Todo esto pasa cada día

“With our loyal investor base, our management teams and our talented people across the CVC network, we are optimistic that we can continue to find investment opportunities that will deliver value for our investors, whilst at the same time, positioning those companies for future growth and success beyond our investors’ ownership.”

Texto extraído del site de CVC Capital Partners

Es posible que en los últimos tiempos se haya polemizado con la Sanidad Pública. Si conviene privatizarla o no, si es cara o barata, si es una partida en la que parece necesario reducir costes, y una larga ristra de dudas que antes no existían, pero que se han ido forjando a base de un discurso neoliberal, que considera todo lo público como ineficiente, todo lo privado como competitivo, y a todos los funcionarios como chupópteros inútiles que nos cuestan mucho dinero “a todos”. Suelen ser neoliberales que no tributan del todo bien, o que hunden empresas y se reflotan con dinero que no es suyo, u otras lindezas, pero ese no es el tema.

El tema es que lo mejor para salir de dudas es utilizar los datos comparados de la OCDE con respecto a gasto público en Sanidad. Aquí les enlazo el post de Reflexión Sanitaria, que lo cuenta mucho mejor de lo que yo podría hacerlo. La conclusión recomienda la no privatización, muestra que el gasto de España prácticamente clava la media de la OCDE (9,5% el PIB), y es uno de los más bajos de la Unión Europea. También vemos que EEUU, teniendo un modelo sanitario que es privado en un 53,3% de los servicios (y todos incluyendo repago), es el país que más porcentaje del PIB gasta en Sanidad (¡el 17,4%!), por lo que no existe relación entre privatización y ahorro, pero entonces ¿Por qué seguimos con la cantinela?

Verán, el Grupo Capio está pescando en ese pozo inmundo que es Brasil. La economía local, de ágil crecimiento, vive inflada por el Mundial de fútbol, y las Olimpiadas, repuntando a golpe de ladrillo,y dando empleo a una población no excesivamente cualificada. Nos trae ciertos recuerdos, ¿No?. Cuando el mercado en España se encuentra deprimido por el desempleo y la reducción de consumo tira la demanda, hay que huír en busca de otros mundos, y por ahí tenemos a los intrépidos viajeros, a los espadachines del Rey, representantes de Renfe, Metro de Madrid, OHL, Sener, Cobra, BAPP, Indra y Grupo Capio, entre otras. Sedientos de dinero-cash, tratando de olvidar la huella con la que asolaron su tierra y que, como la del caballo de Atila, parece arrasar sus bailes de cal viva. A todo esto, igual no saben qué es el Grupo Capio. Pues sepan que son ustedes sus clientes.

Capio Sanidad es un grupo controlado por el fondo de capital riesgo CVC Capital Partners (británico pero afincado en Luxemburgo, ese bonito paraíso fiscal). Son los del texto de arriba. Tienen negocios tan transparentes y relacionados con la salud como la Fórmula Uno, Suministros de Leslie Piscina -el mayor minorista de EE.UU. de suministros de la piscina-, o Cortefiel. Cambiemos de tema, y obviemos quién está detrás del Grupo. Pongámosle cara, dejemos de hablar de Capio con esa impersonalidad. Por ejemplo, el exconsejero de Sanidad de Madrid, Manuel Lamela formó parte del Consejo Directivo de Bankia y del Grupo Capio.

Si se preguntan por la relación entre Capio y Bankia, sepan que Bankia y la CAM participan de una sociedad llamada Ribera Salud, que cuenta con parte de la gestión de la Sanidad valenciana, junto con Grupo Capio. Sepan que Grupo Carpio quiere comprar Ribera Salud para ser monopolio en Valencia. Como saben, hasta hace bien poco teníamos a  Rodrigo Rato en Bankia -interesados en vender Ribera, de su propiedad-, y a Lamela en Bankia y Capio -interesado en vender y comprar Ribera-. Lamela es un hombre de la máxima confianza de Rato, exjefe de su Gabinete y desde que abandonó la política en 2008 ha pasado de ser un gestor de la sanidad pública a  empresario privado del mismo sector.

