran mayoría. Apostilla Maruja que CebriánQuería ser un tiburón de Wall Street pero era una sardinita que todo lo hizo mal. Se pulió las ganancias del trabajo de todos nosotros e(…). Cebrián era un quiero y no puedo, un cateto” Insisto en que veo reflejo de la descripción en nuestra sociedad y por doquier.

Uno puede abrir el Diez Minutos, y encontrarse con la boda de la hija de Cebrián y, en ese momento, se da cuenta de que está trabajando como directora de Cine de TVE, el ente público, ni más ni menos, ni menos ni más. Y no me gustaría malpensar, seguro que la muchacha vale un potosí. Eva se levanta cada mes 13.452,14 euros brutos (8.400 limpios). Cuando Javier Pons era director de TVE tuvo a bien ficharla. Cuando Javier Pons cayó en desgracia en TVE, Juan Luis Cebrián tuvo a bien nombrarlo director de Prisa Radio. Cerrando el círculo, para que nos hagamos una idea del estado del “cine español” en TVE, Eva había sido, antes de entrar en el ente, manager de David Bisbal. Qué tal.

Pero ¿Quién no enchufaría a su hija?, ¿Quién no pagaría un favor?, ¿Quién no medraría?, ¿Quién no mentiría por salvaguardar una posición social o económica? Dice Maruja TorresCierto que hay mucha gente dando codazos y haciendo putadas para trepar, pero al final lo consiguen porque pese a que hay muchos se trata sólo de ir haciendo putadas e ir subiendo. En un mundo justo no sería así, pero la justicia hace tiempo que no está por las redacciones” Pues eso Maruja, que el enemigo lleva muchos años en casa.

PD: Siguientes capítulos en la vida de Belén Esteban: nueva operación estética, más deforme, otra más, monstruo total, muerte por sobredosis, internamiento de Jorge Javier en centro psiquiátrico por trastornos debidos a su sentimiento de culpa, suicidio de Jorge Javier.

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Carne cocida

La rescisión de Carne Cruda de la parrilla de Radio3, la limpia que se está haciendo en los medios públicos, las críticas al nuevo director de la emisora moderna por antonomasia, las defensas del director del espacio Javier Gallego, etecé. Todo es una mierda, un fascismo y tal. Bien, vale, va. El mundo debería ser un lugar en el que se pudiera hacer esto y lo otro y tal. Esas cosas pasan: tú tocas la polla, tú te la juegas, el pez gordo abre la boca, el pez gordo te come. Se come a Javier Crudo, y se come a todo dios. Ha sido así siempre, y siempre lo será, y-siem-pre-lo-se-raaaaa.

En el año 2004 perdí mi programa de radio en la SER, en Guadalajara. Una pena, era muy fresco, original, tenía fe en la inteligencia del oyente, blablabla y nosequé. Gracias a la Junta de Comunidades pasé a realizar tareas administrativas en la emisora. Fueron muy gentiles. Para que se hagan una idea, la Junta ya tenía un escrito estándar pidiendo mi cese en el que sólo cambiaban las fechas para enviar una y otra vez. El rollo ya se lo he contado, y no voy a volver sobre el tema porque voy a parecer más narcisista de lo mucho que ya soy, y me va a faltar el cartón de vino y gritar a la puerta de los Jerónimos. Sólo quiero enfocar sobre la actitud de alguien que hace el tipo de cosas que hacía un servidor, o que en este caso hacía Javier Gallego: plantear un programa inteligente en un medio comercial.

Verán, mi razonamiento entonces era el siguiente: tengo veintidós años, veo gente de casi cincuenta años alrededor, en la emisora, que llevan casi treinta años haciendo lo mismo, yo llevo tres haciéndolo y si tengo que aguantar otros tres igual, me pego un tiro. Antes del suicidio, uno se plantea tomarse su trabajo en serio, dar un paso más, comprometerse, crear algo nuevo, y pisa el acelerador. Cuando lo haces, pasas de ser “el que hace ese programa raro“, a ser “el hijodeputa que toca los cojones“. A nadie gusta un hijodeputa que le toca los cojones, cuando todo está en calma chicha. Si yo fuera un pez gordo, tampoco me haría gracia. Cuando uno encarna el papel de hijodeputa para con hijosdeputa más gordos que él, sabe que tiene las horas contadas y que, si no quiere acabar como Leny Bruce, es lo mejor que le puede pasar, que le cuenten a uno las horas.

