Nico es

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IMAG0909 Evidentemente Nico es del Sporting.

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Odio eterno al deporte moderno

En este país tenemos un problema considerable con la prensa deportiva y eso es así, y eso es tan así como una casa muy grande. Como aquella casa de Boyer y Preysler que tenía nosecuantos cuartos de baño. Se da una cosa que se llama patriotismo, se agita con una ignorancia supina, sueldos de mierda, y falta de reflexión, y tenemos cualquier portada del As, Marca, Sport o Mundo Deportivo. Se meten imágenes que pasen a gran velocidad, con música animada, se mezcla con marujeo del bueno, y tenemos el informativo de los Manolos riéndose de un mendigo por Europa, a Silvia Barba preguntando “Bueno, dos a cero, ¿No?“, o a Camacho y sus rodales camiseros, gritando en medio de una cena familiar. De entre toda esa mierda sobreviven el Informe Robinson, Gonzalo Vázquez, Paco Grande, Proyecto Panenka, Santiago Segurola, José Sámano, Iñako Díaz Guerra, Juanma Trueba, y un corto etcétera que sale a flote, cuando puede, de aquella manera, o por tal o cual carambola. Porque ser bueno y económicamente sostenible, es una carambola.

Para que nos entendamos, a la prensa deportiva de masas, a la que se dirige a un público enorme, heterogéneo, para el que hay que comunicar de manera muy básica, para esa prensa catch all, es más rentable tirar el gancho seguro, el que impacta en el mayor número de púgiles posible: el fichaje de Florentino de turno, la polémica entre capital y periferia, o la nueva novia de Alonso. Cada vez más fotos -y Sport Ilustrated sólo hay uno-, cada vez el deporte tocado de manera más tangencial. Secciones deportivas engordando en los informativos con reportajes basados en lecturas de labios de banquillos, presentación de equipaciones… Llegar al gran público por el amarillismo. Impactar al aficionado al deporte, y entretener al que no lo es, persiguiendo grandes objetivos de audiencias, que permitan llevarse un buen pellizco publicitario, acaba convirtiendo a las secciones deportivas, en creativos que se encargan de entretener entre clásico y clásico.

Y esa necesidad de ser catch all, identificada por parte de deportistas y directivos, arrastra demasiados problemas muy evidentes. Por ejemplo, las polemicas con el atuendo del deporte femenino que han obligado a que las jugadoras de bádminton lleven falda por obligación, que todo un presidente de la FIFA sugiera shorts ajustados para el fútbol femenino, o que la FIBA haya obligado a cambiar los atuendos de las chicas, definiéndolos de manera explícita: camisetas y calzones que sigan los contornos corporales, calzones con un máximo de 2 centímetros entre los mismos y la piel, y un espacio mínimo 10 centímetros por encima de la rodilla. Aseguran que se trata de una medida tomada para “proporcionar una identidad común a todo el baloncesto femenino, como acontece ya en otros deportes“. Se les olvida decir que también es para que caigan unas buenas pajas. El mensaje implícito es que el deporte femenino no puede vivir con sus aficionados, ha de resultar atractivo a los pajilleros, fanáticos del onanismo siempre necesitados de heroínas para sus fantasías sexuales, dispuestos, por qué no, a unirse al carro del deporte. Entonces sí, con un público objetivo de aficionados al deporte, y a la masturbación, las empresas, que es el meollo de todo esto, pondrán su dinero en el deporte. Bien.

Diana Taurasi

No les sonará el nombre de Diana Taurasi, algo más el de Antonia Misura, la jugadora de baloncesto croata calificada como “bellísima” o “escultural”, que está revolucionando a los medios en Londres. La primera, es una jugadora norteamericana del Galatasaray turco, que ya acumula más de medio millón de dólares en multas de la FIBA, por negarse a asumir las nuevas reglas de vestimenta. De Taurasi poca prensa, poco reportaje. Bien por la prensa, mejor por los pajilleros.

Intentando obviar que, mediante esa teoría, los pajilleros son el principal lobby mundial, tenemos a los deportistas que viven para y por las cámaras (el mito Beckham-Kournikova), o las variaciones en las reglas deportivas para hacer a las disciplinas “más interesantes”. Se ve natural, por ejemplo, encontrarse el siguiente texto en medios especializados: “la competición de Taekwondo ha estado evolucionando continuamente para llegar a convertirse en un deporte limpio, emocionante y vistoso para los medios de comunicación“. Modelos de competición como la NBA, la Premier League, o la Champions, resultan casos de éxito que buscan repetirse por múltiples vías. La búsqueda del patrocinador, del dinero fresco, cambia nombres a competiciones, a estadios, a equipos. Y la propia presencia del capital en el deporte empieza a trastocarlo todo.

