in mis cosas

Violent femmes

– Hemos crecido con la idea de que la violencia es pegar, y que sólo se desarrolla en las películas y los videojuegos. Las escenas de violencia nunca son reales, porque el marco de los informativos convierte todo en show. Palestina, los Balcanes, Níger, Irak, Afganistán, Chechenia. Todo es ficción. No puede estar pasando. No es civilizado. Con la violencia dormida, encuentros como el de estos días entre unos señores que protestan, y una ciudad harta, produce sensaciones placenteras. Vuelvo al principio para señalar que lo grave en todo esto, es que los dueños de las palabras han decidido que la violencia es pegar.

-Los constructores de nuestra realidad, los medios, han cedido a la compra y a la comodidad. Han preferido el poder que se puede medrar, al que se consigue con trabajo. No es casual en un Estado con la transición atragantada, sin haber digerido una dictadura marcada por el control social y el clientelismo. Mónica Bernabé es la única corresponsal española en Afganistán. Se le ha hecho la vida imposible por querer informar. A los periodistas en este país, si no se dedican a labores publicitarias políticas, se les hace la vida imposible. Gervasio Sánchez lo sabe, y yo lo se. La prensa legitima. Sólo con poner el foco ya se dota de un valor real a los fantoches.

– La violencia es el tipo de interacción humana que se manyifiesta en aquellas conductas o situaciones que, de forma deliberada, provocan, o amenazan con hacerlo, un daño o sometimiento grave (físico, sexual o psicológico) a un individuo o una colectividad. Abran los periódicos hoy. Piensen en que han perdido los ahorros de toda una vida. Ahora piensen en que, además, con lo que les queda hay que pagar las jubilaciones millonarias de quienes los dilapidaron. Ahora piensen que, si las cosas les van regular, les pueden echar de su casa. Ahora piensen en si la violencia es tirar una piedra contra los cristales de una sucursal. Abran sus ordenadores hoy, piensen en Andrea Fabra. En su padre. En su marido. En cómo está montando este tinglado. Véanla decir “que se jodan” cuando su presidente anuncia que recorta las prestaciones por desempleo. Díganme qué cojones es, para ustedes, violencia.

-Para todos aquellos que siempre hemos denunciado las desigualdades de un sistema precario, las tremendas consecuencias de sus disfunciones, y los peligros de la desactivación de todo foco de pensamiento alternativo, lo que está sucediendo estos días no es sorprendente. A lo largo y ancho de España y del mundo, oímos a miles de San Pablos, cayéndose de los sucesivos caballos, en un movimiento repetitivo y esclarecedor. Esto no es como nos lo habían contado, nos engañan y pretenden que sigamos engañados. Veremos lo que dura la compra. Veremos cuánto nos compensa la complicidad. Lo que está claro es que, y siento llegar a esto, mis fieles lectores: tenemos que hacer algo.

-Hacer es un riesgo, porque implica que otros van a opinar sobre lo que hacemos. Algunos lo criticarán y, desde luego, muchos sabrán qué es lo que hacemos, así que construir, a priori, sólo entraña riesgos. La comodidad del segundo plano y la cesión de nuestras pequeñas soberanías nos ha llevado a esta situación. Parece que es el momento de asumir el papel protagonista de nuestras vidas, que es una frase absolutamente desactivada por las películas palomiteras, y emprender acciones legales contra el pasotismo, durante tantos años premiado. Y no hay por qué rematar esta idea con arrugas del tipo “hacer, aunque sea, pequeñas cosas“, no. Se acabó el tiempo para las intenciones constructivas y cosméticas. Hablo de que piensen en cómo usted puede mejorar el estercolero en que hemos convertido al mundo.

-Seguro que a medio y largo plazo se nos ocurren proyectos que llegarían a… que podrían finalmente… pero debemos exigirnos una respuesta inmediata para el ahora. Es fundamental actuar con inteligencia, medir la fuerza, dosificar y vaciarnos en el momento oportuno. Nadie va a hacer nada por nosotros. Quienes lo hacían nos han traicionado, si es que se puede llamar traición ejecutar la lógica egoísta. Es nuestro momento. Ante un sistema muerto sin alternancia preparada, se nos plantea, a corto plazo, la necesidad de crear redes paralelas -de asistencia sanitaria, de educación, de solidaridad grupal, bancos del tiempo, incluso todo un sistema fiduciario alternativo a las finanzas oficiales-, y deberían saber qué pueden aportar a todo eso.

-A veces sirve con dejar de reír gracias. A veces nos basta con dejar de aplaudir, o con apagar la tele. A veces nos basta con que Juan Roig pague su bocaza en la facturación de ese mes. Pero es el momento en el que debemos exigirnos más, en el que debemos asumir el compromiso que tenemos con la Historia, en el que tomemos el mando ante una clase dominante que nos aboca a la miseria en el más amplio y desolador aspecto, y debemos construir desde ahí, desde la pérdida de legitimidad de las instituciones. Por que no, de esa falta de legitimidad, no siempre han de surgir fascismos, que es la moraleja con la que nos abrasan. Mirar alrededor y ver que no estamos solos. Pero dar pasos. Actuar. Equivocarnos, aprender. Esas putas mierdas que nos han metido a base de coaching para que hagamos felices a los psicópatas de las multinacionales, pero aplicadas por vez primera a nuestro favor.

-Juro que no voy puesto de nada, pero creo que ha llegado el momento, de empezar cuestionando el concepto de la violencia, y de luchar contra ella con armas que no se esperan: poner el tela de juicio el actual sistema de motivaciones, construir nuestra propia legitimidad como sociedad, volver a una ética solidaria de la que nos sintamos orgullosos. Lo revolucionario no es preguntar qué puedes, hacer, lo revolucionario es hacer y pegártela. Lo revolucionario es el fracaso. Cuestionar y construir. Y muerte a la pereza.

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