El blog que no gusta

El otro día un tipo me dijo que mi blog nooo… Que nooo… Que no… me pillaba bien. Lo entendí. No es que sea de un nivel intelectual superior, o esté escrito en castellano antiguo, que para eso ya está Juan Manuel de Prada. Lo que me quería decir era que un día hablo de una cosa y otro de otra, y casi siempre con un criterio regulero.

Ya veo a los listos de los huevos: que si la especialización, que si el posicionamiento… Hay quien no se cree que no tenga pretensiones con el blog. Una cosa es que sea un pretencioso de mierda en mi vida, en mi día a día, en mis conversaciones y acciones, y otra es que afile todas y cada una de las cosas que hago, hacia ese objetivo. No me interesa tener muchas visitas.

El blog es personal, en él cuento lo que me viene en gana, más que nada porque soy incapaz de disciplinarlo, y porque me gusta hablar y compartir cosas que pienso sobre temas variopintos. Si me centro en un tema, contacto con gente de ese sector, establezco relaciones, enlaces, mejoro mi posicionamiento, me convierto en una referencia, Tatá, Mimí, Fofó, Tutú.

Ahora mismo tengo a unas 150 personas que me leen cada día. Ni 1, ni 15 millones. 150 seres vivos, 5 clases de un colegio, que se meten a ver en qué cojones ando. La cuestión es que me gusta tanto encontrarme a gente que le gusta el blog, como a gente a la que no le gusta. Me interesa no generar indiferencia. La única idea con la que posteo es la de no defraudar a aquella persona que pone en Googlesu perfecto caballero británico“, y se encuentra con esta colección de cosas inconexas.

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7 consejos para ser alguien en el socialmedia

1. Aparecer en Twitter dando los buenos días, tardes o noches. Es fundamental para parecer alguien empático, enrollado, al que la vida le va bien. Si hoy en día esos gestos de educación ya no se tienen en el face to face, mantenerlos en Twitter aumenta el número de tweets -muy importante- y provoca los RT de esos babosos e interesados pelotas de entre nuestros followers.

2. En los eventos de Facebook, siempre hay que clickar en “asistiré”. Esto mejorará los vínculos con nuestros amigos, además de generarnos visibilidad en el propio site del evento. Nadie ha dicho que luego vayamos a ir, pero la filosofía principal del socialmedia es el optimismo y el buenrrollismo lavapiesero. Si los eventos son de un amigo real, clickar en “tal vez” es más recomendable, ya que nuestro amigo se da por enterado de que en realidad apoyas sus iniciativas, aunque no podrás pasarte, y para los desconocidos sólo eres un tipo dubitativo.

3. No fallar a los beers&tweets, eats&tweets, hortchata&tweets, entresijos&gallinejas&tweets, cortezas&tweets… donde podremos conversar amigablemente, con becarios metidos a community managers, que se tirarán toda la noche autopromocionándose y reivindicándose. Es decir, igual que el propio Twitter, pero sin links, y con la posibilidad de mojar, si los DM´s son los adecuados. Te lo juro por mi timeline.

4. El dominio de las palabras clave, tus trending topics del acervo lingüístico. Ahora mismo “procrastinar” es lo que en su día fue “dos punto cero”, “horizontalidad”, “blogoesfera”, “indexar”… palabras cuyo significado no tenemos muy nítido, pero que quedan bien a modo de guinda del ya de por sí vacío y grandilocuente pastel, que es nuestro discurso fundamental.

5. Tener un blog nos sirve como referencia a la hora de calcular nuestra influencia. De las muchas herramientas que hay en el mercado para medir el número de visitas, seleccionaremos las gratuitas -ya no pagamos por la música, como para pagar por una herramienta de medición…- y las que nos den mejores números. De cara a los eventos, esas cifras se pueden inflar un poquito, ya que nadie es tan pejiguero como para andar mirando… Luego hay que comentar los comentarios que nos hagan, nosotros debemos comentar en los blogs de quienes nos comentan, y toda una serie de actos fríos, calculados, y planificados, para dar la sensación de ser lo más dulces y espontáneos posibles.

6. Escribir muchos post con “Siete consejos para…” absolutamente pueriles y de pura lógica, pero que omitan los puntos claves reales para afrontar es problema sobre el que se pretende aconsejar. Por ejemplo en “siete consejos para montar una startup” cabrían puntos claves como “tener una buena idea”, “encontrar financiación”, “ser muy emprendedor”, o “tenerle mucha fe a San Cayetano“. Por supuesto, compartir enlaces y promocionar en redes sociales otros post parecidos, de autores semejantes.

7. Dominar el posicionamiento orgánico, o SEO. Es decir, que los post sean cortos, con fotos, con titulares provocativos e impactantes, es decir PGL (Pa Gente Llana). Si un cliente quiere un millón de visitas de un vídeo en Youtube, cambiamos su nombre por “mujeres desnudas” y esperemos mes y medio.

Anotación: hay casos en los que el éxito es difícilmente digerible. Es el caso de este alevín de gurú y su video-arte-consejo sobre cómo viralizar un vídeo en Youtube. Desde el 25 de mayo hasta hoy, tenía 77 reproducciones. No comment.

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