Leíamos ayer que el jugador murciano Alberto Botía que, hasta la pasada campaña militó en el Sporting de Gijón, se marcha al Sevilla, cedido por el fondo de inversión propietario de sus derechos. El fondo se llama Doyen Group y, ahora mismo, es patrocinador de Sporting, Atlético de Madrid y Getafe, pero su idea es patrocinar, al menos, a nueve equipos más, esto es, al sesenta por ciento de la Primera División, o Liga BBVA. Además, el grupo se dedica a invertir el jóvenes jugadores, como el caso de Botía. Pueden imaginar ustedes el resto. Como refleja un reportaje de Faustino Sáez y José Marcos para El País, las operaciones pueden llegar a utilizar a los clubs como plataforma: “Son operaciones en las que el club de destino se beneficia durante un tiempo del jugador, no arriesga dinero -en ocasiones ni el salario- y se presta como escaparate para que el fondo luzca y revalorice su producto“. Si a esto sumamos que las próximas Supercopas de España (partido entre el campeón de Liga, y el campeón de Copa del Rey), se jugarán en China, podemos proclamar a los cuatro vientos el odio eterno al fútbol moderno.

La clave está en el punto de inflexión en el que la desnaturalización del deporte sea tan colosal, en el que la brecha emocional sea tan grande, que cuando la falta de raíces y contextos convierta la pasión en un escenario de realidad virtual, ningún aficionado al deporte lo seguirá siendo, y serán otros los que se acerquen y lo hagan más rentable. La industria mantiene su tensión por alejar al deporte de algo tan básico como su génesis: la lucha del hombre contra los límites. Pretende dotarlo de una sofisticación cuyo único objetivo es que un gordo de Kentucky se gaste ciento cincuenta dólares en unas zapatillas técnicas que va a usar para ir al supermercado.

Para que esto sea así, para que a los aficionados les vaya entrando semejante aparato por el recto, es necesaria vaselina, y ese lubricante es una prensa descerebrada, que premia el entretenimiento sobre todas las cosas. Entretenimiento mientras el jugador, en mitad de un partido, se ata una bota, ganándose un buen primer plano de su zapatilla, generando así un pequeño spot al que la televisión se presta. Entretenimiento en el movimiento de las tetas de una tenista, o entretenimiento en la celebrity que acude al estadio, da igual. El deporte se ha convertido en una excusa para el product placement, en el que las rubias de bote con micrófono, y los ignorantes de barra de bar, se mueven como peces en el agua. No hay mayor felicidad para el cortito de mente, que saber que no necesita más para ganar un buen dinero, que la reflexión penaliza.

Así pues imagino a Calderón, Pau y compañía ayer. Sus reacciones de rabia, sus mantras repetidos “Creemos que merecemos más crédito“, “En cuanto hay algún problema surgen las dudas, como si no hubiéramos demostrado nada todavía“. Pues claro. Es la misma prensa que habla de ÑBA, los mismos para los que Pau es mejor que Kobe, los que creen que USA son unos paquetes, quienes consideran que McMillan cortó la carrera de Rudy y Sergio hacia el All Star. Son esa panda de ignorantes a la que alguna vez habéis reído las gracias. Os quejáis de esa panda de inútiles que os piden ganar todo siempre, creo que eso es darles crédito. Allá vosotros. En cualquier caso, quienes sabemos que no volveremos a ver algo así en la vida, lo tenemos claro: gracias.

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Digestivo

El Loco Bielsa se siente responsable  claro que lo es. El Loco Bielsa dice que lo fácil es conducir cuando todo va bien, pero que anoche lo hizo fatal, y eso es algo que pasa a veces y que nadie suele decir, porque cada palabra que sale de la boca del Loco Bielsa es oro. Se puede recubrir el discurso de oropeles y soluciones estéticas, y que por dentro vaya vacío, o se puede ser certero, anticomercial, sincero.