Otra cosa es la nube. La nube es el lugar desde el que te precipitas, una aglomeración de buenas palabras, palmadas, abrazos y emails animándote, que producen efectos perversos y dinamitan tu perspectiva. Notas el apoyo de los oyentes, pero los oyentes desaparecen cuando dejan de oirte. Sientes el aliento de los compañeros, pero el día que metes tus cosas en una caja de cartón, los compañeros se ponen delante el ex, y guardan la vergüenza en sus cajones. Caer de la nube es enviar cinco emails a cinco amigos y que sólo uno te lo devuelva (y no se olvida, Mino). Eso es lo que queda después. El problema no es el sátrapa que ordena desde arriba, lo tremendo es el manto frío que acompaña la orden.

Sí agradezco la sinceridad de mi director. Me dijo quién me echó, por qué, cuándo y cuántas veces lo habían pedido. A Javier Crudo, Tomás Fernando Flores, nuevo director de Radio3, le ha dicho que es una cuestión de pasta. Que mil cuatrocientos euros de sueldo es una barbaridad. Excusas estúpidas aparte, no me ha gustado el victimismo público de Gallego. Por más que acelere los argumentos demagógicos -aunque sean ciertos-, el mundo va a olvidar Carne Cruda, como por ejemplo se olvidó el primer Caiga Quien Caiga, y fue sustituido por un pastiche que utilizó el mismo nombre (donde Gallego fue guionista) y coló. Pero que Flores airee el tema me parece doblemente patético, indigno y que demuestra una ínfima catadura moral.

El pez chico no gana al grande, David siempre palma con Goliath. Las cosas son así y, cuando se nada contracorriente se nada cadáver. O casi. Si lo que hay detrás de las quejas de Javier Gallego no es egocentrismo, si lo que hay es sólo deseo de ser periodista, y habida la gran comunidad que lo acompaña -tanto en cuanto a los datos del EGM como a su audiencia en redes sociales-, es tan sencillo como podcastear y buscar suscriptores que paguen la producción de un programa que tiene su público. Lloros fuera. Parece evidente que el servicio público ya no se encuentra en las empresas públicas, el servicio público es una actitud. Si el programa se mantiene con 60000 euros al año, es cuestión de encontrar a 60000 suscriptores que pongan un euro al año por mantener el programa y a correr. ¿O es que pretende tener hueco en una emisora comercial?, ¿O es que nos creemos que este puto país es otra cosa?

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Carta a Paloma Cervilla

Estimada Paloma Cervilla:

No sé qué habrá hecho tu culito blanco para llegar a trabajar como periodista en el ABC y tertuliana en la Ventana de la Cadena SER, pero supongo que no te volverás a ver en otra igual. Ayer dijiste en tu espacio radiofónico, al que confundes a menudo con la barra de un bar, que había “aviones de mujeres que venían a parir a España”. Tal cual, como suena (escúchenlo aquí donde pone La Tertulia, con Nacho Escolar y Paloma Cervilla). Por supuesto, no aportaste ni un sólo dato sobre el número de embarazadas internacionales que desparraman placentas y cordones umbilicales en nuestro suelo patrio. Cuando te pregunté por los famosos aviones en Twitter, me dijiste que me fuera a freír espárragos.

No recuerdo haber oído a médicos que se quejen ante la llegada de vuelos con embarazadas, sidosos, personas con cáncer, y algún que otro con pequeñas magulladuras, o constipados, que vengan de Swazilandia, Nepal o Austin-Texas, atraídos por los cantos de sirena de las gasas y el betadine gratis. Seguro que los hay, y por ello, Paloma, deberíamos decirles que se acabó, que tururú, que dejamos de ser las putitas sanitarias del mundo. Ya está bien. Tampoco resultará barato repatriarlos, así que lo mejor será prohibir el vuelo de embarazadas, realizando un test de embarazo a cada pasajera. Mejor dicho, ya que lo de los test nos puede salir un poco caro, lo ideal sería que las mujeres no volaran.

