in mis cosas

Unos "down" muy "up"

“Todos los expertos pertenecen a los media y al Estado: por eso se los reconoce como expertos (…) El experto que mejor sirve es el experto que miente. Quienes necesitan al experto son, por motivos distintos, el falsificador y el ignorante”

Guy Debord, Comentarios sobre la sociedad del espectáculo

monk photoAnunciamos la muerte de José Ramón de la Morena en un programa de radio. En el espacio, narrábamos noticias protagonizadas por “el violador de las progresiones aritméticas”, Thelonious Monk nos hizo declaraciones como “lo importante para tocar el piano es poner los dedos sobre las teclas blancas y, de vez en cuando sobre las negras“, o nuestro expecialista en misterio nos desvelaba el IRPF de Emilio Botín. Al día siguiente nos dijeron que la centralita de Madrid se había colapsado por las llamadas de condolencia de los oyentes de El Larguero. Ahí levé anclas  y me alejé de la humanidad todo lo que pude.

Hace dos semanas Juanjo Millás le hizo una irónica entrevista al abogado defensor del expresidente del Liceu que había birlado pasta. Le dijo que estaría arrepentido el pobre hombre, a lo que el piclapleitos respondía entre sonrisas, sabedor de lo complejo de su empresa y asumiendo la socarronería del escritor valenciano.  El viernes pasado tuvo que pedir disculpas en antena, ya que recibieron decenas de llamadas de oyentes indignados porque Millás se pusiera de parte del ladrón. Algo pasa en el mundo y lo que pasa es que el mundo cada vez es más subnormal.

Desde este punto de vista ¿Que efecto puede tener observar cómo Matías Prats, un busto parlante en el que confían todas nuestras madres, lea el texto publicitario de un banco, como si se tratara de una noticia más? ¿La palabra “moral” tiene algún significado? ¿Qué actitud es más discutible: la de Matías Prats Jr., matigol, o por ejemplo la del Bigotes?

El descalabro de los alumnos de la Comunidad de Madrid, no es un número o un porcentaje. Encarna el galopante declive de la inteligencia, la anulación de la ironía como forma de comunicación. Nos dirigimos a un mundo estúpido y literal, donde el más mínimo gesto de inteligencia, debe ceder ante la facilidad, el vaguerío institucionalizado. Quienes nos dedicamos a producir contenidos audiovisules somos responsables absolutos de la voladura absoluta de la inteligencia. Antes de mejorar la formación de la gente, el poder siempre opta por estupidizar los contenidos.

Estoy harto de oír -y decir, entro en la rueda- frases como “nadie ve un vídeo de más de un minuto“, o la peligrosísima “hay que hacerlo más atractivo“. “Nadie se va a sentar en su casa para ver…“, “Es bueno, pero un tostón” Y ahí es donde entramos los guionistas supermodernos para acortar palabras, que éstas sean sencillas -es decir, limitar el vocabulario, es decir, prejuzgar la estupidez de la audiencia- ponerle colorines, imágenes muy picadas y, si me apuran, tías en tetas.

Ayer le dieron la Concha de Plata al mejor actor a Pablo Pineda. Y el resto de lo que me gustaría decir, lo escribe Alberto Moreno en Soitu.es, un diario, voto a tal, que vale la pena leer. Buscad, es la era de los topos.

Share

Leave a Reply

  1. Intachable la crítica de A.Moreno. Dificil decir más dentro de la corrección. A mí se me habría calentado la lengua (el teclado, el ratón), me parece una vergüenza (por Dios, Darín, Duval! a que jugamos?) Internet está lleno de topos, sí.