Cuando los focos alumbran al equipo ganador, dejan al perdedor a oscuras. Anoche se borraron las eliminatorias frente a Sporting, Schalke o Manchester United, excepto para la memoria de los aficionados de Athletic. La justa victoria de unos y la derrota de otros, que hubiera sido injusta de no ser porque no lograron argumentar coartadas, no lograron interpretar el guión de final edulcorado hollywodiense, con la copa en la ría, con el beso de la chica sobre la gabarra. El Athletic no logró ser el Athletic y eso a veces pasa, y crea la sensación de que quien jugó la final fue otro.

Decía el comentarista que el Atlético había encontrado un nueve, y en realidad en la búsqueda intervinieron cuarenta millones de euros, que no están mal, pero que tampoco son excusa porque sabemos los condicionales, y la queja suena tan triste como los cánticos de fichajes extranjeros cada vez que por el Botxo vienen mal dadas. Los leones no encontraron el camino, ni la alegría, ni supieron desatascar el nudo de piernas que apretó la bestia que inventó los dos primeros goles.

Y el final fue un ejemplo de corrección política tan estéril pero necesaria, con la odiosa medalla al subcampeón que, pese a lo que diga Faemino siempre será menos, y ese pasillo a los segundos que sin ser obligado se agradece, por aquello de engrandecer un deporte que otros llevan años ametrallando con sospechas y ruedas de prensa de grises segundones.

Llegan los que hablan del mérito, de joven generación que augura grandes noches, y muchas otras estupideces que no consiguen hacer olvidar la sensación del “te quiero, pero como amigo”. Déjennos digerir la derrota. El Loco Bielsa es responsable de crear el escenario que ha permitido una gran frustración. Es más de lo que pueden decir todos los que llevan años predicando la casta y el pelotazo. No olvidemos que es más de lo que podíamos esperar. Gracias Loco.

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Iconoplastas

-Javi Poves es el futbolista del Sporting que ha colgado las botas porque dice que el fútbol es un mundo corrupto. Además declara que lo del 15M es un lavado de cara, que lo que hay que hacer es ir a los bancos y que rueden cabezas. La prensa le convierte en un icono. Javi Poves es un tipo de 25 años, que ya no puede estar en el segundo equipo del Sporting, que debutó con el primero en la última jornada de la temporada pasada, y cuya carrera futbolística no irá más allá. Entre otras cosas por eso lo deja. El resto es hojaldre de la prensa para tener su historia: el futbolista concienciado. Hilazón con el 15M y la crisis, fenomenal. Veremos cómo acaba el chaval.

-Los políticos tienen miedo a decir que hay que subir impuestos, porque los suben a las clases medias, gran mayoría de votantes. Mientras, van haciendo recortes en prestaciones sociales (lo de Catalunya es de conya), que traerán sus consecuencias. Recordemos que el Welfare State (orígen alemán del actual Estado de Bienestar), no surge por amor a la igualdad. Surge por el miedo al “rojo con el cuchillo entre los dientes“. Surge como compra al proletariado, muy enfadado y mirando de reojo a Rusia. Surge como fórmula de control social. Desde el thatcherismo, Inglaterra es un solar social, y las diferencias entre ricos y pobres se han extremado. Ahora, estos lodos.

-Soy un cansino con lo de que la batalla está en las palabras. Por si fuera poco denominar adolescencia (que adolecen, que tienen carencias) a la época en la que crecemos, alcanzamos la plenitud de energía, nos conocemos y nos hacemos preguntas (es decir, somos molestos para el “mundo mayor”), ahora la juventud lleva el sello de la Iglesia. Ellos tienen el monopolio de la juventud, y por ello organizan sus jornadas mundiales. La principal batalla perdida contra el estamento clerical, es el nombre del evento. Y no, no es ninguna gilipollez.

-Estoy cansado de oír el “en algo creo“, o el lamentable “en algo hay/habrá que creer“, y cómo todo el mundo apuntilla rápido “lo que no creo es en la Iglesia y los lujos“, no vaya a ser que nuestros interlocutores consideren que les veremos como unos violadores de niños. La realidad es otra. Cuando palmó Juan Pablo II, sólo Juanjo Millás, reprendido por Gemma Nierga, llegó a ser crítico con la figura papal. En todos los medios generalistas. El resto, a calzón quitado, retransmitiendo el funeral con Aznar, Berlusconi, o Bush en primera fila. Y a callar.

PD1: Parece que el blog de Mario vuelve por sus fueros.

PD2: Grandísimo post, recomendado por el Milodón.