Por si acaso, he buscado precio para los vuelos entre España y Santo Domingo. El más barato posible para los próximos días, cuesta 2.143,54 euros. La media está en 2.700 euros (rumbo.es). El precio de parir en una clínica privada en Santo Domingo, es de 40.000 pesos dominicanos si hay cesárea, y 20.000 si es un parto normal. Al cambio son 814 y 407 euros respectivamente.  Si a esto sumamos unas ocho consultas a lo largo del embarazo, a un precio de 9.000 pesos dominicanos -183,13 euros-, tenemos un gasto total que ronda los 1.000 euros. La idea que me transmites es que la sociedad dominicana es tan gilipollas, que por perder casi 2.000 euros, meten a embarazadas en aviones para atravesar los casi 7.000 kilómetros que les separa de España. Los precios son de 2008, así que igual ha subido la cosa. Mucho.

Lo malo de que las mujeres no vuelen, es que si vienen hombres de fuera, podrían dejar a nuestras mujeres embarazadas, y tener que asumir nosotros el coste del parto, en vez de hacerlo como es de ley con un copago entre el país de origen del padre, y nosotros. Deberíamos prohibir el tráfico aéreo de personas. Aún a costa de reducir mucho el tráfico y tener que plantearnos cerrar el aeropuerto de Castellón, por ejemplo. Y que no entren por mar, ni por tierra. Habrá que poner a funcionar al ejército, apostarlo en nuestras fronteras, y así reactivaremos la economía, generaremos confianza y crearemos empleo. Ya lo tengo.

Rompiendo un poco el tono de tus argumentaciones, Paloma, te daré datos contrastados. En 2009 se constituyó un Tribunal de Cuentas en cuyo manifiesto final se aseguraba que se podían haber recaudado 970 millones, sólo de los países de la UE y la EFTA (Noruega, Islandia, Suiza), con los que existen acuerdos mediante los cuales podemos reclamar el dinero del gasto sanitario a los respectivos países. No lo hacemos porque no está establecido un sistema de gestión eficaz que permita que esa factura se emita, se envíe y se cobre. Esta cifra ha sido utilizada  por Sanidad, para mezclar esta deficiencia en nuestra gestión, con el supuesto abuso de los inmigrantes en situación irregular, que ocasionan un gasto muy inferior, como acreditan todos los estudios. Aunque ya sé que a ti, los estudios te la sudan.

La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria ya ha manifestado que “ante la disyuntiva a la que se somete al Médico de Familia, que atendemos ante todo a personas, entendemos que la lealtad al paciente es la que debe prevalecer“. En una carta dirigida a la Ministra de Sanidad, la misma Sociedad, señala que “Entendemos que deban tomarse medidas para corregir abusos que  se hubieran propiciado en el pasado, como el turismo sanitario o el uso de nuestra red asistencial por personas no residentes en nuestro país. Pero nuestra experiencia asistencial nos muestra que esta no es la situación mayoritaria de este colectivo, y que más bien es un colectivo con una fuerte condición de exclusión social y, por tanto, de riesgo para la Salud Pública y de posible morbimortalidad“.

Tengamos en cuenta que su periódico, el imaginativo diario ABC, publicó el 13 de abril un artículo en el que relata cómo en Reino Unido se alecciona al personal a explotar nuestro sistema sanitario. En un delirante texto, interpretan un folleto de la embajada, que pretende ser de utilidad en caso de necesitar acudir al médico -como supongo tendrán todas las embajadas-, como si fuera un robo más, después del peñón de Gibraltar. ¡Les invitan a empadronarse! No dicen nada de la pasta que se dejan los ciudadanos británicos comprando segundas residencias y viviendo medio año en nuestro país. Esa patética información fue contestada por la embajada británica, como es natural, señalando que sus ciudadanos aportan 10.000 millones de euros al año, esto es, el 1% del PIB español.

Por si todo esta sarta de sandeces no fuera poco, estimada Paloma Cervilla, auténtica #periodigna de ABC, he de felicitarte por el ejercicio periodístico que implica contar que “Si yo quiero llevar a mi hijo a un colegio solo para chicos, ¿Por qué no me lo puede subvencionar el Estado?“. En serio, esto de las mezclas nos está volviendo muy locos y, Paloma, llevas mucha razón, pero claro, es impopular. Decir las cosas demostrando que no tienes una puta neurona es muy complicado, y muy valiente y, desde este humilde blog aplaudo tu ignorante y pública opinión que, como muy bien me contaste en Twitter, basas en tu experiencia, que es más importante que cualquier estudio.

