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Tejes y manejes

Cuando trabajaba en SER Guadalajara, y sacábamos una noticia incómoda para el gobierno regional, en aquellos años el PSOE estaba en la Junta de Castilla-la Mancha, recibíamos la llamada de uno de sus responsables de prensa. Por ejemplo, el día en que se manifestaron en una empresa de la capital, por el cierre que suponía la pérdida de más de doscientos empleos. Aquella mañana, la Consejera de Trabajo por aquel entonces, María José López, realizó un llamamiento a la calma, errando en el nombre de la empresa. El redactor jefe de informativos ironizó con el detalle. Llamada.

Tiempo después, cuando el director me quitó, gentilmente, de antena (a los diez días estaba en Punto Radio), empleó en sus alegaciones, las no menos de treinta llamadas que había recibido en los últimos meses, pidiendo mi cese. El jefe de prensa de la subdelegación del gobierno, también en manos del PSOE, con quien tenía -y sigo teniendo- una gran relación, me lo había avisado tres semanas antes, con la democrática frase: “Alberto, que sepas que te van a echar“.

Y pongo el caso en ese medio, y con ese partido en el poder, porque es el que viví, pero eso eso se da en cualquier dirección. También con grandes empresas. Tanto grandes empresas como Administración, mantienen, con su publicidad, a los medios de comunicación. Las administraciones, además, pueden conceder o quitar licencias. Por tanto los poderes privados y públicos tienen una palanca de presión considerable en la información que el espectador percibe como fruto de un trabajo periodístico, o una línea editorial.

Parece que Televisión Española (lean la noticia) ha pisado el acelerador, y sus servicios informativos, que redujeron su calidad de manera considerable tras el ERE, van a ser más transparentes en su manipulación. El PSOE y su sindicato, CCOO, se han abstenido en la votación, reza la noticia. Con la que cae, con la idea ya formada de que la culpa de la crisis es de los Estados, con los coqueteos privatizadores… es decir, con el discurso asumido por el ciudadano, de que la culpa de todo es de lo público, no espero ni la más mínima reacción. Para qué.

PD: En el homenaje que se les hagan a los héroes del neoliberalismo, habrá que hacerle hueco a este tipo, Ignacio Sacaluga. Que rima con beluga.

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