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The Special One

“El Liverpool es un equipo que interesa a cualquiera, y el Chelsea es un club que no me interesa tanto, pues es un proyecto naciente con mucho, demasiado dinero invertido. Creo que el Chelsea es un proyecto muy ambicioso pero frágil. Si el equipo no gana todo, entonces Abramovich podría retirarse y sacar todo su dinero del club.”

José Mourinho, 2003

Sé que es un técnico laureado. Sé que logró una Champions con el Oporto -cosa que tiene su mérito aunque, hay que reconocer que su rival en la final fue el Mónaco, lo que dice mucho del nivel de ese año-, sé logró hacer un Chelsea y un Inter campeón, y sé que ha logrado que el Madrid parezca un equipo.

De hecho llego a entender “sus cosas”, como que cuando llegó al Oporto publicara los entrenamientos en la web del club, o que él mismo se calificara en su presentación con el Chelsea de “tipo especial”. Esas cosas las entiendo y, créanme, muy bien. Pero conviene desmitificar a este tipo de figuras. Aunque sea de vez en cuando y por ir a la contra.

Analizando fríamente su carrera, y valorando lo complejo de elaborar equipos campeones, el mayor mérito de Mourinho ha sido la Champions con el Oporto. Y podemos contemplar la fortuna en los cruces de ese año, y la no menor fortuna de coincidir con la explosión de un jugador superlativo, como fue Deco.

Las declaraciones que he citado arriba, en realidad, eran un farol. Un farol para que Roman Abramovic, el magnate que compró el Chelsea, saltara con el clásico pa-cojonudo-yo, y pusiera 150 millones de euros en fichajes, para seducir al entrenador luso. Así hasta David Vidal hace un equipo campeón. Cuando en Standford Bridge olía a chamusquina su inoperancia en Champions, y perdió la liga frente al Manchester, buscó recalar en un club que había dado severas muestras de ser desprendido a la hora de fichar, y decidió ir al Inter.

Los interistas le ponen la chequera a su disposición y, con la Juve en la serie B, descendida por los casos de corrupción, y el Milan en proceso de descomposición geriátrica y penosa gestión deportiva, Mou se proclama rey de Italia. Su talón de Aquiles es la Champions, que gana la temporada pasada. Creo que cualquiera es capaz de recordar el “magnífico” partido en el Camp Nou, con Eto´o de lateral izquierdo.

Tras esto llega al Real Madrid, y lo convierte en un equipo capaz de competir con el Barcelona. Todo un logro a las puertas del gran clásico. Ahora queda el barniz que le han dado los medios, y los datos que se pierden a la hora de construir el gran relato de todo héroe.

De la famosa semifinal de Champions del año pasado, ha quedado la victoria de Mou. El mundo del fútbol tiene muy poco que agradecerle. El Barcelona, expuso su propuesta: confiar a la belleza y la justicia poética su suerte. Pasó el Inter, el fútbol perdió, pero nadie duda quién realizó el mejor fútbol del mundo durante todo el año.

De cualquier modo el madridismo (influenciado por los patéticos diarios deportivos) apuntó y aquí la estupidez: con un entrenador como Pellegrini, acusado de ganar pero no jugar bien, la prensa comenzó a carburar a favor de viento de Mou, el técnico que mejor puede representar el gusto por ganar sacrificando lo que sea. Marketing puro y duro para preparar el desembolso de 9 millones de euros al año.

El Madrid sigue ganando y sin jugar bien. El sábado, frente a mi Athletic, los rojiblancos jugaron mejor que el Madrid, demostraron criterio y amor por la pelota, Llorente tuvo un enorme área de influencia, Javi Martínez se quitó los complejos en un gran escenario, e Iraola demostró que se puede jugar de organizador desde el lateral  derecho. Pero el Madrid destrozó al Athletic. En cada contra, un gol de pura pólvora.

Lleva años jugando así: para Casillas, gol de Raúl; para Casillas, gol de Ronaldo; para Casillas, gol de Van Nistelrooy; para Casillas, gol de Higuaín. La diferencia es que ahora CR7 tiene socios que funcionan, y los goles se reparten, pero siguen avasallando por talonario y jugadorazos, no por juego.