Pues nada, señora, creo que hablo en nombre de todos los fans de la frivolidad cuando te doy la enhorabuena por hablar ante 744.000 oyentes, según la última oleada del EGM, sin aportar nada más que una opinión peregrina basada en tu experiencia personal, que es precisamente por lo que se contrata a un periodista, por contar sus experiencias personales, y mucho más si lo hace con tu pericia y tu soltura. Las fuentes y los datos son cosas del pasado. Espero que sigas viviendo así de bien.

Siempre tuyo.

SPCB

PD: aquí te dejo el enlace a un trabajo espectacular de hemeroteca. Prácticamente todo lo que se publicó en 2000 en prensa sobre los sucesos de El Ejido, que están más relacionados con tu teoría de los aviones dominicanos, de lo que crees.

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¿Seguro?

Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen.

Eduardo Galeano.

La semana pasada desayunamos con un estudio-chorra de la OCU sobre seguridad ciudadana, con el inquietante concepto de “la percepción que los ciudadanos tienen sobre la seguridad en sus ciudades”. Sonaba a estudio que se hace para que cuatro viejos cuenten el miedo que tienen a los negros, y la posibilidad de que cualquier vecino sea, en realidad un psicópata capaz de secuestrar, violar y descuartizar a sus nietas. Los periodistas repetían el ranking de las ciudades más seguras, y las más inseguras. Es decir que el oyente o telespectador que se acercara a la información, no la percibía como una paja mental de la OCU, sino como “el ranking de las ciudades más seguras e inseguras de España“. Lo ha dicho la tele, va a misa.

Pocas cosas le gustan más al consumidor pop de información, que los rankings, las listas. Tienen un punto adictivo, son de fácil consumo, y te la suda la cuestión metodológica. Una lista siempre, y digo siempre, tiene cabida en un informativo. Hace unas semanas, aprovechando el bajón de agosto, la OCU ya coló su lista sobre calidad de vida y, uno de los puntos que se tenía en cuenta en sus cinco mil quinientas entrevistas, era la seguridad ciudadana, así que han hecho un spinoff y lo han vuelto a colar en la prensa. Ya tenemos las ciudades más y menos seguras del país, según el nuevo representante de los ciudadanos/consumidores: la OCU..

Curiosamente la ciudad más insegura es Badalona, cuyo alcalde –Xavier García Albiol, del PP– es un populista que roza el neonazismo, y que ha basado su éxito político en reforzar la idea de que la ciudad es insegura por culpa de los inmigrantes. Para que se pueda generar odio hacia el inmigrante, la primera parte es crear sensación de inseguridad. Luego repartes folletos vinculando inseguridad con gitanos rumanos, panfletos que parecen ser legales, pero tan éticos como llevar a la madre del Cuco a un plató. Con unas cosas tenemos la ética clara, con otras no. Prohibes el rezo en público a los musulmantes, etecé. Como digo sus políticas han sido tan efectivas, que el personal percibe que vive en un lugar inseguro y, con eso se ha quedado. Todavía no ha empezado a ver a Albiol como un superhéroe salvador.

La OCU no ha facilitado el estudio completo, pero la misma mañana de la noticia -que escuché en SER, Radio nacional, y vi en TVE, Telecinco y 24H-, se filtraba que se habían tenido en cuenta preguntas sobre pintadas en la calle ¿¿??, o sobre personas sin techo ¿¿?? Los buitres carroñeros de la información que nos la empaquetan a las nueve de la noche, tenían ya su reportaje preparado. Conexiones con las ciudades bien paradas, testimonios de “aquí se vive mu bien“, dando la sensación de que te dejas el coche abierto y te ponen el radiocasette. Para contrastar, entrevistas a personas de las ciudades “más inseguras”, diciendo que “Badalona es el Bronx en los setenta” (sic). Es de agradecer entrevistar a un tipo que vivió en los años setenta en el Bronx, y pueda hacer esa comparación. Cierra su intervención en la calle, diciendo que “no se puede estar en la calle”. Increíble el concepto de búsqueda de testimonios que refuercen la teisis de la noticia. El modelo Intereconomía universalizado.

En ningún reportaje oí un sólo dato de los ayuntamientos sobre seguridad ciudadana: ni número de delitos, ni estadísticas sobre denuncias… absolutamente nada. Es lo que echa en cara en el estudio el mal parado Ayuntamiento de Cartagena, que plantea denunciar a la OCU por el daño a la imagen de la ciudad, ante tan poco científico estudio. Del pseudoestudio me quedo con que el personal percibe que los barrios que no son el suyo son más inseguros que el suyo, esto es, lo otro es malo. Me quedo con datos curiosos, los pocos que publica la propia OCU, como ese dos por ciento de ovetenses que se sienten inseguros en su propia casa por la noche, a los que habría que recomendar que no vieran pelis de miedo por la tele, o ese veintisiete por ciento de madrileños que se cagan cuando vienen a mi barrio de día.

