in mis cosas

Voy al hacheyeme

El Fondo Monetario Internacional y las previsiones son como ese niño que persigue la pelota y que, cuando está a punto de cogerla con las manos, le pega un puntapié. Y así le van pasando al niño los metros y los años al FMI. Ahora es 2016 el año del milagro. Espero que a Mariano no le pille el milagro hablando con Renfe por el móvil, porque deberá estar muy atento a las recomendaciones de los organismos internacionales, en este caso bajar un 10% los sueldos. Es una gran medida para generar empleo. Auguro un 10% de aumento en el empleo, así, a ojo. O un 10% de aumento de ayudas a los bancos.

Otra opción sería eliminar los sueldos, de tal modo que la gente acudiera a sus trabajos sin la motivación de vil metal. Que el personal asalariado trabajara por lo que trabajamos todos: por el sentimiento de pertenencia a un proyecto común. Sería un momento fantástico para comprobar la adicción a este, nuestro sistema.

Esta semana, contra todo pronóstico, los grandes dinosaurios empresariales españoles se han sacado la polla ante medios y accionistas, y resulta que a todos les ha crecido. Es que hasta al H&M en España se le multiplica el beneficio por tres. A ver si al final el que tiene la culpa de la crisis es el H&M y todo esto de empobrecernos lo han montado para que llevemos todos camisetas de algodón y poliester cosidas por un preadolescente chino.

Imagino a los grandes poderes fácticos de este país con sus camisetas con motivos ochenteros, sus cinturones flúor y sus mocasines de colores poniendo broche a unos jeans pitillo. Y el pelo de pasta. Esas melenas engominadas que se juntan con las gafas de pasta en las cabezas de gente con pasta, y que al final no sabes dónde acaba la gafa y empieza el pelo. El rollo ese que tenemos hablado Juan Andrés y yo.

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