Todo esto viene por exponer la tesis de que Mourinho no es el mejor entrenador del mundo. Ni de lejos. Es un tipo exitoso, igual que las películas de Vin Diesel tienen éxito, pero él no es el mejor actor del mundo. Y, sobretodo, no puede hacer lo que hizo con el Sporting. Hay valores y códigos que hay que respetar, por mucho que sea “the Special One”. No puedes acusar a un equipo cuyo presupuesto es tu sueldo, de adulterar una competición. Aunque después de lo visto el miércoles, parece que de adulterar sabe un huevo.

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Notas de viernes: polite ¿To be or not to be?

-La prensa española, tan zalamera, cainita, imprecisa e ignorante, saca pecho con los sucesos del Sáhara. Tres periodistas se han “colado” en zona prohibida. Una de ellas es Angels Barceló, Toda una chavalita aventurera. Muy fino, valiente y espontáneo todo. Y lo venden como si estuvieran destripando el Watergate. Te jode…

-Irlanda está podrida y Europa la dejará asfixiarse como hizo con Grecia. Autofagotización de la Unión, hasta que le toque a un pez gordo. Las prácticas económicas que vienen de Bruselas huelen más a Al Capone, que a tratado alguno.

-La geolocalización era mierda. Foursquare puso pasta en relaciones públicas, y ahora la geolocalización es el recopete. Cobrar por los contenidos de periódicos y revistas no tenía sentido, no era rentable, era de cutres. Me huele a que, en breve, comenzaremos a escuchar lo contrario. Presentaciones que elogiarán el contenido de pago. A esas fluctuaciones de influyentes, las llamo PowerPoint Balance. Ojo.

-Manuel Preciado, el entrenador del Sporting, gana puntos en el ránking de mis admirados. Deja la corrección política a un lado y se destapa con un tema que todo el mundo piensa y nadie se atreve a decir. Si Mourinho no ganara nueve millones al año, y entrenara al Pegaso, ya habría acabado dentro de una bolsa en cualquier maletero.

-Mario Conde está online. Adolfo Suárez Junior parte la pana en twitter. Y Jorge Verstringe tiene blog. La generación de la transición no para de transitar. Los escupidos de la política de hoy, serán los gurús de mañana.

PD: Conocí al hijo de Adolfo Suárez cuando se presentó por el PP a presidente de Castilla La Mancha. Le avisaron tres meses antes de comenzar la campaña. En la rueda de prensa anunció que, entre sus medidas, iba la de bajar los impuestos sobre la compra de la segunda residencia. “¿El chalecito de la playa?”, le preguntaron capciosamente desde la platea, “Sí, el chalecito de la playa”, añadió ufano. Caput.

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Calidad vs efectividad

El eterno debate. Por lo menos en mi ámbito laboral. Supongo que si eres tornero fresador, los tornillos miden dos milímetros y no hay más cojones, pero desde los dieciocho años llevo enfrentado al dilema. José Claudio recordará aquellos guiones que me llevaban días, donde cada frase tenía un cómo y un porqué. Lo que no vió es la cara de la gente a la que le ponía el programa, que era la cara del “pues vale, chavalote“. Han pasado los años y, contra lo que pensaba, ni se estudian en facultades, ni se han hecho tesis, ni páginas webs destripándo aquellos cabos que se hacían y deshacían al antojo de lo surrealista.

Me dí cuenta que si invertía menos tiempo en que todo encajara y más en que la forma impactara, a los oyentes les encantaba. Se descojonaban y reaccionaban. José Claudio también recordará aquellos últimos guiones, que eran páginas en blanco comentadas en el ascensor, en los que ni nosotros podíamos acabar los sketches de la risa, o cómo Javier Cansado se despelotó con la minientrevista. Supongo que todo será cuestión de eso, de pasarlo bien.

Tengo la sensación de que me va a resultar más complicado aparecer en las enciclopedias de lo que esperaba, así que prefiero centrarme en vivir, y que lo trascendente se salga de lo laboral. Sólo posee inteligencia un cero coma cinco por ciento de los seres capaces de hacer que mi trabajo tenga la relevancia que merecería, si le dedicara todo mi talento y esfuerzo en el detalle. Creo que es pura economía. Y siempre habrá alguien con un poco más de talento del que yo posea, así que prefiero tirar por otros caminos. Es posible que sea una mera treta para huír de mi verdadera falta de talento, pero necesito cierto ego hinchado para sobrevivir.