Hace ocho años llegué a Lavapiés, y había taxistas que no me traían. Hace menos, vinieron unos amigos de una capital de provincia limítrofe, que preferían quedar a comer y no a cenar porque, me decían que “en tu barrio… de noche…“. Esos mismos amigos se cogían de la mano cuando nos cruzábamos con subsaharianos. La seguridad no es la percepción de seguridad, aunque actuamos basándonos en la segunda. La percepción de seguridad se construye. Hay especialistas en crear sensación de inseguridad. La gran mayoría de sistemas totalitarios se construyen en contra del otro (extranjero, judío, marica, capitalista, comunista…) y para ello hay profesionales en la generación de inseguridad. Al final el problema es el otro, como siempre. El problema es el negro, el chino, el pakistaní. El problema es que la vida esté en la calle. El problema acabará siendo todo aquello que no salga en un spot de Mercedes.

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Misión cumplida

“Misión cumplida para los mineros de León y Asturias que querían llevar su conflicto y sus reivindicaciones al Congreso de los Diputados, aunque les costara la expulsión inmediata por parte de la policía.”

Es el comienzo de la crónica de hoy de Anabel Díaz para El País, y la comprensión del texto, una punzada. Fin. Caretas fuera. Hemos incumplido lo firmado para con la minería, dejamos al sector en paro y a miles de trabajadores en la calle, sí. Vale, venís, nos lo contáis porque estáis enfadados, nosequé de vuestros hijos, tal, genial, ¿Algo más? Muy bien, pues fuera. Esto es. Mientras tanto mirad. Mirad a los hipócritas del PSOE cómo se levantan y aplauden. Seguro que también Cebrián aplaudiría de haber estado allí. Cebrián aplaudiría porque tiene un hueco entre la sangría de despidos en El País, y la nueva en la SER. Pero aplauso y ánimo a seguir en la pelea. Claro que sí. ¿Qué sería de la juventud sin ese puntito de rebeldía? Ese puntito perfectamente domesticable con un futuro de adosado y Megane.

Los mineros están en un proceso de enfado, cada vez menor, por no aparecer en los medios tradicionales. Digo cada vez menor, porque las redes sociales rebajan la sensación de injusticia informativa. Hay actividad e información para quien quiera estar informado. Los usuarios destacan sus ganas, su ejemplo y sus “cojones”. En realidad creo que no hacen falta cojones, lo que fai falta ye fame. Son los periódicos, radios y, principalmente las teles, las que marcan las tendencias de interés para el gran público. El gran público luego hurga en redes, como ahora, que busca a la desesperada saber qué significan los términos que firmó en la hipoteca. El enfado de los mineros será mayor cuando les hagan caso, porque llegará la etapa de la mentira, el descrédito y la criminalización. Eso les tiene que llevar al extremo, o a la vuelta a casa, a mendigar comida entre familiares.

Espero que opten por lo primero. Espero que sigan con su idea: “Queremos acabar con todo”, porque hacía décadas que en este país no se verbalizaba una idea política tan fresca y tan buena.

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Nunca se disculpa

El problema es que en el mundo pasa todo a la vez y todo el rato, y los artículos que caben en un periódico, como los post que podría albergar internet en su inmensidad, son finitos. Imaginen todas las acciones que se desarrollan en el mundo en un sólo minuto. Las historias, interacciones, decisiones, movimientos, fenómenos que se podrían narrar, no acabarían nunca de ser redactados. Ni aunque viviéramos hasta el infinito. Por eso la actualidad se ciñe a unas personas que, por diferentes motivos, llamamos “protagonistas”. Digamos que los productos informativos se ciñen a una especie de “realidad representativa”. El cotarro está en cómo, cuándo, y quién decide sobre qué parte de la realidad vamos a poner el foco.