En una búsqueda muy por encima, googleando como podría hacer un niño de seis años, encontramos un dossier chulísimo y “muy elaborado” de la implantación en redes sociales del Grupo Capio. Para ser honestos, desde Capio podrían argumentar que este documento tiene la misma validez que tendría uno que creara y subiera a Slideshare un chimpancé, pero no deja de llamar la atención que pulule por la web la oferta de un posible proveedor. Digamos que no me parece demasiado serio. En Valencia, la secretaria autonómica de Sanidad, Manuela García ya comentó el pasado jueves la opción de privatizar la gestión de los ambulatorios. No sólo Capio, Doughty Hanson, es el nombre de una firma de capital privado que anunció hace un par de meses la compra de USP Hospitales Barclays y Royal Bank of Scotland por 355 millones de euros. USP está presente en nueve autonomías, cuenta con 12 hospitales, una clínica especializada y 22 auxiliares.

Como vemos aquí, en Valencia, Capio pugna por monopolizar la atención sanitaria al millón de valencianos, logro que consagraría a Víctor Madera, CEO de Capio, el hombre que creó un imperio en siete años. Víctor Madera es el crack de Capio, y también es de los que se dedica a dar consejos como “Llorar menos y rendir más”. Para dejar de llorar, vayamos a Extremadura: según denuncia la Clínica Extremeña de Salud, ante el Servicio de Procedimientos del Jurado de la Defensa de la Competencia de Extremadura, el Grupo Capio aprovechó el cierre de la única clínica privada de la competencia, para firmar con las aseguradoras documentos entre los que se incluye la prohibición de abrir un hospital en Badajoz durante 12 años, protegiéndose con una indemnización de 2 millones de euros. No parece mal negocio este en el que uno siempre gana. Así también se puede llorar menos y rendir más, ¿No?.

La meteórica carrera del ejemplar Víctor Madera comenzó en Castilla – La Mancha, abriendo centros en Talavera, Ciudad Real, Alcázar, Albacete, y concertando el Tres Culturas, en Toledo. ¿Cómo lo consiguió? A base de llorar menos, y rendir más. Bueno, también es cierto que el exconsejero de Sanidad y Asuntos Sociales de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, José Ignacio Echániz, es hermano de Teresa Echániz Salgado, subdirectora de investigación de Capio Sanidad. Con el cambio de color político, parece que la cosa tampoco mejora para la salud pública de los castellanomanchegos: se pretende licitar la gestión de cuatro hospitales públicos en funcionamiento (aunque alguno de ellos a medio gas) en Almansa, Villarrobledo, Tomelloso y Manzanares.

En Madrid las relaciones con Capio son evidentes. Medio millón de pacientes madrileños y más de 200 millones de euros anuales, todas las especialidades de distrito Centro, adjudicación de hospitales como el de Móstoles, apariciones como si de un consejero más se tratase… Afortunadamente la Comunidad de Madrid controla la calidad del servicio que se presta desde lo privado. Otra empresa privada, claro:  Gerens Hill Internacional ejerce para la Consejería de Sanidad de Madrid tareas de “control” de calidad de la prestación. Gerens Hills se vió implicada en la denominada trama manchega de la Operación Malaya, en su relación con la extinta CCM, presidida por el dirigente del PSOE Juan Pedro Hernández Moltó, a su vez ex-Consejero de Economía de Castilla – La Mancha y mano derecha de José Bono. Mola ¿Eh? Pues no se pierdan este artículo con los tejimanejes en los repartos la tarta sanitaria.

Todo esto pasa cada día. Toda esta basura alrededor. Y a nosotros no nos afecta en nada. Excepto en que, de continuar con el proceso de privatizaciones, sólo habrá salud para quien se pueda pagar un seguro de trescientos euros al mes. Y empezarán a dejarse morir a pacientes de tratamiento costoso, como pasa en EEUU y denunció Michael Moore en su documental Sicko. No pasa nada excepto que nos dicen que será más eficiente la gestión por parte de unos señores para los que la sanidad es un negocio, que la que puedan hacer las administraciones, para las que la salud es un problema a resolver rápido. Por lo demás vivan tranquilos y, como dijo Mariano, transparente como un niño, a ver si la selección nos hace olvidar todas estas cosas.

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