Ejemplo, la campaña de Reacciona. Tienen un primer spot, de los de quitarse el sombrero y darles un globo de oro:

Imagino que su director lo pondrá en casa, a sus amistades y tal y se tocará, porque mola un montón, bien. Y resulta que la publicidad en internet da un giro, y la gente de la campaña de Acciona mete bajo su paraguas el famoso music for change, una buena idea, relativamente espontánea y casera. El mundo al revés, en lugar de generar un viral, compran uno que ya funciona, y sacan este tipo de vídeos, con unos encuadres, y calidad, bastante… ¿caseros?

Será porque es mi admirado Raphael, sera porque parece que se han divertido trabajando, y han divertido al personal. Ovbiamente no va a triunfar como viral, porque esto no funciona tan así. El viral es una lotería y a la lotería no juega Botín, jugamos los mortales. Puede que sea complejo de equipo pequeño, que cree que a calidad, el Sporting nunca ganará al Arsenal, por lo que, al no jugar en los gunners, no gasto energía entrenando la calidad. Sólo intento preparar todos esos factores que pueden conseguir que el Sporting dé la campanada, y que el Marca no tenga más remedio que titular “el fútbol es así” al día siguiente.

PD: Si mañana bajara un marciano a la Tierra… le pondría el segundo vídeo.

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Derby coronario

Con el corazón partido. Ésta noche empieza la eliminatoria de cuartos entre Sporting (mi otro equipo, el equipo familiar, el que he mamado) y el Athletic (mi verdadera pasión, el que me conquistó en la adolescencia, el que me hizo diferente). Lo malo es que uno queda fuera. Lo bueno es que el otro se cuela en semifinales.

Luis Enrique, cuando era un guajin

Luis Enrique, cuando era un guajín

Tantos partidos de fúbol ví en el Molinón, fiyos… el paseu pol Muru hasta ´l campu. Les banderes y bufandes rojiblanques llegando al Parque Isabel La Católica,  les charles de los paisanos, acrodándose de aquel Sporting de Quini, Maceda, Cundi… de cuando fueron segundos al añu de subir de segunda. El Molinón, el centenariu campu, tien esi olor a mar, ta al lao del Cantábricu, y un eco rarucu. Pero cuando les coses van bien, sube la temperatura y rescaliéntase uno entre tantu aficionau. Coge esi aire de campu británicu, fiédete esi aire de historia, y llegues a emocionate.

Tiene muchos puntos en conexión con San Mamés. Además de lo rojiblanco (ahora, en Madrid, si voy a un estadio es al Calderón, se ve que nací rojibanco y moriré así), tiene muchos puntos en común. Un concepto del fútbol muy británico: la comunión con la afición, la política de cantera, el orgullo del escudo. Cosas especiales e intangibles, lejos de las portadas, incluso de las últimas páginas, pero tan ligado al ADN del aficionado del norte.

Mi primer partido fue un Sporting-Oviedo. Como toda primera vez, excepto el primer olvido, no se olvida. Carlos marcó el 0-1, de cabeza. Carlos fue el goleador carbayón por excelencia, el nueve de los azules que les marcó la década de los 90, con esas ojeras y esos rizos, siempre mojados. Quince goles por temporada como mínimo, y el Sporting en su punto de mira. Cuidadito con los gijoneses: con Ablanedo, el gatu, con Abelardo y Ablanedo I como centrales, Alcázar, Joaquín… y aquella delantera con visos de gloria: Luis Enrique, Juanele y Manjarín. éste último logró el empate, un resultado clásico para un derby.

Lo de San Mamés es indescriptible. Los últimos 5 minutos se los pusieron de corbata al mismísimo Casillas. Una especie de magnetismo que aplasta a la afición contra el césped, y pone en bandeja dos ocasiones de gol por partido. El Athletic de mis cromos tenía a Juanjo Valencia, Larrainzar, Larrazábal, Alkorta, Andrinúa, Urrutia, Garitano, Eskurza, Guerrero, cuco Ziganda y el txingurri Valverde. Joder parezco un viejo. Y cuando los jugadores que te rellenaban las tardes de infancia, son entrenadores, significa que ya lo eres. Joder. Deberían pasar los dos. Hablaré con la Federación, seguro que lo entenderán.