Odio que las personas que recuerdan mi nombre se dirijan a mi llamándome campeón. Qué pasa, campeón. Cómo te va, campeón. Sólo por eso odiaría que se abriera un caso en el que me investigaran, que se llamase “Campeón“. En esas está el ex ministro Pepe Blanco. No sé si saben que ayer El País publicó que todo se basa en una mentira, que la juez instructora ha extraído de la investigación y que, por tanto, no existe el cohecho por el que imputaban al entrañable Pepiño. Si leen ustedes El Mundo, La Razón, o ABC, no lo sabrán, porque para ellos, es culpable. Uno de esos periódicos, dirigido por un tipo de reconocido prestigio, sigue defendiendo que ETA estuvo tras la matanza del once de marzo. Dan igual las sentencias e investigaciones.

Tras los atentados de las Torres Gemelas -cuya autoría era palestina, según la narración en directo de Matías Prats (no busquen el vídeo en Youtube)-, se sucedieron una serie de políticas, restrictivas internas y ofensivas externas, difícilmente explicables, y para nada razonables. El New York Times, agobiado por la Secretaria de Estado, Condolezza Rice -que ya controlaba la información televisiva a través de CNN, ABC, CBS y NBC-, comenzó con una campaña de justificación de la venganza y la “tolerancia cero”, que pasaban por la invasión de Afganistán primero, e Irak después. El columnista del NY Times, Frank Rich, se quejó abiertamente de las “indicaciones” gubernamentales. la prensa europea, la española por supuesto, fue a rebufo del NY Times.

Cuenta en su libro Enric González cómo desde la redacción en Madrid de El País se le exigía que replicara las informaciones del NY Times, con textos plagados de “según el New York Times…”, “cuenta el NY Times”, “informaciones del NY Times aseguran que…”. Es decir, que hiciera de vocero del periódico con el que la cabecera española tiene suscrito un acuerdo estratégico de colaboración. Este tipo de acuerdos, que marcan la línea editorial de los periódicos, no son nuevos. El ex presidente Aznar, por ejemplo, es consejero del Wall Street Journal o el Times, en definitiva, del grupo de Rupert Murdock, “trabajo” por el que se embolsa unos 200.000 euros anuales.

En aquella época el corresponsal el EE UU para Antena Tres era Ricardo Ortega. Sus informaciones, más allá de la superficie dictada por la prensa norteamericana, amordazada como se mostró, eran incómodas para su canal, Antena Tres Televisión. El accionariado de Antena Tres estaba participado mayoritariamente por Telefónica, empresa privatizada por Aznar, cuya dirección entregó a su compañero de pupitre Juan Villalonga. Aznar presionó para que echaran a Ricardo Ortega. Hace días José María García reconoció en Aznar a un censor capaz de hacer y deshacer en Antena Tres. Ricardo Ortega, con la soga al cuello, harto de las presiones e infravalorado, decidió marcharse -poniendo el dinero de su bolsillo- a cubrir las revueltas de Haití en 2004, con el objetivo de demostrar su valía como corresponsal, y poder así permanecer con su corresponsalía en Nueva York. En Haití, Ricardo encontró la bala que le mató.

Años después, demostrada la barbarie invasiva norteamericana, hartos de recibir cadáveres de jóvenes patriotas, y agotados por la ausencia de pruebas destructivas masivas, el New York Times se disculpó ante sus lectores por la posición tomada tras los atentados del Word Trade Center. Supongo que sirve de poco, pero es algo. La prensa española no lo hizo. La prensa española nunca se disculpa. Dispara y, si acierta bien, y si no el tiempo lo curará todo. La política del “no remover las cosas” que hace que las barbaridades salgan tan baratas.

Tras los atentados de Madrid, Aznar llamó a los directores de los medios. Tenían que publicar que había sido ETA, hablar de terrorismo islámico le ponía en el punto de mira justo antes de unas cómodas elecciones. Todos publicaron la apuesta por los independentistas vascos, excepto la SER. En realidad fue Iñaki Gabilondo quien dijo no. Con tiempo, otra vez el tiempo, El Mundo continúa en sus trece, y el resto dejaron que sus primeras argumentaciones, basadas en la llamada del que era presidente, se fueran desdibujando solas. Hoy Ricardo Ortega está muerto -la investigación sobre su muerte cerrada, con sospechas de autoría por parte del ejército americano, como la de Julio Anguita, o José Couso– e Iñaki Gabilondo, que le reconoce a Jordi Évole nostalgia por la redacción, tiene un videoblog. El problema es que en el mundo pasa todo a la vez y todo el rato. El otro problema es que la prensa española nunca se disculpa.