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Sporting

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Al final la salvación de 8madrid no es tanto. Nos prometieron un formato, pero tendremos que buscar la supervivencia en otro lado. Ir sobreviviendo no cuesta nada, pero parece que lo que te rodea hace que te cueste. Quiero decir que no pasa nada por no ir a ningún lado en agosto, o por comprar en Lidl, pero no mola que la gente lo sepa, y vives como en una especie de pesar, que te hace sentir fracasado. Da rabia que haya gente que no mira las etiquetas en las boutiques, y que Nico se coma tus mejores pares de calzados cada día.

Confirmado, el día 9 en la Buena Dicha, en el barrio de Prosperidad, el garito mola. También la semana siguiente, el 16,  tengo bolo en Pedrezuela. A ver si convenzo a alguien de que me lleve. O mejor que me traiga de regreso. Dios mío acabo de mirar y está a 44 kilómetros… uf! Cuando sea el nuevo Buenafuente recordaré estos momentos y me reiré. O algo.

Hoy hemos grabado el Fila8 de octubre, en un clima de tensión flipante, por ese aire raro de barco que se hunde. Hacer humor en esas circunstancias no es fácil, pero no creo que haya quedado mal. Penélope Cruz, Antonia Sanjuan, uno de los Baldwin (¿Qué más da?)… en tiempo récord, con una imagen que no se me olvidará: Jóse y yo con todos los bártulos a cuestas desde el canal hasta Kinépolis, con la solana, derritiéndoseme el maquillaje.

La productora a la que pertenezco se llama Estamos Fuera Producciones. Coño, no se llama “Nos Forramos Producciones“, o “Somos la Ostia Producciones“, o “Lo hemos sido todo Producciones“. No nos puede pillar de nuevas, no podemos dejar que la crisis nos joda (aunque irte a pique con Morgan&Stanley no deja de tener cierta erótica), seguro que sobreviviremos lampando.

Bueno, el post de hoy ha quedado muy poco poético. No tengo mucho cuerpo para más. Las tardes son para derrotados, y a las 18:27 tengo la rodilla en el suelo. Pero mañana amanecerá un nuevo día y habrá que seguir matando leones. El Sporting de Gijón de la producción española alzará la cabeza y escuchará su himno -compuesto por sustos, baches y pequeñas derrotas- con orgullo.

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Cuando me recupere

Kevin Garnett full extention

Cuando me recupere compraré una cámara de fotos. Me encanta fotografiar, pero no tengo pasta, no sé, noventa o cien euros para comprarme una cámara. Si tuviera pasta de verdad me compraba una de esas Canon de puta madre, pero claro… Me jode ver a los turistas con cámaras de puta madre, para hacerle una foto a su mujer delante de la estatua de Velázquez, en la puerta de El Prado. Me pone de mala ostia.

Cuando me recupere volveré a entrar a La Antojá, que es la tienda de delicatessen donde tiene auténticos oricios en lata. Los oricios son erizos de mar, en bable. Los adoro, es el sabor que más me gusta del mundo. Saben a mar, sólo se encuentran en marzo-abril, un par de semanas y llevo cinco años sin poder ir a Gijón a comerlos. En La Antojá tienen latas de verdaderos oricios y, cuando lo descubrí flipé.

Cuando me recupere me compraré una camiseta de la NBA. Me mola la de Boston, de Garnett, pero la lleva mucha gente, igual me animo y me pillo la de NY de local, la blanca, pero no hay ningún jugador digno de ella. La de Calde, de Toronto, tampoco está mal, pero el diseño es feo.

Cuando me recupere me iré unos días por ahí. Cogeré un mapa, elegiré un destino al azar, alquilaré un coche, meteré tienda, perra y saco de dormir, y apareceré en cualquier sitio. Estaré a gusto, escucharé a Jack Johnson y a Jakob Dylan, fumaré, comeré fruta y me sentiré bien. Solo.

Cuando me recupere invitaré a mi padre al Bernabéu cuando venga el Sporting, que ayer ganó al Milán (aunque la prensa deportiva se empeña en acentuar la “í”) y nos daremos un baño de asturianismo, y nos tomaremos unos culines por el barrio.

Cuando me recupere le compraré una caseta a Nico para poder dejarla en el patio -la canción “patio interior” de Aroah, se me aparece cada vez que abro su puerta- y que haga su vida en el exterior y deje de destrozarme cajones, calcetines, cajas, cables y demás mobiliario de mileurista.

Cuando me recupere me compraré un par de camisetas chulas, dos camisas negras y una corbata finita, como la que tengo negra, pero roja, o naranja. Y unas zupas de basket.

Cuando me recupere…

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