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Punto final

Había sido la temporada más dura, plagado de presiones políticas y comerciales de todo tipo, así que cuando, al regresar de vacaciones el director me dijo que me quedaba sin programa, y que me dedicaría a tareas administrativas, no me sorprendió para nada. Al día siguiente me llamaban de una incipiente emisora de Punto Radio, así que me marché de mi cadenita SER, con la boca llena de baba amarga, pero con un agradecimiento que aún dura a la gente de Punto. Esos Jorge Sánchez, Juan Adarve, Alicia Mira, Luis Miguel Toribio, Chicho, o ese Goyo Duro, emprendedor de malos modos, que merece un libro aparte.

Punto Radio siempre pareció un proyecto efímero e inquieto, siempre peleando en el dial contra la costumbre, y demasiado asociado a Luis del Olmo y su Protagonistas. En realidad Punto Radio era Protagonistas, y el resto de programación de relleno, para que tuviera sentido llamarlo radio. Más o menos todos olíamos que cuando del Olmo estornudara, la radio cerraría. La asociación era un error necesario, ya que por un lado necesitaban el impulso, que bien podía ser el periodista de Ponferrada, recién salido de Onda Cero, y por otro la mayor parte de sus emisoras eran acuerdos con radios piratas, sin licencia.

Los comienzos de la emisora en Guadalajara fueron tan agotadores -más de un día dormimos en aquellas oficinas- como magníficos. Trabajábamos con ilusión y libertad, creando estilo desde cero, con licencias, falta de control y, en definitiva, libertad. Mi experiencia en los medios me dice que la libertad no es un estado, ni siquiera una meta. La libertad son momentos puntuales de falta de organización, son espacios autónomos de ausencia de líneas coherentes y deudas comerciales y políticas, y eso fueron aquellos primeros meses.

La andadura de Punto Radio siempre estuvo marcada por errores. Es un error que el claim de tu programa sea que llevas 35 años haciendo lo mismo, por motivos obvios. Como es un error que fichara en su momento a María Teresa Campos, o que Ramón García, en las entrevistas promocionales de su programa, soltara perlas como “en la radio ya está todo inventado“. Es una capa de barniz rancio que no le hizo ningún bien.

La crisis afecta a Vocento, con un diario ABC que supone una sangría, así que hoy redefinen Punto Radio que, a partir de ahora, se llama ABC Radio. Además se producen una serie de cambios, principalmente en las caras, reposando el protagonismo en gente como José Antonio Abellán, Isabel San Sebastián, o Melchor Miralles, nombres rebotados de otros lugares, líderes de opinión pillados a contra pie. De nuevo mala jugada, de nuevo campaña de comunicación, a mi gusto, errónea: el slogan “se hace oír“, me parece bastante intrusivo, y las frases que acompañan en la publicidad estática los rostros de San Sebastián o Miralles, son un poco de risa, y dan la sensación de venir del equipo que destapó el Watergate.

El error no sólo está en la campaña, sino en el enfoque de la radio como un cementerio de elefantes, compuesto por estrellas venidas a menos muy bien pagadas, y un ejército de periodistas anónimos, infravalorados, patéticamente pagados, y cogidos por la pechera de la vocación, un concepto al que no han sabido dar la vuelta, y cuyas consecuencias pagan mes a mes. De cualquier manera, muchos recuerdos, y mucha suerte.

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¿Son "tós" unos corruptos?

José María Fraile, alcalde de Parla, estuvo ayer en la SER. Cualquiera que escuchara la entrevista sabrá por qué su Ayuntamiento va a hacer un ERE que afectará a doscientos trabajadores. Olvidando que “afina” el lápiz, que está “incluso” en un proceso complejo, se ve que leyó algo de Paulo Coelho recientemente, ya que habló constantemente de “sus trabajadores inmersos en el mismo viaje“. Ha pedido anticipos de su sueldo por cuestiones “personales”. Dijo que si tiene que explicarlos se abre un blog y lo escribe. Encomiable la transparencia, lamentable la imagen. Nos queda por ver la decrepitud de un sistema por delante de nuestra ventana.

-El propio alcalde de Parla, localidad de 120.000 habitantes, gana 2.500 euros al mes. El director del Atlético de Madrid, Gil Marín, cobra 900.000 brutos al año, más primas por clasificaciones (más los otros negociados). Estaría bien darle una vueltecita al tema, recordar los años de recalificaciones de terrenos, las posiciones en las negociaciones, y si el problema está en lo corrupto o en el grado de necesidad a dejarse corromper.

Esperanza Aguirre saca la nómina a paseo. Que levante la mano quien se crea una nómina. Curiosamente la defensora del abaratamiento del despido, y de la flexibilidad laboral, suma un buen puñado de trienios de “servicio” a los ciudadanos.

-La corrupción, como la verdad, están ahí fuera. Siempre fuera, siempre lo hacen ellos. ¿Es que no sabemos que nuestra sociedad vive en la bonanza porque la mayoría el planeta lo hace en la miseria? ¿No leemos en el reverso de la lengüeta de nuestra zapatilla el “made in Vietnam“?, ¿No vemos nuestra doble moral?, ¿No entendemos que somos corruptos sin darnos cuenta, sobre todo si no queremos darnos cuenta?, ¿No vemos que ELLOS, en realidad son NOSOTROS, y que si NOSOTROS accediéramos a ciertas cotas de poder, actuaríamos como ELLOS?

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Principio de acuerdo

PP, PSOE y UPyD, en adelante LOS BUENOS, reunidos con Bildu, en adelante LOS MALOS, en San Sebastián, Guipúzcoa, a 25 de mayo de 2011, y en presencia de El País, El Mundo, ABC, La Razón, La Gaceta, SER, Cope, Punto Radio, Onda Cero, TVE, FORTA, Antena 3, Tele 5, Cuatro, La Sexta…, en adelante LOS CONDUCTORES, acuerdan:

1) Que las elecciones municipales del pasado 22 de mayo en Euskadi, son un poquito de aquella manera, ya que el Tribunal Constitucional, en contra de lo que dicta la lógica racional, permitió que LOS MALOS se presentaran a las elecciones, contra lo que pedía LOS BUENOS, cuyos mensajes repitieron LOS CONDUCTORES hasta el hastío.

2) Que los 267.142 electores han sido engañados por la coalición, ya que, pese a la Sentencia del Constitucional, LOS BUENOS afirman que existen contactos entre los terroristas y LOS MALOS. En concreto Alfredo Pérez Rubalcaba, vicepresidente primero del Gobierno y Ministro del Interior. Cualquier ciudadano presupone que un Ministro del Interior, posee acceso a los servicios de inteligencia de una nación, por lo que su opinión, pese a que lo parezca, no es de barra de bar, sino de alguien que cuenta con información privilegiada.

3) Que LOS CONDUCTORES se encargarán de dinamitar la normalidad democrática mediante cualquier tipo de dato que, cual gota malaya, se clave en los cerebros de los ciudadanos. Ayer sorprendían con el dato del 80% de los empresarios guipuzcoanos, que se negaban a entregar sus datos fiscales a la Administración, en caso de que LOS MALOS accedan a la Diputación. Muchos de ellos, afirmaban, incluso cambiarían su residencia fiscal. Dos días son suficientes para realizar un trabajo de campo que permite establecer tal hipótesis. A LOS CONDUCTORES no les hace falta testimonio alguno que apoye la contrastada información.

4) Que LOS MALOS ya han declarado que, pese a ser la fuerza más votada en el Ayuntamiento de San Sebastián, si todos LOS BUENOS crean un pacto para no dejarles gobernar, lo único que pueden hacer es informar de este hecho a los ciudadanos, y punto. Seguro que LOS CONDUCTORES encuentran en esas brutales declaraciones, material para el incendio.

5) Que para nada importa a LOS BUENOS que LOS MALOS les hayan quitado casi trescientos mil votos. Se trata de la defensa de la Democracia. O lo que consideramos Democracia obviando las peticiones de los ciudadanos, antisistema también, que acampan en la Puerta del Sol de Madrid. Democracia es lo que LOS BUENOS dicen que es, y lo que LOS CONDUCTORES se encargan de enseñar.

6) Que entre LOS CONDUCTORES mismos podemos observar diferencias. Por ejemplo aquí ABC dice que los empresarios vascos tiemblan ante LOS MALOS. Y aquí El Correo de Bilbao dice casi lo contrario. Depende de si estamos en Euskadi o fuera, percibiremos dos realidades. La de fuera, la de LOS BUENOS, por supuesto es la más precisa, la oficial, porque conoce más profundamente el problema que los de dentro.

Madrid. (Capital del reino de LOS BUENOS)

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